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Dios tiene un propósito contigo y en el cumplimiento de ese propósito, está tu realización, está tu felicidad, está tu éxito, está tu legado.
Ahora el cumplimiento de ese propósito no está limitado por tus aptitudes, pero está condicionado a tus actitudes. La actitud que te va llevar a ver el propósito cumplido en tu vida es la actitud de Cristo:

1. Simplicidad: No te aferres a tus derechos. Aprende a llevar una vida simple para darle vida a otros. Es huir de lo complicado y rendirse solo a lo que quiere Dios de mí.

2. Humildad: Humildad es verte como Dios te ve. No es pensar en ti, es dejar de pensar en ti. Humildad es aprender a rebajarse voluntariamente y no esperar que una situación te rebaje.
Sin humildad no se puede cumplir el propósito.
* Porque para cumplir el propósito necesitas aprender a perdonar.
* Porque para cumplir el propósito necesitas su Gracia, y el humilde tiene mayor gracia. ¡Por eso el humilde siempre termina bien!

Palabra Profética
Filipenses 2:5-11
5 La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,
6 quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
7 Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.
8 Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
9 Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
10 para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.