Misericordia de Dios: un favor inmerecido.

Diciembre 03 de 2021

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

Misericordia de Dios: un favor inmerecido

 

Isaías 10:22

Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia.

 

Isaías 10:22

Pero aunque los hijos de Israel son tan numerosos
como la arena a la orilla del mar,
solo un remanente regresará.
El Señor, con razón, ha decidido destruir a su pueblo.

 

Estimado lector:

 

El pueblo de Judá, en cabeza de su rey Acaz, estaba pasando un momento muy duro. El juicio de Dios estaba sobre ellos por causa de su desobediencia al confiar en Asiria como su liberador, aun habiéndoles prometido el mismo Señor que Él estaría con ellos y les daría la libertad. A pesar de que Asiria derrotó a Siria e Israel, esta nación se convertiría en juez del pueblo de Judá.

 

El momento era apremiante, el mismo Dios preparó a Judá (el remanente de Su pueblo) para el ataque de Asiria, recordándoles que Él aún tenía el control de la situación y que podían confiar en Él. Judá, en medio del juicio que merecía, Dios quiso reconfortar a su pueblo dándoles esperanza.

 

En este versículo, el Señor le prometió a su pueblo: “Tú estás pasando por esto porque no confiaste en mí. Pero voy a cambiarte para que puedas confiar en mí de nuevo.”

El creyente sufre por tres razones:

1- Por intervención de terceros.

2- Por causas naturales.

3- Como consecuencia de sus propias decisiones.

 

Así como la situación de sufrimiento que vivía el pueblo de Judá, quizás te puedes sentir hoy. Quizás sientes que la destrucción es algo seguro, una situación sin salida, pero Dios te asegura que este no es el caso. Él siempre preservará su remanente. Él es fiel y para siempre es su misericordia. ¡Confía, Dios está contigo!

 

 

4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio

  2. Lea en voz alta

  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con él en oración.


  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios

  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas

  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección …

  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con él en oración.


  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES