Marzo 24 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 62
DEUTERONOMIO 28 – 29
Bendiciones por la obediencia
28 »Si
obedeces al Señor tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus
mandatos que te entrego hoy, el Señor tu Dios te pondrá por encima de
todas las demás naciones del mundo. 2 Si obedeces
al Señor tu Dios, recibirás las siguientes bendiciones:
3 Tus
ciudades y tus campos
serán benditos.
4 Tus hijos y tus cosechas
serán benditos.
Las crías de tus rebaños y manadas
serán benditas.
5 Tus canastas de fruta y tus paneras
serán benditas.
6 Vayas donde vayas y en todo lo que hagas,
serás bendito.
7 »El Señor vencerá
a tus enemigos cuando te ataquen. ¡Saldrán a atacarte de una sola dirección,
pero se dispersarán por siete!
8 »El Señor te
asegurará bendición en todo lo que hagas y llenará tus depósitos con granos.
El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te da.
9 »Si
obedeces los mandatos del Señor tu Dios y andas en sus caminos,
el Señor te confirmará como su pueblo santo, tal como juró que
haría. 10 Entonces todas las naciones del mundo
verán que eres el pueblo elegido por el Señor y quedarán asombradas
ante ti.
11 »El Señor te
dará prosperidad en la tierra que les juró a tus antepasados que te daría, te
bendecirá con muchos hijos, gran cantidad de animales y cosechas
abundantes. 12 El Señor enviará lluvias
en el tiempo oportuno desde su inagotable tesoro en los cielos y bendecirá todo
tu trabajo. Tú prestarás a muchas naciones, pero jamás tendrás necesidad de
pedirles prestado. 13 Si escuchas los mandatos
del Señor tu Dios que te entrego hoy y los obedeces cuidadosamente,
el Señor te pondrá a la cabeza y no en la cola, y siempre estarás en
la cima, nunca por debajo. 14 No te apartes de
ninguno de los mandatos que te entrego hoy, ni sigas a otros dioses ni les
rindas culto.
Maldiciones por la desobediencia
15 »Pero
si te niegas a escuchar al Señor tu Dios y no obedeces los mandatos y
los decretos que te entrego hoy, caerán sobre ti las siguientes maldiciones y
te abrumarán:
16 Tus
ciudades y tus campos
serán malditos.
17 Tus canastas y tus paneras
serán malditas.
18 Tus hijos y tus cosechas
serán malditos.
Las crías de tus rebaños y manadas
serán malditas.
19 Vayas donde vayas y en todo lo que hagas,
serás maldito.
20 »El
propio Señor te enviará maldiciones, desorden y frustración en todo
lo que hagas, hasta que por fin quedes totalmente destruido por hacer lo malo y
por abandonarme. 21 El Señor te afligirá
con enfermedades hasta acabar contigo en la tierra donde estás a punto de
entrar y que vas a poseer. 22 El Señor te
castigará con enfermedades degenerativas, con fiebre e inflamaciones, con calor
abrasador, con sequías y pestes en los cultivos. Esas calamidades te
perseguirán hasta la muerte. 23 Arriba, los cielos
se pondrán rígidos como el bronce, y abajo, la tierra se volverá dura como el
hierro. 24 El Señor convertirá en polvo
la lluvia que riega tu tierra, y el polvo caerá del cielo hasta que quedes
destruido.
25 »El Señor hará
que tus enemigos te derroten. ¡Tú saldrás a atacarlos de una sola dirección,
pero te dispersarás por siete! Serás un objeto de horror para todos los reinos
de la tierra. 26 Tus cadáveres serán alimento para
las aves carroñeras y los animales salvajes, y no habrá nadie allí para
espantarlos.
27 »El Señor te
afligirá con llagas purulentas como las de Egipto, y con tumores, con escorbuto
y picazón incurables. 28 El Señor te
castigará con locura, ceguera y pánico. 29 Andarás
a tientas a plena luz del día como un ciego que palpa en la oscuridad, pero no
encontrarás la senda. Te oprimirán y te asaltarán constantemente, y nadie
vendrá en tu ayuda.
30 »Estarás
comprometido para casarte, pero otro se acostará con tu prometida. Construirás
una casa, pero otro vivirá en ella. Plantarás un viñedo, pero nunca
aprovecharás sus frutos. 31 Verás descuartizar a tu
buey delante de tus ojos, pero no comerás ni un solo bocado de la carne. Te
quitarán el burro y nunca más te lo devolverán. Entregarán tus ovejas y cabras
al enemigo, y nadie saldrá a ayudarte. 32 Presenciarás
el momento en el que se lleven a tus hijos e hijas como esclavos. Se te partirá
el corazón por ellos, pero no podrás hacer nada para ayudarlos. 33 Una
nación extranjera y totalmente desconocida se comerá las cosechas por las que
tanto trabajaste. Sufrirás una opresión constante y un trato cruel. 34 Te
volverás loco al ver todas las calamidades que te rodean. 35 El Señor te
cubrirá las rodillas y las piernas con llagas incurables. De hecho, te llenarás
de llagas desde la cabeza hasta los pies.
36 »El Señor te
desterrará junto con tu rey, te hará vivir en una nación que ni tú ni tus
antepasados conocían. Allí, en el destierro, ¡rendirás culto a dioses de madera
y de piedra! 37 Serás un objeto de horror, de
ridículo y de burla frente a todas las naciones donde el Señor te
envíe.
38 »Plantarás
mucho pero cosecharás poco, porque las langostas se comerán tus cultivos. 39 Plantarás
viñedos y los cuidarás, pero no beberás el vino ni comerás las uvas, porque los
gusanos destruirán las vides. 40 Cultivarás olivos
en todo tu territorio pero nunca podrás usar el aceite de la oliva, porque el
fruto caerá antes de que madure. 41 Tendrás hijos e
hijas pero los perderás, porque los tomarán prisioneros y los llevarán al
cautiverio. 42 Enjambres de insectos destruirán tus
árboles y tus cultivos.
43 »Los
extranjeros que vivan en medio de ti se harán cada vez más poderosos, mientras
que tú con el tiempo te irás debilitando. 44 Ellos
te prestarán dinero, pero tú no tendrás para prestarles a ellos. ¡Ellos serán
la cabeza y tú serás la cola!
45 »Si
te niegas a escuchar al Señor tu Dios y a obedecer los mandatos y los
decretos que él te ha dado, todas esas maldiciones te perseguirán y te
alcanzarán hasta que quedes destruido. 46 Esos
horrores serán una señal de advertencia permanente para ti y tus
descendientes. 47 Si no sirves al Señor tu
Dios con alegría y entusiasmo por la gran cantidad de beneficios que has
recibido, 48 servirás a los enemigos que el Señor enviará
contra ti. Pasarás hambre y sed, andarás desnudo y carente de todo. El Señor te
pondrá sobre el cuello un yugo de hierro que te oprimirá severamente hasta
destruirte.
49 »Desde
un extremo de la tierra, el Señor traerá contra ti a una nación
lejana que te caerá encima como un buitre en picada. Es una nación que habla un
idioma que tú no comprendes, 50 un pueblo cruel y
feroz que no muestra respeto por los ancianos ni piedad por los niños. 51 Sus
ejércitos devorarán tus animales y tus cultivos, y tú quedarás destruido. No
dejarán ninguna clase de grano, ni vino nuevo, ni aceite de oliva, ni terneros,
ni corderos, y te morirás de hambre. 52 Atacarán
tus ciudades hasta derribar todas las murallas fortificadas de tu territorio,
esos muros en los que confiabas para protegerte. Atacarán todas las ciudades de
la tierra que el Señor tu Dios te ha dado.
53 »El
estado de sitio y la terrible aflicción del ataque enemigo serán tan
insoportables que terminarás comiéndote la carne de tus propios hijos e hijas,
aquellos que el Señor tu Dios te dio. 54 El
más tierno y compasivo de tus hombres no tendrá piedad de su propio hermano ni
de su amada esposa ni de sus hijos sobrevivientes. 55 Se
negará a compartir con ellos la carne que esté devorando—la carne de uno de sus
propios hijos—porque no tendrá otra cosa para comer durante el estado de sitio
y la terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades. 56 La
más tierna y delicada de tus mujeres—tan delicada que sería incapaz de pisar el
suelo con la planta de su pie—se volverá egoísta con su esposo, a quien ama, y
con sus propios hijos e hijas. 57 Después de dar a
luz, esconderá de ellos la placenta y al bebé recién nacido para comérselos
ella sola. No tendrá otra cosa que comer durante el estado de sitio y la
terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades.
