Marzo 09 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 47
NÚMEROS 22 – 24
Balac envía por Balaam
22 Luego
el pueblo de Israel viajó a las llanuras de Moab y acampó al oriente del río
Jordán, frente a Jericó. 2 Balac, hijo de Zipor, el
rey moabita, había visto todo lo que los israelitas hicieron a los
amorreos. 3 Entonces cuando el pueblo de Moab vio
que los israelitas eran muchos, se aterró. 4 El rey
de Moab dijo a los ancianos de Madián: «¡Esta muchedumbre devorará todo lo que
esté a la vista, como un buey devora el pasto en el campo!».
Entonces Balac, rey de Moab, 5 envió
mensajeros para llamar a Balaam, hijo de Beor, que vivía en Petor, su tierra
natal, cerca del río Éufrates. Su mensaje decía:
«Mira, una inmensa multitud que cubre la faz de
la tierra ha llegado de Egipto y me amenaza. 6 Ven,
por favor, maldíceme a este pueblo, porque es demasiado poderoso para mí. De
esa manera quizás yo pueda conquistarlos y expulsarlos de la tierra. Yo sé que
sobre el pueblo que tú bendices, caen bendiciones y al pueblo que tú maldices,
le caen maldiciones».
7 Entonces
los mensajeros de Balac y los ancianos de Moab y de Madián, partieron con el
dinero para pagarle a Balaam a fin de que maldijera a Israel. Llegaron
donde estaba Balaam y le transmitieron el mensaje de Balac. 8 «Quédense
aquí esta noche—dijo Balaam—, y en la mañana les diré lo que me indique
el Señor». Así que los funcionarios de Moab se quedaron con Balaam.
9 Esa
noche Dios vino a Balaam y le preguntó:
—¿Quiénes son estos hombres que te visitan?
10 Balaam
le dijo a Dios:
—Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, me envió este
mensaje: 11 “Mira, una inmensa multitud que cubre
la faz de la tierra ha llegado de Egipto. Ven y maldíceme a este pueblo. De esa
manera quizás podré hacerles frente y expulsarlos de esta tierra”.
12 Pero
Dios le dijo a Balaam:
—No vayas con ellos ni maldigas a este pueblo,
¡porque es bendito!
13 A
la mañana siguiente, Balaam se levantó y les dijo a los funcionarios de Balac:
«¡Regresen a casa! El Señor no me dejará ir con ustedes».
14 Entonces
los oficiales moabitas regresaron al rey Balac y le informaron: «Balaam se negó
a venir con nosotros». 15 Así que Balac intentó de
nuevo. Esta vez envió a un mayor número de funcionarios, aún más distinguidos
que los que envió la primera vez. 16 Llegaron donde
estaba Balaam y le transmitieron el siguiente mensaje:
«Esto dice Balac, hijo de Zipor: “Por favor, no
permitas que nada te impida venir a ayudarme. 17 Te
pagaré muy bien y haré todo lo que me pidas. ¡Solamente ven y maldíceme a este
pueblo!”».
18 Entonces
Balaam les respondió a los mensajeros de Balac: «Aunque Balac me diera su
palacio repleto de plata y oro, yo no podría hacer absolutamente nada en contra
de la voluntad del Señor mi Dios. 19 Pero
quédense aquí una noche más y veré si el Señor tiene algo más que
decirme».
20 Esa
noche Dios vino a Balaam y le dijo: «Ya que estos hombres vinieron por ti,
levántate y ve con ellos, pero solo haz lo que yo te indique».
Balaam y su burra
21 A
la mañana siguiente Balaam se levantó, ensilló su burra y salió con los
funcionarios moabitas; 22 pero Dios se enojó porque
Balaam iba con ellos. Así que envió al ángel del Señor a pararse en
medio del camino para impedirle el paso. Mientras Balaam y dos de sus
sirvientes iban montando, 23 la burra de Balaam vio
al ángel del Señor de pie en el camino, con una espada desenvainada
en su mano. La burra se apartó del camino y se desbocó hacia un campo, pero
Balaam la golpeó y la obligó a regresar al camino. 24 Entonces
el ángel del Señor se detuvo en un lugar donde el camino se hacía
estrecho entre las paredes de dos viñedos. 25 Cuando
la burra vio al ángel del Señor, trató de pasar pero aplastó el pie de
Balaam contra la pared. Así que Balaam la golpeó de nuevo. 26 Entonces
el ángel del Señor se adelantó y se plantó en un lugar tan estrecho
que la burra no podía pasar del todo. 27 Esta vez
cuando la burra vio al ángel, se echó al suelo con Balaam encima. Entonces
Balaam, furioso, volvió a golpear al animal con su vara.
28 Así
que el Señor le dio a la burra la capacidad de hablar.
—¿Qué te he hecho para merecer que me pegues tres
veces?—le preguntó a Balaam.
29 —¡Me
has dejado en ridículo!—gritó Balaam—. ¡Si tuviera una espada, te mataría!
30 —Pero
yo soy la misma burra que has montado toda tu vida—le contestó la burra—.
¿Alguna vez te he hecho algo así?
—No—admitió Balaam.
31 Entonces
el Señor abrió los ojos de Balaam y vio al ángel del Señor de
pie en el camino con una espada desenvainada en su mano. Balaam se inclinó y
cayó rostro en tierra ante él.
32 —¿Por
qué le pegaste a tu burra tres veces?—le preguntó el ángel del Señor—.
Mira, he venido a impedirte el paso porque con terquedad te me opones. 33 Tres
veces la burra me vio y se apartó del camino; si no, te aseguro que te habría
matado a ti y habría dejado a la burra con vida.
34 Entonces
Balaam le confesó al ángel del Señor:
—He pecado. No comprendí que tú estabas parado en
el camino para impedirme el paso. Volveré a casa si te opones a mi viaje.
35 Pero
el ángel del Señor le dijo a Balaam:
—Ve con estos hombres, pero habla solamente lo
que yo te diga.
Así que Balaam siguió con los funcionarios de
Balac. 36 Cuando el rey Balac supo que Balaam
estaba en camino, salió a su encuentro a una ciudad moabita, situada en el río
Arnón, en la frontera más distante de su tierra.
37 —¿No
era urgente la invitación que te envié? ¿Por qué no viniste enseguida?—le
preguntó Balac a Balaam—. ¿No me creíste cuando te dije que te honraré con una
generosa recompensa?
38 —Mira—contestó
Balaam—, ya he venido pero no está en mis manos decir lo que yo quiera. Hablaré
únicamente el mensaje que Dios ponga en mi boca.
39 Luego
Balaam acompañó a Balac a Quiriat-huzot. 40 Allí el
rey sacrificó ganado y ovejas, y envió porciones de la carne a Balaam y a los
oficiales que estaban con él. 41 A la mañana
siguiente Balac subió con Balaam a un lugar llamado Bamot-baal y desde allí se
podía ver parte del pueblo de Israel.
Balaam bendice a Israel
23 Entonces
Balaam le dijo al rey Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepara siete
becerros y siete carneros para que los sacrifique». 2 Balac
siguió sus instrucciones y los dos sacrificaron un becerro y un carnero en cada
altar.
3 Entonces
Balaam le dijo a Balac: «Quédate aquí con tus ofrendas quemadas y yo iré a ver
si el Señor me responde. Entonces te diré lo que él me revele». Así
que Balaam fue solo a la cima de una colina sin vegetación 4 y
allí se reunió Dios con él. Balaam le dijo:
—Preparé siete altares y sacrifiqué un becerro y
un carnero en cada altar.
5 El Señor le
dio a Balaam un mensaje para el rey Balac y después le dijo:
—Regresa donde está Balac y dale mi mensaje.
6 Así
que Balaam volvió y encontró al rey de pie, al lado de sus ofrendas quemadas,
con todos los funcionarios de Moab. 7 Este es el
mensaje que Balaam transmitió:
«Balac me mandó a llamar desde Aram;
el rey de Moab me trajo de las colinas del oriente.
“¡Ven—me dijo—, maldíceme a Jacob!
Ven y anuncia la ruina de Israel”.
8 Pero ¿cómo puedo maldecir
a quienes Dios no ha maldecido?
¿Cómo puedo condenar
a quienes el Señor no ha condenado?
9 Desde las cimas del precipicio los veo;
los miro desde las colinas.
Veo a un pueblo que vive aislado,
apartado de las otras naciones.
