Enero 22 de 2026
Día 1
¿Cómo
se profundiza nuestra interpretación del relato de la creación en Génesis 1
cuando consideramos su antiguo contexto histórico y cultural? En este
devocional, examinamos cómo el diseño literario de Génesis 1 revela la visión
del ideal de Dios para todo el cosmos.
GÉNESIS
1
La
creación
1 En
el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y
la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del
abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y
dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y
vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Y
llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la
mañana un día.
6 Luego
dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las
aguas.
7 E
hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión,
de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
8 Y
llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día
segundo.
9 Dijo
también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y
descúbrase lo seco. Y fue así.
10 Y
llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio
Dios que era bueno.
11 Después
dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de
fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.
Y fue así.
12 Produjo,
pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y
árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que
era bueno.
13 Y
fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo
luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de
la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
15 y
sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra.
Y fue así.
16 E
hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el
día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las
estrellas. 17
Y las
puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18 y
para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas.
Y vio Dios que era bueno.
19 Y
fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20 Dijo
Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra,
en la abierta expansión de los cielos.
21 Y
creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que
las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio
Dios que era bueno.
22 Y
Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en
los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
23 Y
fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego
dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y
serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
25 E
hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y
todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que
era bueno.
26 Entonces
dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las
bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la
tierra.
27 Y
creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los
creó.
28 Y
los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la
tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los
cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y
dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre
toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para
comer.
30 Y
a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que
se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para
comer. Y fue así.
31 Y
vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue
la tarde y la mañana el día sexto.
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GÉNESIS
2
1 Fueron,
pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2 Y
acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda
la obra que hizo.
3 Y
bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda
la obra que había hecho en la creación.
El
hombre en el huerto de Edén
4 Estos
son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que
Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
5 y
toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo
antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la
tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,
6 sino
que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.
7 Entonces
Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento
de vida, y fue el hombre un ser viviente.
8Y
Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que
había formado.
9 Y
Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno
para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la
ciencia del bien y del mal.
10 Y
salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro
brazos.
11 El
nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde
hay oro;
12 y
el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
13 El
nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de
Cus.
14 Y
el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y
el cuarto río es el Éufrates.
15Tomó,
pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo
labrara y lo guardase.
16 Y
mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer;
17 mas
del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás.
18 Y
dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea
para él.
19 Jehová
Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos,
y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán
llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20 Y
puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo;
mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
21 Entonces
Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó
una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
22 Y
de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al
hombre.
23 Dijo
entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será
llamada Varona, porque del varón fue tomada.
24 Por
tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán
una sola carne.
25 Y
estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
GÉNESIS
3
Desobediencia
del hombre
1 Pero
la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová
Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis
de todo árbol del huerto?
2 Y
la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos
comer;
3 pero
del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él,
ni le tocaréis, para que no muráis.
4 Entonces
la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5 sino
que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y
seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
6 Y
vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos,
y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y
dio también a su marido, el cual comió así como ella.
7 Entonces
fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces
cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
8 Y
oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el
hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los
árboles del huerto.
9 Mas
Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
10 Y
él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me
escondí.
11 Y
Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del
que yo te mandé no comieses?
12 Y
el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo
comí.
13 Entonces
Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La
serpiente me engañó, y comí.
14 Y
Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre
todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás,
y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Y
pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya;
esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
16 A
la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con
dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se
enseñoreará de ti.
17 Y
al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol
de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu
causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18 Espinos
y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con
el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de
ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
20 Y
llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos
los vivientes.
21 Y
Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
22 Y
dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y
el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la
vida, y coma, y viva para siempre.
23 Y
lo sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue
tomado.
24 Echó,
pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una
espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del
árbol de la vida.
SALMOS
1
LIBRO
I
El
justo y los pecadores
1 Bienaventurado
el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni
estuvo en camino de pecadores,
Ni en
silla de escarnecedores se ha sentado;
2 Sino
que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en
su ley medita de día y de noche.
3 Será
como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que
da su fruto en su tiempo,
Y su
hoja no cae;
Y
todo lo que hace, prosperará.
4 No
así los malos,
Que
son como el tamo que arrebata el viento.
5 Por
tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni
los pecadores en la congregación de los justos.
6 Porque
Jehová conoce el camino de los justos;
Mas
la senda de los malos perecerá.
Te
invitamos a complementar esta lectura con el siguiente video.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”