Noticias



"Un buen padre vale por cien maestros"

Existen tres tipos de relación: la relación con el Padre celestial, la relación con nuestro padre terrenal y la relación con nuestros hijos.

Mi relación con el Señor se inició muy temprano en mi vida, mi padre nunca me dijo tienes que orar, lo veía de rodillas en el borde de su cama orando con ese ejemplo aprendí a relacionarme con mi Dios.

Es importante lo que hacemos, porque los hijos nos miran, nos toman como ejemplo, como inspiración y como modelo. Con los años he aprendido que tengo mucho por aprender de Dios y por eso no dejo de buscarlo.

Proverbios 3:11-12
Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor ni te enojes cuando te corrige.
Pues el Señor corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.

Recuerdo una anécdota de mi papá, cuando me portaba mal lo veía venir con la correa, así como Indiana Jones con su látigo, como en cámara lenta hacia mí; me imagino que mis hijos me verán como Hulk cuando voy a corregirlos.
Creo que él tenía claro las áreas de mi carácter que yo necesitaba mejorar.
Cuando hoy recuerdo esos tiempos no hay resentimiento en mi corazón, hay agradecimiento por todo lo que me enseñó con su corrección.

Hebreos 12:11
Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella.

Quiero aclarar que una cosa es corrección y otra maltrato. Cuando corregimos edificamos, cuando maltratamos destruimos.

El error más común que cometemos los padres es dejarnos llevar por la rabia a la hora de corregir a los hijos ya que allí se pueden cometer muchos errores.

Es normal que un padre pueda sentir impotencia y frustración ante la actitud altiva de un hijo, por esta razón hay que pedirle sabiduría al Señor, con los hijos hay que usar todos los frutos del Espíritu.

Práctica la reconciliación, tomando esta promesa.

Malaquías 4:6
6El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres,

Recuerdo mi primer día de clases, estar bravo en el carro y no quería bajarme porque me habían sacado del colegio que yo quería para entrar al colegio Murphy. Yo no quería estar en ese colegio, pero mis padres fueron firmes en no hacer lo que yo quería, sino, lo que me convenía. Allí inicié mi ministerio a los 13 años tocando la batería todos los días.

Tengo mucho que agradecer a los años que estuve en el colegio J. Vender Murphy, fueron una base fundamental para mi vida y como hombre de Dios.

Proverbios 22:6
Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.

4 Principios para hacerlo cada día mejor.

I. HABLA Y ESCUCHA.
Hablar con Dios, hablar con tu padre y hablar con tus hijos es muy importante, muchas veces cuando hablamos con Dios hacemos algo parecido a esto: Imagínate que fueras al médico y le dijeras: “doctor tengo muchos problemas, me duele el hombro, me arde el ojo, tengo hinchado el pie, me duele la cabeza” y después de haberle dado la lista de quejas miras el reloj y dices: “voy tarde, me tengo que ir”

Una buena relación con Dios, con tu padre o con tus hijos no puede ser unilateral, debe ser bilateral, hablo y escucho, la oración no es un monólogo, oración es dos personas que hablan y escuchan, habla con Dios pero también escúchalo. Es más importante lo que Dios tiene que decirnos, que lo que nosotros le queremos decirle a Él. Hay que hablar y escuchar, para hacerlo cada día mejor.

Ahora, ¿Cómo podemos escuchar a Dios?
Estas son algunas de las formas en las que Dios nos habla:
- Su Palabra (estúdiala)
- El Espíritu Santo (sé sensible a su voz)
- Señales o sueños (pide revelación)
- Otras personas (¿a quiénes estás escuchando?)
- Canciones o libros (¿qué música escuchas y qué libros lees?)


Dios es un experto en la comunicación y quiere hablarte, solo debes estar sensible y atento a su voz y a los pensamientos que Él pone en tu mente.

II. CORRIGE Y DIRIGE
No podemos solo corregir, debemos dirigir, enseñar cómo se hacen las cosas. En Asia aprendimos que la mejor manera de enseñar es a través del ejemplo.
Yo lo hago, tú me miras.
Nosotros lo hacemos.
Tú lo haces, yo te miro.
Tú lo haces y otros te miran.

Existen dos preguntas que los hijos tienen y necesitan escuchar una respuesta de los padres, estas son: ¿quién soy?, ¿qué es lo verdaderamente importante en la vida?. Debemos enseñarles lo que son y lo realmente importante en sus vidas, eso será una brújula para guiar su vida siempre.

Aprendemos a corregir en la medida que los hijos crecen. Es normal que se cometan errores, lo importante es guardar el corazón.

III. AMA Y AFIRMA
Tres cosas fundamentales que los hijos necesitan escuchar.
1. Te amo.
2. Estoy orgulloso de ti.
3. Eres sobresaliente en.

Cuando corregimos a los hijos ellos creen que los dejamos de amar, hay que decirles que los amamos, no trabajando más para que tengan más cosas; pasando tiempo con ellos para compartir, escucharlos, conocerlos a fondo y ganar su confianza. Debemos practicar la afirmación, esta es fundamental para darles seguridad y confianza en sí mismos y en el Señor.

IV. PERDONA Y SANA
Padre, perdona a tu hijo, hijo, perdona a tu padre; esposa, perdona tu esposo. El perdón puede arreglar cualquier situación. No recuerdes más esa situación negativa del pasado y serás libre en tu alma y corazón.
Padre, Dios te dice hoy: "SIGUE ADELANTE, LO HAS HECHO BIEN"

Palabra Profética
Proverbios 2:1-6
Los beneficios de la sabiduría
1Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos.
2Afina tus oídos a la sabiduría y concéntrate en el entendimiento.
3Clama por inteligencia y pide entendimiento.
4Búscalos como si fueran plata, como si fueran tesoros escondidos.
5Entonces comprenderás lo que significa temer al Señor y obtendrás conocimiento de Dios.
6¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento.