Junio 17 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 147
JOB 29 – 31
Job habla de sus bendiciones pasadas
29 Job
siguió hablando:
2 «Añoro
los días del pasado,
cuando Dios me cuidaba,
3 cuando iluminaba el camino delante de mí
y yo caminaba seguro en la oscuridad.
4 Cuando yo estaba en la flor de la vida,
la amistad con Dios se sentía en mi hogar.
5 El Todopoderoso todavía estaba conmigo,
y mis hijos me rodeaban.
6 Mis pasos se bañaban en crema
y las rocas me derramaban aceite de oliva.
7 »¡Qué
tiempos aquellos cuando iba a las puertas de la ciudad
y ocupaba mi lugar entre los líderes reconocidos!
8 Los jóvenes me daban paso cuando me veían,
e incluso los ancianos se ponían de pie en señal de
respeto cuando yo llegaba.
9 Los príncipes guardaban silencio
y se cubrían la boca con las manos.
10 Las más altas autoridades de la ciudad se quedaban
calladas,
y refrenaban la lengua en señal de respeto.
11 »Los
que me oían, me elogiaban;
los que me veían hablaban bien de mí.
12 Pues yo ayudaba a los pobres en su necesidad
y a los huérfanos que requerían ayuda.
13 Ayudaba a los que estaban sin esperanza y ellos me
bendecían;
hacía que cantara de alegría el corazón de las viudas.
14 Siempre me comportaba con honradez;
la rectitud me cubría como un manto
y usaba la justicia como un turbante.
15 Yo era los ojos de los ciegos
y los pies de los cojos.
16 Era un padre para los pobres
y ayudaba a los extranjeros en necesidad.
17 Rompía la cara de los opresores incrédulos
y arrancaba a sus víctimas de entre sus dientes.
18 »Yo
pensaba: “Ciertamente moriré rodeado de mi familia
después de una larga y buena vida.
19 Pues soy como un árbol con raíces que llegan al agua,
con ramas que se refrescan con el rocío.
20 Todo el tiempo me rinden nuevos honores
y mi fuerza se renueva continuamente”.
21 »Todos
escuchaban mis consejos;
estaban en silencio esperando que yo hablara.
22 Y después que hablaba, no tenían nada que agregar
porque mi consejo les satisfacía.
23 Anhelaban mis palabras como la gente anhela la
lluvia;
las bebían como a la lluvia refrescante de primavera.
24 Cuando estaban desanimados, yo les sonreía;
mi mirada de aprobación era preciosa para ellos.
25 Como hace un jefe, yo les decía qué hacer.
Vivía como un rey entre sus tropas
y consolaba a los que estaban de luto.
Job habla de su angustia
30 »Sin
embargo, ahora, los que son más jóvenes que yo se burlan de mí,
jóvenes cuyos padres no son dignos de correr con mis
perros ovejeros.
2 ¡De qué me sirven
esos pobres desgraciados!
3 Están demacrados por la pobreza y el hambre.
Escarban el suelo seco en tierras baldías y desoladas.
4 Arrancan verduras silvestres de entre los arbustos
y comen de las raíces de los árboles de retama.
5 Son expulsados de la sociedad,
y la gente les grita como si fueran ladrones.
6 Así que ahora viven en barrancos aterradores,
en cuevas y entre las rocas.
7 Suenan como animales aullando entre los arbustos,
apiñados debajo de las ortigas.
8 Ellos son necios, hijos de nadie,
gentuza de la sociedad.
9 »¡Y
ahora se burlan de mí con canciones vulgares!
¡Se mofan de mí!
10 Me desprecian y no se me acercan,
excepto para escupirme en la cara.
11 Pues Dios ha cortado la cuerda de mi arco;
me ha humillado
y por eso ellos ya no se contienen.
12 Esa gentuza se me opone descaradamente;
me arroja al suelo
y tiende trampas a mis pies.
13 Me cierra el camino
y hace todo lo posible para destruirme.
Sabe que no tengo quien me ayude.
14 Me ataca por todos lados;
me asalta cuando estoy abatido.
15 Vivo aterrorizado;
mi honor ha volado con el viento,
y mi prosperidad se ha desvanecido como una nube.
16 »Y
ahora la vida se me escapa;
la depresión me persigue durante el día.
17 De noche, mis huesos se llenan de dolor
que me atormenta incesantemente.
18 Con mano fuerte, Dios me agarra de la camisa;
me toma del cuello de mi abrigo.
19 Me ha lanzado al barro;
no soy más que polvo y ceniza.
20 »Clamo
a ti, oh Dios, pero no respondes;
estoy delante de ti, pero ni siquiera miras.
21 Te has vuelto cruel conmigo;
utilizas tu poder para atormentarme.
22 Me lanzas al torbellino
y me destruyes en la tormenta.
23 Y sé que me envías a la muerte,
el destino de todos los que viven.
24 »Por
cierto que nadie se pondrá en contra del necesitado
cuando clama por ayuda en medio de su miseria.
25 ¿No lloraba yo por los que estaban en apuros?
¿No me lamentaba profundamente por los necesitados?
26 Entonces busqué el bien, pero en su lugar me vino el
mal.
Esperaba la luz, pero cayó la oscuridad.
27 Mi corazón está atribulado e inquieto;
me atormentan los días de sufrimiento.
28 Camino en penumbra, sin la luz del sol.
Clamo por ayuda en la plaza pública;
29 pero me consideran hermano de los chacales
y compañero de los búhos.
30 Mi piel se ha oscurecido,
y mis huesos arden de fiebre.
31 Mi arpa toca música triste,
y mi flauta acompaña a los que lloran.
Job declara su inocencia
31 »Hice
un pacto con mis ojos,
de no mirar con codicia sexual a ninguna joven.
2 Pues, ¿qué ha escogido para nosotros el Dios del
cielo?
¿Cuál es nuestra herencia del Todopoderoso en las
alturas?
3 ¿No es calamidad para los malvados
y desgracia para quienes hacen el mal?
4 ¿No ve Dios todo lo que hago
y cada paso que doy?
5 »¿Acaso
he mentido
o he engañado a alguien?
6 Que Dios me pese en la balanza de justicia,
porque sabe que soy íntegro.
7 Si me he desviado de su camino,
o si mi corazón ha codiciado lo que vieron mis ojos
o si soy culpable de cualquier otro pecado,
8 entonces, que otro coma las cosechas que he sembrado.
Que todo lo que planté, sea desarraigado.
9 »Si
mi corazón ha sido seducido por una mujer,
o si he codiciado a la mujer de mi prójimo,
10 entonces, que mi esposa sirva a otro hombre,
y que otros hombres se acuesten con ella.
11 Pues la codicia sexual es un pecado vergonzoso,
un delito que debería ser castigado.
12 Es un fuego que arde todo el camino hasta el
infierno;
arrasaría con todo lo que poseo.
13 »Si
he sido injusto con mis siervos o con mis siervas
cuando me han presentado sus quejas,
14 ¿cómo podría enfrentarme con Dios?
¿Qué podría decir cuando él me interrogara?
15 Pues Dios me creó tanto a mí como a mis siervos;
nos formó a ambos en el vientre.
16 »¿He
rehusado ayudar al pobre
o he acabado con las esperanzas de las viudas?
17 ¿He sido tacaño con mi comida
o me he negado a compartirla con los huérfanos?
18 No, desde la niñez he cuidado a los huérfanos como un
padre,
y toda mi vida me he ocupado de las viudas.
19 Cuando veía sin vestido a los que no tienen hogar
y a los necesitados sin nada que ponerse,
20 ¿acaso no me alababan
por darles ropas de lana para combatir el frío?
21 »Si
he levantado la mano contra un huérfano
sabiendo que los jueces se pondrían de mi parte,
22 entonces, ¡que se disloque mi hombro!
¡Que mi brazo se descoyunte!
23 Eso sería mejor que enfrentarme al juicio de Dios.
Si la majestad de Dios está en mi contra, ¿qué
esperanza queda?
24 »¿He
puesto mi confianza en el dinero
o me he sentido seguro a causa de mi oro?
25 ¿Me he regodeado de mi riqueza
y de todo lo que poseo?
26 »¿He
mirado alguna vez al sol que brilla en los cielos
o a la luna que recorre su sendero de plata,
27 y he sido seducido en lo secreto de mi corazón
a lanzarles besos de adoración?
28 Si así fuera, los jueces deberían castigarme,
porque significaría que he negado al Dios del cielo.
29 »¿Me
he alegrado alguna vez cuando una calamidad ha herido a mis enemigos
o me entusiasmé cuando les ha tocado sufrir?
30 No, nunca he pecado por maldecir a nadie
ni por pedir venganza.
31 »Mis
siervos nunca han dicho:
“Él dejó que otros pasaran hambre”.
32 Nunca he negado la entrada a un desconocido,
más bien, he abierto mis puertas a todos.
33 »¿He
intentado ocultar mis pecados como hacen otros,
escondiendo mi culpa en el corazón?
34 ¿Acaso me he quedado callado
y encerrado por miedo a la multitud
o al desprecio de las masas?
35 »¡Si
tan solo alguien me escuchara!
Miren, voy a respaldar mi defensa con mi firma.
Que el Todopoderoso me responda;
que escriba los cargos que tiene contra mí.
36 Me enfrentaría a la acusación con orgullo,
y la llevaría como una corona.
37 Pues le diría exactamente lo que he hecho;
vendría ante él como un príncipe.
38 »Si
mi tierra me acusa
y todos sus surcos claman juntos contra mí,
39 o si he robado sus cosechas
o he matado a sus propietarios,
40 entonces que en esa tierra crezcan cardos en lugar de
trigo,
y malezas en lugar de cebada».
Aquí terminan las palabras de Job.
SALMOS 142
Salmo de David, acerca de su
experiencia en la cueva. Oración.
142 Clamo
al Señor;
ruego la misericordia del Señor.
2 Expongo mis quejas delante de él
y le cuento todos mis problemas.
3 Cuando me siento agobiado,
solo tú sabes qué camino debo tomar.
Vaya adonde vaya,
mis enemigos me han tendido trampas.
4 Busco a alguien que venga a ayudarme,
¡pero a nadie se le ocurre hacerlo!
Nadie me ayudará;
a nadie le importa un bledo lo que me pasa.
5 Entonces oro a ti, oh Señor,
y digo: «Tú eres mi lugar de refugio.
En verdad, eres todo lo que quiero en la vida.
6 Oye mi clamor,
porque estoy muy decaído.
Rescátame de mis perseguidores,
porque son demasiado fuertes para mí.
7 Sácame de la prisión
para que pueda agradecerte.
Los justos se amontonarán a mi alrededor,
porque tú eres bueno conmigo».
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”