LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 167

Julio 07 de 2026

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 167

 

CANTARES 5 - 8

El joven

5 ¡He entrado en mi jardín, tesoro mío, esposa mía!
    Recojo mirra entre mis especias,
y disfruto del panal con mi miel
    y bebo vino con mi leche.

Las jóvenes de Jerusalén

Oh amante y amada: ¡coman y beban!
    ¡Sí, beban su amor hasta saciarse!

La joven

2 Yo dormía, pero mi corazón estaba atento,
    cuando oí que mi amante tocaba a la puerta y llamaba:
«Ábreme, tesoro mío, amada mía,
    mi paloma, mi mujer perfecta.
Mi cabeza está empapada de rocío,
    mi cabello, con la humedad de la noche».

3 Pero yo le respondí:
«Me he quitado el vestido,
    ¿por qué debería vestirme otra vez?
He lavado mis pies,
    ¿por qué debería ensuciarlos?».

4 Mi amante trató de abrir el cerrojo de la puerta,
    y mi corazón se estremeció dentro de mí.
5 Salté para abrirle la puerta a mi amor,
    y mis manos destilaron perfume.
Mis dedos goteaban preciosa mirra
    mientras yo corría el pasador.
6 Le abrí a mi amado,
    ¡pero él ya se había ido!
    Se me desplomó el corazón.
Lo busqué
    pero no pude encontrarlo.
Lo llamé
    pero no tuve respuesta.
7 Los guardias nocturnos me encontraron
    mientras hacían sus rondas.
Me golpearon y me lastimaron
    y me arrancaron el velo,
    aquellos guardias del muro.

8 Oh mujeres de Jerusalén, prométanme:
    si encuentran a mi amante,
    díganle que desfallezco de amor.

Las jóvenes de Jerusalén

9 ¿Por qué es tu amante mejor que todos los demás,
    oh mujer de singular belleza?
¿Qué hace que tu amante sea tan especial
    para que te hagamos esa promesa?

La joven

10 Mi amado es trigueño y deslumbrante,
    ¡el mejor entre diez mil!
11 Su cabeza es del oro más fino;
    su cabello ondulado es negro como el cuervo.
12 Sus ojos brillan como palomas
    junto a manantiales de agua,
montados como joyas
    lavadas en leche.
13 Sus mejillas son como jardines de especias
    que esparcen aromas.
Sus labios son como lirios,
    perfumados con mirra.
14 Sus brazos son como barras de oro torneadas,
    adornados con berilo.
Su cuerpo es como marfil reluciente;
    resplandece de lapislázuli.
15 Sus piernas son como columnas de mármol
    colocadas sobre bases de oro puro.
Su porte es majestuoso,
    como los nobles cedros del Líbano.
16 Su boca es la dulzura misma;
    él es deseable en todo sentido.
Así es mi amante, mi amigo,
    oh mujeres de Jerusalén.

Las jóvenes de Jerusalén

6 ¿Adónde se ha ido tu amante,
    oh mujer de singular belleza?
Dinos por cuál camino se fue
    para ayudarte a encontrarlo.

La joven

2 Mi amante ha bajado a su jardín,
    a sus lechos de especias,
para pasear por los jardines
    y juntar los lirios.
3 Yo soy de mi amante, y mi amante es mío.
    Él apacienta entre los lirios.

El joven

4 Eres hermosa, amada mía,
    como la bella ciudad de Tirsa.
Sí, eres tan hermosa como Jerusalén,
    tan majestuosa como un ejército con sus estandartes desplegados al viento.
5 Aparta de mí tus ojos,
    porque me dominan.
Tu cabello cae en ondas,
    como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.
6 Tus dientes son blancos como ovejas
    recién bañadas.
Tu sonrisa es perfecta;
    cada diente hace juego con su par.
7 Tus mejillas son como granadas de color rosado
    detrás de tu velo.

8 Aun entre sesenta reinas
    y ochenta concubinas
    e incontables doncellas,
9 yo todavía elegiría a mi paloma, a mi mujer perfecta,
    la favorita de su madre,
    muy amada por quien la dio a luz.
Las jóvenes la ven y la alaban;
    hasta las reinas y las concubinas del palacio le entonan alabanzas:
10 «¿Quién es esa, que se levanta como la aurora,
    tan hermosa como la luna,
tan resplandeciente como el sol,
    tan majestuosa como un ejército con sus estandartes desplegados al viento?».

La joven

11 Bajé a la arboleda de nogales
    y salí al valle para ver los nuevos brotes primaverales,
para ver si habían brotado las vides
    o si las granadas ya estaban florecidas.
12 Antes de darme cuenta,
    mis fuertes deseos me habían llevado a la carroza de un hombre noble.

