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La Biblia narra la historia de 4 hombres que llevaron a su amigo paralítico a ver a Jesús. Al ver que el paso era imposible, por la puerta de la casa, lo metieron por el techo. Si estos locos hubiesen tenido una moto, y la ley de no parrillero existiera en ese momento, ellos hubiesen preferido ir presos a pasar otro día sin ver un milagro.

Y si algunos son atrevidos para hacer lo malo, cuánto más nosotros debemos ser atrevidos en hacer el bien.

“Concéntrate este año en hacer el bien y servir a los demás y encontrarás a Dios como nunca antes en tu vida. “

Por cuanto estos hombres pensaron más en otros que en ellos mismos, Dios los llenó de:

1. Fe: no se rindieron a pesar de la condición de su amigo que estaba paralítico.

2. Fuerza positiva: ellos no se unieron para lo malo, se unieron para hacer el bien. ¿Para qué te reúnes con tus amigos? ¿Para trabajar un milagro? o ¿para seguir en lo mismo?

3. Perseverancia: no se rindieron a pesar de que la casa estaba llena, y parecía imposible llegar a Jesús

4. Creatividad y unidad: uno tuvo la idea de meterlo por el techo, y los otros lo apoyaron. ¿De qué sirven tus ideas espectaculares, si no tienes amigos que te apoyen?

5. Milagros: cuando Jesús vio la Fe de ellos, sin dudarlo un segundo sanó a su amigo enfermo.

Dios hoy te está llamando a tener una fe con parrillero, una Fe que ayude a otros, una Fe que acerque a otros a Jesús; si otros se unen para el mal, si otros llevan parrilleros para hacer fechorías, tú, ve y ayuda a otro a recibir su milagro.

2018, Año de la Fe al 100% “Usted va a ver cosas que nunca había visto”

Palabra Profética
Marcos 2:1-12 NTV
Cuando Jesús regresó a Capernaúm varios días después, enseguida corrió la voz de que había vuelto a casa.
Pronto la casa donde se hospedaba estaba tan llena de visitas que no había lugar ni siquiera frente a la puerta. Mientras él les predicaba la palabra de Dios, llegaron cuatro hombres cargando a un paralítico en una camilla.
Como no podían llevarlo hasta Jesús debido a la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre en la camilla, justo delante de Jesús.
Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo mío, tus pecados son perdonados».
Algunos de los maestros de la ley religiosa que estaban allí sentados pensaron: «¿Qué es lo que dice? ¡Es una blasfemia! ¡Solo Dios puede perdonar pecados!».
En ese mismo instante, Jesús supo lo que pensaban, así que les preguntó: «¿Por qué cuestionan eso en su corazón?
¿Qué es más fácil decirle al paralítico: “Tus pecados son perdonados” o “Ponte de pie, toma tu camilla y camina”?
Así que les demostraré que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados». Entonces Jesús miró al paralítico y dijo:
«¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!».
Y el hombre se levantó de un salto, tomó su camilla y salió caminando entre los espectadores, que habían quedado atónitos. Todos estaban asombrados y alababan a Dios, exclamando: «¡Jamás hemos visto algo así!».