Febrero 01 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 11
GÉNESIS 35 al 37
Regreso de Jacob a Betel
35 Entonces
Dios le dijo a Jacob: «¡Prepárate! Múdate a Betel, establécete allí y edifica
un altar a Dios, quien se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú».
2 Entonces
Jacob les dijo a todos los de su casa: «Desháganse de todos sus ídolos paganos,
purifíquense y pónganse ropas limpias. 3 Ahora
vamos a Betel, donde edificaré un altar al Dios que respondió a mis oraciones
cuando yo estaba angustiado. Él ha estado conmigo en todos los lugares por
donde anduve».
4 Entonces
le entregaron a Jacob todos los ídolos paganos que conservaban y también los
aretes, y él los enterró bajo el gran árbol que está cerca de Siquem. 5 Cuando
salían, Dios mandó terror sobre los habitantes de todas las ciudades de aquella
región, así que nadie atacó a la familia de Jacob.
6 Finalmente
Jacob y todos los de su casa llegaron a Luz (también llamada Betel), en
Canaán. 7 Allí Jacob edificó un altar y llamó al
lugar El-betel (que significa «Dios de Betel»), porque Dios se le había
aparecido allí cuando huía de su hermano Esaú.
8 Poco
tiempo después murió Débora, la mujer que había cuidado a Rebeca desde niña, y
fue enterrada bajo el roble que está en el valle de Betel. Desde entonces ese
lugar fue llamado Alón-bacut (que significa «roble del llanto»).
9 Ahora
que Jacob había regresado de Padán-aram, Dios se le apareció de nuevo en Betel.
Y Dios lo bendijo 10 diciéndole: «Tu nombre es
Jacob, pero ya no te llamarás Jacob. A partir de ahora tu nombre será Israel».
Así que Dios le cambió el nombre y lo llamó Israel.
11 Entonces
Dios dijo: «Yo soy El-Shaddai, “Dios Todopoderoso”. Sé fructífero y
multiplícate. Llegarás a formar una gran nación; incluso, de ti saldrán muchas
naciones. ¡Habrá reyes entre tus descendientes! 12 Y
te entregaré la tierra que les di a Abraham y a Isaac. Así es, te la daré a ti
y a tus descendientes». 13 Luego Dios ascendió
desde el lugar donde le había hablado a Jacob.
14 Jacob
levantó una columna conmemorativa para marcar el lugar donde Dios le había
hablado. Luego derramó vino sobre la columna como sacrificio a Dios y la ungió
con aceite de oliva. 15 Jacob llamó a aquel lugar
Betel (que significa «casa de Dios»), porque allí Dios le había hablado.
Muertes de Raquel e Isaac
16 Una
vez que salieron de Betel, Jacob y su clan avanzaron hacia Efrata; pero Raquel
entró en trabajo de parto mientras aún estaban lejos de allí, y sus dolores
eran intensos. 17 Luego de un parto muy difícil, la
partera finalmente exclamó: «¡No temas; tienes otro varón!». 18 Raquel
estaba a punto de morir, pero con su último suspiro puso por nombre al niño
Benoni (que significa «hijo de mi tristeza»). Sin embargo, el padre del niño lo
llamó Benjamín (que significa «hijo de mi mano derecha»). 19 Así
que Raquel murió y fue enterrada en el camino a Efrata (es decir, Belén). 20 Jacob
levantó una columna conmemorativa sobre la tumba de Raquel, la cual puede verse
hasta el día de hoy.
21 Entonces
Jacob siguió su viaje y acampó más allá de Migdal-edar. 22 Mientras
vivía allí, Rubén tuvo relaciones sexuales con Bilha, la concubina de su padre,
y Jacob se enteró enseguida.
Estos son los nombres de los doce hijos de Jacob:
23 Los
hijos de Lea fueron Rubén (el hijo mayor de Jacob), Simeón, Leví, Judá, Isacar
y Zabulón.
24 Los
hijos de Raquel fueron José y Benjamín.
25 Los
hijos de Bilha, la sierva de Raquel, fueron Dan y Neftalí.
26 Los
hijos de Zilpa, la sierva de Lea, fueron Gad y Aser.
Estos son los nombres de los hijos que le
nacieron a Jacob en Padán-aram.
27 Entonces
Jacob regresó a la casa de su padre Isaac en Mamre, que está cerca de
Quiriat-arba (actualmente llamada Hebrón), donde Abraham e Isaac vivieron como
extranjeros. 28 Isaac vivió ciento ochenta
años. 29 Después dio su último suspiro y murió en
buena vejez, y se reunió con sus antepasados al morir. Y lo enterraron sus
hijos Esaú y Jacob.
Descendientes de Esaú
36 Este
es el relato de los descendientes de Esaú (también conocido como Edom). 2 Esaú
se casó con dos mujeres jóvenes de Canaán: Ada, hija de Elón el hitita, y
Aholibama, hija de Aná y nieta de Zibeón el heveo. 3 También
se casó con su prima Basemat, que era hija de Ismael y hermana de
Nebaiot. 4 Ada dio a luz un hijo, a quien llamaron
Elifaz. Basemat dio a luz un hijo llamado Reuel. 5 Aholibama
dio a luz varones: Jeús, Jaalam y Coré. Todos esos hijos le nacieron a Esaú en
la tierra de Canaán.
6 Esaú
tomó a sus esposas, a sus hijos y a los de su casa, junto con sus animales y su
ganado—toda la riqueza que había adquirido en la tierra de Canaán—y se mudó
para alejarse de su hermano Jacob. 7 No había
tierra suficiente para sustentar a ambos, debido a la cantidad de animales y
posesiones que habían adquirido. 8 Por eso, Esaú
(también conocido como Edom) se estableció en la zona montañosa de Seir.
9 Este
es el relato de los descendientes de Esaú, los edomitas, que habitaron en la
zona montañosa de Seir.
10 Estos
son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, esposa de Esaú; y
Reuel, hijo de Basemat, esposa de Esaú.
11 Los
descendientes de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz. 12 Timna,
la concubina de Elifaz, hijo de Esaú, dio a luz un hijo llamado Amalec. Estos
fueron los descendientes de Ada, esposa de Esaú.
13 Los
descendientes de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y Miza. Estos fueron los
descendientes de Basemat, esposa de Esaú.
14 Esaú
también tuvo hijos con Aholibama, hija de Aná y nieta de Zibeón. Sus nombres
fueron Jeús, Jaalam y Coré.
15 Estos
son los descendientes de Esaú que llegaron a ser jefes de varios clanes:
Los descendientes del hijo mayor de Esaú, Elifaz,
llegaron a ser jefes de los clanes de Temán, Omar, Zefo, Cenaz, 16 Coré,
Gatam y Amalec. Ellos son los jefes de los clanes en la tierra de Edom que
descendieron de Elifaz. Todos fueron descendientes de Ada, esposa de Esaú.
17 Los
descendientes de Reuel, hijo de Esaú, se convirtieron en los jefes de los
clanes de Nahat, Zera, Sama y Miza. Esos son los jefes de los clanes en la
tierra de Edom que descendieron de Reuel. Todos fueron descendientes de
Basemat, esposa de Esaú.
18 Los
descendientes de Esaú con su esposa Aholibama llegaron a ser jefes de los
clanes de Jeús, Jaalam y Coré. Ellos son los jefes de los clanes que
descendieron de Aholibama, esposa de Esaú e hija de Aná.
19 Esos
son los clanes que descendieron de Esaú (también conocido como Edom), cada uno
identificado por el nombre del jefe de su clan.
Habitantes originarios de Edom
20 Estos
son los nombres de las tribus que descendieron de Seir el horeo, las cuales
habitaron en la tierra de Edom: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná, 21 Disón,
Ezer y Disán. Estos fueron los jefes de los clanes horeos, descendientes de
Seir, que habitaron en la tierra de Edom.
22 Los
descendientes de Lotán fueron Hori y Hemam. La hermana de Lotán se llamaba
Timna.
23 Los
descendientes de Sobal fueron Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
24 Los
descendientes de Zibeón fueron Aja y Aná. (Este Aná fue el que descubrió las
aguas termales en el desierto mientras cuidaba los burros de su padre).
25 Los
descendientes de Aná fueron su hijo Disón, y su hija Aholibama.
26 Los
descendientes de Disón[c] fueron Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.
27 Los
descendientes de Ezer fueron Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Los
descendientes de Disán fueron Uz y Arán.
29 Así
que los jefes de los clanes horeos fueron Lotán, Sobal, Zibeón, Aná, 30 Disón,
Ezer y Disán. Los clanes horeos llevan el nombre de sus jefes de clan, los
cuales habitaron en la tierra de Seir.
Gobernantes de Edom
31 Estos
son los reyes que gobernaron en la tierra de Edom antes de que los israelitas
tuvieran rey:
32 Bela,
hijo de Beor, quien reinó en Edom desde su ciudad de Dinaba.
33 Cuando
Bela murió, reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera, quien era de Bosra.
34 Cuando
Jobab murió, reinó en su lugar Husam, quien era de la región de Temán.
35 Cuando
Husam murió, reinó en su lugar Hadad, hijo de Bedad; y gobernó desde la ciudad
de Avit. Él fue quien derrotó a los madianitas en la tierra de Moab.
36 Cuando
Hadad murió, reinó en su lugar Samla, quien era de la ciudad de Masreca.
37 Cuando
Samla murió, reinó en su lugar Saúl, quien era de la ciudad de Rehobot del Río.
38 Cuando
Saúl murió, reinó en su lugar Baal-hanán, hijo de Acbor.
39 Cuando
Baal-hanán, hijo de Acbor, murió, reinó en su lugar Hadad y gobernó desde la ciudad de Pau. Su
esposa fue Mehetabel, hija de Matred y nieta de Mezaab.
40 Estos
son los nombres de los jefes de los clanes descendientes de Esaú, los cuales
habitaron en los lugares que llevan sus mismos nombres: Timna, Alva,
Jetet, 41 Aholibama, Ela, Pinón, 42 Cenaz,
Temán, Mibzar, 43 Magdiel e Iram. Esos son los
jefes de los clanes de Edom, registrados según los asentamientos en la tierra
que ocuparon. Todos ellos descendieron de Esaú, el antepasado de los edomitas.
Los sueños de José
37 Entonces
Jacob volvió a establecerse en la tierra de Canaán, donde su padre había vivido
como extranjero.
2 Este
es el relato de Jacob y su familia. Cuando José tenía diecisiete años de edad,
a menudo cuidaba los rebaños de su padre. Trabajaba para sus medios hermanos,
los hijos de Bilha y Zilpa, dos de las esposas de su padre, así que le contaba
a su padre acerca de las fechorías que hacían sus hermanos.
3 Jacob amaba
a José más que a sus otros hijos porque le había nacido en su vejez. Por eso,
un día, Jacob mandó a hacer un regalo especial para José: una hermosa túnica. 4 Pero
sus hermanos lo odiaban porque su padre lo amaba más que a ellos. No dirigían
ni una sola palabra amable hacia José.
5 Una
noche José tuvo un sueño, y cuando se lo contó a sus hermanos, lo odiaron más
que nunca.
6 —Escuchen
este sueño —les dijo—. 7 Resulta que estábamos en el
campo atando gavillas de grano. De repente, mi gavilla se levantó, y las
gavillas de ustedes se juntaron alrededor de la mía, ¡y se inclinaron ante
ella!
8 Sus
hermanos respondieron:
—Así que crees que serás nuestro rey, ¿no es
verdad? ¿De veras piensas que reinarás sobre nosotros?
Así que lo odiaron aún más debido a sus sueños y
a la forma en que los contaba.
9 Al
poco tiempo José tuvo otro sueño y de nuevo se lo contó a sus hermanos.
—Escuchen, tuve otro sueño —les dijo—. ¡El sol, la
luna y once estrellas se inclinaban ante mí!
10 Esta
vez le contó el sueño a su padre además de a sus hermanos, pero su padre lo
reprendió.
—¿Qué clase de sueño es ese? —le preguntó—. ¿Acaso
tu madre, tus hermanos y yo llegaremos a postrarnos delante de ti?
11 Sin
embargo, mientras los hermanos de José tenían celos de él, su padre estaba
intrigado por el significado de los sueños.
12 Poco
tiempo después, los hermanos de José fueron hasta Siquem para apacentar los
rebaños de su padre. 13 Cuando ya llevaban un buen
tiempo allí, Jacob le dijo a José:
—Tus hermanos están en Siquem apacentando las
ovejas. Prepárate, porque te enviaré a verlos.
—Estoy listo para ir —respondió José.
14 —Ve
a ver cómo están tus hermanos y los rebaños —dijo Jacob—. Luego vuelve aquí y
tráeme noticias de ellos.
Así que Jacob despidió a José, y él viajó hasta
Siquem desde su casa, en el valle de Hebrón.
15 Cuando
José llegó a Siquem, un hombre de esa zona lo encontró dando vueltas por el
campo.
—¿Qué buscas? —le preguntó.
16 —Busco
a mis hermanos —contestó José—. ¿Sabe usted dónde están apacentando sus rebaños?
17 —Sí —le
dijo el hombre—. Se han ido de aquí, pero les oí decir: “Vayamos a Dotán”.
Entonces José siguió a sus hermanos hasta Dotán y
allí los encontró.
