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Éxodo 15:1-2 (NTV)
1Entonces Moisés y el pueblo de Israel entonaron el siguiente cántico al Señor: «Cantaré al Señor, porque ha triunfado gloriosamente; arrojó al mar al caballo y al jinete.
2 El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria. Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, ¡y lo exaltaré!

Es increíble como en la vida pasamos tan fácilmente de la alegría y el gozo de la liberación, a la amargura por la impotencia de no hallar aguas dulces en el desierto; el pueblo de Israel con tan solo 3 días de haber visto la Gloria de Dios y al ver el mar rojo abrirse, comenzaron a murmurar, en contra de su líder y autoridad: Moisés.

Atrás había quedado Egipto con su esclavitud y ahora venían tiempos de dependencia de Dios, de esperar a que Él se mueva, Él provea, Él sane, Él renueve nuestros vestidos y zapatos. Camino del desierto encontraron a Mara (ese nombre de amargura se lo dieron al lugar donde llegaron y no pudieron beber sus aguas)

Nuestra sociedad se ha llenado de PARÁSITOS DEL TRAUMA Y DE HERIDAS PROFUNDAS, los cuales están en el corazón de muchas de nuestras luchas con las adicciones (repetición de un comportamiento dañino tanto para ella misma como para otros, a pesar de las consecuencias negativas) y las disfunciones. Adicción también es la pérdida de control. En resumidas cuentas, todos somos adictos a algo.

La región de Gosén donde estuvo esclavo Israel por 430 años tenía canales de irrigación. Cuando el rio Nilo pasaba por esa tierra camino al mar el movimiento del agua era muy lento generando parásitos. Los canales del agua que los surtía estaban llenos de parásitos.
Definición de parásito: Del latín parasitus (griego que significa comensal), organismo que vive a costa de otra especie. El parásito, que puede ser animal o vegetal, se alimenta del otro organismo, debilitándolo aunque, por lo general, sin llegar a matarlo.
Podemos identificar parásitos que impiden que desarrollemos una sanidad emocional integral y ellos son:

1. PARÁSITO DE LA NEGACIÓN.
Todo está perfecto, yo no tengo nada, prueba superada, soy muy fuerte, esto ya pasó… las personas que viven en negación constante con frecuencia hieren a los demás. ¿Qué estas negando? deja que Dios examine su corazón, mírese frente al espejo de la Palabra y deje que el Espíritu Santo te muestre tal cual eres y estas.

Se hace necesario restaurar los cimientos, las bases de nuestro soporte emocional y aun espiritual. Trabajar en crucificar en nuestra vida esas áreas, trabajar el dominio propio pero también sanar los daños causados por un pasado que cobra cuenta a través de recuerdos, decisiones de ruptura de relaciones y aun comportamientos infantiles que tienen una raíz en esas heridas a las que necesitamos trabajar para conseguir esa sanidad plena. Jesús te ofrece agua de vida y luego nos confronta con el pecado (consecuencias de las heridas) Eso ocurrió con la mujer samaritana.

Juan 4:13-15 (NTV)
13 Jesús contestó: —Cualquiera que beba de esta agua pronto volverá a tener sed, 14 pero todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás. Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna. 15 -Por favor, Señor -le dijo la mujer-, ¡deme de esa agua! Así nunca más volveré a tener sed y no tendré que venir aquí a sacar agua.

Producto de las heridas producidas se han roto vínculos con nuestros padres. Esa rotura de vínculos con los padres biológicos se traslada a Dios quien también es padre. Quien tiene problemas de referencia de paternidad en la tierra le costará ver a Dios como padre.

2. PARÁSITO DE LA NECESIDAD DE APROBACIÓN.
* Existe una gran mentira que nos lleva a pensar que necesitamos la aprobación y aceptación de casi todas las personas significativas de nuestro entorno para poder ser feliz.

* Nunca conseguirás agradar ni contentar a todo el mundo debido a que cada persona tiene sus propios valores, criterios y opiniones personales y no siempre van a encajar con los tuyos. No son mejores ni peores, sino simplemente distintos. No pierdas el ser una persona auténtica.

* Somos seres sociales, y por ello a todos nos gusta que nos quieran, que cuente con nosotros para hacer planes, que nos elogien o sentirnos aceptados en un grupo social. No podemos controlar que nos quieran.

* Las personas pensamos que necesitamos el amor de los demás para ser felices, pero realmente lo que más necesitamos es nuestro el AMOR DE DIOS Y AMARNOS A NOSOTROS MISMOS. De esta forma, tendremos mejores relaciones con los demás y en consecuencia recibiremos más amor del entorno.

¿Cuándo necesito aprobación?
Cuando justificamos lo que hacemos o damos explicaciones excesivas.
Cuando cambiamos de opinión constantemente por miedo a ser cuestionados.
Cuando nos airamos con alguien no está de acuerdo con lo decimos o pensamos.
Cuando miras compulsivamente cuántos me gusta tiene la foto que has subido a tus redes sociales. Son esclavos de la aprobación de sus amigos virtuales. Si no recibiesen muchos “me gustas”, probablemente se hundirían. No tenemos por qué ser amigos de todo el mundo ni recibir amor allá por donde vayamos.

3. PARÁSITO DE LA MINIMIZACIÓN.
Israel miraba repetidamente sus años pasados de esclavitud en Egipto implicando que no eran tan malos. Ahora comían maná pero estaban aburridos. Nuestra cultura tiende a minimizar el dolor emocional. No minimices, trata con el dolor del alma.

4. PARÁSITO DE LA RACIONALIZACIÓN.
Es inventar excusas para los culpables o los culpables inventan excusas para ellos mismos. La excusa te lleva a aceptar que la vida es así, la ves desde el punto de vista del dolor, así la juzgamos… no tenías que haber dicho una cosa o la otra o haber hecho algo para impedir que no nos hubieran hecho daño.

5. PARÁSITO DE HACERNOS VÍCTIMAS.
Hacernos las victimas hará que el pasado, los problemas y las circunstancias tengan más poder que nosotros. De la posición que elijas harás que el problema o la gente tengan más poder. Las víctimas eran los animales que se terminaban sacrificando en el altar, la víctima es impotente.

3 FORMAS DE PONERTE COMO VÍCTIMA:

VÍCTIMA DE MÍ: No soy capaz, no puedo, no sé si podré, siempre me va mal, todo me ha costado en la vida.
VÍCTIMA DEL OTRO: Tú me has lastimado, tú me has hecho ser así, tú me has abandonado. ¿Dónde pones tu problema? ¿En el otro? Y así le das poder.
VÍCTIMA DEL MUNDO: Yo quiero pero me no me dejan. En mi trabajo no me dejan, el mundo no me ayuda.

Hay dos legados perdurables que podemos transmitir a nuestros hijos: RAÍCES Y ALAS. Has con otros lo que nunca hicieron contigo, te quedaste con ganas que alguien te aconsejara como un padre o un tutor, ahora hazlo con otro

Palabra Profética
Éxodo 15:25-27
25 Así que Moisés clamó al Señor por ayuda, y él le mostró un trozo de madera. Moisés echó la madera al agua, y el agua se volvió potable.
26 Les dijo: «Si ustedes escuchan atentamente la voz del Señor su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el Señor, quien los sana».
27 Después de salir de Mara, los israelitas viajaron hasta el oasis de Elim, donde encontraron doce manantiales y setenta palmeras. Y acamparon allí, junto a las aguas.
La sanidad es un valor que debemos cultivar en medio de nuestra vida diaria. Nos quedamos en lo superficial y no trabajamos en las consecuencias de las heridas producidas desde nuestra infancia hasta hoy, desencadenado en nosotros graves problemas relacionales.

GESTIÓN HUMANA MINISTERIAL abre su período de seminarios del año 2017 con un nuevo seminario que nos entregará herramientas valiosas para EDIFICAR RELACIONES FUERTES con nuestros referentes paterno y materna, como desligarnos de dependencias afectivas mal sanas y cómo construir límites seguros con los demás.

SEMINARIO: SANIDAD INTEGRAL
LEMA: FUNDAMENTOS PARA UNA SANIDAD PLENA
DURACIÓN: 9 semanas
FECHA DE INICIO: martes, 25 de abril, aún estás a tiempo de ingresar.