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Como creyentes queremos y necesitamos avanzar en nuestro camino. Pero a veces, en ese camino nos podemos distraer y desviarnos sin darnos cuenta, de ahí que sea necesario permanentemente REENFOCARNOS para poder avanzar.

Para poder avanzar sin desviarnos, es necesario poner siempre nuestra mirada en el Señor. Volvernos a Dios y mantenernos en Él, traerá a nuestra vida beneficios que nos ayudarán a avanzar.

Beneficios de estar enfocados en Dios.

1. PRODUCTIVIDAD.
No te quedes estático. Dios quiere que te vaya bien. Y Él enviará bendición a tu vida; enfocarnos en Dios nos permitirá tener una vida bendecida hoy.

2. PROYECCIÓN.
Enfocarnos nos permitirá tener una mayor proyección para nuestro mañana.

3. GOZO Y ALEGRÍA.
Quien tiene su mirada en Cristo, podrá llenarse de paz, seguridad y confianza. Y producto de esto, tendremos alegría y gozo permanentes. Con esa alegría y ese gozo podremos enfrentar cualquier adversidad que se llegare a presentar.

4. CONFIANZA FRENTE A LOS ENEMIGOS.
Estar cerca de Dios, nos permitirá tener la seguridad permanente de su Presencia. Dios cuida y defiende a sus hijos de todo ataque y oposición.

5. HONRA.
Dios nos llevará a lugares de mayor bendición y trascendencia por cuanto en Él hemos puesto nuestra esperanza y seguridad.

Palabra profética
Isaías‬ 29:17-23 ‬‬
“Pronto —y no pasará mucho tiempo— los bosques del Líbano se convertirán en un campo fértil, y el campo fértil se convertirá en bosque. En aquel día, los sordos oirán cuando se lean las palabras de un libro y los ciegos verán a través de la neblina y la oscuridad.
Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del SEÑOR; los pobres se alegrarán en el Santo de Israel. Los burlones ya no existirán, los arrogantes desaparecerán, y los que traman el mal serán muertos. Los que condenan a los inocentes con sus falsos testimonios desaparecerán.
Un destino parecido les espera a los que usan el engaño para pervertir la justicia y mienten para destruir a los inocentes. Por eso el SEÑOR, quien redimió a Abraham, dice al pueblo de Israel: «Mi pueblo ya no será avergonzado, ni palidecerá de temor. Pues cuando vean a sus numerosos hijos y todas las bendiciones que yo les he dado, reconocerán la santidad del Santo de Jacob; quedarán asombrados ante el Dios de Israel.”