LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 135

Junio 05 de 2026

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 135

 

MIQUEAS 1 - 4

El Señor le dio el siguiente mensaje a Miqueas de Moreset durante los años cuando Jotam, Acaz y Ezequías eran reyes de Judá. Las visiones que tuvo tenían que ver con Samaria y con Jerusalén.

Lamento por Samaria y Jerusalén

¡Atención! ¡Que todos los habitantes del mundo escuchen!
    Que oiga la tierra y todo lo que hay en ella.
El Señor Soberano hace acusaciones en contra de ustedes;
    el Señor habla desde su santo templo.
¡Miren! ¡Viene el Señor!
    Sale de su trono en el cielo
    y pisotea las cumbres de la tierra.
Las montañas se derriten debajo de sus pies
    y se derraman sobre los valles
como cera en el fuego,
    como agua que desciende de una colina.
¿Y por qué sucede esto?
    Es a causa de la rebelión de Israel,
    sí, por los pecados de toda la nación.
¿Quién es culpable de la rebelión de Israel?
    ¡Samaria, su ciudad capital!
¿Dónde está el centro de la idolatría en Judá?
    ¡En Jerusalén, su capital!

«Así que, yo, el Señor, haré de la ciudad de Samaria
    un montón de escombros.
Sus calles serán aradas
    para plantar viñedos.
Haré rodar las piedras de sus paredes hacia el valle
    hasta dejar al descubierto sus cimientos.
Todas sus imágenes talladas serán aplastadas;
    todos sus tesoros sagrados serán quemados.
Estas cosas fueron compradas con dinero
    ganado por su prostitución,
pero ahora serán arrebatadas
    para pagar prostitutas en otro lugar».

Por lo tanto, lloraré y me lamentaré;
    andaré descalzo y desnudo.
Aullaré como un chacal
    y gemiré como un búho.
Pues la herida de mi pueblo
    es demasiado profunda para sanar.
Ha llegado hasta Judá,
    aun hasta las puertas de Jerusalén.

10 No se lo digan a nuestros enemigos en Gat;
    no lloren en absoluto.
Ustedes, pueblo de Bet-le-afra,
    revuélquense en el polvo para mostrar su desesperación.
11 Ustedes, pueblo de Safir,
    vayan como cautivos al destierro, desnudos y avergonzados.
El pueblo de Zaanán
    no se atreve a salir de sus murallas.
El pueblo de Bet-esel gime
    porque su casa no tiene apoyo.
12 El pueblo de Marot con ansias espera la ayuda.
    Sin embargo, solo le espera amargura,
porque el juicio del Señor llega
    a las puertas de Jerusalén.

13 Enganchen los caballos a sus carros y huyan,
    pueblo de Laquis.
Ustedes fueron la primera ciudad de Judá
    que siguió a Israel en su rebelión
    e hicieron caer a Jerusalén en pecado.
14 Den regalos de despedida a Moreset-gat,
    porque no hay esperanza de salvarla.
La ciudad de Aczib
    ha engañado a los reyes de Israel.
15 Oh, gente de Maresa,
    yo enviaré un conquistador para tomar su ciudad.
Y los líderes de Israel
    irán a Adulam.

16 Oh, pueblo de Judá, rapen sus cabezas en señal de aflicción,
    porque sus amados hijos les serán arrebatados.
Rápense hasta quedar calvos como un buitre,
    porque sus pequeños serán desterrados a tierras lejanas.

Juicio contra los ricos opresores

¡Qué aflicción les espera a ustedes que despiertan en la noche,
    tramando planes malvados!
Se levantan al amanecer y se apuran a realizarlos,
    solo porque tienen el poder para hacerlo.
Cuando quieren un pedazo de tierra,
    encuentran la forma de apropiárselo.
Cuando quieren la casa de alguien,
    la toman mediante fraude y violencia.
Estafan a un hombre para quitarle su propiedad
    y dejan a su familia sin herencia.

Pero esto es lo que dice el Señor:
«Pagaré su maldad con maldad;
    no podrán librar su cuello de la soga.
No volverán a caminar con orgullo,
    porque será un tiempo terrible».

En aquel día sus enemigos se burlarán de ustedes
    cuando entonen esta canción de lamento acerca de ustedes:
    «¡Estamos acabados,
        totalmente arruinados!
    Dios confiscó la tierra,
        nos la ha quitado.
    Dio nuestros campos
        a los que nos traicionaron».
Entonces otros establecerán los límites de propiedad
    y el pueblo del Señor no tendrá voz ni voto
    en cómo se reparte la tierra.

Falsos y verdaderos profetas

«No digan semejantes cosas
    —responde la gente—.
No profeticen así.
    ¡Esos desastres nunca nos llegarán!».

¿Debes hablar de esa manera, oh familia de Israel?
    ¿Tendrá paciencia el Espíritu del Señor con semejante comportamiento?
Si ustedes hicieran lo correcto,
    encontrarían consuelo en mis palabras.
Sin embargo, hasta este mismo instante
    mi pueblo se rebela contra mí, ¡como un enemigo!
Les roban hasta la camisa
    a los que confiaban en ustedes
y los dejan tan andrajosos como hombres
    que regresan de la guerra.
Desalojaron a las mujeres de sus cómodos hogares
    y despojaron a sus hijos para siempre de todo lo que Dios les hubiera dado.
10 ¡Levántense! ¡Fuera!
    Esta ya no es su tierra ni su hogar,
porque la llenaron de pecado
    y la arruinaron por completo.

11 Supongamos que un profeta lleno de mentiras les dice:
    «¡Les predicaré las delicias del vino y del alcohol!».
¡Esa es la clase de profeta que a ustedes les gustaría!

Esperanza de restauración

12 «Algún día, oh Israel, yo te reuniré;
    juntaré al remanente que quedó.
Volveré a reunirlos como ovejas en su redil
    y como un rebaño en su pastizal.
¡Sí, su tierra se llenará nuevamente
    de ruidosas multitudes!
13 Su líder irrumpirá, se pondrá al frente
    y los sacará del destierro,
a través de las puertas de las ciudades enemigas,
    y los llevará de regreso a su propia tierra.
Su rey los conducirá;
    el Señor mismo los guiará».

Juicio contra los líderes de Israel

Yo dije: «¡Escuchen, líderes de Israel!
    Ustedes deberían saber cómo distinguir entre lo bueno y lo malo.
Sin embargo, ustedes mismos son los
    que odian lo bueno y aman lo malo.
Despellejan vivo a mi pueblo
    y le arrancan la carne de sus huesos.
Sí, devoran la carne de mi pueblo,
    le arrancan la piel
    y le rompen los huesos.
Los cortan en pedazos,
    como carne para la olla.
¡Y luego, cuando tienen problemas, suplican la ayuda del Señor!
    ¿Realmente esperan que él les responda?
Después de todo el mal que han hecho,
    ¡ni siquiera los mirará!».

Esto es lo que dice el Señor:
    «¡Ustedes, falsos profetas, llevan a mi pueblo por mal camino!
Prometen paz a quienes les dan de comer,
    pero le declaran la guerra a quienes se niegan a alimentarlos.
Ahora la noche caerá sobre ustedes
    y acabará con todas sus visiones.
La oscuridad los cubrirá
    y pondrá fin a sus predicciones.
El sol se pondrá para ustedes, profetas,
    y su día terminará.
Entonces ustedes, videntes, serán avergonzados
    y ustedes, adivinadores, serán deshonrados.
Cubrirán sus rostros,
    porque no hay respuesta de Dios».

Yo, en cambio, estoy lleno de poder,
    lleno del Espíritu del Señor.
Estoy lleno de justicia y de fuerza
    para denunciar con valentía el pecado y la rebelión de Israel.
¡Escúchenme, líderes de Israel!
    Ustedes odian la justicia y tuercen todo lo recto.
10 Construyen Jerusalén
    sobre cimientos de crimen y corrupción.
11 Ustedes, gobernantes, toman decisiones con base en sobornos;
    ustedes, sacerdotes, enseñan las leyes de Dios solo por dinero;
ustedes, profetas, no profetizan a menos que se les pague.
    Sin embargo, todos alegan depender del Señor.
«Nada malo nos puede suceder—dicen ustedes—
    porque el Señor está entre nosotros».
12 Por causa de ustedes, el monte Sion quedará arado como un campo abierto;
    ¡Jerusalén será reducida a escombros!
Un matorral crecerá en las cumbres,
    donde ahora se encuentra el templo.

El futuro reinado del Señor

En los últimos días, el monte de la casa del Señor
    será el más alto de todos,
    el lugar más importante de la tierra.
Se levantará por encima de las demás colinas
    y gente del mundo entero acudirá allí para adorar.
Vendrá gente de muchas naciones y dirá:
«Vengan, subamos al monte del Señor,
    a la casa del Dios de Jacob.
Allí él nos enseñará sus caminos
    y andaremos en sus sendas».
Pues la enseñanza del Señor saldrá de Sion,
    y su palabra, de Jerusalén.
El Señor mediará entre los pueblos
    y resolverá conflictos entre naciones poderosas y lejanas.
Ellos forjarán sus espadas para convertirlas en rejas de arado
    y sus lanzas en podaderas.
No peleará más nación contra nación,
    ni seguirán entrenándose para la guerra.
Todos vivirán en paz y prosperidad;
    disfrutarán de sus propias vides e higueras
    porque no habrá nada que temer.
¡El Señor de los Ejércitos Celestiales
    ha hecho esta promesa!
Aunque las naciones que nos rodean sigan a sus ídolos,
    nosotros seguiremos al Señor nuestro Dios por siempre y para siempre.

Israel regresa del destierro

«En aquel día venidero—dice el Señor—
reuniré a los lisiados,
    a los que fueron desterrados,
    y a quienes he llenado de profundo dolor.
Los que son débiles sobrevivirán como un remanente;
    los que fueron desterrados volverán a ser una nación poderosa.
Entonces yo, el Señor, desde Jerusalén gobernaré
    como su rey para siempre».
En cuanto a ti, Jerusalén,
    ciudadela del pueblo de Dios,
recuperarás tu fuerza
    y poder soberano.
El reino será restaurado
    a mi muy amada Jerusalén.

Ahora pues, ¿por qué gritas de terror?
    ¿Acaso no tienes rey que te dirija?
¿Han muerto todos tus sabios?
    El dolor te ha apresado como a una mujer durante el parto.
10 Retuérzanse y giman como una mujer con dolores de parto,
    ustedes, habitantes de Jerusalén,
porque ahora tendrán que salir de esta ciudad
    para vivir en campos abiertos.
Pronto serán enviados al destierro
    a la lejana Babilonia.
Pero allí el Señor los rescatará;
    él los redimirá de las garras de sus enemigos.

11 Ahora muchas naciones se han reunido contra ustedes.
    «Que sean profanados—dicen ellos—.
    Seamos testigos de la destrucción de Jerusalén».
12 Pero estas naciones no conocen los pensamientos del Señor
    ni entienden su plan.
No saben
    que las está reuniendo
para golpearlas y pisotearlas
    como a gavillas de grano en el campo de trillar.
13 «¡Levántate y aplasta a las naciones, oh Jerusalén!
    —dice el Señor—.
Pues te daré cuernos de hierro y pezuñas de bronce,
    para que pisotees a muchas naciones hasta reducirlas a polvo.
Presentarás al Señor las riquezas mal habidas de esas naciones,
    sus tesoros al Señor de toda la tierra».

 

 

SALMOS 130

Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén.

130 Desde lo profundo de mi desesperación, oh Señor,
    clamo por tu ayuda.
Escucha mi clamor, oh Señor.
    Presta atención a mi oración.

Señor, si llevaras un registro de nuestros pecados,
    ¿quién, oh Señor, podría sobrevivir?
Pero tú ofreces perdón,
    para que aprendamos a temerte.

Yo cuento con el Señor;
    sí, cuento con él.
    En su palabra he puesto mi esperanza.
Anhelo al Señor
    más que los centinelas el amanecer,
    sí, más de lo que los centinelas anhelan el amanecer.

Oh Israel, espera en el Señor,
    porque en el Señor hay amor inagotable;
    su redención sobreabunda.
Él mismo redimirá a Israel
    de toda clase de pecado.

 

 

En este libro, Miqueas proclama que la justicia de Dios viene para crear un nuevo futuro de amor y fidelidad tras el pecado y el exilio de Israel.




 

4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES