Estimado Lector:
Estos tres capítulos, narran el final de la vida terrenal de Jesús: Su pasión, Su muerte en la cruz, Su resurrección gloriosa, y Sus apariciones a los discípulos, para darles una misión y restaurar a Pedro.
Jesús carga Su cruz hasta el Gólgota, donde es crucificado entre dos criminales.
Desde la cruz, Jesús encomienda su madre María, al cuidado del discípulo amado ("Mujer, ahí tienes a tu hijo"). Jesús muere diciendo "Todo está cumplido". Un soldado, traspasa Su costado con una lanza, y José de Arimatea sepulta Su Cuerpo, en un sepulcro nuevo.
María Magdalena, descubre que la tumba está abierta y vacía, el domingo por la mañana. Pedro y el otro discípulo, corren a comprobarlo.
Jesús se presenta ante ellos, a pesar de las puertas cerradas; les da la paz, les muestra Sus heridas y les entrega el Espíritu Santo junto con el poder de perdonar pecados.
Tomás "el Dídimo" no cree hasta que ve a Jesús en persona una semana después, y exclama: ¡Señor mío y Dios mío!
Salmo 111: Este salmo, es un himno de alabanza y gratitud a Dios, que destaca la Grandeza de Sus Obras, Su Fidelidad eterna y Su Misericordia hacia Su pueblo.
Dios deja obras memorables de Su Amor. Se le describe como Dios Clemente y Misericordioso, que alimenta y cuida física y espiritualmente a quienes lo respetan ("los que le temen"). Además, es fiel a Su pacto y muestra Su poder en favor de Su pueblo
Aplicación:
Este texto, nos orienta y nos reafirma, acerca de las muchas otras cosas que hizo Jesús. También nos recuerda, que este evangelio fue escrito para enseñarnos a ser misericordiosos con todos. Y, ante todo, nos recalca firmemente, que nuestro amado Señor Jesús, es EL CRISTO, el Hijo de Dios.
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