Junio 24 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 154
PROVERBIOS 4 - 6
El sabio consejo de un padre
4 Hijos
míos, escuchen cuando su padre los corrige.
Presten atención y aprendan buen juicio,
2 porque les doy una buena orientación.
No se alejen de mis instrucciones.
3 Pues yo, igual que ustedes, fui hijo de mi padre,
amado tiernamente como el hijo único de mi madre.
4 Mi
padre me enseñó:
«Toma en serio mis palabras.
Sigue mis mandatos y vivirás.
5 Adquiere sabiduría; desarrolla buen juicio.
No te olvides de mis palabras ni te alejes de ellas.
6 No des la espalda a la sabiduría, pues ella te
protegerá;
ámala, y ella te guardará.
7 ¡Adquirir sabiduría es lo más sabio que puedes hacer!
Y en todo lo demás que hagas, desarrolla buen juicio.
8 Si valoras la sabiduría, ella te engrandecerá.
Abrázala, y te honrará.
9 Te pondrá una hermosa guirnalda de flores sobre la
cabeza;
te entregará una preciosa corona».
10 Hijo
mío, escúchame y haz lo que te digo,
y tendrás una buena y larga vida.
11 Te enseñaré los caminos de la sabiduría
y te guiaré por sendas rectas.
12 Cuando camines, no te detendrán;
cuando corras, no tropezarás.
13 Aférrate a mis instrucciones; no las dejes ir.
Cuídalas bien, porque son la clave de la vida.
14 No
hagas lo que hacen los perversos
ni sigas el camino de los malos.
15 ¡Ni se te ocurra! No tomes ese camino.
Aléjate de él y sigue avanzando.
16 Pues las personas malvadas no pueden dormir sin hacer
la mala acción del día.
No pueden descansar sin antes hacer tropezar a alguien.
17 ¡Se alimentan de la perversidad
y beben el vino de la violencia!
18 El
camino de los justos es como la primera luz del amanecer,
que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo
su esplendor.
19 Pero el camino de los perversos es como la más densa
oscuridad;
ni siquiera saben con qué tropiezan.
20 Hijo
mío, presta atención a lo que te digo.
Escucha atentamente mis palabras.
21 No las pierdas de vista.
Déjalas llegar hasta lo profundo de tu corazón,
22 pues traen vida a quienes las encuentran
y dan salud a todo el cuerpo.
23 Sobre
todas las cosas cuida tu corazón,
porque este determina el rumbo de tu vida.
24 Evita
toda expresión perversa;
aléjate de las palabras corruptas.
25 Mira
hacia adelante
y fija los ojos en lo que está frente a ti.
26 Traza un sendero recto para tus pies;
permanece en el camino seguro.
27 No te desvíes;
evita que tus pies sigan el mal.
Evita a las mujeres inmorales
5 Hijo
mío, presta atención a mi sabiduría;
escucha cuidadosamente mi sabio consejo.
2 Entonces demostrarás discernimiento,
y tus labios expresarán lo que has aprendido.
3 Pues los labios de una mujer inmoral son tan dulces
como la miel
y su boca es más suave que el aceite.
4 Pero al final ella resulta ser tan amarga como el
veneno,
tan peligrosa como una espada de dos filos.
5 Sus pies descienden a la muerte,
sus pasos conducen derecho a la tumba.
6 Pues a ella no le interesa en absoluto el camino de la
vida.
Va tambaleándose por un sendero torcido y no se da
cuenta.
7 Así
que ahora, hijos míos, escúchenme.
Nunca se aparten de lo que les voy a decir:
8 ¡Aléjate de ella!
¡No te acerques a la puerta de su casa!
9 Si lo haces perderás el honor,
y perderás todo lo que has logrado a manos de gente que
no tiene compasión.
10 Gente extraña consumirá tus riquezas,
y otro disfrutará del fruto de tu trabajo.
11 Al final, gemirás de angustia
cuando la enfermedad consuma tu cuerpo.
12 Dirás: «¡Cuánto odié la disciplina!
¡Si tan solo no hubiera despreciado todas las
advertencias!
13 ¿Por qué no escuché a mis maestros?
¿Por qué no presté atención a mis instructores?
14 He llegado al borde de la ruina
y ahora mi vergüenza será conocida por todos».
15 Bebe
el agua de tu propio pozo;
comparte tu amor únicamente con tu esposa.
16 ¿Para qué derramar por las calles el agua de tus
manantiales
teniendo sexo con cualquiera?
17 Deben reservarla solo para los dos;
jamás la compartan con desconocidos.
