EN ÉL ESTOY COMPLETA

 

Él Señor está interesado en enseñarnos una mejor manera de vivir, agradándolo, cumpliendo sus propósitos y su voluntad en nuestra vida.

 

A veces podemos pensar que cuando decimos "agradarlo y hacer su voluntad" significa vivir en un sometimiento forzoso y haciendo su voluntad como un sacrificio, y con eso Él va a estar contento...

La Palabra dice que su voluntad es agradable y es perfecta, es decir que produce bienestar y no le falta nada.

 

Mi pregunta es: ¿cuántas quieren tener y experimentar una vida plena?

 

Todo hombre y mujer quieren tener una vida plena, y es importante que entendamos que: EN ÉL ESTÁS COMPLETA.

 

Quiero decirte que para poder tener una vida de plenitud, sentirte feliz y realizada no tienes que esperar que las cosas cambien, no tienes que esperar casarte o que tu esposo se convierta, o tener un mejor ingreso, o que tu hijo se porte bien, que las cosas en el trabajo cambien, que Él te sane; si estás enferma, no quiere decir que no te vaya a sanar, Él te puede sanar...  Pablo estaba enfermo y Él le dijo:

 

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. 2 Corintios 12:9

 

De manera equivocada creemos que si no conseguimos las cosas que queremos no podemos tener una vida de plenitud, y mientras esperamos que esas cosas ocurran, vivimos en tristeza, frustración y amargura.

El Señor nos hizo libres, nuestra verdadera dependencia es solo de Él. Por más que tú ames a tus hijos o a tu esposo, a tu familia, o que ellos te amen, tu vida no depende de ellos sino depende de Dios.

La vida plena no es una ausencia de problemas, pues siempre tendremos problemas y dolor en esta tierra, el mismo "Jesús dijo: que En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33  

¿Has escuchado la historia de Ana?

¿Cómo vivía Ana?, ¿cómo estaba siempre?, ¿Qué quería Ana?

La historia dice que había un hombre que se llamaba Elcana y que tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no los tenía.

Por esto Penina, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril.

7 cada año, cuando iban al templo del Señor, Penina la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía. 8 entonces le decía Elcana, su marido: «Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?» 1Samuel 1.7-18

 

Aunque eran unas palabras que sonaban muy consoladoras por parte de su esposo, no eran suficientes para que Ana dejara su tristeza

 

Pero un día Ana toma una decisión.  

9 En cierta ocasión, estando en Silo, Ana se levantó después de la comida. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor.

10 Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor

11 y le hizo esta promesa: «Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.»

12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca;

13 pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha,

14 y le dijo:

— ¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino!

15 —No es eso, señor —contestó Ana—. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor.

16 No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.

17 —Vete en paz —le contestó Elí—, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

18 —Muchísimas gracias —contestó ella.

Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste.

 

La situación de Ana no había cambiado, no tenía su hijo, pero ELLA TOMÓ UNA DECISIÓN QUE MARCÓ LA DIFERENCIA: ir a Dios directamente y abrir su corazón. Dice la Palabra que después que hizo esto, nunca más volvió a estar triste...ella empezó a vivir en la plenitud que Dios le había dado.

 

Somos felices cuando decidimos gozarnos con los momentos de la vida diaria.

Somos felices cuando nos ilusiona y entusiasma el trabajo que nos toca hacer; cuando servimos al Señor y al prójimo, cuando tenemos un sentimiento de paz interior, viviendo con la satisfacción de ser quienes somos.

 

Jesús dice que de nada sirve angustiarnos, pues por mucho que nos angustiemos no podemos prolongar nuestra vida ni un poco. Que ya nuestro Padre Celestial sabe lo que necesitamos (que no siempre es lo que queremos) y Él cuida de nosotros. Mateo 6.25-34

Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando. Romanos12.12 

 

¿Cómo enfrentar la adversidad?, ¿cómo enfrentar lo inesperado que nos toma por sorpresa?...

Si le has entregado a Dios tu vida, Él tiene el control, no estás sola.

 

TENER LA CERTEZA que la situación que estás enfrentando puede haberte tomado de

sorpresa, pero no a Dios.

CREER que Él tiene un plan para sacarte con bien de la situación.

ESTAR ATENTA a la voz de Dios, porque Él puede mostrarte si debes actuar o si debes estar quieta. Si debes hablar o callar.

ACTUAR no en tus emociones, ni ser impulsiva, sino actuar con sabiduría.

Si la situación es muy fuerte, VIVE el día a día sin tomar decisiones trascendentales, siempre esperando el milagro.

LEE la Palabra, pasa tiempo con Dios, allí el revelará cosas ocultas que tú no conoces.

CANTA alabanzas, la alabanza quita la ansiedad y calma el corazón.

 

AP. JULIANA GOMEZ

 

COMENTARIOS

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Dom, 03 de Nov

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Dom, 03 de Nov

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Jessica Martinez

Lun, 30 de Sep

Hermosa palabra reconfortante y sabia un abrazo hermana juliana

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Lun, 16 de Sep

Ani

Lun, 19 de Ago

(Sigue 3) Y es solamente el Espíritu Santo quien lo hace posible. Sólo en Él lo encontramos todo, solamente en Él estamos completas y sólo en Él podemos alcanzar plenitud. ¡Jesucristo basta! ~KatitzoByAni

Ani

Lun, 19 de Ago

(Sigue 2) Incluye emociones, confianza, identidad, apegos, sentimientos, expectativas, relaciones, sustento, pensamientos, acciones y toca toda nuestra vida. Es un proceso glorioso, aunque a veces sea doloroso; de morir para vivir; un proceso de confianza, de disposición y entrega: un proceso de seducción, de Padre a hija. Oh, sí, es el proceso de Su gracia y amor.

Ani

Lun, 19 de Ago

🌸Así es. Me tomó tiempo aprenderlo, más hoy creo y comprendo que el mayor logro que podemos alcanzar para vivir plenas y felices, es crecer cada día más en nuestra dependencia de Él... en todas y en cada una de las áreas de nuestra vida. ¿Fácil? No, mas necesario, sí. Cuesta y duele, ese soltar. Pero es para ganar... Amar Su soberanía... Dejarlo a Él reinar, regir, poseer, todo nuestro ser.