José es vendido como esclavo
18 Cuando
los hermanos de José lo vieron acercarse, lo reconocieron desde lejos. Mientras
llegaba, tramaron un plan para matarlo.
19 —¡Aquí
viene el soñador! —dijeron—. 20 Vamos, matémoslo y
tirémoslo en una de esas cisternas. Podemos decirle a nuestro padre: “Un animal
salvaje se lo comió”. ¡Entonces veremos en qué quedan sus sueños!
21 Pero
cuando Rubén oyó el plan, trató de salvar a José.
—No lo matemos —dijo—. 22 ¿Para
qué derramar sangre? Solo tirémoslo en esta cisterna vacía, aquí en el
desierto. Entonces morirá sin que le pongamos una mano encima.
Rubén tenía pensado rescatar a José y devolverlo
a su padre.
23 Entonces,
cuando llegó José, sus hermanos le quitaron la hermosa túnica que llevaba
puesta. 24 Después lo agarraron y lo tiraron en la
cisterna. Resulta que la cisterna estaba vacía; no tenía nada de agua
adentro. 25 Luego, justo cuando se sentaron a
comer, levantaron la vista y vieron a la distancia una caravana de camellos que
venía acercándose. Era un grupo de mercaderes ismaelitas que transportaban goma
de resina, bálsamo y resinas aromáticas desde Galaad hasta Egipto.
26 Judá
dijo a sus hermanos: «¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano? Tendríamos
que encubrir el crimen. 27 En lugar de hacerle
daño, vendámoslo a esos mercaderes ismaelitas. Después de todo, es nuestro
hermano, ¡de nuestra misma sangre!». Así que sus hermanos estuvieron de
acuerdo. 28 Entonces, cuando se acercaron los
ismaelitas, que eran mercaderes madianitas, los hermanos de José lo sacaron de
la cisterna y se lo vendieron por veinte monedas de plata. Y los
mercaderes lo llevaron a Egipto.
29 Tiempo
después, Rubén regresó para sacar a José de la cisterna. Cuando descubrió que
José no estaba allí, se rasgó la ropa en señal de lamento. 30 Luego
regresó a donde estaban sus hermanos y dijo lamentándose: «¡El muchacho
desapareció! ¿Qué voy a hacer ahora?».
31 Entonces
los hermanos mataron un cabrito y mojaron la túnica de José con la
sangre. 32 Luego enviaron la hermosa túnica a su
padre con el siguiente mensaje: «Mira lo que encontramos. Esta túnica, ¿no es
la de tu hijo?».
33 Su
padre la reconoció de inmediato. «Sí—dijo él—, es la túnica de mi hijo. Seguro
que algún animal salvaje se lo comió. ¡Sin duda despedazó a José!». 34 Entonces
Jacob rasgó su ropa y se vistió de tela áspera, e hizo duelo por su hijo
durante mucho tiempo. 35 Toda su familia intentó
consolarlo, pero él no quiso ser consolado. A menudo decía: «Me iré a la tumba llorando
a mi hijo», y entonces sollozaba.
36 Mientras
tanto, los mercaderes madianitas llegaron a Egipto, y allí le vendieron a
José a Potifar, quien era un oficial del faraón, rey de Egipto. Potifar era
capitán de la guardia del palacio.
SALMOS 11
Para el director del coro: salmo de
David.
11 Yo
confío en la protección del Señor.
Así que, ¿por qué me dicen:
«¡Vuela como un ave a las montañas para ponerte a
salvo!
2 Los malvados ponen las cuerdas a sus arcos
y acomodan sus flechas sobre las cuerdas.
Disparan desde las sombras
contra los de corazón recto.
3 Cuando los fundamentos de la ley y del orden se
desmoronan,
¿qué pueden hacer los justos?»?
4 Pero
el Señor está en su santo templo;
el Señor aún gobierna desde el cielo.
Observa de cerca a cada uno
y examina a cada persona sobre la tierra.
5 El Señor examina tanto a los justos como a
los malvados
y aborrece a los que aman la violencia.
6 Hará llover carbones encendidos y azufre ardiente
sobre los malvados,
y los castigará con vientos abrasadores.
7 Pues el Señor es justo y ama la justicia;
los íntegros verán su rostro.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
Este video resume la historia general de la
Biblia como una serie de decisiones en una encrucijada. Toda la humanidad y a
continuación los israelitas redefinen el bien y el mal y terminan en Babilonia.
Después, llega Jesús, él toma un camino diferente y abre la vía a una nueva
creación.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”