18 Que
tu esposa sea una fuente de bendición para ti.
Alégrate con la esposa de tu juventud.
19 Es una cierva amorosa, una gacela llena de gracia.
Que sus pechos te satisfagan siempre.
Que siempre seas cautivado por su amor.
20 Hijo mío, ¿por qué dejarte cautivar por una mujer
inmoral
o acariciar los pechos de una mujer promiscua?
21 Pues
el Señor ve con claridad lo que hace el hombre;
examina cada senda que toma.
22 Un hombre malvado queda preso por sus propios
pecados;
son cuerdas que lo atrapan y no lo sueltan.
23 Morirá por falta de control propio;
se perderá a causa de su gran insensatez.
Lecciones para la vida diaria
6 Hijo
mío, si has salido fiador por la deuda de un amigo
o has aceptado garantizar la deuda de un extraño,
2 si quedaste atrapado por el acuerdo que hiciste
y estás enredado por tus palabras,
3 sigue mi consejo y sálvate,
pues te has puesto a merced de tu amigo.
Ahora trágate tu orgullo;
ve y suplica que tu amigo borre tu nombre.
4 No postergues el asunto; ¡hazlo enseguida!
No descanses hasta haberlo realizado.
5 Sálvate como una gacela que escapa del cazador,
como un pájaro que huye de la red.
6 Tú,
holgazán, aprende una lección de las hormigas.
¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio!
7 A pesar de que no tienen príncipe
ni gobernador ni líder que las haga trabajar,
8 se esfuerzan todo el verano,
juntando alimento para el invierno.
9 Pero tú, holgazán, ¿hasta cuándo seguirás durmiendo?
¿Cuándo despertarás?
10 Un rato más de sueño, una breve siesta,
un pequeño descanso cruzado de brazos.
11 Entonces la pobreza te asaltará como un bandido;
la escasez te atacará como un ladrón armado.
12 ¿Cómo
son las personas despreciables y perversas?
Nunca dejan de mentir;
13 demuestran su engaño al guiñar con los ojos,
al dar golpes suaves con los pies o hacer gestos con
los dedos.
14 Sus corazones pervertidos traman el mal,
y andan siempre provocando problemas.
15 Sin embargo, serán destruidos de repente,
quebrantados en un instante y sin la menor esperanza de
recuperarse.
16 Hay
seis cosas que el Señor odia,
no, son siete las que detesta:
17 los ojos arrogantes,
la lengua mentirosa,
las manos que matan al inocente,
18 el corazón que trama el mal,
los pies que corren a hacer lo malo,
19 el testigo falso que respira mentiras
y el que siembra discordia en una familia.
20 Hijo
mío, obedece los mandatos de tu padre,
y no descuides la instrucción de tu madre.
21 Guarda siempre sus palabras en tu corazón;
átalas alrededor de tu cuello.
22 Cuando camines, su consejo te guiará.
Cuando duermas, te protegerá.
Cuando despiertes, te orientará.
23 Pues su mandato es una lámpara
y su instrucción es una luz;
su disciplina correctiva
es el camino que lleva a la vida.
24 Te protegerán de la mujer inmoral,
de la lengua suave de la mujer promiscua.
25 No codicies su belleza;
no dejes que sus miradas coquetas te seduzcan.
26 Pues una prostituta te llevará a la pobreza,
pero dormir con la mujer de otro hombre te costará la
vida.
27 ¿Acaso puede un hombre echarse fuego sobre las
piernas
sin quemarse la ropa?
28 ¿Podrá caminar sobre carbones encendidos
sin ampollarse los pies?
29 Así le sucederá al hombre que duerme con la esposa de
otro hombre.
El que la abrace no quedará sin castigo.
30 Tal
vez haya excusas para un ladrón
que roba porque se muere de hambre.
31 Pero si lo atrapan, deberá pagar siete veces la
cantidad que robó,
aunque tenga que vender todo lo que hay en su casa.
32 Pero el hombre que comete adulterio es un necio
total,
porque se destruye a sí mismo.
33 Será herido y deshonrado.
Su vergüenza no se borrará jamás.
34 Pues el marido celoso de la mujer se enfurecerá,
y no tendrá misericordia cuando se cobre venganza.
35 No aceptará ninguna clase de compensación
ni habrá suma de dinero que lo satisfaga.
SALMOS 149
Proverbios es la colección de sabiduría de
generaciones de personas piadosas y perspicaces. Promueve una vida de virtud y
"temor de Dios", para que puedas experimentar verdaderamente la buena
vida. Proverbios es uno de los tres libros que exploran estos temas de la
sabiduría bíblica.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”