Marzo 14 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 52
NÚMEROS 35 – 36
Ciudades para los levitas
35 Mientras
Israel acampaba junto al Jordán, en las llanuras de Moab, frente a Jericó,
el Señor le dijo a Moisés: 2 «Ordena a
los israelitas que, de las propiedades que recibieron, entreguen a los levitas
algunas ciudades donde vivir, junto con los pastizales que las rodean. 3 Los
levitas vivirán en esas ciudades y las tierras que las rodean proveerán pastura
para su ganado, rebaños y otros animales. 4 Los
pastizales alrededor de esas ciudades, asignados a los levitas, se extenderán
por cuatrocientos sesenta metros a partir de las murallas de las ciudades
en todas direcciones. 5 Midan novecientos veinte
metros afuera de las murallas de las ciudades en cada dirección—oriente,
sur, occidente y norte—y la ciudad quedará en el centro. Esta área será otro
pastizal, aún más grande para las ciudades.
6 »Seis
de las ciudades que entreguen a los levitas serán ciudades de refugio, adonde
una persona que haya matado a alguien por accidente pueda huir y ponerse a
salvo. Además entréguenles otras cuarenta y dos ciudades. 7 En
total, darás a los levitas cuarenta y ocho ciudades con los pastizales que las
rodean. 8 Estas ciudades las tomarán de las
propiedades del pueblo de Israel. Las tribus más grandes darán más ciudades a
los levitas, mientras que las tribus más pequeñas darán menos. Cada tribu dará
terreno en proporción al tamaño de la tierra que recibió».
Ciudades de refugio
9 El Señor le
dijo a Moisés: 10 «Da las siguientes instrucciones
al pueblo de Israel.
»Cuando crucen el Jordán para entrar a la tierra
de Canaán, 11 designen ciudades de refugio adonde
una persona pueda huir si ha matado a alguien por accidente. 12 Estas
ciudades servirán como lugares de protección contra los parientes de la víctima
que quieran vengar la muerte. No se le quitará la vida al responsable de la
muerte antes de que la comunidad lo juzgue. 13 Designen
seis ciudades de refugio para ustedes mismos: 14 tres
al oriente del río Jordán y tres al occidente, en la tierra de Canaán. 15 Estas
ciudades servirán para proteger a los israelitas, a los extranjeros que vivan
entre ustedes y a los comerciantes ambulantes. Cualquiera que mate a alguien
por accidente podrá huir allí para ponerse a salvo.
16 »Sin
embargo, si alguien golpea y mata a otro con un objeto de hierro, comete
homicidio y el asesino debe ser ejecutado. 17 Si
alguien con una piedra en la mano golpea y mata a otro, comete homicidio y el
asesino debe ser ejecutado. 18 Si alguien golpea y
mata a otro con un objeto de madera, comete homicidio y el asesino debe ser
ejecutado. 19 El pariente más cercano de la víctima
es responsable de quitarle la vida al asesino. Cuando ellos se encuentren, el
vengador debe quitarle la vida al asesino. 20 Así
que, si alguien por odio le tiende una emboscada a otro y luego lo empuja o le
lanza algo y esa persona muere, comete homicidio. 21 O
si alguien por odio golpea a otro con su puño y esa persona muere, comete
homicidio. En tales casos, el vengador tiene que quitarle la vida al asesino
cuando se encuentren.
22 »Ahora
bien, supongamos que alguien empuja a otro sin enemistad previa, o lanza algo
que, sin intención, golpea a otro, 23 o por
accidente deja caer una piedra grande sobre alguien y, aunque no eran enemigos,
la persona muere. 24 Si esto llegara a suceder, la
comunidad debe seguir las siguientes normas al juzgar entre el responsable de
la muerte y el vengador, el pariente más cercano de la víctima. 25 La
comunidad debe proteger al responsable de la muerte del vengador y debe
escoltarlo para que regrese a vivir en la ciudad de refugio a la que huyó. Allí
permanecerá hasta la muerte del sumo sacerdote, que fue ungido con el aceite
sagrado.
26 »Sin
embargo, si el responsable de la muerte alguna vez sale de los límites de la
ciudad de refugio, 27 y el vengador lo encuentra
fuera de la ciudad y lo mata, su muerte no será considerada homicidio. 28 El
responsable de la muerte debió haber permanecido dentro de la ciudad de refugio
hasta la muerte del sumo sacerdote; pero después de la muerte del sumo
sacerdote, el responsable de la muerte podrá volver a su propia tierra. 29 Estos
son requisitos legales y tendrán que cumplirse de generación en generación,
dondequiera que vivan.
30 »Todos
los asesinos deben ser ejecutados, pero solo si las pruebas son presentadas por
más de un testigo. No se puede condenar a muerte a nadie por el testimonio de
un solo testigo. 31 Tampoco se aceptará el pago de
rescate por la vida de alguien que haya sido juzgado y encontrado culpable de
asesinato y condenado a muerte; siempre se debe ejecutar a los asesinos. 32 Nunca
acepten el pago de rescate de alguien que haya huido a una ciudad de refugio,
pues haría que el responsable de la muerte de alguien volviera a su tierra
antes de la muerte del sumo sacerdote. 33 Esto
garantizará que la tierra donde ustedes vivan no se contamine, pues el
asesinato contamina la tierra. Y ningún sacrificio, salvo la ejecución del
asesino, puede purificar la tierra del asesinato. 34 No
deben manchar la tierra donde viven, porque yo mismo habito allí. Yo soy
el Señor que habito entre el pueblo de Israel».
Mujeres que heredan propiedad
36 Luego
los jefes de los clanes de Galaad—descendientes de Maquir, hijo de Manasés,
hijo de José—se presentaron ante Moisés y los líderes de las familias de Israel
con una petición. 2 Dijeron a Moisés:
—El Señor te dijo que repartieras la
tierra entre el pueblo de Israel por sorteo sagrado. El Señor te dijo
que la porción de tierra que pertenece a nuestro hermano Zelofehad se la dieras
a sus hijas. 3 Sin embargo, si ellas se casan con
hombres de otra tribu, llevarán consigo sus porciones de tierra a la tribu de
los hombres con quienes se casen. De esa manera, el área total de la tierra de
nuestra tribu se reducirá. 4 Entonces cuando llegue
el año de jubileo, esa porción de tierra se agregará a esa nueva tribu, y
provocará que nuestra tribu patriarcal la pierda para siempre.
5 Así
que Moisés les dio a los israelitas, de parte del Señor, el siguiente
mandato:
—El reclamo de los hombres de la tribu de José es
legítimo. 6 Esto es lo que el Señor ordena
acerca de las hijas de Zelofehad: permítanles casarse con quienes deseen,
siempre y cuando sea alguien de su propia tribu patriarcal. 7 No
se permite que ninguna tierra se transfiera de una tribu a otra, ya que toda la
tierra asignada a cada tribu debe permanecer dentro de la tribu a la que
inicialmente fue concedida. 8 Las hijas de todas
las tribus de Israel que estén en línea para heredar la propiedad, deben
casarse dentro de su propia tribu, de esta manera todos los israelitas
conservarán sus propiedades patriarcales. 9 Ninguna
porción de tierra puede pasar de una tribu a otra; cada tribu de Israel debe
conservar la porción de tierra que le fue asignada.
10 Entonces
las hijas de Zelofehad hicieron lo que el Señor le ordenó a
Moisés. 11 Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, todas
se casaron con sus primos por parte de su padre 12 dentro
de los clanes de Manasés, hijo de José. De este modo, su herencia de tierra
permaneció dentro de su tribu patriarcal.
13 Estos
son los mandatos y las ordenanzas que el Señor le dio al pueblo de
Israel por medio de Moisés mientras acampaban en las llanuras de Moab junto al
río Jordán, frente a Jericó.
SALMOS 52
Para el director del coro: salmo de
David, acerca de cuando Doeg, el edomita, le dijo a Saúl: «David fue a ver a
Ahimelec».
52 ¿Por
qué te jactas de tus delitos, gran guerrero?
¿No te das cuenta de que la justicia de Dios permanece
para siempre?
2 Todo el día conspiras destrucción.
Tu lengua es cortante como una navaja afilada;
eres experto en decir mentiras.
3 Amas el mal más que el bien
y las mentiras más que la verdad. Interludio
4 Te
encanta destruir a la gente con tus palabras,
¡mentiroso!
5 Pero Dios te herirá de muerte de una vez por todas;
te sacará de tu casa
y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Interludio
6 Los
justos lo verán y se asombrarán;
se reirán y dirán:
7 «Miren lo que les pasa a los guerreros poderosos
que no ponen su confianza en Dios,
sino que confían en sus riquezas
y se vuelven más y más atrevidos en su maldad».
8 Pero
yo soy como un olivo que florece en la casa de Dios
y siempre confiaré en su amor inagotable.
9 Te alabaré para siempre, oh Dios,
por lo que has hecho.
Confiaré en tu buen nombre
en presencia de tu pueblo fiel.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
Hoy está previsto que termines el libro de
Números. Mira este video para repasar su diseño literario y su flujo de
pensamiento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”