Marzo 25 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 63
DEUTERONOMIO 30 – 31
Un llamado a volver al Señor
30 »En
el futuro, cuando experimentes todas las bendiciones y las maldiciones que te
detallé y estés viviendo entre las naciones a las que el Señor tu
Dios te haya desterrado, toma muy en serio todas estas instrucciones. 2 Si
en aquel tiempo, tú y tus hijos regresan al Señor tu Dios, y si
obedecen con todo el corazón y con toda el alma los mandatos que te entrego
hoy, 3 entonces el Señor tu Dios te
devolverá tu bienestar. Tendrá misericordia de ti y te volverá a reunir de
entre todas las naciones por donde te dispersó. 4 Aunque
estés desterrado en los extremos de la tierra, el Señor tu Dios
te traerá de allí y te reunirá nuevamente. 5 El Señor tu
Dios te hará volver a la tierra que perteneció a tus antepasados, y será tuya
de nuevo. ¡Entonces te hará aún más próspero y numeroso que tus antepasados!
6 »El Señor tu
Dios cambiará tu corazón y el de tus descendientes, para que lo ames con
todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida. 7 El Señor tu
Dios impondrá todas esas maldiciones a tus enemigos y a los que te odian y te
persiguen. 8 Así volverás a obedecer al Señor y
cumplirás todos sus mandatos, los que yo te entrego hoy.
9 »Entonces
el Señor tu Dios te prosperará en todo lo que hagas. Te dará muchos
hijos, una gran cantidad de animales y hará que tus campos produzcan cosechas
abundantes, porque el Señor volverá a deleitarse en ser bondadoso
contigo como lo fue con tus antepasados. 10 El Señor tu
Dios se deleitará en ti si obedeces su voz y cumples los mandatos y los
decretos escritos en este libro de instrucción, y si te vuelves al Señor tu
Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
Elección de vida o muerte
11 »Este
mandato que te entrego hoy no es demasiado difícil para ti ni está fuera de tu
alcance. 12 No está guardado en los cielos, tan
distante para que tengas que preguntar: “¿Quién subirá al cielo y lo bajará
para que podamos oírlo y obedecer?”. 13 Tampoco
está guardado más allá del mar, tan lejos para que tengas que preguntar:
“¿Quién cruzará el mar y lo traerá para que podamos oírlo y obedecer?”. 14 Por
el contrario, el mensaje está muy al alcance de la mano; está en tus labios y
en tu corazón para que puedas obedecerlo.
15 »¡Ahora
escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la
prosperidad y la calamidad. 16 Pues hoy te ordeno
que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y
ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y
el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás
a punto de entrar y que vas a poseer.
17 »Sin
embargo, si tu corazón se aparta y te niegas a escuchar, y si te dejas llevar a
servir y rendir culto a otros dioses, 18 entonces
te advierto desde ya que sin duda serás destruido. No tendrás una buena y larga
vida en la tierra que ocuparás al cruzar el Jordán.
19 »Hoy
te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones.
Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay,
si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! 20 Puedes
elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con
el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y
obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró
dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob».
Josué se convierte en el líder de
Israel
31 Cuando
Moisés terminó de dar esas instrucciones a todo el pueblo de Israel, 2 dijo:
«Ya tengo ciento veinte años y no puedo seguir guiándote. El Señor me
dijo: “No cruzarás el río Jordán”. 3 Sin embargo,
el Señor tu Dios sí cruzará delante de ti. Él destruirá a las
naciones que viven allí, y tú tomarás posesión de esa tierra. Josué te guiará
para cruzar el río, tal como el Señor prometió.
4 »El Señor destruirá
a las naciones que viven en esa tierra, tal como destruyó a Sehón y a Og, los
reyes de los amorreos. 5 El Señor te
entregará a los que viven allí, y tú tendrás que hacer con ellos lo que te
ordené. 6 ¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas
miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él
mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará».
7 Luego
Moisés mandó llamar a Josué y, en presencia de todo Israel, le dijo: «¡Sé
fuerte y valiente! Pues tú guiarás a este pueblo a la tierra que el Señor juró
a sus antepasados que les daría. Tú serás quien la repartirá entre ellos y se
la darás como sus porciones de tierra. 8 No temas
ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él
estará contigo; no te fallará ni te abandonará».
Lectura pública del libro de
instrucción
9 Entonces
Moisés escribió en un libro todo el conjunto de instrucciones y se lo dio a los
sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor y a los ancianos
de Israel. 10 Luego Moisés les dio la siguiente
orden: «Al final de cada séptimo año—el año de liberación—y durante el Festival
de las Enramadas, 11 leerán este libro de
instrucción a todo el pueblo de Israel cuando se reúna ante el Señor su
Dios en el lugar que él elija. 12 Convoquen a
todos—a hombres, mujeres, niños y a los extranjeros que vivan en sus
ciudades—para que oigan lo que dice el libro de instrucción y aprendan a temer
al Señor su Dios y a obedecer cuidadosamente todas las condiciones de
estas instrucciones. 13 Háganlo para que sus hijos
que no saben nada de estas instrucciones, las oigan y aprendan a temer al Señor su
Dios. Háganlo mientras vivan en la tierra que van a poseer al cruzar el
Jordán».
Predicción de la desobediencia de
Israel
14 Luego
el Señor le dijo a Moisés: «Ha llegado la hora de tu muerte. Llama a
Josué y preséntate con él en el tabernáculo para entregarle mi encargo a
Josué allí». Entonces Moisés y Josué fueron y se presentaron en el
tabernáculo. 15 Así que el Señor se les
apareció en una columna de nube que se detuvo en la entrada de la carpa
sagrada.
16 El Señor le
dijo a Moisés: «Estás por morir y vas a reunirte con tus antepasados. Cuando ya
no estés aquí, los israelitas comenzarán a rendir culto a dioses ajenos, los
dioses de la tierra a la cual se dirigen. Me abandonarán y romperán el pacto
que hice con ellos. 17 Entonces mi enojo arderá
contra ellos. Los abandonaré, esconderé mi rostro de ellos, y serán devorados.
Pasarán terribles dificultades y, en aquel día, dirán: “¡Estas calamidades nos
han ocurrido porque Dios ya no está entre nosotros!”. 18 En
esos días esconderé mi rostro de ellos debido a toda la maldad que cometen al
rendir culto a otros dioses.
19 »Por
lo tanto, escribe este canto y enséñalo a los israelitas. Ayúdalos a que lo
aprendan, para que me sirva de testigo contra ellos. 20 Pues
los haré entrar en la tierra que juré dar a sus antepasados, una tierra donde
fluyen la leche y la miel. Allí llegarán a ser prósperos, comerán todo lo que
quieran y engordarán. Pero comenzarán a rendir culto a otros dioses; me
despreciarán y romperán mi pacto. 21 Entonces
cuando les ocurran grandes calamidades, este canto servirá de prueba en su
contra, porque sus descendientes jamás lo olvidarán. Yo conozco las intenciones
de este pueblo, incluso ahora que todavía no han entrado en la tierra que
prometí darles».
22 Así
que, ese mismo día, Moisés escribió el canto y lo enseñó a los israelitas.
23 Luego
el Señor encargó a Josué, hijo de Nun, con las siguientes palabras:
«Sé fuerte y valiente porque tendrás que llevar al pueblo de Israel a la tierra
que juré darles. Yo estaré contigo».
24 Cuando
Moisés terminó de escribir todo el conjunto de instrucciones en un libro, 25 les
dio la siguiente orden a los levitas que llevaban el arca del pacto del Señor: 26 «Tomen
este libro de instrucción y pónganlo al lado del arca del pacto del Señor su
Dios, para que quede allí como testigo contra ustedes, los israelitas. 27 Pues
yo sé lo rebeldes y tercos que son. Incluso ahora que todavía sigo vivo y estoy
con ustedes, se han rebelado contra el Señor. ¡Cuánto más rebeldes se
pondrán después de mi muerte!
28 »Llamen
ahora a todos los ancianos y a los funcionarios de las tribus, para que les
hable directamente y ponga al cielo y a la tierra como testigos en su
contra. 29 Yo sé que después de mi muerte ustedes
se corromperán por completo y se apartarán del camino que les ordené seguir. En
los días futuros, les vendrán calamidades porque harán lo malo a los ojos
del Señor y lo enojarán mucho con sus acciones».
El canto de Moisés
30 Entonces
Moisés recitó el canto entero en presencia de toda la congregación de Israel:
SALMOS 63
Salmo de David, acerca de cuando
estaba en el desierto de Judá.
63 Oh
Dios, tú eres mi Dios;
de todo corazón te busco.
Mi alma tiene sed de ti;
todo mi cuerpo te anhela
en esta tierra reseca y agotada
donde no hay agua.
2 Te he visto en tu santuario
y he contemplado tu poder y tu gloria.
3 Tu amor inagotable es mejor que la vida misma;
¡cuánto te alabo!
4 Te alabaré mientras viva;
a ti levantaré mis manos en oración.
5 Tú me satisfaces más que un suculento banquete;
te alabaré con cánticos de alegría.
6 Recostado,
me quedo despierto
pensando y meditando en ti durante la noche.
7 Como eres mi ayudador,
canto de alegría a la sombra de tus alas.
8 Me aferro a ti;
tu fuerte mano derecha me mantiene seguro.
9 Pero
los que traman destruirme acabarán arruinados;
descenderán a las profundidades de la tierra.
10 Morirán a espada
y se convertirán en comida de chacales.
11 Pero el rey se alegrará en Dios;
todos los que juran decir la verdad lo alabarán,
mientras que los mentirosos serán silenciados.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”