Mayo 16 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 115
ISAÍAS 28 - 30
Mensaje acerca de Samaria
28 ¡Qué
aflicción le espera a la orgullosa ciudad de Samaria,
la corona gloriosa de los borrachos de Israel!
Está asentada a la cabeza de un valle fértil,
pero su belleza gloriosa se marchitará como una flor.
Es el orgullo de un pueblo
que el vino derribó.
2 Pues el Señor enviará un poderoso ejército en su
contra;
como un potente granizo y una lluvia torrencial,
se lanzarán sobre ella como las aguas embravecidas de una inundación
y la aplastarán contra el suelo.
3 La orgullosa ciudad de Samaria,
la corona gloriosa de los borrachos de Israel,
será pisoteada bajo los pies de sus enemigos.
4 Está asentada a la cabeza de un valle fértil,
pero su belleza gloriosa se marchitará como una flor.
Cualquiera que la vea la arrancará,
como a un higo que brota temprano y pronto se arranca y
se come.
5 Entonces
por fin el Señor de los Ejércitos Celestiales
será la corona gloriosa de Israel;
será el orgullo y la alegría
del remanente de su pueblo.
6 Él dará a sus jueces
anhelo de justicia,
y gran valentía
a sus guerreros que vigilan las puertas.
7 Sin
embargo, ahora Israel es dirigido por borrachos
que dan tumbos por el vino y se tambalean a causa del
alcohol.
Los sacerdotes y los profetas se tambalean a causa del alcohol,
y se pierden por el vino.
Dan tumbos cuando tienen visiones
y se tambalean cuando emiten sus decisiones.
8 Sus mesas están cubiertas de vómito;
hay inmundicia por todas partes.
9 «¿Quién se cree el Señor que
somos?—preguntan—.
¿Por qué nos habla así?
¿Acaso somos niños pequeños,
recién destetados?
10 ¡Una y otra vez nos repite todo,
línea por línea,
renglón por renglón,
un poco aquí
y un poco allá!».
11 Así
que, ahora, ¡Dios tendrá que hablar a su pueblo
por medio de opresores extranjeros que hablan una
lengua extraña!
12 Dios le ha dicho a su pueblo:
«Aquí hay un lugar de descanso;
que reposen aquí los fatigados.
Este es un lugar tranquilo para descansar»;
pero ellos no quisieron escuchar.
13 Por eso el Señor nuevamente les explicará
su mensaje en detalle:
línea por línea,
renglón por renglón,
un poco aquí
y un poco allá,
para que tropiecen y caigan.
Ellos serán heridos, caerán en la trampa y serán
capturados.
14 Por
lo tanto, escuchen este mensaje del Señor,
ustedes, gobernantes burlones de Jerusalén.
15 Se jactan diciendo: «Hemos hecho un trato para burlar
a la muerte
y hemos llegado a un acuerdo para evitar la tumba.
La destrucción que se aproxima nunca podrá tocarnos,
porque nos hemos edificado un fuerte refugio hecho de
mentiras y engaños».
16 Por
lo tanto, esto dice el Señor Soberano:
«¡Miren! Pongo una piedra de cimiento en Jerusalén,
una piedra sólida y probada.
Es una preciosa piedra principal sobre la cual se puede construir con
seguridad.
El que crea jamás será sacudido.[e]
17 Los probaré con la cuerda de medir de la justicia
y con la plomada de la rectitud.
Puesto que su refugio está construido de mentiras,
un granizo lo echará abajo.
Puesto que está hecho de engaños,
una inundación lo arrasará.
18 Anularé el trato que ustedes hicieron para burlar a
la muerte,
y revocaré su acuerdo para evitar la tumba.
Cuando el terrible enemigo arrase la tierra,
ustedes serán pisoteados.
19 Una y otra vez vendrá esa inundación,
mañana tras mañana,
día y noche,
hasta que arrase con todos ustedes».
Este mensaje llenará de terror al pueblo.
20 La cama que ustedes hicieron es demasiado pequeña
para acostarse en ella
y las mantas son demasiado estrechas para cubrirlos.
21 El Señor vendrá, como lo hizo contra los
filisteos en el monte Perazim,
y contra los amorreos en Gabaón.
Vendrá para hacer algo extraño;
vendrá para hacer algo poco común:
22 el Señor, el Señor de los Ejércitos
Celestiales,
ha dicho con claridad que está decidido a aplastar toda
la tierra.
Así que no se burlen más,
de lo contrario, su castigo será aún mayor.
23 Escúchenme;
escuchen y presten mucha atención.
24 ¿Acaso el agricultor siempre ara pero nunca siembra?
¿Está continuamente labrando la tierra y nunca
plantando?
25 ¿No siembra finalmente sus semillas
—comino negro, comino, trigo, cebada y trigo espelta—
cada uno en la forma correcta,
y cada uno en el lugar que le corresponde?
26 El agricultor sabe exactamente qué hacer
porque Dios le ha dado entendimiento.
27 Nunca se usa un mazo pesado para trillar el comino
negro,
sino que se golpea con varas livianas.
Nunca se pasa una rueda de trillar sobre el comino,
al contrario, se golpea suavemente con un mayal.
28 El grano para el pan se muele con facilidad,
por eso no lo tritura demasiado.
Lo trilla bajo las ruedas de una carreta,
pero no lo pulveriza.
29 El Señor de los Ejércitos Celestiales es un
maestro maravilloso,
y le da gran sabiduría al agricultor.
Mensaje acerca de Jerusalén
29 «¡Qué
aflicción le espera a Ariel, la Ciudad de David!
Año tras año ustedes celebran sus fiestas.
2 Sin embargo, traeré desastre sobre ustedes,
y habrá mucho llanto y dolor.
Pues Jerusalén se convertirá en lo que significa su nombre, Ariel:
un altar cubierto de sangre.
3 Yo seré su enemigo;
rodearé a Jerusalén y atacaré sus murallas.
Edificaré torres de asalto
y la destruiré.
4 Entonces, tú hablarás desde lo profundo de la tierra;
tus palabras saldrán desde bien abajo, desde el polvo.
Tu voz susurrará desde el suelo
como un fantasma invocado de la tumba.
5 »Pero
de pronto, tus despiadados enemigos serán aplastados
como el polvo más fino.
Tus numerosos atacantes serán expulsados
como la paja ante el viento.
De repente, en un instante,
6 yo, el Señor de los
Ejércitos Celestiales, intervendré a tu favor
con trueno, terremoto y gran ruido,
con torbellino, tormenta y fuego consumidor.
7 Todas las naciones que pelean contra Jerusalén
¡desaparecerán como un sueño!
Los que atacan sus murallas
se esfumarán como una visión en la noche.
8 La persona con hambre sueña con comida,
pero se despierta todavía con hambre.
La persona con sed sueña con beber,
pero cuando llega la mañana, sigue desfallecida de sed.
Así será con tus enemigos,
con los que ataquen al monte Sion».
9 ¿Estás
asombrado y escéptico?
¿No lo crees?
Entonces adelante, sé ciego.
Eres necio, pero no por culpa del vino;
te tambaleas, ¡pero no por causa del licor!
10 Pues el Señor derramó sobre ti un espíritu
de sueño profundo;
ha cerrado los ojos de tus profetas y visionarios.
11 Para
ellos, todos los sucesos futuros de esta visión son como un libro sellado.
Cuando se lo des a los que sepan leer, dirán: «No podemos leerlo porque está
sellado». 12 Cuando se lo des a los que no sepan
leer, dirán: «No sabemos leer».
13 Así
que el Señor dice:
«Este pueblo dice que me pertenece;
me honra con sus labios,
pero su corazón está lejos de mí.
Y la adoración que me dirige
no es más que reglas humanas, aprendidas de memoria.
14 Por esa causa, una vez más asombraré a estos
hipócritas
con maravillas extraordinarias.
La sabiduría de los sabios pasará,
y la inteligencia de los inteligentes desaparecerá».
15 ¡Qué
aflicción les espera a los que intentan esconder sus planes del Señor,
a los que hacen sus malas acciones en la oscuridad!
«El Señor no puede vernos—dicen—;
no sabe lo que está pasando».
16 ¿Será posible que sean tan necios?
¡Él es el Alfarero y, por cierto, es mayor que ustedes,
el barro!
¿Acaso la cosa creada puede decir acerca del que la creó:
«Él no me hizo»?
¿Alguna vez ha dicho una vasija:
«El alfarero que me hizo es un tonto»?
17 Pronto—y
no pasará mucho tiempo—
los bosques del Líbano se convertirán en un campo
fértil,
y el campo fértil se convertirá en bosque.
18 En aquel día, los sordos oirán cuando se lean las
palabras de un libro
y los ciegos verán a través de la neblina y la
oscuridad.
19 Los humildes se llenarán de una alegría nueva de
parte del Señor;
los pobres se alegrarán en el Santo de Israel.
20 Los burlones ya no existirán,
los arrogantes desaparecerán,
y los que traman el mal serán muertos.
21 Los que condenan a los inocentes
con sus falsos testimonios desaparecerán.
Un destino parecido les espera a los que usan el engaño para pervertir la
justicia
y mienten para destruir a los inocentes.
22 Por
eso el Señor, quien redimió a Abraham, dice al pueblo de Israel:
«Mi pueblo ya no será avergonzado,
ni palidecerá de temor.
23 Pues cuando vean a sus numerosos hijos
y todas las bendiciones que yo les he dado,
reconocerán la santidad del Santo de Jacob;
quedarán asombrados ante el Dios de Israel.
24 Entonces los descarriados adquirirán entendimiento,
y los que se quejan de todo aceptarán la instrucción.
La alianza inútil entre Judá y Egipto
30 »Qué
aflicción les espera a mis hijos rebeldes
—dice el Señor—.
Ustedes hacen planes contrarios a los míos;
hacen alianzas que no son dirigidas por mi Espíritu,
y de esa forma aumentan sus pecados.
2 Pues sin consultarme,
bajaron a Egipto en busca de ayuda;
pusieron su confianza en la protección del faraón
y trataron de esconderse bajo su sombra.
3 Pero por confiar en el faraón serán humillados,
y por depender de él, serán avergonzados.
4 Pues, aunque el poder del faraón se extiende hasta
Zoán,
y sus funcionarios han llegado a Hanes,
5 todos los que confíen en él serán avergonzados.
Él no los ayudará;
todo lo contrario, los avergonzará».
6 Este
es el mensaje que recibí con respecto a los animales del Neguev:
La caravana se mueve lentamente
a través del terrible desierto hacia Egipto
—burros cargados de riquezas
y camellos cargados de tesoros—
para pagar por la protección de Egipto.
Viajan a través del desierto,
lugar de leonas y leones,
lugar donde viven las víboras y las serpientes
venenosas.
A pesar de todo esto, Egipto no les dará nada a cambio.
7 ¡Las promesas de Egipto no
sirven para nada!
Por lo tanto, lo llamaré Rahab,
el dragón inofensivo.
Advertencia para la rebelde Judá
8 Ahora
ve y escribe estas palabras;
escríbelas en un libro.
Así quedarán hasta el fin de los tiempos
como testigo
9 de que este es un pueblo rebelde y terco
que se niega a hacer caso a las instrucciones del Señor.
10 Les dicen a los videntes:
«¡Dejen de ver visiones!».
Les dicen a los profetas:
«No nos digan lo que es correcto.
Dígannos cosas agradables;
cuéntennos mentiras.
11 Olvídense de toda esta tristeza;
apártense de su senda estrecha.
Dejen de hablarnos acerca del
“Santo de Israel”».
12 Esta
es la respuesta del Santo de Israel:
«Dado que ustedes desprecian lo que les digo
pero más bien confían en la opresión y en las mentiras,
13 la calamidad caerá sobre ustedes de repente,
como una pared pandeada que explota y se cae.
En un instante, se desplomará
y se derrumbará.
14 Ustedes serán aplastados como una vasija de barro,
hechos añicos de una manera tan completa
que no habrá un pedazo lo suficientemente grande
para llevar los carbones de una hoguera
ni un poco de agua del pozo».
15 Esto
dice el Señor Soberano,
el Santo de Israel:
«Ustedes se salvarán solo si regresan a mí
y descansan en mí.
En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza;
pero no quisieron saber nada de esto.
16 “No—dijeron ustedes—, nuestra ayuda vendrá de Egipto;
ellos nos darán caballos veloces para entrar en
batalla”.
Sin embargo, la única velocidad que verán
¡será la de sus enemigos dándoles caza!
17 Uno de ellos perseguirá a mil de ustedes
y cinco de ellos los harán huir a todos.
Quedarán como un asta de bandera solitaria sobre una colina
o como un estandarte hecho jirones en la cima de un
monte lejano».
Bendiciones para el pueblo de Dios
18 Así
que el Señor esperará a que ustedes acudan a él
para mostrarles su amor y su compasión.
Pues el Señor es un Dios fiel.
Benditos son los que esperan su ayuda.
19 Oh
pueblo de Sion, que vives en Jerusalén,
ya no llorarás más.
Él será compasivo si le pides ayuda;
sin ninguna duda, él responderá a los clamores.
20 Aunque el Señor te dio a comer adversidad
y a beber sufrimiento,
él seguirá contigo a fin de enseñarte;
verás a tu maestro con tus propios ojos.
21 Tus oídos lo escucharán.
Detrás de ti, una voz dirá:
«Este es el camino por el que debes ir»,
ya sea a la derecha o a la izquierda.
22 Entonces destruirás todos tus ídolos de plata
y tus valiosas imágenes de oro.
Los desecharás como trapos sucios,
y les dirás: «¡Adiós y hasta nunca!».
23 Entonces
el Señor te bendecirá con lluvia durante el tiempo de la siembra.
Habrá cosechas maravillosas y muchos pastizales para tus animales. 24 Los
bueyes y los burros que cultivan los campos comerán buen grano, y el viento
llevará la paja. 25 En aquel día, cuando tus
enemigos sean masacrados y caigan las torres, descenderán corrientes de agua de
cada monte y colina. 26 La luna será tan
resplandeciente como el sol, y el sol brillará siete veces más, como la luz de
siete días en uno solo. Así será cuando el Señor comience a sanar a
su pueblo y a curar las heridas que le hizo.
27 ¡Miren!
El Señor viene desde muy lejos,
ardiendo de enojo,
rodeado de un humo espeso que sube.
Sus labios están llenos de furia;
sus palabras consumen como el fuego.
28 Su ardiente aliento fluye como una inundación
hasta el cuello de sus enemigos.
Él zarandeará a las naciones soberbias para destrucción;
les pondrá el freno en la boca y las llevará a la
ruina.
29 Sin
embargo, el pueblo de Dios entonará una canción de alegría,
como los cantos de los festivales sagrados.
Estarás lleno de alegría,
como cuando un flautista dirige a un grupo de
peregrinos
a Jerusalén, el monte del Señor,
a la Roca de Israel.
30 Y el Señor hará oír su majestuosa voz
y demostrará la fuerza de su brazo poderoso.
Descenderá con llamas consumidoras,
con aguaceros, con tormentas eléctricas y enormes
granizos.
31 Por orden del Señor, los asirios serán
destrozados;
los herirá de muerte con su cetro real.
32 Y cuando el Señor los golpee con su vara de
castigo,
su pueblo celebrará con arpas y panderetas.
Él levantará su brazo poderoso y peleará contra los
asirios.
33 Tofet, el lugar de incineración,
hace tiempo que está preparado para el rey asirio;
la pira tiene un gran montón de leña.
El aliento del Señor, como fuego de volcán,
la encenderá.
SALMOS 115
115 No
a nosotros, oh Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre le corresponde toda la gloria,
por tu amor inagotable y tu fidelidad.
2 ¿Por qué dejar que las naciones digan:
«Dónde está el Dios de Israel»?
3 Nuestro Dios está en los cielos
y hace lo que le place.
4 Los ídolos de ellos no son más que objetos de plata y
oro;
manos humanas les dieron forma.
5 Tienen boca pero no pueden hablar,
tienen ojos pero no pueden ver.
6 Tienen oídos pero no pueden oír,
y tienen nariz, pero no pueden oler.
7 Tienen manos pero no pueden sentir,
tienen pies pero no pueden caminar,
y tienen garganta pero no pueden emitir sonidos.
8 Y los que hacen ídolos son iguales a ellos,
como también todos los que confían en ellos.
9 ¡Oh
Israel, confía en el Señor!
Él es tu ayudador y tu escudo.
10 ¡Oh sacerdotes, descendientes de Aarón, confíen en
el Señor!
Él es su ayudador y su escudo.
11 ¡Todos los que temen al Señor, confíen en
el Señor!
Él es su ayudador y su escudo.
12 El Señor se
acuerda de nosotros y nos bendecirá.
Bendecirá al pueblo de Israel
y bendecirá a los sacerdotes, los descendientes de
Aarón.
13 Bendecirá a los que temen al Señor,
tanto a los grandes como a los humildes.
14 Que
el Señor los bendiga ricamente,
tanto a ustedes como a sus hijos.
15 Que sean bendecidos por el Señor,
quien hizo los cielos y la tierra.
16 Los cielos pertenecen al Señor,
pero él ha dado la tierra a toda la humanidad.
17 Los muertos no pueden cantar alabanzas al Señor
porque han entrado en el silencio de la tumba.
18 ¡Pero nosotros podemos alabar al Señor
ahora y para siempre!
¡Alabado sea el Señor!
El Ángel del Señor es uno de los seres espirituales más fascinantes de las Escrituras hebreas. Cada vez que esta figura aparece, es retratada como si fuera Dios, pero también como un ángel enviado por Dios. En este video, analizarás este personaje paradójico y descubrirás cómo te prepara para las grandiosas afirmaciones que se harán sobre Jesús en el Nuevo Testamento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”