LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 133

Junio 03 de 2026

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 133

 

ABDÍAS 1

Esta es la visión que el Señor Soberano reveló a Abdías acerca de la tierra de Edom.

Anuncio del juicio de Edom

Hemos oído un mensaje del Señor,
    que un embajador fue enviado a las naciones para decir:
«¡Prepárense todos!
    ¡Convoquemos a nuestros ejércitos y ataquemos a Edom!».

El Señor dice a Edom:
«Te haré pequeña entre las naciones;
    serás muy despreciada.
Has sido engañada por tu propio orgullo
    porque vives en una fortaleza de piedra
    y haces tu morada en lo alto de las montañas.
“¿Quién puede tocarnos aquí en las remotas alturas?”,
    te preguntas con arrogancia;
pero aunque te remontes tan alto como las águilas
    y construyas tu nido entre las estrellas,
te haré caer estrepitosamente»,
    dice el Señor.

«Si vinieran ladrones en la noche y te robaran,
    (¡qué desastre te espera!)
    no se llevarían todo.
Los que cosechan uvas
    siempre dejan unas cuantas para los pobres.
    ¡Pero tus enemigos te aniquilarán por completo!
Registrarán y saquearán
    cada rincón y cada grieta de Edom.
    Se llevarán hasta el último de los tesoros escondidos.

»Todos tus aliados se volverán contra ti
    y ayudarán a expulsarte de tu tierra.
Te prometerán paz
    mientras traman engañarte y destruirte.
Tus amigos de confianza te tenderán trampas
    y ni siquiera te darás cuenta.
En aquel día ni una sola persona sabia
    quedará en toda la tierra de Edom
    —dice el Señor—.
Pues destruiré en las montañas de Edom
    a todos los que tengan entendimiento.
Los más poderosos guerreros de Temán
    sentirán terror,
y todos en las montañas de Edom
    serán exterminados en la masacre.

Causas del castigo de Edom

10 »A causa de la violencia con la que trataste
    a tus parientes cercanos de Israel,
te llenarás de vergüenza
    y serás destruido para siempre.
11 Cuando tus parientes fueron invadidos,
    te mantuviste al margen y te negaste a ayudarlos.
Los invasores se llevaron su riqueza
    y echaron suertes para repartirse Jerusalén,
    pero tú actuaste como un enemigo de Israel.

12 »No debiste alegrarte
    cuando desterraron a tus parientes a tierras lejanas.
No debiste gozarte
    cuando el pueblo de Judá sufría semejante desgracia.
No debiste hablar con arrogancia
    en ese terrible tiempo de angustia.
13 No debiste saquear la tierra de Israel
    mientras ellos sufrían semejante calamidad.
No debiste regodearte de su destrucción
    mientras sufrían semejante calamidad.
No debiste robar sus riquezas
    mientras sufrían semejante calamidad.
14 No debiste pararte en la encrucijada
    para matar a los que intentaban escapar.
No debiste capturar y entregar a los sobrevivientes
    en su terrible tiempo de angustia.

Destrucción de Edom, restauración de Israel

15 »¡Se acerca el día cuando yo, el Señor,
    juzgaré a todas las naciones paganas!
Como le hiciste a Israel,
    así se hará contigo.
Todas tus malas acciones
    recaerán sobre tu cabeza.
16 Así como te tragaste a mi pueblo
    en mi monte santo,
así tú y las naciones vecinas
    se tragarán el castigo que derramaré sobre ti.
Sí, todas las naciones beberán, se tambalearán
    y desaparecerán de la historia.

17 »Sin embargo, Jerusalén será un refugio para los que escapen;
    será un lugar santo.
Y el pueblo de Israel regresará
    para reclamar su herencia.
18 El pueblo de Israel será un fuego violento,
    y Edom, un campo de hierba seca.
Los descendientes de José serán una llama que rugirá a través del campo,
    devorándolo todo.
No quedará nadie con vida en Edom.
    ¡Yo, el Señor, he hablado!

19 »Entonces mi pueblo que vive en el Neguev
    ocupará las montañas de Edom.
Los que viven en las colinas de Judá
    poseerán las llanuras de los filisteos
    y se apoderarán de los campos de Efraín y de Samaria,
y el pueblo de Benjamín
    ocupará la tierra de Galaad.
20 Los desterrados de Israel volverán a su tierra
    y ocuparán la costa de Fenicia hasta Sarepta, al norte.
Los cautivos de Jerusalén desterrados en el norte
    volverán a casa y repoblarán los pueblos del Neguev.
21 Los que hayan sido rescatados subirán al monte Sion en Jerusalén
    para gobernar sobre las montañas de Edom.
¡Y el Señor mismo será rey!».

 

 

SALMOS 128

Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén.

128 ¡Qué feliz es el que teme al Señor,
    todo el que sigue sus caminos!
Gozarás del fruto de tu trabajo;
    ¡qué feliz y próspero serás!
Tu esposa será como una vid fructífera,
    floreciente en el hogar.
Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo
    alrededor de tu mesa.
Esa es la bendición del Señor
    para los que le temen.

Que el Señor te bendiga continuamente desde Sion;
    que veas prosperar a Jerusalén durante toda tu vida.
Que vivas para disfrutar de tus nietos.
    ¡Que Israel tenga paz!

 

Abdías anuncia la caída de Edom ante Babilonia, que es una imagen de cómo Dios derribará a todas las naciones arrogantes y violentas.




 

4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES