UN PACTO SAGRADO

Enero 02 de 2024

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

UN PACTO SAGRADO

1 SAMUEL 18:2-4

A partir de ese día Saúl mantuvo a David con él y no lo dejaba volver a su casa. Jonatán hizo un pacto solemne con David, porque lo amaba tanto como a sí mismo. Para sellar el pacto quitó su manto y se lo dio a David junto con su túnica, su espada, su arco y su cinturón.

 

    Estimado lector,

 

Las piezas que Jonatán le entregó a David no eran unos simples regalos de amistad, sino piezas simbólicas. Cada pieza tiene un mensaje relacionado con la alianza que estaban haciendo, la cual no solo era un acuerdo social, sino que también tenía implicaciones políticas.

 

El manto es una pieza de la vestidura que se coloca sobre todo lo demás y cubre. Es un símbolo de autoridad y de posición. Al darle su manto a David, Jonatán le estaba cediendo su posición como heredero al trono. No sabemos si Jonatán sabía que el profeta Samuel había ungido a David como el próximo rey, pero, aunque no lo supiera intelectualmente, lo intuyó espiritualmente.

 

Le entregó su túnica o ropa. En hebreo se usa la palabra: Med (vestidura o armadura). Quitarse la ropa implica quedar en una posición de completa transparencia, sin apariencias ni fingimientos; pero también es una posición de vulnerabilidad. La transparencia y la sinceridad son valores indispensables para que una amistad funcione bien y se profundice aún más.

 

Sus armas de defensa y lucha militar: su espada (heb. Jereb) y su arco (heb. Keshet). También incluyó el cinturón del que cuelga la espada. En otras palabras, Jonatán se estaba desarmando ante David. Le estaba diciendo que confiaba en que David no le haría daño, sino que más bien lo defendería. También Jonatán se comprometía a defender a David.

 

Este acto entre Jonatán y David tipifica el mismo pacto que hace la humanidad con Jesús.   Entregamos nuestra vida, la autoridad (Manto), nuestra dependencia (túnica o ropa) y nuestros talentos, defensas y fuerzas (Armas) para ser defendido por Él.

 

4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES