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Mateo 14:28-33 (NVI)
-Señor, si eres tú -respondió Pedro-, mándame que vaya a ti sobre el agua.
-Ven —dijo Jesús. Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús.
Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: —¡Señor, sálvame!
En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: -¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Cuando subieron a la barca, se calmó el viento.
Y los que estaban en la barca lo adoraron diciendo: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.

Pedro estaba caminando sobre el mar y me imagino que estaba feliz, pero de pronto pensó, los hombres no caminan sobre el agua.

La fe es un estilo de vida, no un momento de milagro. Si tu fe es de momentos y no de procesos podrías perder el milagro tan rápido como vino. El pensamiento racional puede llevarse LA FE PARA PERMANECER; la duda puede llevarse aquello que el Señor te ha dado, Pedro comenzó a hundirse después que tuvo temor.

La fe que permanece puede hacer que ocurran cosas sobrenaturales. En medio de la dificultad y la crisis, las familias que se unen, las iglesias que se unen, superan las situaciones. Tu fe no puede ser fugaz, créele al Señor siempre. Hebreos 10:23 Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.

No des por perdida tu esperanza, échale leña al fuego de la FE!
Pero, ¿Cómo? Lea la Palabra, ore, vaya a la iglesia, vincúlese a un grupo o a una célula.

Fe es tener la convicción que Dios ya vio tu futuro de bien y lo verás cumplido. Lo que Dios hará contigo ya lo hizo y será grandioso. Él primero ejecuta y luego revela, ahora cree que Él ya lo ejecutó y será revelado cuando lo creas.

Recuerda: Permanezco en la fe cuando confío, cuando espero y cuando amo. TEN FE PARA PERMANECER…


Palabra Profética
Santiago‬ 1: 2 - 4 (NVI)
Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.