Marzo 21 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 59
DEUTERONOMIO 17 – 20
17 »Nunca
sacrifiques al Señor tu Dios ganado, ovejas o cabras que tengan algún
defecto o enfermedad, porque él detesta esa clase de ofrendas.
2 »Cuando
empieces a vivir en las ciudades que el Señor tu Dios te da, podría
suceder que un hombre o una mujer del pueblo haga algo malo a los ojos
del Señor tu Dios y desobedezca el pacto. 3 Por
ejemplo, podría ser que sirviera a otros dioses o rindiera culto al sol, a la
luna o a alguna estrella—es decir, a las fuerzas del cielo—, lo cual he
prohibido terminantemente. 4 Cuando te enteres de
algo así, investiga el asunto a fondo. Si resulta cierto que se ha cometido ese
acto detestable en Israel, 5 entonces llevarás al
hombre o la mujer responsable de esa maldad hasta las puertas de la ciudad y lo
matarás a pedradas. 6 Sin embargo, nunca le quites
la vida a nadie por el testimonio de un solo testigo. Siempre tendrá que haber
dos o tres testigos. 7 Los testigos deberán arrojar
las primeras piedras, y luego se sumará el resto del pueblo. De esa manera,
limpiarás la maldad que hay en medio de ti.
8 »Supongamos
que a un juez local le llega un caso demasiado difícil de resolver; por
ejemplo, si alguien es culpable de asesinato o de homicidio no premeditado, o
bien podría ser una demanda complicada o un caso que involucra distintos tipos
de agresión. Esos casos legales llévalos al lugar que el Señor tu
Dios elija 9 y preséntalos ante los sacerdotes
levitas o el juez que esté de turno en esos días. Ellos oirán el caso y
declararán el veredicto. 10 Tú deberás cumplir el
veredicto que ellos anuncien y la sentencia que dicten en el lugar que el Señor elija.
Harás todo lo que ellos digan, al pie de la letra. 11 Después
que hayan interpretado la ley y declarado el veredicto, tendrás que ejecutar la
sentencia que impongan en su totalidad; no le hagas ninguna modificación. 12 Cualquiera
que tenga la arrogancia de rechazar el veredicto de un juez o de un sacerdote
que representa al Señor tu Dios tendrá que morir. De esa manera
limpiarás la maldad que hay en Israel. 13 Entonces
todo el pueblo se enterará de lo ocurrido y tendrá miedo de actuar con tanta
arrogancia.
Pautas para los reyes
14 »Estás
por entrar en la tierra que el Señor tu Dios te da. Cuando tomes
posesión de ella y te establezcas allí, tal vez se te ocurra pensar:
“Deberíamos tener un rey para que nos gobierne, tal como tienen las naciones
que nos rodean”. 15 Si tal cosa sucediera,
asegúrate de designar como rey al hombre que el Señor tu Dios elija.
Tendrás que nombrar a un hermano israelita, no podrá ser un extranjero.
16 »El
rey no deberá construir grandes establos para sí ni enviar a su gente a Egipto
para comprar caballos, porque el Señor te ha dicho: “Nunca vuelvas a
Egipto”. 17 El rey no deberá tomar muchas esposas
para sí, porque ellas apartarán su corazón del Señor. Tampoco deberá
acumular para sí grandes cantidades de oro y plata.
18 »Cuando
se siente en el trono a reinar, deberá producir una copia de este conjunto de
instrucciones en un rollo, en presencia de los sacerdotes levitas. 19 Tendrá
esa copia siempre consigo y la leerá todos los días de su vida. De esa manera,
aprenderá a temer al Señor su Dios al obedecer todas las condiciones
de esta serie de instrucciones y decretos. 20 La
lectura diaria impedirá que se vuelva orgulloso y actúe como si fuera superior
al resto de sus compatriotas, y también impedirá que se aparte de los mandatos
en lo más mínimo. Además, será una garantía de que él y sus descendientes
reinarán por muchas generaciones en Israel.
Ofrendas para los sacerdotes y los
levitas
18 »Recuerda
que los sacerdotes levitas—es decir, toda la tribu de Leví—no recibirán ninguna
asignación de tierra entre las demás tribus de Israel. Pero tanto los
sacerdotes como los levitas comerán de las ofrendas especiales dadas al Señor,
porque esa es la parte que les corresponde. 2 No
tendrán tierra propia entre los israelitas. El propio Señor es su
preciada posesión, tal como les prometió.
3 »Del
ganado, las ovejas y las cabras que el pueblo traiga como ofrenda, los
sacerdotes podrán tomar para sí la espaldilla, la quijada y el estómago. 4 También
les darás a los sacerdotes la primera porción de los granos, del vino nuevo,
del aceite de oliva y de la lana que obtengas en la temporada de esquila. 5 Pues
el Señor tu Dios eligió a la tribu de Leví, de entre todas tus
tribus, para que sirva en nombre del Señor por siempre.
6 »Supongamos
que un levita decide dejar su ciudad en Israel, sea cual fuere la ciudad, para
mudarse al lugar de adoración que el Señor elija. 7 Podrá
servir allí en nombre del Señor su Dios, igual que sus hermanos
levitas que ya estén sirviendo al Señor en ese lugar, 8 y
podrá comer su porción de los sacrificios y las ofrendas, aun cuando también
reciba sustento de su familia.
Un llamado a una vida santa
9 »Cuando
entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, ten mucho cuidado de
no imitar las costumbres detestables de las naciones que viven allí. 10 Por
ejemplo, jamás sacrifiques a tu hijo o a tu hija como una ofrenda quemada. Tampoco
permitas que el pueblo practique la adivinación, ni la hechicería, ni que haga
interpretación de agüeros, ni se mezcle en brujerías, 11 ni
haga conjuros; tampoco permitas que alguien se preste a actuar como médium o
vidente, ni que invoque el espíritu de los muertos. 12 Cualquiera
que practique esas cosas es detestable a los ojos del Señor. Precisamente
porque las otras naciones hicieron esas cosas detestables, el Señor tu
Dios las expulsará de tu paso. 13 Sin embargo, tú
debes ser intachable delante del Señor tu Dios. 14 Las
naciones que estás por desplazar consultan a los adivinos y a los hechiceros,
pero el Señor tu Dios te prohíbe hacer esas cosas».
Profetas verdaderos y profetas falsos
15 Moisés
siguió diciendo: «El Señor su Dios les levantará un profeta como yo
de entre sus hermanos israelitas. A él tendrán que escucharlo, 16 pues
eso fue lo que ustedes le pidieron al Señor su Dios cuando estaban
reunidos al pie del monte Sinaí. Dijeron: “No queremos oír nunca más la
voz del Señor nuestro Dios ni ver este fuego ardiente, porque
moriremos”.
17 »Entonces
el Señor me dijo: “Lo que el pueblo dice es cierto. 18 Levantaré
un profeta como tú de entre sus hermanos israelitas. Pondré mis palabras en su
boca, y él dirá al pueblo todo lo que yo le ordene. 19 Yo
mismo trataré con cualquiera que no preste atención a los mensajes que el
profeta proclame en mi nombre. 20 Pero todo profeta
que falsamente afirme hablar en mi nombre o hable en nombre de otro dios,
tendrá que morir”.
21 »Tal
vez se pregunten: “¿Cómo sabremos si una profecía viene o no del Señor?”. 22 Si
el profeta habla en el nombre del Señor, pero su profecía no se cumple ni
ocurre lo que predice, ustedes sabrán que ese mensaje no proviene del Señor.
Ese profeta habló sin el respaldo de mi autoridad, y no tienen que temerle.
Ciudades de refugio
19 »Cuando
el Señor tu Dios destruya a las naciones que ahora ocupan el
territorio que él está por entregarte, tomarás para ti las tierras y te
establecerás en las ciudades y en las casas de esas naciones. 2 Luego
deberás apartar tres ciudades de refugio en la tierra que el Señor tu
Dios te da. 3 Estudia el territorio y divide
en tres regiones esa tierra que el Señor tu Dios te da, de modo que
haya una de las ciudades en cada región. Entonces cualquier persona que haya
matado a otra podrá huir a una de las ciudades de refugio para ponerse a salvo.
4 »Si
un individuo mata a otro accidentalmente y sin enemistad previa, el responsable
de la muerte podrá huir a cualquiera de esas ciudades para vivir a salvo. 5 Por
ejemplo, supongamos que una persona va con un vecino a cortar leña al bosque, y
cuando uno de los dos levanta el hacha para cortar un árbol, la cabeza del
hacha se desprende del mango y mata a la otra persona. En tales casos, el
responsable de la muerte puede huir a una de las ciudades de refugio para vivir
a salvo.
6 »Si
la ciudad de refugio más cercana quedara demasiado lejos, un vengador
enfurecido podría rastrear al que causó la muerte y quitarle la vida. En ese
caso, la persona moriría injustamente, porque nunca antes había mostrado
enemistad hacia el muerto. 7 Por esa razón, te
ordeno que apartes tres ciudades de refugio.
8 »Si
el Señor tu Dios extiende tu territorio como les juró a tus
antepasados y te entrega toda la tierra que les prometió, 9 deberás
designar otras tres ciudades de refugio adicionales. (Él te dará esa tierra si
te aseguras de obedecer todos los mandatos que te di, es decir, si siempre amas
al Señor tu Dios y andas en sus caminos). 10 De
esa manera, evitarás que mueran personas inocentes en la tierra que el Señor tu
Dios te da como tu preciada posesión. Entonces no serás responsable de la
muerte de inocentes.
11 »Pero
supongamos que alguien está enemistado con un vecino y le tiende una emboscada
a propósito y lo mata, y luego huye a una de las ciudades de refugio. 12 En
ese caso, los ancianos de la ciudad del asesino enviarán representantes a la
ciudad de refugio para traerlo de regreso y entregarlo al vengador del muerto
para que le quite la vida. 13 ¡No sientas lástima
por ese asesino! Limpia a Israel de la culpa de asesinar a personas inocentes;
entonces todo te saldrá bien.
Interés por la justicia
14 »Cuando
llegues a la tierra que el Señor tu Dios te da como preciada
posesión, nunca le robes terreno a otro cambiando de lugar los límites de
propiedad que tus antepasados establecieron.
15 »No
condenes a nadie por algún crimen o delito basado en el testimonio de un solo
testigo. Los hechos del caso deben ser establecidos por el testimonio de dos o
tres testigos.
16 »Si
un testigo malicioso se presenta y acusa a alguien de haber cometido algún
crimen o delito, 17 tanto el que acusa como el
acusado deberán presentarse ante el Señor al acudir a los sacerdotes
y a los jueces que estén en ejercicio en esos días. 18 Los
jueces tendrán que investigar el caso a fondo. Si el acusador presentara cargos
falsos contra otro israelita, 19 le impondrás a él
la sentencia que pretendía para la otra persona. De ese modo, limpiarás esa
maldad que hay en medio de ti. 20 Entonces el resto
del pueblo se enterará del caso y tendrá temor de cometer semejante
maldad. 21 ¡No muestres compasión por el culpable!
La regla que seguirás es vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano
por mano, pie por pie.
Ordenanzas sobre la guerra
20 »Cuando
salgas a luchar contra tus enemigos y te enfrentes con caballos y carros de
guerra y con un ejército más numeroso que el tuyo, no tengas miedo. ¡El Señor tu
Dios, quien te sacó de la tierra de Egipto, está contigo! 2 Cuando
te prepares para una batalla, el sacerdote saldrá a hablarle a las tropas 3 y
les dirá: “¡Préstenme atención, hombres de Israel! ¡No tengan miedo cuando
salgan hoy a pelear contra sus enemigos! No se desanimen ni se asusten, ni
tiemblen frente a ellos. 4 ¡Pues el Señor su
Dios va con ustedes! ¡Él peleará por ustedes contra sus enemigos y les dará la
victoria!”.
5 »Luego,
los jefes del ejército se dirigirán a las tropas y dirán: “¿Alguno de ustedes
acaba de construir una casa pero aún no la ha estrenado? De ser así, puede irse
a su casa. Podría morir en batalla, y otro estrenaría su casa. 6 ¿Alguno
de ustedes acaba de plantar un viñedo pero aún no ha comido ninguno de sus
frutos? De ser así, puede irse a su casa. Podría morir en batalla, y otro
comería los primeros frutos. 7 ¿Alguno de ustedes
acaba de comprometerse con una mujer pero aún no se ha casado con ella? ¡Bien,
puede irse a su casa y casarse! Podría morir en batalla, y otro se casaría con
ella”.
8 »Luego
los jefes también dirán: “¿Alguno de ustedes tiene miedo o está angustiado? De
ser así, puede irse a su casa antes de que atemorice a alguien más”. 9 Una
vez que los jefes terminen de hablar a las tropas, nombrarán comandantes para
cada unidad.
10 »Cuando
te acerques a una ciudad para atacarla, primero debes ofrecer condiciones de
paz a sus habitantes. 11 Si aceptan las condiciones
y te abren las puertas, entonces todos ellos quedarán obligados a servirte
haciendo trabajos forzados, 12 pero si no quieren
hacer la paz y se preparan para luchar, deberás atacar la ciudad. 13 Cuando
el Señor tu Dios te entregue la ciudad, mata a filo de espada a todos
los hombres de ese pueblo. 14 Sin embargo, podrás
quedarte con todas las mujeres, los niños, los animales y el resto del botín de
la ciudad. Podrás disfrutar de todo el botín de tus enemigos que el Señor tu
Dios te entregue.
15 »Estas
instrucciones solo se refieren a las ciudades lejanas, no a las de las naciones
que ocupan la tierra donde estás a punto de entrar. 16 En
las ciudades que el Señor tu Dios te da como preciada posesión,
destruye a todo ser viviente. 17 Tienes que
destruir por completo a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los
ferezeos, a los heveos y a los jebuseos, tal como el Señor tu Dios te
ordenó. 18 Así evitarás que los pueblos de esa
tierra te enseñen a imitar las costumbres detestables que practican cuando
rinden culto a sus dioses, lo cual te haría pecar profundamente contra el Señor tu
Dios.
19 »Si
al atacar una ciudad la guerra se prolonga, no debes cortar los árboles a
hachazos. Puedes comer de los frutos, pero no derribes los árboles. ¿Acaso los
árboles son enemigos a los que tienes que atacar? 20 Solamente
corta los árboles que sabes que no son aptos para comer. Úsalos para la
fabricación de todo lo que necesites para atacar la ciudad enemiga hasta que se
rinda.
SALMOS 59
Para el director del coro: salmo de
David, acerca de cuando Saúl envió soldados a vigilar la casa de David para
matarlo. Cántese con la melodía de «¡No destruyas!».
59 Rescátame
de mis enemigos, oh Dios;
protégeme de los que han venido a destruirme.
2 Rescátame de estos criminales;
sálvame de estos asesinos.
3 Me han tendido una emboscada.
Enemigos feroces están a la espera, Señor,
aunque yo no pequé ni los he ofendido.
4 No hice nada malo,
sin embargo, se preparan para atacarme.
¡Despierta! ¡Mira lo que sucede y ayúdame!
5 Oh Señor, Dios de los Ejércitos Celestiales, el
Dios de Israel,
despierta y castiga a esas naciones hostiles;
no tengas misericordia de los traidores malvados. Interludio
6 Salen
de noche
gruñendo como perros feroces
mientras merodean por las calles.
7 Escucha la basura que sale de sus bocas;
sus palabras cortan como espadas.
Dicen con desdén: «Después de todo, ¿quién puede
oírnos?».
8 Pero tú Señor, te ríes de ellos;
te burlas de las naciones hostiles.
9 Tú eres mi fuerza; espero que me rescates,
porque tú, oh Dios, eres mi fortaleza.
10 En su amor inagotable, mi Dios estará a mi lado
y me dejará mirar triunfante a todos mis enemigos.
11 No
los mates, porque mi pueblo pronto olvida esa clase de lecciones;
hazlos tambalear con tu poder y ponlos de rodillas,
oh Señor, escudo nuestro.
12 Debido a las cosas pecaminosas que dicen
y a la maldad que está en sus labios,
haz que queden atrapados por su orgullo,
por sus maldiciones y por sus mentiras.
13 ¡Destrúyelos en tu enojo!
¡Arrásalos por completo!
Entonces todo el mundo sabrá
que Dios reina en Israel. Interludio
14 Mis
enemigos salen de noche
gruñendo como perros feroces
mientras merodean por las calles.
15 Escarban en busca de comida,
pero se van a dormir insatisfechos.
16 En
cuanto a mí, yo cantaré de tu poder;
cada mañana cantaré con alegría acerca de tu amor
inagotable.
Pues tú has sido mi refugio,
un lugar seguro cuando estoy angustiado.
17 Oh Fortaleza mía, a ti canto alabanzas,
porque tú, oh Dios, eres mi refugio,
el Dios que me demuestra amor inagotable.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
¿Qué significa amar a Dios "con todas tus
fuerzas"? En este último video de la serie Shemá,
se analiza la palabra hebrea que subyace a esta frase. Y alerta de spoiler:
"fuerza" es solo una de las muchas maneras que esta rica palabra
podría ser traducida.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”