Agosto 04 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 195
EZEQUIEL 31 – 33
omparación entre Egipto y la Asiria
derrotada
31 El
21 de junio, durante el año once de cautividad del rey Joaquín, recibí
este mensaje del Señor: 2 «Hijo de hombre,
dale este mensaje al faraón, rey de Egipto, y a todas sus multitudes:
»“¿Con quién compararás tu grandeza?
3 Eres como la poderosa Asiria,
que alguna vez fue como un cedro del Líbano,
con hermosas ramas que daban una intensa sombra al bosque
y su copa llegaba hasta las nubes.
4 Los manantiales profundos lo regaban
y lo ayudaban a crecer alto y frondoso.
El agua corría a su alrededor como un río
y fluía hacia todos los árboles cercanos.
5 Este gran árbol se elevaba
muy por encima de los demás árboles que lo rodeaban.
Creció y desarrolló ramas gruesas y largas
por el agua abundante que recibían sus raíces.
6 Las aves anidaban en sus ramas
y bajo su sombra parían los animales salvajes.
Todas las grandes naciones del mundo
vivían bajo su sombra.
7 Era fuerte y hermoso,
con ramas que se extendían ampliamente
porque sus raíces llegaban a lo profundo,
donde había agua en abundancia.
8 Ningún otro cedro del jardín de Dios
podía hacerle competencia.
Ningún ciprés tenía ramas como las suyas;
ningún plátano oriental tenía ramas comparables.
Ningún árbol del jardín de Dios
tenía una belleza parecida.
9 Como hice tan hermoso este árbol
y le di un follaje tan magnífico,
era la envidia de los demás árboles del Edén,
el jardín de Dios.
10 »”Por
lo tanto, esto dice el Señor Soberano: como Egipto se volvió vanidoso
y arrogante, y porque se puso tan por encima de los demás que su copa llegaba a
las nubes, 11 lo entregaré en manos de una nación
poderosa para que lo destruya como merece su perversidad. Ya lo he
desechado. 12 Un ejército extranjero—el terror de
las naciones—lo taló y lo dejó tendido en el suelo. Sus ramas quedaron
esparcidas por las montañas, los valles y los barrancos de la tierra. Todos los
que vivían bajo su sombra se fueron y lo dejaron allí tirado.
13 »”Las
aves se posan en el tronco caído,
y los animales salvajes se tienden entre sus ramas.
14 Que ningún árbol de ninguna otra nación
se envanezca por su propia grandeza,
aunque supere la altura de las nubes
y reciba agua de lo profundo.
Pues todos están condenados a morir
y a descender a las profundidades de la tierra.
Caerán a la fosa
junto con el resto del mundo.
15 »”Esto
dice el Señor Soberano: cuando Asiria descendió a la tumba, hice
que los manantiales profundos se lamentaran. Detuve el curso de sus ríos y
sequé su abundante agua. Vestí de negro el Líbano e hice que se marchitaran los
árboles del campo. 16 Hice que las naciones
temblaran de miedo al sonido de su caída, porque la envié a la tumba junto con
todos los que descienden a la fosa. Los demás árboles vanidosos del Edén, los
mejores y más hermosos del Líbano, aquellos que hundían sus raíces profundamente
en el agua, se consolaron al encontrar a este árbol allí con ellos en las
profundidades de la tierra. 17 También sus aliados
fueron destruidos y estaban muertos. Habían descendido a la tumba todas esas
naciones que una vez vivieron bajo su sombra.
18 »”Oh
Egipto, ¿a cuál de los árboles del Edén compararás tu fortaleza y tu gloria? Tú
también serás enviado a las profundidades con todas esas naciones. Quedarás
tendido entre los paganos que murieron a espada. Ese será el destino del
faraón y de todas sus multitudes. ¡Yo, el Señor Soberano, he
hablado!”».
Advertencia al faraón
32 El
3 de marzo, durante el año doce de cautividad del rey Joaquín, recibí este
mensaje del Señor: 2 «Hijo de hombre,
laméntate por el faraón, rey de Egipto, y dale este mensaje:
»“Te crees un león joven y fuerte entre las
naciones,
pero en realidad solo eres un monstruo marino
que se retuerce en sus propios ríos
y revuelve el lodo con las patas.
3 Por lo tanto, esto dice el Señor Soberano:
enviaré a muchas personas
para que te atrapen con mi red
y te arrastren fuera del agua.
4 Te dejaré abandonado en tierra para que mueras.
Todas las aves de los cielos se posarán sobre ti,
y los animales salvajes de toda la tierra
te comerán hasta saciarse.
5 Esparciré tu carne por las colinas
y llenaré los valles con tus huesos.
6 Empaparé la tierra con la sangre que brote de ti,
que correrá hasta las montañas
y llenará los barrancos hasta el borde.
7 Cuando yo borre tu existencia,
cubriré los cielos y oscureceré las estrellas.
Taparé el sol con una nube,
y la luna no te dará su luz.
8 Oscureceré las estrellas brillantes en lo alto
y cubriré tu territorio con tinieblas.
¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!
9 »”Inquietaré
el corazón de muchos cuando haga que se enteren de tu caída en naciones lejanas
que no conocías. 10 Así es, espantaré a muchos
países y sus reyes quedarán aterrados al conocer tu destino. Temblarán de miedo
por su vida cuando yo esgrima mi espada ante ellos el día de tu caída. 11 Esto
dice el Señor Soberano:
»“La espada del rey de Babilonia
vendrá contra ti.
12 Destruiré a tus multitudes con las espadas de
poderosos guerreros,
el terror de las naciones.
Destrozaré el orgullo de Egipto
y todas sus multitudes quedarán destruidas.
13 Destruiré todos tus rebaños y manadas
que pastan junto a los arroyos.
Nunca más ni personas ni animales
enturbiarán esas aguas con sus pies.
14 Luego dejaré que las aguas de Egipto se aquieten de
nuevo,
y fluirán tranquilas, como se desliza el aceite de
oliva,
dice el Señor Soberano.
15 Cuando yo destruya a Egipto
y te arranque todas tus posesiones
y hiera de muerte a todo tu pueblo,
entonces sabrás que yo soy el Señor.
16 Sí, este es el canto fúnebre
que entonarán para Egipto.
Que todas las naciones hagan luto.
Que se lamenten por Egipto y sus multitudes.
¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!”».
Egipto cae en la fosa
17 El
17 de marzo, durante el año doce, recibí otro mensaje
del Señor: 18 «Hijo de hombre, laméntate por
las multitudes de Egipto y por las demás naciones poderosas. Pues los
enviaré al mundo de abajo, junto con los que descienden a la fosa. 19 Diles:
»“Oh Egipto, ¿acaso eres más bella que las otras
naciones?
¡No! Así que desciende a la fosa y quédate allí, entre
los paganos”.
20 Los
egipcios caerán junto a todos los que murieron a espada, pues la espada se ha
desenvainado contra ellos. Egipto y sus multitudes irán arrastrados a su
juicio. 21 En lo profundo de la tumba, líderes
poderosos, en tono de burla, darán la bienvenida a Egipto y a sus aliados
diciendo: “Ya descendieron; yacen entre los paganos, entre multitudes
masacradas a espada”.
22 »Allí
está Asiria rodeada por las tumbas de sus soldados, los que fueron masacrados a
espada. 23 Sus tumbas están en lo más hondo de la
fosa, rodeadas por las de sus aliados. Antes infundían terror en el corazón de
muchos por todas partes, ahora fueron masacrados a espada.
24 »Allí
está Elam, rodeado por las tumbas de todas sus multitudes, los que fueron
masacrados a espada. Antes infundían terror en el corazón de muchos por todas
partes, ahora descendieron como paganos al mundo de abajo. Ahora yacen en la
fosa, con la misma vergüenza de los que murieron antes que ellos. 25 Tienen
un lugar de descanso entre los masacrados, rodeados por las tumbas de todas sus
multitudes. Sí, en vida aterrorizaban a las naciones, pero ahora quedaron
avergonzados junto con los demás de la fosa, todos paganos, masacrados a filo
de espada.
26 »Allí
están Mesec y Tubal, rodeados por las tumbas de todas sus multitudes. Antes
infundían terror por todas partes en el corazón de muchos; pero ahora son
paganos, todos masacrados a espada. 27 No fueron
enterrados con honores, como sus héroes caídos, quienes descendieron a la tumba con
sus armas: con el cuerpo cubierto por su escudo y con la espada debajo de
la cabeza. Ellos cargan con la culpa porque en vida aterrorizaban a todos.
28 »También
tú, Egipto, yacerás aplastado y destruido entre los paganos, todos masacrados a
espada.
29 »Edom
está allí con sus reyes y príncipes. Aunque eran poderosos, también yacen entre
los masacrados a espada, entre los paganos que descendieron a la fosa.
30 »Todos
los príncipes del norte y los sidonios están allí junto a otros que han muerto.
Antes sembraban el terror, ahora son avergonzados. Yacen como paganos junto a
otros que fueron masacrados a espada; y cargan con la misma vergüenza de todos
los que descendieron a la fosa.
31 »Cuando
llegue el faraón con todo su ejército, se consolará al ver que no fue el único
que perdió a sus multitudes en batalla, dice el Señor Soberano. 32 Aunque
hice que sembrara el terror entre todos los seres vivientes, el faraón y sus
multitudes yacerán en medio de los paganos que fueron masacrados a espada. ¡Yo,
el Señor Soberano, he hablado!».
Ezequiel, centinela de Israel
33 Una
vez más recibí un mensaje del Señor: 2 «Hijo
de hombre, da este mensaje a tu pueblo: “Cuando yo envío a un ejército contra
un país, los habitantes de ese país escogen a uno de los suyos para que sea el
centinela. 3 Cuando el centinela ve acercarse al
enemigo, toca la alarma para advertir a los habitantes. 4 Entonces,
si los que oyen la alarma se niegan a actuar y resulta que los matan, ellos
mismos tendrán la culpa de su muerte. 5 Oyeron la
alarma pero no le hicieron caso, así que la responsabilidad es de ellos. Si
hubieran prestado atención a la advertencia, podrían haber salvado sus
vidas. 6 Ahora bien, si el centinela ve acercarse
al enemigo y no toca la alarma para advertir a la gente, él será responsable de
la cautividad del pueblo. Todos morirán en sus pecados, pero haré responsable
al centinela por la muerte de ellos”.
7 »Ahora,
hijo de hombre, te pongo por centinela del pueblo de Israel. Por lo tanto,
escucha lo que digo y adviérteles de mi parte. 8 Si
yo anuncio que unos malvados de cierto morirán y tú no les dices que cambien su
manera de vivir, entonces ellos morirán en sus pecados y te haré a ti
responsable de su muerte. 9 En cambio, si les
adviertes que se arrepientan y no lo hacen, morirán en sus pecados, pero tú te
habrás salvado.
Mensaje del centinela
10 »Hijo
de hombre, da este mensaje al pueblo de Israel: “Ustedes dicen: ‘Nuestros
pecados son una carga pesada; ¡nos consumimos poco a poco! ¿Cómo
sobreviviremos?’. 11 Tan cierto como que yo vivo,
dice el Señor Soberano, no me complace la muerte de los perversos.
Solo quiero que se aparten de su conducta perversa para que vivan.
¡Arrepiéntanse! ¡Apártense de su maldad, oh pueblo de Israel! ¿Por qué habrían
de morir?”.
12 »Hijo
de hombre, da este mensaje a tu pueblo: “La conducta recta de los justos no los
salvará si se entregan al pecado, ni la mala conducta de los malvados los
destruirá si se arrepienten y abandonan sus pecados. 13 Cuando
les digo a los justos que vivirán, pero después pecan y piensan que se salvarán
por haber sido justos anteriormente, entonces no se tomará en cuenta ninguno de
sus actos de justicia. Los destruiré por sus pecados. 14 Y
supongamos que les digo a unas personas malvadas que de cierto morirán, pero
después abandonan sus pecados y hacen lo que es justo y recto. 15 Por
ejemplo, podrían devolverle la garantía a un deudor, restituir lo que habían
robado y obedecer mis leyes que dan vida dejando de hacer lo malo; si así lo
hacen, entonces de cierto vivirán y no morirán. 16 No
se sacará a relucir ninguno de sus pecados pasados, porque hicieron lo que es
justo y recto, por eso ciertamente vivirán.
17 »”Tu
pueblo dice: ‘El Señor no hace lo correcto’, pero son ellos quienes no hacen lo
correcto. 18 Pues reitero, si los justos abandonan
su conducta recta y pecan, morirán. 19 Sin embargo,
si los malvados se apartan de su maldad y hacen lo que es justo y recto,
vivirán. 20 Oh pueblo de Israel, ustedes dicen: ‘El
Señor no hace lo correcto’; pero yo juzgo a cada uno de ustedes según sus
acciones”».
Explicación de la caída de Jerusalén
21 El
8 de enero, durante el año doce de nuestra cautividad, un sobreviviente de
Jerusalén vino a verme y me dijo: «¡Ha caído la ciudad!». 22 La
noche anterior, el Señor había puesto su mano sobre mí y me había
devuelto la voz. De modo que pude hablar cuando llegó ese hombre a la mañana
siguiente.
23 Luego
recibí el siguiente mensaje del Señor: 24 «Hijo
de hombre, el remanente de Israel, que vive disperso en las ciudades
destruidas, sigue diciendo: “Abraham era un solo hombre y, sin embargo, llegó a
poseer toda la tierra. Nosotros somos muchos; sin duda se nos ha entregado la
tierra como posesión”. 25 Por lo tanto, diles a
esas personas: “Esto dice el Señor Soberano: ‘Ustedes comen carne con
sangre, rinden culto a ídolos y asesinan a los inocentes. ¿De veras
piensan que la tierra debería ser suya? 26 ¡Asesinos!
¡Idólatras! ¡Adúlteros! ¿Acaso la tierra habría de pertenecerles?’”.
27 »Diles:
“Esto dice el Señor Soberano: ‘Tan cierto como que yo vivo, los que
vivan en las ruinas morirán a filo de espada y enviaré animales salvajes para
que devoren a los que vivan en campo abierto. Los que se escondan en fuertes y
en cuevas morirán de enfermedades. 28 Destruiré la
tierra por completo y destrozaré su orgullo. Se acabará su poder arrogante. Las
montañas de Israel quedarán tan desiertas que nadie siquiera pasará por
ellas. 29 Cuando yo haya destruido la tierra por
completo a causa de los pecados detestables que cometieron, entonces sabrán que
yo soy el Señor’”.
30 »Hijo
de hombre, los de tu pueblo hablan de ti en sus casas y murmuran acerca de ti
junto a las puertas. Se dicen unos a otros: “¡Vayamos a oír lo que el profeta
tiene para contarnos de parte del Señor!”. 31 Entonces
ellos se acercan fingiendo sinceridad y se sientan delante de ti. Escuchan tus
palabras, pero no tienen ninguna intención de hacer lo que tú les dices. Tienen
la boca llena de palabras sensuales y en su corazón solo buscan dinero. 32 Les
resultas muy entretenido, como alguien que les canta canciones de amor con una
hermosa voz o les toca buena música con un instrumento. ¡Oyen lo que les dices,
pero se niegan a hacerlo! 33 Sin embargo, cuando
les sucedan todas estas cosas terribles—que sin duda les sucederán—, entonces
sabrán que hubo un profeta entre ellos».
SALMOS 40
Para el director del coro: salmo de
David.
40 Con
paciencia esperé que el Señor me ayudara,
y él se fijó en mí y oyó mi clamor.
2 Me sacó del foso de desesperación,
del lodo y del fango.
Puso mis pies sobre suelo firme
y a medida que yo caminaba, me estabilizó.
3 Me dio un canto nuevo para entonar,
un himno de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados;
pondrán su confianza en el Señor.
4 Ah,
qué alegría para los que confían en el Señor,
los que no confían en los orgullosos
ni en aquellos que rinden culto a ídolos.
5 Oh Señor mi Dios, has realizado muchas
maravillas a nuestro favor.
Son tantos tus planes para nosotros que resulta
imposible enumerarlos.
No hay nadie como tú.
Si tratara de mencionar todas tus obras maravillosas,
no terminaría jamás.
6 No
te deleitas en los sacrificios ni en las ofrendas.
Ahora que me hiciste escuchar, finalmente comprendo:
tú no exiges ofrendas quemadas ni ofrendas por el
pecado.
7 Entonces dije: «Aquí estoy.
Como está escrito acerca de mí en las Escrituras:
8 me complace hacer tu voluntad, Dios mío,
pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón».
9 A
todo tu pueblo le conté de tu justicia.
No tuve temor de hablar con libertad,
como tú bien lo sabes, oh Señor.
10 No oculté en mi corazón las buenas noticias acerca de
tu justicia;
hablé de tu fidelidad y de tu poder salvador.
A todos en la gran asamblea les conté
de tu fidelidad y tu amor inagotable.
11 Señor,
no me prives de tus tiernas misericordias;
que tu amor inagotable y tu fidelidad siempre me
protejan.
12 Pues me rodean las dificultades,
¡son demasiadas para contar!
Es tal la acumulación de mis pecados
que no puedo ver una salida.
Suman más que los cabellos de mi cabeza
y he perdido toda mi valentía.
13 Por
favor, Señor, ¡rescátame!
Ven pronto, Señor, y ayúdame.
14 Que los que tratan de destruirme
sean humillados y avergonzados;
que los que se deleitan en mis dificultades
retrocedan con deshonra;
15 que su vergüenza los horrorice,
porque dijeron: «¡Ajá! ¡Ahora sí lo atrapamos!».
16 Pero
que todos los que te buscan
se alegren y se gocen en ti;
que los que aman tu salvación
griten una y otra vez: «¡El Señor es
grande!».
17 En cuanto a mí, pobre y necesitado,
que el Señor me tenga en sus pensamientos.
Tú eres mi ayudador y mi salvador;
oh Dios mío, no te demores.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”