Agosto 14 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 205
NEHEMÍAS 7 – 9
7 Cuando
quedó terminada la muralla e instalé las puertas en sus sitios, se nombraron
porteros, cantores y levitas. 2 A mi hermano Hananí
le entregué la responsabilidad de gobernar Jerusalén junto con Hananías, el
comandante de la fortaleza, porque era un hombre fiel que temía a Dios más que
la mayoría. 3 Les dije: «No dejen abiertas las
puertas durante las horas más calurosas del día; y aun mientras los
porteros estén de guardia, mantengan las puertas cerradas con las barras
puestas. Asignen a los residentes de Jerusalén para que hagan guardia cada uno
con un turno regular. Algunos servirán en puestos de centinela y otros frente a
su propia casa».
Nehemías registra al pueblo
4 En
ese tiempo, la ciudad era grande y espaciosa, pero poco poblada y ninguna de
las casas se había reconstruido. 5 Entonces mi Dios
me dio la idea de reunir a todos los nobles y dirigentes de la ciudad, junto
con los ciudadanos comunes, para que se registraran. Yo había encontrado el
registro genealógico de los primeros que habían regresado a Judá. Allí estaba
escrito lo siguiente:
6 Esta
es la lista de los desterrados judíos de las provincias que regresaron de su
cautiverio. El rey Nabucodonosor los había desterrado a Babilonia, pero ahora
regresaron a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá donde vivían
originalmente. 7 Sus líderes fueron Zorobabel,
Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Nahamaní, Mardoqueo, Bilsán,
Mispar, Bigvai, Rehum y Baana.
Este es el total de los hombres de Israel que
regresó del destierro:
|
8 la familia de Paros |
2172 |
|
9 la familia de Sefatías |
372 |
|
10 la familia de Ara |
652 |
|
11 la familia de Pahat-moab (descendientes
de Jesúa y Joab) |
2818 |
|
12 la familia de Elam |
1254 |
|
13 la familia de Zatu |
845 |
|
14 la familia de Zacai |
760 |
|
15 la familia de Bani[f] |
648 |
|
16 la familia de Bebai |
628 |
|
17 la familia de Azgad |
2322 |
|
18 la familia de Adonicam |
667 |
|
19 la familia de Bigvai |
2067 |
|
20 la familia de Adín |
655 |
|
21 la familia de Ater (descendientes de
Ezequías) |
98 |
|
22 la familia de Hasum |
328 |
|
23 la familia de Bezai |
324 |
|
24 la familia de Jora |
112 |
|
25 la familia de Gibar |
95 |
|
26 la gente de Belén y Netofa |
188 |
|
27 la gente de Anatot |
128 |
|
28 la gente de Bet-azmavet |
42 |
|
29 la gente de Quiriat-jearim, Cafira y
Beerot |
743 |
|
30 la gente de Ramá y Geba |
621 |
|
31 la gente de Micmas |
122 |
|
32 la gente de Betel y Hai |
123 |
|
33 la gente de Nebo occidental |
52 |
|
34 los ciudadanos de Elam occidental |
1254 |
|
35 los ciudadanos de Harim |
320 |
|
36 los ciudadanos de Jericó |
345 |
|
37 los ciudadanos de Lod, Hadid y Ono |
721 |
|
38 los ciudadanos de Senaa |
3930 |
39 Estos
son los sacerdotes que regresaron del destierro:
|
la familia
de Jedaías (por la línea genealógica de Jesúa) |
973 |
|
40 la familia de Imer |
1052 |
|
41 la familia de Pasur |
1247 |
|
42 la familia de Harim |
1017 |
43 Estos
son los levitas que regresaron del destierro:
|
la familia
de Jesúa y la de Cadmiel (descendientes de Hodavías) |
74 |
|
44 los cantores de la familia de Asaf |
148 |
|
45 los porteros de las familias de Salum,
Ater, Talmón, Acub, Hatita y Sobai |
138 |
46 Regresaron
del destierro los descendientes de estos sirvientes del templo:
Ziha, Hasufa, Tabaot,
47 Queros,
Siaha, Padón,
48 Lebana,
Hagaba, Salmai,
49 Hanán,
Gidel, Gahar,
50 Reaía,
Rezín, Necoda,
51 Gazam,
Uza, Paseah,
52 Besai,
Mehunim, Nefusim,
53 Bacbuc,
Hacufa, Harhur,
54 Bazlut, Mehída,
Harsa,
55 Barcos,
Sísara, Tema,
56 Nezía
y Hatifa.
57 Regresaron
del destierro los descendientes de estos sirvientes del rey Salomón:
Sotai, Hasoferet, Peruda,
58 Jaala, Darcón,
Gidel,
59 Sefatías,
Hatil, Poqueret-hazebaim y Ami.
60 En
total, los sirvientes del templo y los descendientes de los sirvientes de
Salomón fueron trescientas noventa y dos personas.
61 Otro
grupo regresó en esos días de las ciudades de Tel-mela, Tel-harsa, Querub,
Addán e Imer. Sin embargo, ni ellos ni sus familias pudieron demostrar que
eran descendientes de Israel. 62 Ese grupo incluía
a las familias de Delaía, Tobías y Necoda: un total de seiscientas cuarenta y
dos personas.
63 También
regresaron tres familias de sacerdotes: Habaía, Cos y Barzilai. (Este Barzilai
se había casado con una mujer que era descendiente de Barzilai de Galaad y
había tomado el nombre de la familia de ella). 64 Buscaron
sus nombres en los registros genealógicos pero no los encontraron, así que no
calificaron para servir como sacerdotes. 65 El
gobernador les dijo que no comieran de la porción de los sacrificios que
correspondía a los sacerdotes hasta que un sacerdote pudiera consultar
al Señor sobre ese asunto por medio del Urim y el Tumim, o sea, el
sorteo sagrado.
66 Así
que un total de 42.360 personas regresaron a Judá, 67 además
de 7337 sirvientes y 245 cantores, tanto hombres como mujeres. 68 Llevaron
consigo 736 caballos, 245 mulas, 69 435 camellos y
6720 burros.
70 Algunos
de los jefes de familia dieron ofrendas para la obra. El gobernador entregó a
la tesorería 1000 monedas de oro, 50 tazones de oro y 530 túnicas para los
sacerdotes. 71 Los otros jefes dieron al tesoro
20.000 monedas de oro y unos 1300 kilos de plata para la obra. 72 El
resto del pueblo entregó 20.000 monedas de oro, alrededor de 1200 kilos de
plata y 67 túnicas para los sacerdotes.
73 Entonces
los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los sirvientes del
templo y algunos miembros del pueblo se establecieron cerca de Jerusalén. El
resto de la gente regresó a sus respectivas ciudades por todo el territorio de
Israel.
Esdras lee la ley
En octubre, cuando los israelitas ya se
habían establecido en sus ciudades, 8 1 todo
el pueblo se reunió con un mismo propósito en la plaza, justo dentro de la
puerta del Agua. Le pidieron al escriba Esdras que sacara el libro de la ley de
Moisés, la cual el Señor había dado a Israel para que la obedeciera.
2 Así
que el 8 de octubre el sacerdote Esdras llevó el libro de la ley ante la
asamblea, que incluía a los hombres y a las mujeres y a todos los niños con
edad suficiente para entender. 3 Se puso frente a
la plaza, justo dentro de la entrada de la puerta del Agua, desde temprano por
la mañana hasta el mediodía y leyó en voz alta a todos los que podían entender.
Todo el pueblo escuchó atentamente la lectura del libro de la ley.
4 El
escriba Esdras estaba de pie sobre una plataforma de madera que se había
construido para la ocasión. A su derecha se encontraban Matatías, Sema, Anías,
Urías, Hilcías y Maaseías. A su izquierda estaban Pedaías, Misael, Malquías,
Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. 5 Esdras
estaba de pie en la plataforma a plena vista de todo el pueblo. Cuando vieron
que abría el libro, se pusieron todos de pie.
6 Entonces
Esdras alabó al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, con las manos
levantadas, exclamó: «¡Amén! ¡Amén!». Luego se inclinaron y, con el rostro en
tierra, adoraron al Señor.
7 Entonces
los levitas—Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maaseías,
Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaías—instruyeron al pueblo en la ley
mientras todos permanecían en sus lugares. 8 Leían
del libro de la ley de Dios y explicaban con claridad el significado de lo que
se leía, así ayudaban al pueblo a comprender cada pasaje.
9 Luego
Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que
interpretaban para el pueblo dijeron: «¡No se lamenten ni lloren en un día como
este! Pues hoy es un día sagrado delante del Señor su Dios». Pues
todo el pueblo había estado llorando mientras escuchaba las palabras de la ley.
10 Nehemías continuó
diciendo: «Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas
dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este
es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan,
porque el gozo del Señor es su fuerza!».
11 También
los levitas clamaban al pueblo y decían: «¡Cállense! ¡No lloren! Pues este es
un día sagrado». 12 Así que el pueblo se fue a
comer y a beber en una gran fiesta, a compartir porciones de la comida y a
celebrar con gran alegría porque habían oído y entendido las palabras de Dios.
El Festival de las Enramadas
13 El
9 de octubre los jefes de familia de todo el pueblo, junto con los
sacerdotes y los levitas, se reunieron con el escriba Esdras para repasar la
ley más detalladamente. 14 Mientras estudiaban la
ley descubrieron que el Señor había ordenado, por medio de Moisés,
que los israelitas debían vivir en enramadas durante el festival a celebrarse
durante ese mes. 15 Él había dicho que debía
proclamarse al pueblo en todas sus ciudades y en Jerusalén, que fueran a las
colinas a buscar ramas de olivo, olivo silvestre, mirto, palmeras y otros
árboles frondosos. Con esas ramas debían construirse enramadas para que
habitaran en ellas durante el festival, como está establecido en la ley.
16 Así
que el pueblo salió y cortó ramas y las usó para levantar enramadas en las
azoteas de sus casas, en sus patios, en los atrios del templo de Dios o en las
plazas justo dentro de la puerta del Agua y de la puerta de Efraín. 17 Entonces
todos los que habían regresado del cautiverio vivieron en las enramadas durante
el festival, ¡y todos ellos se llenaron de alegría! Los israelitas no habían
celebrado de esa forma desde los días de Josué, hijo de Nun.
18 Esdras
leyó del libro de la ley de Dios en cada uno de los siete días del festival.
Luego, al octavo día, realizaron una asamblea solemne, tal como lo exigía la
ley.
El pueblo confiesa sus pecados
9 El
31 de octubre el pueblo volvió a reunirse en asamblea. Esta vez ayunaron,
se vistieron de tela áspera y se echaron polvo sobre la cabeza. 2 Los
de ascendencia israelita se separaron de todos los extranjeros para confesar
sus propios pecados y los pecados de sus antepasados. 3 Permanecieron
de pie en el mismo lugar durante tres horas mientras se les leía en voz
alta el libro de la ley del Señor su Dios. Luego confesaron sus
pecados y adoraron al Señor su Dios durante tres horas más. 4 Los
levitas—Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y
Quenaní—estuvieron de pie en la escalera de los levitas y clamaron
al Señor su Dios en voz alta.
5 Luego
los jefes de los levitas—Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías,
Sebanías y Petaías—llamaron al pueblo: «¡Levántense y alaben
al Señor su Dios, porque él vive desde la eternidad hasta la
eternidad!». Entonces oraron:
«¡Que tu glorioso nombre sea alabado! ¡Que sea
exaltado por sobre toda bendición y alabanza!
6 »Solo
tú eres el Señor. Tú hiciste el firmamento, los cielos y todas las
estrellas; hiciste la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú los
preservas a todos, y los ángeles del cielo te adoran.
7 »Eres
el Señor Dios, quien eligió a Abram y lo sacó de Ur de los caldeos y
le dio un nuevo nombre, Abraham. 8 Cuando demostró
ser fiel, hiciste un pacto con él para darle a él y a sus descendientes la
tierra de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de
los jebuseos y de los gergeseos; y has cumplido lo que prometiste, porque tú
siempre eres fiel a tu palabra.
9 »Tú
viste la miseria de nuestros antepasados en Egipto y escuchaste sus lamentos
cuando estaban junto al mar Rojo. 10 Realizaste
señales milagrosas y maravillas contra el faraón, sus funcionarios y su pueblo,
porque tú sabías con cuánta arrogancia trataban a nuestros antepasados. Tú
tienes una gloriosa reputación que jamás ha sido olvidada. 11 ¡Dividiste
el mar para que tu pueblo pudiera cruzarlo por tierra seca! Luego arrojaste a
sus perseguidores a las profundidades del mar. Se hundieron como piedras en
aguas turbulentas. 12 Guiaste a nuestros
antepasados mediante una columna de nube durante el día y una columna de fuego
durante la noche para que pudieran encontrar el camino.
13 »Bajaste
al monte Sinaí y les hablaste desde el cielo. Les diste ordenanzas e
instrucciones justas, y decretos y mandatos buenos. 14 Les
diste instrucciones acerca de tu sagrado día de descanso. Además, por medio de
tu siervo Moisés, les ordenaste que obedecieran todos tus mandatos, decretos e
instrucciones.
15 »Les
diste pan del cielo cuando tenían hambre y agua de la roca cuando tenían sed.
Les ordenaste que fueran y tomaran posesión de la tierra que habías jurado
darles.
16 »Sin
embargo, nuestros antepasados fueron arrogantes y tercos, y no prestaron
ninguna atención a tus mandatos. 17 Se negaron a
obedecerte y no se acordaron de los milagros que habías hecho a favor de ellos.
En cambio, se pusieron tercos y nombraron a un líder para que los llevara de
regreso a su esclavitud en Egipto; pero tú eres Dios de perdón, bondadoso
y misericordioso, lento para enojarte y rico en amor inagotable. No los
abandonaste, 18 ni siquiera cuando se hicieron un
ídolo en forma de becerro y dijeron: “¡Este es tu dios que te sacó de Egipto!”.
Cometieron terribles blasfemias.
19 »En
tu gran misericordia no los abandonaste para que murieran en el desierto. La
columna de nube todavía los guiaba de día, y la columna de fuego les mostraba
el camino durante la noche. 20 Enviaste tu buen
Espíritu para que les enseñara, y no dejaste de alimentarlos con maná del cielo
ni de darles agua para su sed. 21 Durante cuarenta
años los sustentaste en el desierto, y nada les faltó. ¡No se les desgastó la
ropa, ni se les hincharon los pies!
22 »Luego
ayudaste a nuestros antepasados a conquistar reinos y naciones, y colocaste a
tu pueblo en todos los rincones de la tierra. Se apoderaron de la tierra
del rey Sehón de Hesbón, y de la tierra del rey Og de Basán. 23 Hiciste
que sus descendientes fueran tan numerosos como las estrellas del cielo y los
llevaste a la tierra que habías prometido a sus antepasados.
24 »Entraron
y tomaron posesión de la tierra. Tú sometiste naciones enteras delante de
ellos. ¡Hasta los cananeos, que habitaban esa tierra, se sintieron impotentes!
Tu pueblo pudo hacer lo que quiso con esas naciones y con sus reyes. 25 Nuestros
antepasados conquistaron ciudades fortificadas y tierras fértiles. Se
apoderaron de casas llenas de cosas buenas, con cisternas ya cavadas y viñedos
y olivares, además de frutales en abundancia. De modo que comieron hasta
saciarse y engordaron y disfrutaron de todas tus bendiciones.
26 »Sin
embargo, a pesar de todo esto, fueron desobedientes y se rebelaron contra ti.
Dieron la espalda a tu ley, mataron a tus profetas, quienes les advertían que
volvieran a ti, y cometieron terribles blasfemias. 27 Así
que los entregaste en manos de sus enemigos, quienes los hicieron sufrir; pero
en sus momentos de angustia clamaron a ti, y desde el cielo los escuchaste. En
tu gran misericordia, les enviaste libertadores que los rescataron de sus
enemigos.
28 »No
obstante, apenas tenían paz, volvían a cometer maldades ante tus ojos, y una
vez más permitiste que sus enemigos los conquistaran. Sin embargo, cada vez que
tu pueblo volvía y nuevamente clamaba a ti por ayuda, desde el cielo tú lo
escuchabas una vez más. En tu maravillosa misericordia, los rescataste muchas
veces.
29 »Les
advertías que regresaran a tu ley, pero ellos se volvieron orgullosos y
obstinados, y desobedecieron tus mandatos. No siguieron tus ordenanzas que dan
vida a quienes las obedecen. Tercamente te dieron la espalda y se negaron a
escuchar. 30 En tu amor fuiste paciente con ellos
durante muchos años. Enviaste tu Espíritu, quien les advertía por medio de los
profetas. ¡Pero aun así no quisieron escuchar! Entonces nuevamente permitiste
que los pueblos de la tierra los conquistaran; 31 pero
en tu gran misericordia no los destruiste por completo ni los abandonaste para
siempre. ¡Qué Dios tan bondadoso y misericordioso eres tú!
32 »Ahora,
Dios nuestro—Dios grande, poderoso y temible que cumple su pacto de amor
inagotable—, no permitas que todas las privaciones que hemos sufrido te
parezcan insignificantes. Grandes dificultades cayeron sobre nosotros, nuestros
reyes, nuestros líderes, nuestros sacerdotes, nuestros profetas y nuestros
antepasados—todo tu pueblo—, desde los días cuando los reyes de Asiria por
primera vez nos vencieron hasta el día de hoy. 33 Cada
vez que nos castigaste actuaste con justicia. Hemos pecado grandemente, y nos
diste solo lo que merecíamos. 34 Nuestros reyes,
líderes, sacerdotes y antepasados no obedecieron tu ley ni prestaron atención a
las advertencias de tus mandatos y leyes. 35 Aun
cuando tenían su propio reino, no te sirvieron, a pesar de que derramaste tu
bondad sobre ellos. Les diste un territorio grande y fértil, pero ellos se
negaron a abandonar su perversidad.
36 »Por
eso, ¡hoy somos esclavos en esta tierra de abundancia que diste a nuestros
antepasados para que la disfrutaran! Somos esclavos aquí en esta buena
tierra. 37 Los abundantes productos agrícolas de
esta tierra se amontonan en las manos de los reyes que has puesto sobre
nosotros por causa de nuestros pecados. Ellos ejercen su poder sobre nosotros y
nuestros animales. Les servimos según su antojo, y pasamos por mucho
sufrimiento».
El pueblo decide obedecer
38 Entonces
el pueblo respondió: «En vista de todo esto, hacemos una promesa solemne y
la ponemos por escrito. En este documento sellado están los nombres de nuestros
líderes, levitas y sacerdotes».
SALMOS 50
Salmo de Asaf.
50 El Señor,
el Poderoso, es Dios y habló;
convocó a toda la humanidad
desde donde sale el sol hasta donde se pone.
2 Desde el monte Sion, la perfección de la belleza,
Dios brilla con un resplandor glorioso.
3 Nuestro Dios se acerca,
pero no en silencio.
A su paso el fuego devora todo lo que encuentra,
y a su alrededor se desata una gran tormenta.
4 Pone al cielo arriba y a la tierra abajo
como testigos del juicio a su pueblo.
5 «Tráiganme a mi pueblo fiel,
a los que hicieron un pacto conmigo al ofrecer
sacrificios».
6 Luego dejen que los cielos proclamen la justicia
divina,
porque Dios mismo será el juez. Interludio
7 «Oh
pueblo mío, escucha cuando te hablo.
Estas son las acusaciones que tengo contra ti, oh
Israel:
¡yo soy Dios, tu Dios!
8 No tengo quejas de tus sacrificios
ni de las ofrendas quemadas que ofreces constantemente.
9 Pero no necesito los toros de tus establos
ni las cabras de tus corrales.
10 Pues todos los animales del bosque son míos,
y soy dueño del ganado de mil colinas.
11 Conozco a cada pájaro de las montañas,
y todos los animales del campo me pertenecen.
12 Si tuviera hambre, no te lo diría a ti,
porque mío es el mundo entero y todo lo que hay en él.
13 ¿Acaso me alimento de carne de toro?
¿Acaso bebo sangre de cabra?
14 Haz que la gratitud sea tu sacrificio a Dios
y cumple los votos que le has hecho al Altísimo.
15 Luego llámame cuando tengas problemas,
y yo te rescataré,
y tú me darás la gloria».
16 Pero
Dios dice a los perversos:
«¿Para qué se molestan en recitar mis decretos
y en fingir que obedecen mi pacto?
17 Pues rechazan mi disciplina
y tratan mis palabras como basura.
18 Cuando ven ladrones, les dan su aprobación,
y se pasan el tiempo con adúlteros.
19 Tienen la boca llena de maldad,
y la lengua repleta de mentiras.
20 Se la pasan calumniando a su hermano,
a su propio hermano de sangre.
21 Mientras ustedes hacían todo esto, yo permanecí en
silencio,
y pensaron que no me importaba.
Pero ahora los voy a reprender;
presentaré todas las acusaciones que tengo contra
ustedes.
22 Arrepiéntanse todos los que se olvidan de mí,
o los despedazaré
y nadie los ayudará.
23 Pero el dar gracias es un sacrificio que
verdaderamente me honra;
si permanecen en mi camino,
les daré a conocer la salvación de Dios».
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”