Las jóvenes de Jerusalén

13  Vuelve, vuelve a nosotras, oh doncella de Sulam.
    Regresa, regresa, para que te veamos otra vez.

El joven

¿Por qué miran así a esta jovencita de Sulam
    mientras se mueve con tanta gracia entre dos filas de bailarines?
7 [f]¡Qué hermosos son tus pies con sandalias,
    oh doncella y princesa!
Las curvas de tus muslos son como joyas,
    la obra de un habilidoso artesano.
2 Tu ombligo tiene la forma perfecta,
    como una copa llena de vino mezclado.
Entre tus muslos hay un manojo de trigo,
    rodeado de lirios.
3 Tus pechos son como dos cervatillos,
    mellizos de una gacela.
4 Tu cuello es tan hermoso como una torre de marfil.
Tus ojos son como los manantiales cristalinos de Hesbón,
    junto a la puerta de Bat-rabim.
Tu nariz es tan fina como la torre del Líbano
    con vista a Damasco.
5 Tu cabeza es tan majestuosa como el monte Carmelo,
    y el brillo de tus cabellos irradia realeza.
    El rey quedó cautivado con tus rizos.
6 ¡Qué hermosa eres!
    ¡Qué encantadora, mi amor, qué llena de delicias!
7 Eres esbelta como una palmera
    y tus pechos son como los racimos de su fruto.
8 Dije: «Treparé a la palmera
    y tomaré su fruto».
Que tus pechos sean como racimos de uvas
    y tu aliento, como la fragancia de manzanas.
9 Que tus besos sean tan apasionantes como el mejor de los vinos...

La joven

Sí, vino que le desciende suavemente a mi amante,
    que fluye delicadamente sobre los labios y los dientes.
10 Yo soy de mi amante,
    y él me declara como suya.
11 Ven, amor mío, salgamos a las praderas
    y pasemos la noche entre las flores silvestres.
12 Levantémonos temprano y vayamos a los viñedos
    para ver si brotaron las vides,
si ya abrieron las flores,
    y si las granadas están en flor.
    Allí te daré mi amor.
13 Allí las mandrágoras dan su aroma,
    y los mejores frutos están a nuestra puerta,
deleites nuevos y antiguos,
    que he guardado para ti, amado mío.

La joven

8 ¡Cómo quisiera que fueras mi hermano,
    el que mamó de los pechos de mi madre!
Así podría besarte sin pensar en quién nos mira,
    y nadie me criticaría.
2 Te llevaría al hogar de mi infancia,
    y allí tú me enseñarías.
Te daría a beber vino con especias,
    mi dulce vino de granada.
3 Tu brazo izquierdo estaría bajo mi cabeza
    y tu brazo derecho me abrazaría.

4 Prométanme, oh mujeres de Jerusalén,
    que no despertarán al amor hasta que llegue el momento apropiado.

Las jóvenes de Jerusalén

5 ¿Quién es esa que viene majestuosamente desde el desierto
    recostada sobre su amante?

La joven

Desperté tus deseos bajo el manzano,
    donde tu madre te dio a luz,
    donde con tanto dolor te trajo al mundo.
6 Ponme como un sello sobre tu corazón,
    como un sello sobre tu brazo.
Pues el amor es tan fuerte como la muerte,
    y sus celos, tan duraderos como la tumba.
El amor destella como el fuego
    con la llama más intensa.
7 Las muchas aguas no pueden apagar el amor,
    ni los ríos pueden ahogarlo.
Si un hombre tratara de comprar amor
    con toda su fortuna,
    su oferta sería totalmente rechazada.

Los hermanos de la joven

8 Tenemos una hermanita
    demasiado joven para tener pechos.
¿Qué haremos con nuestra hermana
    si alguien pide casarse con ella?
9 Si es virgen como un muro,
    la protegeremos con una torre de plata;
pero si es promiscua como una puerta que gira,
    le trabaremos la puerta con una barra de cedro.

La joven

10 Yo era virgen como un muro,
    ahora mis pechos son como torres.
Cuando mi amante me mira
    se deleita con lo que ve.

11 Salomón tiene un viñedo en Baal-hamón
    y lo renta a arrendatarios.
Cada uno de ellos paga mil monedas de plata
    por cosechar la fruta.
12 Sin embargo, yo soy la dueña de mi viñedo y yo decido a quién dárselo,
    y Salomón no tiene que pagar mil monedas de plata;
pero yo daré doscientas monedas
    a quienes cuiden de sus vides.

El joven

13 Amada mía, tú que te entretienes en los jardines,
    tus compañeros tienen la dicha de oír tu voz.
    ¡Déjame oírla también!

La joven

14 ¡Ven conmigo, mi amor! Sé como una gacela,
    o como un venado joven sobre los montes de especias.

 

SALMOS 12

Para el director del coro: salmo de David; acompáñese con instrumento de ocho cuerdas.

12 ¡Auxilio, oh Señor, porque los justos desaparecen con rapidez!
    ¡Los fieles se han esfumado de la tierra!
2 Los vecinos se mienten unos a otros:
    se halagan con la lengua y se engañan con el corazón.
3 Que el Señor les corte esos labios aduladores
    y silencie sus lenguas jactanciosas.
4 «Mintamos todo lo que queramos—dicen—.
    Son nuestros los labios; ¿quién puede detenernos?».

5 El Señor responde: «He visto violencia contra los indefensos
    y he oído el gemir de los pobres.
Ahora me levantaré para rescatarlos
    como ellos anhelaron que hiciera».
6 Las promesas del Señor son puras
    como la plata refinada en el horno,
    purificada siete veces.
7 Por lo tanto, Señor, sabemos que protegerás a los oprimidos;
    los guardarás para siempre de esta generación mentirosa,
8 aunque los malvados anden pavoneándose
    y se alabe el mal por toda la tierra.

 

 

Hoy está previsto que termines el Cantar de los Cantares. Mira este video para repasar su diseño literario y su flujo de pensamiento.



 

4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES