LA ABOMINACIÓN PRODUCE DESOLACIÓN

Enero 21 de 2026

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

LA ABOMINACIÓN PRODUCE DESOLACIÓN

 

MATEO 24:15

15 »Llegará el día cuando verán de lo que habló el profeta Daniel: el objeto sacrílego que causa profanación de pie en el Lugar Santo. (Lector, ¡presta atención!).

 

https://youtu.be/uoEMhmYNlkE?si=WNgzt1P6_yeI1SXd

 

Estimado lector:

A petición de sus discípulos, Jesús subió al Monte de los Olivos, donde promulgó un discurso íntimo, sobre las señales que anteceden a la destrucción del Templo, Su segunda venida y el fin del mundo.

 

Se refiere específicamente, a una señal conocida como “La abominación desoladora”, refiriéndose al anticristo demandando adoración del mundo entero, quebrantando el pacto que hará con Israel al comienzo de la Tribulación.

 

La abominación desoladora se refiere a la máxima profanación del templo judío, estableciendo una imagen idólatra en el Lugar Santo, y trayendo como consecuencia, el juicio de Dios. Esta es la abominación, que produce desolación.

Esta señal se cumplirá, como toda la Palabra dada por Dios; pero, también hay abominación, cuando el Rey de reyes deja de ser Soberano en el corazón, y no ocupa el primer lugar dentro del Templo del Espíritu Santo.

Hoy, los afanes diarios, mantienen ocupadas a las personas; y, de forma casi inadvertida, el trono del corazón deja de ser ocupado por Dios, para darle paso a otras “prioridades” que, usurpando el lugar de Dios, no son diferentes a los ídolos.

Por eso es importante, seguir el ejemplo de David, que siendo rey, dijo:

“Examíname, oh, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.

Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna”. Salmos 139: 23-24.

 

¿Está ocupando Dios, el lugar que le corresponde en tu corazón?

 

 

4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES