Enero 03 de 2026
GUIADOS POR ESPÍRITU SANTO
Gálatas 5:16-18
Vivir por el poder del Espíritu
16 Por
eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se
dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa.
17 La
naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, que es precisamente lo contrario de
lo que quiere el Espíritu. Y el Espíritu nos da deseos que se oponen a lo que
desea la naturaleza pecaminosa. Estas dos fuerzas luchan constantemente entre
sí, entonces ustedes no son libres para llevar a cabo sus buenas
intenciones,
18 pero
cuando el Espíritu los guía, ya no están obligados a cumplir la ley de Moisés.
https://youtu.be/xM7Iv6Ae3sI?si=N7QbXQ2OqKUxLlar
Estimado lector:
Cuando se anda en el Espíritu, en lugar de intentar vivir bajo el
régimen de la ley, no se satisfacen de manera natural los deseos
de la carne. El temor propio del legalismo —que caminar en el Espíritu
concede licencia para pecar y que solo el legalismo puede preservar la
santidad— resulta infundado y erróneo.
Andar en el
Espíritu implica estar abierto y sensible a la
influencia del Espíritu Santo y modelar la vida
conforme a dicha guía. Esta forma de vida no es abstracta ni subjetiva, sino
observable: quien anda en el Espíritu refleja el carácter de Jesucristo. El mismo Jesús enseñó que la misión del
Espíritu Santo es glorificarle y dar testimonio de Él (Juan 14:16-17, 14:26,
15:26, 16:13-15).
Sin embargo,
andar en el Espíritu no está exento de dificultad. Existe una batalla interna en el creyente, descrita por el apóstol
Pablo, entre la carne y el Espíritu,
los cuales son contrarios entre sí. Cuando la carne domina, se produce un
desorden interior que impide vivir conforme al propósito de Dios.
La gran obra del Nuevo Pacto consiste en que la ley de Dios ya no
permanece externa, sino que es puesta en el interior del ser humano:
“Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón;
y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33).
Una vida
modelada según Cristo evidencia una vida guiada por el
Espíritu Santo.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”