LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 5
La
forma principal en que la Biblia habla acerca de la relación de Dios con la
humanidad es a través de la imagen de pacto. Este video sigue el rastro de la
forma en que Dios entabló una serie de relaciones formales con diversos
colaboradores humanos para rescatar al mundo a través de Jesús, el supremo
socio del pacto.
GÉNESIS
16 al 18
Nacimiento
de Ismael
16 Ahora bien, Sarai, la esposa
de Abram, no había podido darle hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada
Agar. 2 Entonces Sarai le dijo a Abram:
«El Señor no me ha permitido tener hijos. Ve y acuéstate con mi
sierva; quizá yo pueda tener hijos por medio de ella». Y Abram aceptó la
propuesta de Sarai. 3 Entonces Sarai, la esposa de
Abram, tomó a Agar, la sierva egipcia, y la entregó a Abram como mujer. (Esto
ocurrió diez años después de que Abram se estableció en la tierra de Canaán).
4 Así que Abram tuvo relaciones
sexuales con Agar, y ella quedó embarazada; pero cuando Agar supo que estaba
embarazada, comenzó a tratar con desprecio a su señora, Sarai. 5 Entonces
Sarai le dijo a Abram:
—¡Todo
esto es culpa tuya! Puse a mi sierva en tus brazos pero, ahora que está
embarazada, me trata con desprecio. El Señor mostrará quién está
equivocado, ¡tú o yo!
6 Abram respondió:
—Mira,
ella es tu sierva, así que haz con ella como mejor te parezca.
Entonces
Sarai comenzó a tratar a Agar con tanta dureza que al final ella huyó.
7 El ángel
del Señor encontró a Agar en el desierto junto a un manantial de
agua, en el camino que lleva a Shur. 8 El ángel le
dijo:
—Agar,
sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y hacia dónde vas?
—Estoy
huyendo de mi señora, Sarai—contestó ella.
9 El ángel
del Señor le dijo:
—Regresa
a tu señora y sométete a su autoridad.
10 Después añadió:
—Yo
te daré más descendientes de los que puedas contar.
11 El ángel también dijo:
—Ahora
estás embarazada y darás a luz un hijo. Lo llamarás Ismael (que significa “Dios
oye”), porque el Señor ha oído tu clamor de angustia. 12 Este
hijo tuyo será un hombre indomable, ¡tan indomable como un burro salvaje!
Levantará su puño contra todos, y todos estarán en su contra. Así es, vivirá en
franca oposición con todos sus familiares.
13 A partir de entonces, Agar
utilizó otro nombre para referirse al Señor, quien le había hablado. Ella
dijo: «Tú eres el Dios que me ve». También dijo: «¿De verdad he visto a Aquel
que me ve?». 14 Así que ese pozo fue llamado
Beer-lajai-roi (que significa «pozo del Viviente que me ve»). Aún se encuentra
entre Cades y Bered.
15 Entonces Agar le dio un hijo a
Abram, y Abram lo llamó Ismael. 16 Abram tenía
ochenta y seis años cuando nació Ismael.
De
Abram a «Abraham»
17 Cuando Abram tenía noventa y
nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: «Yo soy El-Shaddai,
“Dios Todopoderoso”. Sírveme con fidelidad y lleva una vida intachable. 2 Yo
haré un pacto contigo, por medio del cual garantizo darte una descendencia
incontable».
3 Al oír eso, Abram cayó rostro
en tierra. Después Dios le dijo: 4 «Este es mi
pacto contigo: ¡te haré el padre de una multitud de naciones! 5 Además,
cambiaré tu nombre. Ya no será Abram, sino que te llamarás Abraham, porque
serás el padre de muchas naciones. 6 Te haré
sumamente fructífero. Tus descendientes llegarán a ser muchas naciones, ¡y de
ellos surgirán reyes!
7 »Yo confirmaré mi pacto
contigo y con tus descendientes después de ti, de generación en
generación. Este es el pacto eterno: yo siempre seré tu Dios y el Dios de todos
tus descendientes, 8 y les daré a ti y a tus
descendientes toda la tierra de Canaán, donde ahora vives como extranjero. Será
posesión de ellos para siempre, y yo seré su Dios».
La
marca del pacto
9 Entonces Dios le dijo a
Abraham: «Es tu responsabilidad obedecer las condiciones del pacto. Tanto tú
como todos tus descendientes tendrán esta responsabilidad de por vida. 10 Este
es el pacto que tú y tus descendientes deben cumplir: todo varón entre ustedes
debe ser circuncidado. 11 Debes cortar la carne del
prepucio como señal del pacto entre tú y yo. 12 De
generación en generación, todo varón debe ser circuncidado al octavo día de su
nacimiento. Esto incluye no solamente a los miembros de tu familia, sino
también a los siervos nacidos en tu casa y a los siervos extranjeros que hayas
comprado. 13 Todos deben ser circuncidados.