58 »Si
te niegas a obedecer todas las palabras de instrucción que están escritas en
este libro y no temes el nombre glorioso e imponente del Señor tu
Dios, 59 el Señor te abrumará con plagas
indescriptibles a ti y a tus hijos. Esas plagas serán intensas y sin alivio, te
harán desgraciado y te dejarán terriblemente enfermo. 60 Él
te afligirá con todas las enfermedades de Egipto que tanto temías, y no tendrás
alivio. 61 El Señor te afligirá hasta
destruirte con todas las enfermedades y las plagas que existen, aun con las que
no se mencionan en este libro de instrucción. 62 Aunque
te multipliques tanto como las estrellas del cielo, quedarás reducido a unos
cuantos, porque no quisiste escuchar al Señor tu Dios.
63 »Así
como el Señor se deleitaba en prosperarte y en multiplicarte, ahora
el Señor se deleitará en destruirte. Serás arrancado de la tierra
donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. 64 Pues
el Señor te dispersará por todas las naciones, desde un extremo de la
tierra hasta el otro. Allí rendirás culto a dioses ajenos que ni tú ni tus
antepasados conocían, ¡dioses de madera y de piedra! 65 En
medio de esas naciones, no encontrarás paz ni lugar de descanso. Allí el Señor hará
que te tiemble el corazón, que te falle la vista y que tu alma
desfallezca. 66 Tu vida siempre penderá de un hilo;
día y noche vivirás con miedo, sin ninguna seguridad de sobrevivir. 67 Por
la mañana dirás: “¡Si tan solo fuera de noche!”, y al oscurecer dirás: “¡Si tan
solo fuera de día!”. Pues te aterrarás al ver los horrores espantosos que habrá
a tu alrededor. 68 Luego el Señor te
enviará en barcos de regreso a Egipto, el lugar que prometí que nunca volverías
a ver. Allí tratarás de venderte como esclavo a tus enemigos, pero nadie querrá
comprarte».
29 Estas
son las condiciones del pacto que el Señor le encomendó a Moisés que
hiciera con los israelitas cuando estaban en la tierra de Moab, además del
pacto que había hecho con ellos en el monte Sinaí.
Moisés repasa el pacto
2 Entonces
Moisés convocó a todo el pueblo de Israel y le dijo: «Tú has visto con tus
propios ojos todo lo que el Señor hizo en la tierra de Egipto, tanto
al faraón como a todos sus sirvientes y al resto del país; 3 presenciaste
las grandes demostraciones de su fuerza, las señales asombrosas y los milagros
sorprendentes. 4 ¡Pero hasta el día de hoy,
el Señor no te ha dado mente para comprender ni ojos para ver ni
oídos para oír! 5 Durante cuarenta años te guie por
el desierto, sin embargo, ni tu ropa ni tus sandalias se gastaron. 6 No
comiste pan ni bebiste vino ni otra bebida alcohólica, pero él suplió tus
necesidades para que supieras que él es el Señor tu Dios.
7 »Cuando
llegamos aquí, Hesbón, rey de Sehón, y Og, rey de Basán, salieron a pelear
contra nosotros, pero los derrotamos. 8 Nos
apoderamos de su tierra y se la dimos a la tribu de Rubén y a la de Gad y a la
media tribu de Manasés como su porción de la tierra.
9 »Por
lo tanto, obedece las condiciones de este pacto para que prosperes en todo lo
que hagas. 10 Hoy, cada uno de ustedes—los jefes de
las tribus, los ancianos, los jefes y todos los hombres de Israel—está en la
presencia del Señor su Dios. 11 Tus
esposas y tus pequeños están contigo, al igual que los extranjeros que viven en
medio de ti, quienes cortan tu leña y llevan tu agua. 12 Hoy
estás aquí para hacer un pacto con el Señor tu Dios. El Señor es
quien hace ese pacto, que incluye las maldiciones. 13 Hoy,
al hacer el pacto, él te confirmará como su pueblo y te reafirmará que él es tu
Dios, tal como te lo prometió a ti y se lo juró a tus antepasados Abraham,
Isaac y Jacob.
14 »Pero
no es solo contigo que hago este pacto con sus maldiciones. 15 Lo
hago tanto contigo, que hoy estás en la presencia del Señor tu Dios,
como también con las generaciones futuras, que no están aquí hoy.
16 »Tú
recuerdas cómo vivíamos en la tierra de Egipto y cómo anduvimos por el
territorio de naciones enemigas cuando salimos de allí. 17 Tú
viste las prácticas detestables de esas naciones y sus ídolos de madera,
de piedra, de plata y de oro. 18 Hago este pacto
contigo, para que nadie—hombre o mujer, clan o tribu—se aparte del Señor nuestro
Dios para rendir culto a esos dioses de otras naciones, y para que ninguna raíz
produzca frutos amargos y venenosos en medio de ti.
19 »Los
que oyen las advertencias de esta maldición no deberían confiarse demasiado y
pensar: “Estoy a salvo, a pesar de que sigo los deseos de mi corazón terco”.
¡Eso los llevaría a la ruina total! 20 Y el Señor jamás
perdonará a los que piensan así. Por el contrario, su enojo y su celo arderán
contra ellos. Les caerán encima todas las maldiciones escritas en este libro, y
el Señor borrará sus nombres de la faz de la tierra. 21 El Señor los
apartará de las demás tribus de Israel para echar sobre ellos todas las
maldiciones del pacto registradas en este libro de instrucción.
22 »Entonces
las generaciones futuras, tanto tus descendientes como los extranjeros que
vengan de tierras lejanas, verán la devastación de tu tierra y las enfermedades
con las que el Señor la aflige. 23 Exclamarán:
“Toda esta tierra quedó devastada con azufre y sal. Es una tierra baldía, sin
cultivos, donde no crece nada, ni siquiera un tallo de pasto. Es como las
ciudades de Sodoma y Gomorra, Adma y Zeboim, las cuales el Señor destruyó
en su intenso enojo”.
24 »Todas
las naciones vecinas preguntarán: “¿Por qué el Señor afligió así a
esa tierra? ¿Por qué se enojó tanto?”.
25 »Y
la respuesta será: “Sucedió porque el pueblo de esa tierra abandonó el pacto
que el Señor, Dios de sus antepasados, hizo con ellos cuando los sacó de
la tierra de Egipto. 26 En cambio, se apartaron de
él para servir y rendir culto a dioses que no conocían, dioses que no provenían
del Señor. 27 Por esa razón, el enojo
del Señor ardió contra esa tierra y cayeron sobre ella cada una de
las maldiciones registradas en este libro. 28 ¡Con
gran enojo y furia, el Señor desarraigó a su propio pueblo de la
tierra y lo desterró a otra nación, donde ellos viven hasta el día de hoy!”.
29 »El Señor nuestro
Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos pedirá cuenta de ellos. Sin
embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo
que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas
instrucciones.
SALMOS 62
Para Jedutún, director del coro:
salmo de David.
62 Espero
en silencio delante de Dios,
porque de él proviene mi victoria.
2 Solo él es mi roca y mi salvación,
mi fortaleza donde jamás seré sacudido.
3 ¡Cuántos
enemigos contra un solo hombre!
Todos tratan de matarme.
Para ellos no soy más que una pared derribada
o una valla inestable.
4 Piensan derrocarme de mi alta posición.
Se deleitan en decir mentiras sobre mí.
Cuando están frente a mí, me elogian,
pero en su corazón me maldicen. Interludio
5 Que
todo mi ser espere en silencio delante de Dios,
porque en él está mi esperanza.
6 Solo él es mi roca y mi salvación,
mi fortaleza donde no seré sacudido.
7 Mi victoria y mi honor provienen solamente de Dios;
él es mi refugio, una roca donde ningún enemigo puede
alcanzarme.
8 Oh pueblo mío, confía en Dios en todo momento;
dile lo que hay en tu corazón,
porque él es nuestro refugio. Interludio
9 La
gente común no vale más que una bocanada de viento,
y los poderosos no son lo que parecen ser;
si se les pesa juntos en una balanza,
ambos son más livianos que un soplo de aire.
10 No
te ganes la vida mediante la extorsión
ni pongas tu esperanza en el robo.
Y si tus riquezas aumentan,
no las hagas el centro de tu vida.
11 Dios
ha hablado con claridad,
y yo lo he oído muchas veces:
el poder, oh Dios, te pertenece a ti;
12 el amor inagotable, oh Señor,
es tuyo.
Ciertamente tú pagas a todos
de acuerdo a lo que hayan hecho.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”