Julio 30 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 190
EZEQUIEL 16 – 18
Jerusalén, una esposa infiel
16 Después
recibí otro mensaje del Señor: 2 «Hijo de
hombre, enfrenta a Jerusalén con sus pecados detestables. 3 Dale
este mensaje de parte del Señor Soberano: “¡No eres más que una
cananea! Tu padre era amorreo y tu madre hitita. 4 El
día en que naciste, nadie se preocupó por ti. No te cortaron el cordón
umbilical ni te lavaron ni te frotaron con sal ni te envolvieron en
pañales. 5 Nadie puso el más mínimo interés en ti;
nadie tuvo compasión de ti ni te cuidó. El día de tu nacimiento, no fuiste
deseada; te arrojaron en el campo y te abandonaron para que murieras.
6 »”Sin
embargo, llegué yo y te vi ahí, pataleando indefensa en tu propia sangre.
Mientras estabas allí tirada dije: ‘¡Vive!’; 7 y te
ayudé a florecer como una planta del campo. Creciste y te convertiste en una
joya preciosa. Te crecieron los pechos y te salió el vello, pero seguías
desnuda. 8 Cuando volví a pasar, vi que ya tenías
edad para el amor. Entonces te envolví con mi manto para cubrir tu desnudez y
te pronuncié mis votos matrimoniales. Hice un pacto contigo, dice
el Señor Soberano, y pasaste a ser mía.
9 »”Luego
te bañé, te limpié la sangre y te froté la piel con aceites fragantes. 10 Te
vestí con ropas costosas de lino fino y de seda con bordados hermosos, y te
calcé con sandalias de cuero de cabra de la mejor calidad. 11 Te
di joyas preciosas, pulseras y hermosos collares, 12 un
anillo para la nariz, aretes para las orejas y una hermosa corona para la
cabeza. 13 Así quedaste adornada con oro y plata.
Tus ropas eran de lino fino y telas costosas con bordados hermosos. Comiste los
mejores alimentos—harina selecta, miel y aceite de oliva—y te pusiste más
hermosa que nunca. Parecías una reina ¡y lo eras! 14 Tu
fama pronto se extendió por todo el mundo a causa de tu belleza. Te vestí de mi
esplendor y perfeccioné tu belleza, dice el Señor Soberano.
15 »”Pero
pensaste que eras dueña de tu fama y tu belleza. Entonces te entregaste como
prostituta a todo hombre que pasaba. Tu belleza estaba a la disposición del que
la pidiera. 16 Usaste los hermosos regalos que te
di para construir lugares de culto a ídolos, donde te prostituiste. ¡Qué
increíble! ¿Cómo pudo ocurrir semejante cosa? 17 Tomaste
las joyas y los adornos de oro y plata que yo te había dado y te hiciste
estatuas de hombres y les rendiste culto. ¡Eso es adulterio contra mí! 18 Usaste
las ropas con bordados hermosos que te di para vestir a tus ídolos. Después
usaste mi aceite especial y mi incienso para rendirles culto. 19 ¡Imagínate!
Ofreciste ante ellos en sacrificio la harina selecta, el aceite de oliva y la
miel que yo te había dado, dice el Señor Soberano.
20 »”Luego
tomaste a tus hijos e hijas—los que diste a luz para mí—y los sacrificaste a
tus dioses. ¿No era suficiente con haberte prostituido? 21 ¿También
tenías que masacrar a mis hijos ofreciéndolos en sacrificio a ídolos? 22 En
todos tus años de adulterio y pecado detestable, no recordaste ni una sola vez
los días pasados, cuando estabas desnuda y tirada en el campo, pataleando en tu
propia sangre.
23 »”¡Qué
aflicción te espera!, dice el Señor Soberano. Además de todas tus
otras perversidades, 24 edificaste un santuario
pagano y levantaste altares a ídolos en la plaza de cada ciudad. 25 En
cada esquina contaminaste tu belleza ofreciendo tu cuerpo a todo el que pasaba,
en una interminable ola de prostitución. 26 Luego
agregaste a tu lista de amantes al lujurioso Egipto y provocaste mi enojo con
tu creciente promiscuidad. 27 Por eso te golpeé con
mi puño y reduje tu territorio. Te entregué en manos de tus enemigos, los
filisteos, y hasta ellos quedaron horrorizados ante tu conducta
depravada. 28 También te prostituiste con los
asirios. ¡Parece que nunca te cansas de buscar nuevos amantes! Después de
prostituirte con los asirios, tampoco quedaste satisfecha. 29 Por
si fueran pocos tus amantes, también te abrazaste a Babilonia, el
territorio de los mercaderes, pero ni aun así quedaste satisfecha.
30 »”¡Qué
enfermo tienes el corazón!, dice el Señor Soberano, para hacer
semejantes cosas comportándote como una prostituta desvergonzada. 31 Edificas
tus santuarios paganos en cada esquina y construyes en cada plaza los altares
para tus ídolos. En realidad, has sido peor que una prostituta, tan desesperada
por pecar que ni siquiera exigías que te pagaran. 32 Sí,
eres una esposa adúltera que recibe a extraños en lugar de a su propio
marido. 33 Las prostitutas cobran por sus
servicios, ¡pero tú no! Les das regalos a tus amantes, los sobornas para que
tengan sexo contigo. 34 Así que haces lo contrario
de las demás prostitutas; ¡tú les pagas a tus amantes en lugar de que ellos te
paguen a ti!
Juicio por la prostitución de
Jerusalén
35 »”¡Por
lo tanto, prostituta, escucha este mensaje de parte del Señor! 36 Esto
dice el Señor Soberano: por haber derramado tus deseos lujuriosos y
haberte desnudado como prostituta ante tus amantes y por haber rendido culto a
ídolos detestables y masacrado a tus hijos en sacrificio a tus
dioses, 37 ahora yo actuaré en consecuencia.
Reuniré a todos tus aliados—los amantes con los que has pecado, tanto los que
amaste como los que odiaste—y te desnudaré delante de ellos para que vean tu
desnudez. 38 Te castigaré por tus homicidios y tu
adulterio. En mi celosa furia te cubriré con sangre. 39 Luego
te entregaré a todas esas naciones que son tus amantes y ellas te destruirán.
Derrumbarán tus santuarios paganos y los altares de tus ídolos. Te arrancarán
la ropa, se llevarán tus hermosas joyas y te dejarán completamente
desnuda. 40 Juntas formarán una turba violenta para
apedrearte y despedazarte con espadas. 41 Quemarán
tus casas y te castigarán frente a muchas mujeres. Yo pondré fin a tu
prostitución y haré que no les pagues más a tus numerosos amantes.
42 »”Finalmente
desahogaré mi furia contra ti, y se calmará el enojo de mis celos. Quedaré
tranquilo y ya no estaré enojado contigo. 43 No
obstante, primero, te daré tu merecido por todos tus pecados, porque no
recordaste los días de tu juventud, sino que me hiciste enojar con todas esas
maldades, dice el Señor Soberano. Pues a todos tus pecados
detestables les sumaste actos depravados. 44 Todos
los que compongan refranes dirán de ti: ‘De tal madre, tal hija’. 45 Pues
tu madre despreció a su esposo y a sus hijos, y tú hiciste lo mismo. Eres igual
a tus hermanas, que despreciaron a sus esposos y a sus hijos. Queda claro que
tu madre era hitita, y tu padre amorreo.
46 »”Tu
hermana mayor fue Samaria, que vivía con sus hijas en el norte. Tu hermana
menor fue Sodoma, que vivía con sus hijas en el sur. 47 Ahora
bien, tú no solo pecaste igual que ellas, sino que tu corrupción pronto las
superó. 48 Tan cierto como que yo vivo, dice
el Señor Soberano, Sodoma y sus hijas nunca fueron tan perversas como
tú y tus hijas. 49 Los pecados de Sodoma eran el
orgullo, la glotonería y la pereza, mientras que afuera sufrían los pobres y
los necesitados. 50 Ella fue arrogante y cometió
pecados detestables, por eso la destruí, como has visto.
51 »”Ni
siquiera Samaria cometió la mitad de tus pecados. Tú has hecho cosas mucho más
detestables de las que hicieron tus hermanas; ahora ellas parecen rectas en
comparación contigo. 52 ¡Debería darte vergüenza!
Tus pecados son tan terribles que haces que tus hermanas parezcan rectas, hasta
virtuosas.
53 »”Sin
embargo, algún día restauraré el bienestar de Sodoma y de Samaria, y también te
restauraré a ti. 54 Entonces realmente te
avergonzarás de todo lo que has hecho, pues tus pecados hacen que ellas se
sientan bien al compararse contigo. 55 Así es, tus
hermanas, Sodoma y Samaria, serán restauradas junto con todos sus habitantes y
en ese tiempo también te restauraré a ti. 56 Cuando
eras tan orgullosa, despreciabas a Sodoma; 57 pero
ahora tu peor perversidad quedó a la vista de todo el mundo y eres tú la
despreciada, tanto por los edomitas y todos sus vecinos como por los
filisteos. 58 Este será el castigo por tu lascivia
y tus pecados detestables, dice el Señor.
59 »”Por
lo tanto, esto dice el Señor Soberano: te daré tu merecido, pues
tomaste tus votos solemnes a la ligera al romper el pacto. 60 Sin
embargo, recordaré el pacto que hice contigo cuando eras joven y estableceré
contigo un pacto eterno. 61 Entonces recordarás con
vergüenza todo el mal que hiciste. Haré que tus hermanas, Samaria y Sodoma,
sean hijas tuyas, aunque no formen parte de nuestro pacto. 62 Reafirmaré
mi pacto contigo y sabrás que yo soy el Señor. 63 Recordarás
tus pecados y te cubrirás la boca enmudecida de vergüenza, cuando te perdone
por todo lo que hiciste. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!”».
Relato de las dos águilas
17 Luego
recibí el siguiente mensaje del Señor: 2 «Hijo
de hombre, propón este enigma y cuenta este relato a los israelitas. 3 Diles
de parte del Señor Soberano:
»“Un águila grande con alas anchas y plumas
largas,
cubierta de plumaje de varios colores,
llegó al Líbano.
Agarró la copa de un cedro
4 y arrancó la rama más alta.
Se la llevó a una ciudad llena de mercaderes.
La plantó en una ciudad de comerciantes.
5 También tomó de la tierra una planta de semillero
y la sembró en tierra fértil.
La colocó junto a un río ancho,
donde podría crecer como un sauce.
6 Allí echó raíces y creció
hasta convertirse en una amplia vid de poca altura.
Sus ramas se extendieron hacia arriba, en dirección al águila,
y sus raíces penetraron en el suelo.
Produjo ramas robustas
y le salieron retoños.
7 Pero luego llegó otra águila grande
con alas anchas y cubierta de plumaje.
Entonces la vid extendió las raíces y las ramas
hacia esa águila para obtener agua,
8 aunque ya estaba plantada en buena tierra
y tenía agua en abundancia
para crecer y convertirse en una vid espléndida
y producir hojas frondosas y frutos suculentos”.
9 »Así
que ahora el Señor Soberano pregunta:
“¿Crecerá y prosperará esa vid?
¡No! ¡Yo la arrancaré de raíz!
Cortaré sus frutos
y dejaré que se le sequen y marchiten las hojas.
La arrancaré fácilmente,
sin necesidad de un brazo fuerte ni de un gran
ejército.
10 Pero cuando la vid sea trasplantada,
¿volverá a florecer?
No, se secará
cuando el viento del oriente sople contra ella.
Morirá en la misma tierra fértil
donde había crecido tan bien”».
Explicación del enigma
11 Luego
recibí este mensaje del Señor: 12 «Diles a
esos rebeldes de Israel: “¿No entienden lo que significa este enigma de las
águilas? El rey de Babilonia vino a Jerusalén y se llevó al rey y a los
príncipes a Babilonia. 13 Hizo un tratado con un
miembro de la familia real y lo obligó a jurarle lealtad. También desterró a
los líderes más influyentes de Israel, 14 para que
Israel no se fortaleciera nuevamente y se rebelara. Solo si cumplía su tratado
con Babilonia podría Israel sobrevivir.
15 »”Sin
embargo, este israelita de la familia real se rebeló contra Babilonia y envió
embajadores a Egipto para solicitar un gran ejército con muchos caballos.
¿Acaso podrá Israel dejar de cumplir los tratados que hizo bajo juramento sin
que haya consecuencias? 16 ¡No! Porque tan cierto
como que yo vivo, dice el Señor Soberano, el rey de Israel morirá en
Babilonia: el territorio del rey que lo puso en el trono y con quien hizo un
tratado que despreció y no cumplió. 17 Ni el faraón
con su poderoso ejército podrá ayudar a Israel cuando el rey de Babilonia
vuelva a sitiar a Jerusalén y mate a mucha gente. 18 Pues
el rey de Israel despreció el tratado y no lo cumplió aun después de jurar que
lo haría; así que no escapará.
19 »”Entonces
esto dice el Señor Soberano: tan cierto como que yo vivo, lo
castigaré por no cumplir mi pacto y por despreciar el juramento solemne que
hizo en mi nombre. 20 Arrojaré mi red sobre él y lo
capturaré en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia y lo juzgaré por haberme
traicionado. 21 Todos sus mejores guerreros morirán
en batalla y los que sobrevivan serán esparcidos a los cuatro vientos. Entonces
ustedes sabrán que yo, el Señor, he hablado.
22 »”Esto
dice el Señor Soberano: tomaré una rama de la copa de un cedro alto y
la plantaré sobre la cumbre de la montaña más alta de Israel. 23 Se
convertirá en un cedro majestuoso, extenderá sus ramas y producirá semillas.
Toda clase de aves anidarán en él y encontrarán refugio a la sombra de sus
ramas. 24 Todos los árboles sabrán que soy yo,
el Señor, quien tala el árbol alto y hace crecer alto el árbol pequeño.
Soy yo quien hace secar el árbol verde y le da vida al árbol seco. ¡Yo,
el Señor, he hablado y cumpliré lo que he dicho!”».
Justicia de un Dios justo
18 Luego
recibí otro mensaje del Señor: 2 «¿Por qué
citan ustedes ese proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: “Los
padres comieron uvas agrias, pero la boca de sus hijos se frunce por el
sabor”? 3 Tan cierto como que yo vivo, dice
el Señor Soberano, que dejarán de citar ese proverbio en
Israel. 4 Pues todos los seres humanos son míos
para juzgar, los padres y los hijos por igual. Esta es mi regla: la persona que
peque es la que morirá.
5 »Supongamos
que cierto hombre es recto y hace lo que es justo y correcto. 6 No
participa en los banquetes que se ofrecen en los montes ante los ídolos de
Israel ni les rinde culto. No comete adulterio ni tiene relaciones sexuales con
una mujer durante su período menstrual. 7 Es un
acreedor compasivo, no se queda con objetos entregados en garantía por deudores
pobres. No les roba a los pobres, más bien, les da de comer a los hambrientos y
les da ropa a los necesitados. 8 Presta dinero sin
cobrar interés, se mantiene lejos de la injusticia, es honesto e imparcial al
juzgar a otros 9 y obedece fielmente mis decretos y
ordenanzas. Todo el que hace estas cosas es justo y ciertamente vivirá, dice
el Señor Soberano.
10 »Pero
supongamos que ese hombre tiene un hijo adulto que es ladrón o asesino y se
niega a hacer lo correcto. 11 Ese hijo también
comete todas las maldades que su padre jamás haría: rinde culto a ídolos en los
montes, comete adulterio, 12 oprime a los pobres e
indefensos, roba a los deudores al negarles que recuperen sus garantías, rinde
culto a ídolos, comete pecados detestables 13 y
presta dinero con intereses excesivos. ¿Acaso debería vivir ese pecador? ¡No!
Tiene que morir y asumir toda la culpa.
14 »Pero
supongamos que ese hijo pecador, a su vez, tiene un hijo que ve la maldad de su
padre y decide no llevar esa clase de vida. 15 Este
hijo se niega a rendir culto a ídolos en los montes y no comete
adulterio. 16 No explota a los pobres, más bien, es
justo con los deudores y no les roba. Da de comer a los hambrientos y da ropa a
los necesitados. 17 Ayuda a los pobres, presta
dinero sin cobrar interés y obedece todos mis decretos y ordenanzas. Esa
persona no morirá por los pecados de su padre; ciertamente vivirá. 18 Sin
embargo, el padre morirá por todos sus pecados: por haber sido cruel, por robar
a la gente y hacer lo que es indudablemente incorrecto en medio de su pueblo.
19 »“¿Cómo?—se
preguntan ustedes—. ¿No pagará el hijo por los pecados del padre?”. ¡No! Porque
si el hijo hace lo que es justo y correcto y obedece mis decretos, ese hijo
ciertamente vivirá. 20 La persona que peque es la
que morirá. El hijo no será castigado por los pecados del padre ni el padre
será castigado por los pecados del hijo. Los justos serán recompensados por su
propia conducta recta y las personas perversas serán castigadas por su propia
perversidad. 21 Ahora bien, si los perversos
abandonan sus pecados y comienzan a obedecer mis decretos y a hacer lo que es
justo y correcto, ciertamente vivirán y no morirán. 22 Todos
los pecados pasados serán olvidados y vivirán por las acciones justas que han
hecho.
23 »¿Acaso
piensan que me agrada ver morir a los perversos?, pregunta
el Señor Soberano. ¡Claro que no! Mi deseo es que se aparten de su
conducta perversa y vivan. 24 Sin embargo, si los
justos se apartan de su conducta recta y comienzan a pecar y a comportarse como
los demás pecadores, ¿se les permitirá vivir? No, ¡claro que no! Todas las
acciones justas que han hecho serán olvidadas y morirán por sus pecados.
25 »Sin
embargo, ustedes dicen: “¡El Señor no hace lo correcto!”. Escúchame, pueblo de
Israel. ¿Soy yo el que no hace lo correcto o son ustedes? 26 Cuando
los justos abandonen su conducta justa y comiencen a cometer pecados, morirán
por eso. Sí, morirán por sus acciones pecaminosas; 27 y
si los perversos abandonan su perversidad, obedecen la ley y hacen lo que es
justo y correcto, salvarán su vida. 28 Vivirán,
porque lo pensaron bien y decidieron apartarse de sus pecados. Esas personas no
morirán. 29 Aun así, los israelitas siguen
diciendo: “¡El Señor no hace lo correcto!”. Oh pueblo de Israel, tú eres quien
no hace lo correcto, no yo.
30 »Por
lo tanto, pueblo de Israel, juzgaré a cada uno de ustedes, según sus acciones,
dice el Señor Soberano. Arrepiéntete y apártate de tus pecados. ¡No
permitas que tus pecados te destruyan! 31 Deja
atrás tu rebelión y procura encontrar un corazón nuevo y un espíritu nuevo.
¿Por qué habrías de morir, oh pueblo de Israel? 32 No
quiero que mueras, dice el Señor Soberano. ¡Cambia de rumbo y vive!
SALMOS 35
Salmo de David.
35 Oh Señor,
ponte en contra de los que se me oponen;
pelea contra los que luchan contra mí.
2 Ponte tu armadura y toma tu escudo;
prepárate para la batalla y ven en mi ayuda.
3 Levanta tu lanza y tu jabalina
contra los que me persiguen.
Quiero oírte decir:
«¡Yo te daré la victoria!».
4 Avergüenza y causa deshonra a los que tratan de
matarme;
hazlos retroceder y humilla a los que quieren hacerme
daño.
5 Sopla y espárcelos como paja en el viento,
un viento mandado por el ángel del Señor.
6 Haz que su camino sea oscuro y resbaladizo,
y que el ángel del Señor los persiga.
7 Yo no les hice ningún mal, pero ellos me tendieron una
trampa;
no les hice ningún mal, pero cavaron una fosa para
atraparme.
8 Por eso, ¡que la ruina les llegue de repente!
¡Que queden atrapados en la trampa que me tendieron!
Que se destruyan en la fosa que cavaron para mí.
9 Entonces
me alegraré en el Señor;
estaré feliz porque él me rescata.
10 Con cada hueso de mi cuerpo lo alabaré:
«Señor, ¿quién se compara contigo?
¿Quién otro rescata a los indefensos de las manos de los fuertes?
¿Quién otro protege a los indefensos y a los pobres de
quienes les roban?».
11 Testigos
maliciosos testifican en mi contra
y me acusan de crímenes que desconozco por completo.
12 Me pagan mal por bien
y estoy enfermo de desesperación.
13 Sin embargo, cuando ellos se enfermaban, yo me
entristecía;
me afligía a mí mismo ayunando por ellos,
pero mis oraciones no tenían respuesta.
14 Estaba triste como si fueran mis amigos o mi familia,
como si me lamentara por mi propia madre.
15 Pero ahora que yo estoy en dificultades, ellos se
ponen contentos;
con aires de triunfo se unen en mi contra.
Me ataca gente que ni siquiera conozco;
me calumnian sin cesar.
16 Se burlan de mí y me insultan;
me gruñen.
17 ¿Hasta
cuándo, oh Señor, te quedarás observando sin actuar?
Rescátame de sus ataques feroces.
¡Protege mi vida de estos leones!
18 Después te daré gracias frente a la gran asamblea;
te alabaré delante de todo el pueblo.
19 No permitas que mis enemigos traicioneros se regodeen
en mi derrota;
no permitas que los que me odian sin motivo se deleiten
en mi tristeza.
20 No hablan de paz;
conspiran contra personas inocentes que no se meten con
nadie.
21 Gritan: «¡Ajá!
¡Con nuestros ojos lo vimos hacerlo!».
22 Oh Señor,
tú sabes de todo esto;
no te quedes callado.
No me abandones ahora, oh Señor.
23 ¡Despierta! ¡Levántate en mi defensa!
Toma mi caso, Dios mío y Señor mío.
24 Declárame inocente, oh Señor mi Dios,
porque tú haces justicia;
no permitas que mis enemigos se rían de mí en mis
dificultades.
25 No les permitas decir: «¡Miren, conseguimos lo que
queríamos!
¡Ahora lo comeremos vivo!».
26 Que
sean humillados y avergonzados
los que se alegran de mis dificultades;
que sean cubiertos de vergüenza y de deshonra
los que triunfan sobre mí.
27 Pero dales mucha alegría a los que vinieron a
defenderme;
que todo el tiempo digan: «¡Grande es el Señor,
quien se deleita en bendecir a su siervo con paz!».
28 Entonces proclamaré tu justicia
y te alabaré todo el día.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”