Llevarán en su cuerpo la marca de mi pacto eterno. 14 Todo
varón que no sea circuncidado será excluido de la familia del pacto por romper
el pacto».
De
Sarai a «Sara»
15 Entonces Dios le dijo a
Abraham: «Con respecto a Sarai, tu esposa, su nombre no será más Sarai. A
partir de ahora, se llamará Sara. 16 Y yo la
bendeciré, ¡y te daré un hijo varón por medio de ella! Sí, la bendeciré en
abundancia, y llegará a ser la madre de muchas naciones. Entre sus
descendientes, habrá reyes de naciones».
17 Entonces Abraham se postró
hasta el suelo, pero se rio por dentro, incrédulo. «¿Cómo podría yo ser padre a
la edad de cien años? —pensó—. ¿Y cómo podrá Sara tener un bebé a los noventa
años?». 18 Así que Abraham le dijo a Dios:
—¡Que
Ismael viva bajo tu bendición especial!
19 Pero Dios le respondió:
—No.
Sara, tu esposa, te dará a luz un hijo. Le pondrás por nombre Isaac, y yo
confirmaré mi pacto con él y con sus descendientes como pacto eterno. 20 Con
respecto a Ismael, también a él lo bendeciré, tal como me has pedido. Haré que
sea muy fructífero y multiplicaré su descendencia. Llegará a ser padre de doce
príncipes, y haré de él una gran nación; 21 pero mi
pacto se confirmará con Isaac, quien nacerá de ti y de Sara dentro de un año.
22 Cuando Dios terminó de hablar,
dejó a Abraham.
23 Ese mismo día, Abraham tomó a
su hijo Ismael, y a todos los varones de su casa, tanto los que habían nacido
allí como los que había comprado; y los circuncidó cortándoles el prepucio, tal
como Dios le había dicho. 24 Abraham tenía noventa
y nueve años cuando fue circuncidado, 25 y su hijo
Ismael tenía trece. 26 Tanto Abraham como su hijo
Ismael fueron circuncidados ese mismo día, 27 y
también los demás varones de la casa, los nacidos allí y los comprados como
siervos. Todos fueron circuncidados junto con él.
Sara
recibe la promesa de un hijo
18 El Señor se le
apareció otra vez a Abraham cerca del robledo que pertenecía a Mamre. Un día,
Abraham estaba sentado en la entrada de su carpa a la hora más calurosa del
día. 2 Entonces levantó la vista y vio a tres
hombres de pie cerca de allí. Cuando los vio, corrió a recibirlos, y se inclinó
hasta el suelo en señal de bienvenida.
3 —Mi señor—dijo él—, si le
agrada, deténgase aquí un rato. 4 Descansen bajo la
sombra de este árbol mientras les traen agua para lavarse los pies. 5 Ya
que han honrado a su siervo con esta visita, permítanme prepararles comida para
que recobren fuerzas antes de continuar su viaje.
—Está
bien—dijeron ellos—. Haz lo que dijiste.
6 Entonces Abraham volvió
corriendo a la carpa y le dijo a Sara: «¡Apresúrate! Toma tres medidas
abundantes de la mejor harina que tengas, amásala y hornea pan». 7 Luego
Abraham corrió hacia el rebaño, escogió un becerro tierno y se lo dio a su
siervo, quien lo preparó con rapidez. 8 Cuando la
comida estuvo lista, Abraham tomó yogur y leche junto con la carne asada,
y sirvió la comida a los hombres. Mientras ellos comían, Abraham los atendía
bajo la sombra de los árboles.
9 —¿Dónde está Sara, tu
esposa?—preguntaron los visitantes.
—Está
dentro de la carpa—contestó Abraham.
10 Entonces uno de ellos dijo:
—Yo
volveré a verte dentro de un año, ¡y tu esposa, Sara, tendrá un hijo!
Sara
escuchaba la conversación desde la carpa. 11 Abraham
y Sara eran muy ancianos en ese tiempo, y hacía mucho que Sara había pasado la
edad de tener hijos. 12 Así que se rio en silencio
dentro de sí misma, y dijo: «¿Cómo podría una mujer acabada como yo disfrutar
semejante placer, sobre todo cuando mi señor—mi esposo—también es muy viejo?».
13 Entonces el Señor le
dijo a Abraham:
—¿Por
qué se rio Sara y dijo: “¿Acaso puede una mujer vieja como yo tener un
bebé?”? 14 ¿Existe algo demasiado difícil para
el Señor? Regresaré dentro de un año, y Sara tendrá un hijo.
15 Sara tuvo miedo, por eso lo
negó:
—Yo
no me reí.
Pero
el Señor dijo:
—No
es cierto, sí te reíste.
Abraham
intercede por Sodoma
16 Después de haber comido, los
hombres se levantaron y miraron hacia Sodoma. Cuando salieron, Abraham caminó
un tramo con ellos para despedirlos.
17 «¿Ocultaré mis planes a
Abraham? —preguntó el Señor—. 18 Pues Abraham
sin duda llegará a formar una nación grande y poderosa, y todas las naciones de
la tierra serán bendecidas por medio de él. 19 Yo
lo escogí a fin de que él ordene a sus hijos y a sus familias que se mantengan
en el camino del Señor haciendo lo que es correcto y justo. Entonces
yo haré para Abraham todo lo que he prometido».
20 Así que el Señor le
dijo a Abraham:
—He
oído un gran clamor desde Sodoma y Gomorra, porque su pecado es muy
grave. 21 Bajaré para ver si sus acciones son tan
perversas como he oído. Si no es así, quiero saberlo.
22 Los otros hombres se dieron la
vuelta y se dirigieron a Sodoma, pero el Señor se quedó con
Abraham. 23 Abraham se le acercó y dijo:
—¿Destruirás
tanto al justo como al malvado? 24 Supongamos que
encuentras cincuenta personas justas en la ciudad, ¿aun así la destruirás y no
la perdonarás por causa de los justos? 25 Seguro
que tú no harías semejante cosa: destruir al justo junto con el malvado. ¡Pues
estarías tratando al justo y al malvado exactamente de la misma manera! ¡Sin
duda, tú no harías eso! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no haría lo que es
correcto?
26 Y el Señor contestó:
—Si
encuentro cincuenta personas justas en Sodoma, perdonaré a toda la ciudad por
causa de ellos.
27 Entonces Abraham volvió a
hablar:
—Ya
que he comenzado, permíteme decir algo más a mi Señor, aunque no soy más que
polvo y cenizas. 28 Supongamos que hubiera solo
cuarenta y cinco justos en vez de cincuenta. ¿Destruirás toda la ciudad aunque
falten cinco?
El Señor le
dijo:
—No
la destruiré si encuentro cuarenta y cinco justos allí.
29 Entonces Abraham insistió en
su petición:
—¿Supongamos
que hubiera solamente cuarenta?
El Señor le
contestó:
—No
la destruiré por causa de esos cuarenta.
30 —Por favor, no te enojes, mi
Señor—rogó Abraham—. Permíteme seguir hablando. ¿Supongamos que se encontraran
solamente treinta justos?
El Señor le
contestó:
—No
la destruiré si encuentro treinta.
31 Entonces Abraham dijo:
—Dado
que me he atrevido a hablar al Señor, permíteme continuar. ¿Supongamos que hay
solamente veinte?
El Señor le
contestó: —Entonces no la destruiré por causa de esos veinte.
32 Finalmente, Abraham dijo: —Señor,
por favor, no te enojes conmigo si hablo una vez más. ¿Y si hubiera tan solo
diez?
Y
el Señor contestó: —Entonces no la destruiré por causa de esos diez.
33 Cuando
el Señor terminó la conversación con Abraham, siguió su camino, y
Abraham regresó a su carpa.
SALMOS
5
Para
el director del coro: salmo de David; acompáñese con flauta.
5 Oh Señor, óyeme cuando
oro;
presta atención a mi gemido.
2 Escucha mi grito de auxilio, mi Rey y mi Dios,
porque solo a ti dirijo mi oración.
3 Señor, escucha mi voz por la mañana;
cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo a la
espera.
4 Oh Dios, la maldad no te
agrada;
no puedes tolerar los pecados de los malvados.
5 Por lo tanto, los orgullosos no pueden estar en tu
presencia,
porque aborreces a todo el que hace lo malo.
6 Destruirás a los que dicen mentiras;
el Señor detesta a los asesinos y a los
engañadores.
7 Gracias a tu amor inagotable,
puedo entrar en tu casa;
adoraré en tu templo con la más profunda reverencia.
8 Guíame por el camino correcto, oh Señor,
o mis enemigos me conquistarán;
allana tu camino para que yo lo siga.
9 Mis enemigos no pueden decir
la verdad;
su deseo más profundo es destruir a los demás.
Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una tumba abierta;
su lengua está llena de adulaciones.
10 Oh Dios, decláralos culpables
y haz que caigan en sus propias trampas;
expúlsalos a causa de sus muchos pecados,
porque se rebelaron contra ti.
11 Pero que se alegren todos los
que en ti se refugian;
que canten alegres alabanzas por siempre.
Cúbrelos con tu protección,
para que todos los que aman tu nombre estén llenos de
alegría.
12 Pues tú bendices a los justos, oh Señor;
los rodeas con tu escudo de amor.
Te
invitamos a complementar esta lectura con el siguiente video.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”