Enero 06 de 2026
LOS RETOS DE DIOS NO SON PARA CAER SINO PARA FORTALECER
Lucas 4:1-12
Tentación de Jesús
1 Entonces
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del río Jordán y fue guiado por el
Espíritu en el desierto,
2 donde fue tentado por
el diablo durante cuarenta días. Jesús no comió nada en todo ese tiempo y
comenzó a tener mucha hambre.
3 Entonces el diablo le
dijo: —Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se transforme en pan.
4 Jesús le dijo: —¡No!
Las Escrituras dicen: “La gente no vive solo de pan”.
5 Entonces el diablo lo
llevó a una parte alta y desplegó ante él todos los reinos del mundo en un solo
instante.
6 —Te daré la gloria de
estos reinos y autoridad sobre ellos—le dijo el diablo—, porque son míos para
dárselos a quien yo quiera.
7 Te daré todo esto si me
adoras.
8 Jesús le respondió: —Las
Escrituras dicen: “Adora al Señor tu Dios y sírvele únicamente a él”.
9 Entonces el diablo lo
llevó a Jerusalén, al punto más alto del templo, y dijo: —Si eres el Hijo de
Dios, ¡tírate!
10 Pues
las Escrituras dicen: “Él ordenará a sus ángeles que te protejan y te guarden.
11 Y te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te
lastimes el pie con una piedra”.
12 Jesús
le respondió: —Las Escrituras también dicen: “No pondrás a prueba al Señor tu
Dios”.
https://youtu.be/jZcVZdIno_o?si=LDuq0Us2YwixaJSx
Estimado lector:
Así como el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto,
también puede conducir a los creyentes a tiempos de prueba. Sin embargo, no lo
hace con el propósito de hacerlos caer, sino para fortalecer su fe, vencer la
carne y desarrollar el carácter de Cristo en ellos, conforme al fruto del
Espíritu descrito en Gálatas 5:22-23. Estos procesos forman parte del
cumplimiento del propósito de Dios en la vida del creyente.
De la misma manera, el seguidor fiel de Cristo es tentado
de diversas formas por el diablo, cuyo objetivo es hacerlo tropezar. Estas
tentaciones operan principalmente a través del control del pensamiento,
ocupando la mente con ideas contrarias a la verdad revelada en la Palabra de
Dios.
Este principio recuerda la enseñanza de Mateo 5:37, donde
se exhorta a mantener claridad, firmeza y convicción, para no perder el punto
de referencia central, que es Cristo. La falta de claridad espiritual abre la
puerta a la confusión y al desvío.
Jesús también enseña que la ansiedad, la codicia y las
riquezas no deben dominar el corazón, ya que pueden cegar al creyente. El
enemigo busca precisamente esa desorientación, alejándolo de las enseñanzas de
Cristo. La respuesta de Jesús —“Vete de aquí, Satanás”— muestra que la
tentación puede ser resistida con autoridad espiritual.
Así como ocurrió con Jesús, la victoria sobre la tentación
trae respaldo divino. El creyente es fortalecido por el Espíritu de Dios,
recibe ayuda celestial y puede retomar su caminar cristiano con firmeza y
dirección renovada.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”