10 ¿Quién puede contar a los descendientes de Jacob, tan
numerosos como el polvo?
¿Quién puede contar siquiera a una cuarta parte del
pueblo de Israel?
Permíteme morir como los justos;
deja que mi vida acabe como la de ellos».
11 Entonces
el rey Balac le reclamó a Balaam:
—¿Qué me has hecho? Te traje para maldecir a mis
enemigos. ¡En cambio, los has bendecido!
12 Pero
Balaam respondió:
—Yo hablaré solamente el mensaje que el Señor ponga
en mi boca.
Segundo mensaje de Balaam
13 Entonces
el rey Balac le dijo:
—Ven conmigo a otro lugar. Allí verás otra parte
de la nación de Israel, aunque no a todos. ¡Maldice por lo menos a esa parte!
14 Así
que Balac llevó a Balaam a la meseta de Zofim en la cima del monte Pisga. Allí
construyó siete altares y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.
15 Entonces
Balaam le dijo al rey:
—Quédate aquí con tus ofrendas quemadas mientras
yo voy allá a encontrarme con el Señor.
16 Entonces
el Señor se reunió con Balaam y le dio un mensaje. Le dijo: «Regresa
con Balac y dale mi mensaje».
17 Balaam
volvió y encontró al rey de pie junto a sus ofrendas quemadas, con todos los
funcionarios de Moab.
—¿Qué dijo el Señor?— preguntó Balac
ansiosamente.
18 Este
es el mensaje que Balaam transmitió:
«¡Levántate, Balac, y escucha!
Óyeme, hijo de Zipor.
19 Dios no es un hombre; por lo tanto, no miente.
Él no es humano; por lo tanto, no cambia de parecer.
¿Acaso alguna vez habló sin actuar?
¿Alguna vez prometió sin cumplir?
20 Escucha, yo recibí la orden de bendecir;
¡Dios ha bendecido, y yo no puedo revertirlo!
21 Ninguna desgracia está en su plan para Jacob;
ningún problema espera a Israel.
Pues el Señor su Dios está con ellos;
él ha sido proclamado su rey.
22 Dios los sacó de Egipto;
para ellos, él es tan fuerte como un buey salvaje.
23 Ninguna maldición puede tocar a Jacob;
ninguna magia ejerce poder alguno contra Israel.
Pues ahora se dirá de Jacob:
“¡Qué maravillas ha hecho Dios por Israel!”.
24 Este pueblo se levanta como una leona,
como un majestuoso león que se despierta.
Ellos se niegan a descansar
hasta que hayan devorado su presa,
¡y beben la sangre de los que han matado!».
25 Entonces
Balac le dijo a Balaam:
—Está bien si no los maldices, ¡pero al menos no
los bendigas!
26 Así
que Balaam le respondió a Balac:
—¿No te dije que solamente podía hacer lo que
el Señor me indicara?
Tercer mensaje de Balaam
27 Entonces
el rey Balac le dijo a Balaam:
—Ven, te llevaré a un lugar más. Quizá esto
agrade a Dios y te permita maldecirlos desde allí.
28 Así
que Balac llevó a Balaam a la cima del monte Peor, con vista a la tierra
baldía. 29 Allí Balaam le dijo de nuevo a Balac:
—Constrúyeme siete altares y prepara siete
becerros y siete carneros para que yo los sacrifique.
30 Entonces
Balac hizo lo que Balaam le pidió y ofreció un becerro y un carnero en cada
altar.
24 Finalmente
Balaam comprendió que el Señor estaba decidido a bendecir a Israel,
así que no recurrió a la adivinación como antes. En cambio, se dio vuelta y
miró hacia el desierto 2 donde vio al pueblo de
Israel acampado por tribus. Entonces el Espíritu de Dios vino sobre él 3 y
le dio el siguiente mensaje:
«Este es el mensaje de Balaam, hijo de Beor,
el mensaje del hombre cuyos ojos ven con claridad,
4 el mensaje del que oye las palabras de Dios,
del que ve una visión que proviene del Todopoderoso,
y se inclina con los ojos abiertos:
5 ¡Qué hermosas son tus carpas, oh Jacob;
qué bellos son tus hogares, oh Israel!
6 Se extienden ante mí como arboledas de palmeras,
como jardines por la ribera.
Son como altos árboles plantados por el Señor,
como cedros junto a las aguas.
7 Agua fluirá de sus cántaros;
su descendencia tendrá toda la que necesite.
Su rey será más grande que Agag;
su reino será exaltado.
8 Dios los sacó de Egipto;
para ellos, él es tan fuerte como un buey salvaje.
Él devora a las naciones que se le oponen,
quiebra sus huesos en pedazos
y las atraviesa con flechas.
9 Como un león, Israel se agazapa y se tiende;
como a una leona, ¿quién se atreve a despertarla?
Bendito todo el que te bendice, oh Israel,
y maldito todo el que te maldice».
10 Entonces
el rey Balac se enfureció contra Balaam y en señal de enojo palmeó las manos y
gritó:
—¡Yo te llamé para maldecir a mis enemigos! En
cambio, los has bendecido tres veces. 11 ¡Fuera de
aquí ahora mismo! ¡Vuelve a tu casa! Te prometí una generosa recompensa, pero
el Señor te ha impedido que la recibieras.
12 Balaam
le dijo a Balac:
—¿No recuerdas lo que expliqué a tus mensajeros?
Dije: 13 “Aunque Balac me diera su palacio repleto
de plata y oro, no podría hacer absolutamente nada en contra de la voluntad
del Señor”. ¡Te advertí que únicamente podría decir lo que el Señor me
dijera! 14 Ahora me regreso a mi propia gente, pero
primero, déjame decirte lo que los israelitas harán a tu pueblo en el futuro.
Últimos mensajes de Balaam
15 Balaam
dio el siguiente mensaje:
«Este es el mensaje de Balaam, el hijo de Beor,
el mensaje del hombre cuyos ojos ven con claridad,
16 el mensaje del que oye las palabras de Dios,
del que tiene conocimiento dado por el Altísimo,
del que ve una visión que proviene del Todopoderoso,
y se inclina con los ojos abiertos:
17 Lo veo a él, pero no aquí ni ahora.
Lo percibo, pero lejos, en un futuro distante.
Una estrella se levantará de Jacob;
un cetro surgirá de Israel.
Aplastará la cabeza del pueblo de Moab,
y partirá el cráneo de la gente de Set.
18 Tomará posesión de Edom,
y a Seir, su enemigo, lo conquistará,
mientras Israel marcha adelante en triunfo.
19 Un gobernante se levantará en Jacob
que destruirá a los sobrevivientes de Ar».
20 Luego
Balaam miró hacia el pueblo de Amalec y dio este mensaje:
«Amalec fue la más importante de las naciones,
¡pero su destino es la destrucción!».
21 Después
miró hacia los ceneos y transmitió el siguiente mensaje:
«Su casa está segura;
su nido está entre las rocas.
22 Pero los ceneos serán destruidos
cuando Asiria los lleve cautivos».
23 Balaam
concluyó sus mensajes con estas palabras:
«¡Ay!, ¿quién puede sobrevivir
a menos que Dios lo disponga?
24 Naves vendrán de las costas de Chipre;
y oprimirán a Asiria y afligirán a Heber,
pero ellos también serán destruidos por completo».
25 Entonces
Balaam se fue y regresó a su casa; Balac también se fue y tomó su camino.
SALMOS 47
Para el director del coro: salmo de
los descendientes de Coré.
47 ¡Vengan
todos! ¡Aplaudan!
¡Griten alegres alabanzas a Dios!
2 Pues el Señor Altísimo es imponente;
es el gran Rey de toda la tierra.
3 Él subyuga a las naciones frente a nosotros;
pone a nuestros enemigos bajo nuestros pies.
4 Escogió la Tierra Prometida como nuestra herencia y
posesión,
el orgullo de los descendientes de Jacob, a quienes
ama. Interludio
5 Dios
ascendió con un grito poderoso;
el Señor ha ascendido al estruendo de las
trompetas.
6 Canten alabanzas a Dios, canten alabanzas;
¡canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas!
7 Pues Dios es el Rey de toda la tierra.
Alábenlo con un salmo.
8 Dios reina sobre las naciones,
sentado en su santo trono.
9 Los gobernantes del mundo se han reunido
con el pueblo del Dios de Abraham.
Pues todos los reyes de la tierra pertenecen a Dios.
Él es exaltado en gran manera en todas partes.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”