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Dios no solo te creó para vivir, sino para conquistar; porque una persona de conquista, es una persona de destino y fe. Josué fue usado para conquistar la tierra prometida. En el capítulo 6 del libro de Josué leemos esta historia.

Josué 6:1-7 (NVI) La conquista de Jericó.
Las puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar. Pero el Señor le dijo a Josué: «¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas. Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento». Josué hijo de Nun llamó a los sacerdotes y les ordenó: «Carguen el arca del pacto del Señor, y que siete de ustedes lleven trompetas y marchen frente a ella». Y le dijo al pueblo: «¡Adelante! ¡Marchen alrededor de la ciudad! Pero los hombres armados deben marchar al frente del arca del Señor».

Josué 6:12-16 (NVI)
Al día siguiente, Josué se levantó temprano, y los sacerdotes cargaron el arca del Señor.
Los siete sacerdotes que llevaban las trompetas tomaron la delantera y marcharon al frente del arca mientras tocaban sus trompetas. Los hombres armados marchaban al frente de ellos, y tras el arca del Señor marchaba la retaguardia. ¡Nunca dejaron de oírse las trompetas!
También en este segundo día marcharon una sola vez alrededor de Jericó, y luego regresaron al campamento. Así hicieron durante seis días.
El séptimo día, a la salida del sol, se levantaron y marcharon alrededor de la ciudad tal como lo habían hecho los días anteriores, solo que en ese día repitieron la marcha siete veces.
A la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron las trompetas, y Josué le ordenó al ejército: «¡Empiecen a gritar! ¡El Señor les ha entregado la ciudad!

Cuando le pedimos a Dios, debemos ser arriesgados A CONQUISTAR LAS PROMESAS.
Ahora, ¿Qué implica ser una persona que conquista?

1.RECIBIR LAS PROMESAS. Josué 6:2.
Era imposible alcanzar la conquista en el mundo natural, pero Josué, se concentró en las promesas que había recibido y puesto sus ojos en Dios y solo en Él, Conquistó.

Una visión de Dios, le da la vuelta a tu futuro, Él mantiene y no rompe sus promesas, Dios cumple lo que promete y jamás dejará de cumplir; los hombres rompen sus promesas. El pueblo tuvo dificultades porque los muros eran altos y fortificados, la caída de los muros de Jericó fue un acto de fe, pero también fue un acto de Dios, fue una gran victoria, porque la fe agrada a Dios. Él dice wow, mi pueblo confía en mí. Que tu fe este anclada en Dios y no los muros de tu problema.

Hebreos 11:6: NVI
En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.

2. UNA PERSONA DE CONQUISTA SIGUE LAS INSTRUCCIONES DE DIOS.
JOSUÉ 6:3-5
Era una estrategia loca, no era una estrategia militar. Así que si sigues la instrucción detallada y cuidadosamente, Dios te mostrará los planes y deberás ser valiente y disciplinado, recuerda que Isaías dice que sus pensamientos no son los tuyos y sus planes son diferentes a los que has planeado.

Isaías 55:9 (NVI)
Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!

3. TIENES QUE ESTAR EN LA POSICIÓN DEL SACERDOCIO Y DEL PUEBLO.

Josué 6:6-7
Los sacerdotes llevaban el Arca del Pacto, ellos representan el liderazgo espiritual y el pueblo recibió las instrucciones. Eso representa su casa. Para conquistar necesitarás unidad, Los sacerdotes están llamados a seguir las instrucciones de Dios y el pueblo está llamado a seguir a los sacerdotes de Dios. Hay que caminar bajo el liderazgo y la unción. Porque necesitarás consejo y dirección.

Hebreos 13:17 (NVI)
Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas. Obedézcanlos a fin de que ellos cumplan su tarea con alegría y sin quejarse, pues el quejarse no les trae ningún provecho.
Estos tres principios te volverán un conquistador de promesas, rechazaras los hábitos del pasado y verás los que Dios va hacer en tu vida y en tu familia.

¿Estás listo para ser un conquistador?