Febrero 05 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 15
GÉNESIS 46 al 47
Viaje de Jacob a Egipto
46 Entonces
Jacob emprendió el viaje a Egipto con todas
sus posesiones. Y cuando llegó a Beerseba, ofreció sacrificios al Dios de su
padre Isaac. 2 Durante la noche, Dios le habló en
una visión.
—¡Jacob! ¡Jacob! —lo llamó.
—Aquí estoy— respondió Jacob.
3 —Yo
soy Dios, el Dios de tu padre —dijo la voz—. No tengas temor de descender a
Egipto, porque allí haré de tu familia una gran nación. 4 Yo
descenderé contigo a Egipto y te volveré a traer. Morirás en Egipto, pero José
estará contigo para cerrar tus ojos.
5 Entonces
Jacob salió de Beerseba, y sus hijos lo llevaron a Egipto. Lo transportaron a
él, junto con los pequeños y las esposas, en los carros que el faraón les había
provisto. 6 También se llevaron todos los animales
y los bienes personales que habían adquirido en la tierra de Canaán. Así que
Jacob partió hacia Egipto con toda su familia 7 —hijos
y nietos, hijas y nietas—; se fue con todos sus descendientes.
8 Estos
son los nombres de los descendientes de Israel—los hijos de Jacob—que fueron a
Egipto:
Rubén fue el hijo mayor de Jacob. 9 Los
hijos de Rubén fueron Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
10 Los
hijos de Simeón fueron Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl. (La madre de
Saúl fue una mujer cananea).
11 Los
hijos de Leví fueron Gersón, Coat y Merari.
12 Los
hijos de Judá fueron Er, Onán, Sela, Fares y Zera (aunque Er y Onán habían
muerto en la tierra de Canaán). Los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.
13 Los
hijos de Isacar fueron Tola, Púa, Jasub y Simrón.
14 Los
hijos de Zabulón fueron Sered, Elón y Jahleel.
15 Esos
fueron los hijos de Lea y Jacob que nacieron en Padán-aram, además de su hija
Dina. Los descendientes de Jacob por medio de Lea (tanto hombres como mujeres)
fueron treinta y tres.
16 Los
hijos de Gad fueron Zefón, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli.
17 Los
hijos de Aser fueron Imna, Isúa, Isúi y Bería. La hermana de ellos se llamaba
Sera. Los hijos de Bería fueron Heber y Malquiel.
18 Esos
fueron los hijos de Zilpa, la sierva que Lea recibió de su padre Labán. Los
descendientes de Jacob por medio de Zilpa fueron dieciséis.
19 Los
hijos de Raquel, esposa de Jacob, fueron José y Benjamín.
20 Los
hijos de José que nacieron en la tierra de Egipto fueron Manasés y Efraín. La
madre de ellos fue Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
21 Los
hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim,
Hupim y Ard.
22 Esos
fueron los hijos de Raquel y Jacob. Los descendientes de Jacob por medio de
Raquel fueron catorce.
23 El
hijo de Dan fue Husim.
24 Los
hijos de Neftalí fueron Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25 Esos
fueron los hijos de Bilha, la sierva que Raquel recibió de su padre Labán. Los
descendientes de Jacob por medio de Bilha fueron siete.
26 Todos
los descendientes directos de Jacob que partieron con él a Egipto, sin contar a
las esposas de sus hijos, fueron sesenta y seis. 27 Además,
José tuvo dos hijos que nacieron en Egipto. Así que, en
total, había setenta miembros de la familia de Jacob en la
tierra de Egipto.
La familia de Jacob llega a Gosén
28 Cuando
ya estaban cerca de llegar, Jacob mandó que Judá se adelantara a fin de
encontrarse con José y averiguar el camino a la región de Gosén. Cuando por fin
llegaron, 29 José preparó su carro de guerra y
viajó hasta Gosén para recibir a su padre Jacob. Cuando José llegó, corrió a
los brazos de su padre y lloró sobre su hombro un largo rato. 30 Finalmente,
Jacob le dijo a José: «Ahora estoy listo para morir porque he vuelto a ver tu
rostro y sé que aún vives».
31 Entonces
José dijo a sus hermanos y a toda la familia de su padre: «Iré al faraón y le
diré: “Mis hermanos y toda la familia de mi padre han venido a verme desde la
tierra de Canaán. 32 Son pastores y crían animales.
Han traído sus rebaños y sus manadas y todo lo que poseen”».
33 Después
dijo: «Cuando el faraón los llame y les pregunte a qué se dedican, 34 ustedes
deben decirle: “Nosotros, sus siervos, hemos criado ganado toda nuestra vida,
igual que nuestros antepasados”. Cuando le digan eso, él los dejará vivir aquí
en la región de Gosén, porque los egipcios desprecian a los pastores».
Jacob bendice al faraón
47 Entonces
José fue a ver al faraón y le dijo: «Mi padre y mis hermanos han llegado desde
la tierra de Canaán. Vinieron con todos sus rebaños, sus manadas y sus
posesiones, y ahora están en la región de Gosén».
2 José
llevó con él a cinco de sus hermanos y se los presentó al faraón. 3 El
faraón preguntó a los hermanos:
—¿A qué se dedican?
—Nosotros, sus siervos —contestaron ellos—, somos
pastores, al igual que nuestros antepasados. 4 Hemos
venido a vivir a Egipto por un tiempo, debido a que en Canaán no hay pastos
para nuestros rebaños, porque el hambre es muy intensa allí. Por lo tanto, le
rogamos que nos permita vivir en la región de Gosén.
5 Entonces
el faraón le dijo a José: «Ahora que tu padre y tus hermanos han venido a estar
aquí contigo, 6 escoge el lugar que quieras en toda
la tierra de Egipto para que ellos vivan. Dales la mejor tierra de Egipto. Que
vivan en la región de Gosén, y si alguno de ellos tiene alguna destreza
especial, ponlo a cargo de mis rebaños también».
7 Entonces
José hizo entrar a su padre Jacob y se lo presentó al faraón. Entonces Jacob
bendijo al faraón.
8 —¿Cuántos
años tienes? —le preguntó el faraón.
9 Jacob
respondió:
—He andado por este mundo ya ciento treinta
arduos años; pero mi vida ha sido corta en comparación con la de mis
antepasados.
10 Entonces
Jacob volvió a bendecir al faraón antes de salir del palacio.
11 Por
lo tanto, José asignó la mejor tierra de Egipto —la región de Ramsés —a su padre
y a sus hermanos, y los estableció allí, tal como el faraón había
ordenado. 12 Y José proveyó alimentos a su padre y
a sus hermanos en cantidades proporcionadas al número de familiares, incluidos
los niños más pequeños.
Administración de José durante el
tiempo de hambre
13 Mientras
tanto, el hambre se hizo tan intensa que se acabó todo el alimento, y la gente
por toda la tierra de Egipto y la de Canaán se moría de hambre. 14 José,
al vender el grano a la población, con el tiempo, obtuvo todo el dinero que
había en Egipto y en Canaán, y lo depositó en la tesorería del faraón. 15 Cuando
los habitantes de Egipto y de Canaán se quedaron sin dinero, todos los egipcios
acudieron a José.
—¡Ya no tenemos dinero! —clamaron—. Por favor,
denos alimentos, ¡o moriremos ante sus propios ojos!
16 José
respondió:
—Ya que no tienen dinero, tráiganme sus animales.
Yo les daré alimentos a cambio de sus animales.
17 Entonces
llevaron sus animales a José a cambio de alimentos. A cambio de sus caballos,
rebaños de ovejas y cabras, manadas de ganado y burros, José les proveyó
alimentos para un año más.
18 Entonces
ese año llegó a su fin. Al año siguiente, ellos acudieron nuevamente a José y
le dijeron: «No podemos ocultarle la verdad, señor. Se nos acabó el dinero, y
todas nuestras manadas de animales son suyas. Ya no nos queda nada para
entregarle, excepto nuestro cuerpo y nuestras tierras. 19 ¿Por
qué morir delante de sus propios ojos? Cómprenos a nosotros y también a
nuestras tierras a cambio de alimentos; ofrecemos nuestras tierras y nos
ofrecemos nosotros mismos como esclavos para el faraón. Solamente provéanos de
grano para que podamos vivir y no muramos, y para que la tierra no quede vacía
y desolada».
20 José,
pues, compró toda la tierra de Egipto para el faraón. Todos los egipcios le
vendieron sus campos debido a que el hambre era severa. Así que pronto toda la
tierra pasó a ser posesión del faraón. 21 Y en
cuanto a los habitantes, los hizo esclavos a todos, desde un extremo de
Egipto hasta el otro. 22 Las únicas tierras que no
compró fueron las que pertenecían a los sacerdotes. Ellos recibían una ración
de alimentos directamente del faraón, por lo cual no tuvieron que vender sus
tierras.
23 Entonces
José le dijo al pueblo:
—Miren, hoy los he comprado a ustedes y a sus
tierras para el faraón. Les proporcionaré semillas para que puedan sembrar los
campos. 24 Después, cuando llegue el tiempo de la
cosecha, una quinta parte de los cultivos será del faraón. Ustedes podrán
quedarse con las otras cuatro quintas partes como semilla para sus campos y
alimento para ustedes, los de su casa y sus niños.
25 —¡Usted
nos ha salvado la vida! —exclamaron ellos—. Permítanos, señor nuestro, ser los
esclavos del faraón.
26 Entonces
José emitió un decreto, aún vigente en la tierra de Egipto, según el cual el
faraón recibiría una quinta parte de todas las cosechas cultivadas en su
tierra. Solo la región perteneciente a los sacerdotes no fue entregada al
faraón.
27 Mientras
tanto, el pueblo de Israel se estableció en la región de Gosén, en Egipto. Allí
adquirieron propiedades, y fueron prósperos y la población creció con
rapidez. 28 Jacob vivió diecisiete años después de
haber llegado a Egipto, así que en total vivió ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando
se acercaba el momento de su muerte, Jacob llamó a su hijo José, y le dijo:
—Te ruego que me hagas un favor. Pon tu mano
debajo de mi muslo y jura que me tratarás con amor inagotable al hacer honor a
esta última petición: no me entierres en Egipto; 30 cuando
muera, llévate mi cuerpo de Egipto y entiérrame con mis antepasados.
Entonces José prometió:
—Haré lo que me pides.
31 —Jura
que lo harás —insistió Jacob.
Así que José hizo juramento, y Jacob se inclinó
con humildad en la cabecera de su cama.
SALMOS 15
Salmo de David.
15 Señor,
¿quién puede adorar en tu santuario?
¿Quién puede entrar a tu presencia en tu monte santo?
2 Los que llevan una vida intachable y hacen lo
correcto,
los que dicen la verdad con corazón sincero.
3 Los que no se prestan al chisme
ni le hacen daño a su vecino,
ni hablan mal de sus amigos.
4 Los que desprecian a los pecadores descarados,
y honran a quienes siguen fielmente al Señor
y mantienen su palabra aunque salgan perjudicados.
5 Los que prestan dinero sin cobrar intereses
y no aceptan sobornos para mentir acerca de un
inocente.
Esa gente permanecerá firme para siempre.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”