Mayo 06 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 105
2 REYES 15 - 17
Uzías gobierna sobre Judá
15 Uzías, hijo
de Amasías, comenzó a gobernar Judá durante el año veintisiete del reinado de
Jeroboam II, en Israel. 2 Tenía dieciséis años
cuando subió al trono y reinó en Jerusalén cincuenta y dos años. Su madre se
llamaba Jecolías y era de Jerusalén.
3 El
rey hizo lo que era agradable a los ojos del Señor, así como su padre
Amasías. 4 Sin embargo, no destruyó los santuarios
paganos, y la gente siguió ofreciendo sacrificios y quemando incienso
allí. 5 El Señor hirió al rey con lepra, enfermedad
que le duró hasta el día de su muerte; y vivió aislado en una casa aparte. Su
hijo Jotam quedó encargado del palacio real y él gobernaba a los habitantes del
reino.
6 Los
demás acontecimientos del reinado de Uzías y todo lo que hizo están registrados
en El libro de la historia de los reyes de Judá. 7 Cuando
Uzías murió, lo enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David; y su hijo
Jotam lo sucedió en el trono.
Zacarías gobierna sobre Israel
8 Zacarías,
hijo de Jeroboam II, comenzó a gobernar Israel durante el año treinta y ocho
del reinado de Uzías en Judá, y reinó en Samaria seis meses. 9 Zacarías
hizo lo malo a los ojos del Señor, igual que sus antepasados. Se negó a
apartarse de los pecados que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo cometer a
Israel. 10 Entonces Salum, hijo de Jabes, conspiró
contra Zacarías, lo asesinó en público y ocupó el trono en su lugar.
11 Los
demás acontecimientos del reinado de Zacarías están registrados en El
libro de la historia de los reyes de Israel. 12 Así
se cumplió el mensaje que el Señor le había dado a Jehú cuando dijo:
«Tus descendientes serán reyes de Israel hasta la cuarta generación».
Salum gobierna sobre Israel
13 Salum,
hijo de Jabes, comenzó a gobernar Israel durante el año treinta y nueve del
reinado de Uzías en Judá, y reinó en Samaria solamente un mes. 14 Manahem,
hijo de Gadi, llegó a Samaria desde Tirsa, lo asesinó, y ocupó el trono en su
lugar.
15 Los
demás acontecimientos del reinado de Salum, incluso su conspiración, están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel.
Manahem gobierna sobre Israel
16 En
esos días, Manahem destruyó la ciudad de Tapúa y todos sus alrededores
hasta Tirsa, porque sus habitantes se negaron a entregar la ciudad. Mató a toda
la población y les abrió el vientre a las mujeres embarazadas.
17 Manahem,
hijo de Gadi, comenzó a gobernar Israel durante el año treinta y nueve del
reinado de Uzías en Judá, y reinó en Samaria diez años. 18 Manahem
hizo lo malo a los ojos del Señor. Durante todo su reinado, se negó a
apartarse de los pecados que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.
19 Entonces
Tiglat-pileser, rey de Asiria, invadió la nación; pero Manahem le pagó
treinta y cuatro toneladas de plata con el fin de obtener su apoyo para
afianzar su soberanía real. 20 Para conseguir el
dinero, Manahem extorsionó a los ricos de Israel obligando a que cada uno le
pagara cincuenta piezas de plata al rey de Asiria. Por eso el rey de
Asiria dejó de invadir Israel y se retiró del país.
21 Los
demás acontecimientos del reinado de Manahem y todo lo que hizo están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel. 22 Cuando
Manahem murió, su hijo Pekaía lo sucedió en el trono.
Pekaía gobierna sobre Israel
23 Pekaía,
hijo de Manahem, comenzó a gobernar Israel durante el año cincuenta del reinado
de Uzías en Judá y reinó en Samaria dos años. 24 Pekaía
hizo lo malo a los ojos del Señor. Se negó a apartarse de los pecados que
Jeroboam, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.
25 Entonces
Peka, hijo de Remalías, comandante del ejército de Pekaía, conspiró contra el
rey. Con el apoyo de cincuenta hombres de Galaad, Peka asesinó al rey, y
también a Argob y a Arie, en la ciudadela del palacio de Samaria; y Peka ocupó
el trono en su lugar.
26 Los
demás acontecimientos del reinado de Pekaía y todo lo que hizo están
registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel.
Peka gobierna sobre Israel
27 Peka,
hijo de Remalías, comenzó a gobernar Israel durante el año cincuenta y dos del
reinado de Uzías en Judá, y reinó en Samaria veinte años. 28 Peka
hizo lo malo a los ojos del Señor. Se negó a apartarse de los pecados que
Jeroboam, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.
29 Durante
el reinado de Peka, el rey Tiglat-pileser de Asiria volvió a atacar a Israel y
tomó las ciudades de Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes y Hazor. También
conquistó las regiones de Galaad, Galilea, y todo el territorio de Neftalí; y a
los habitantes los llevó cautivos a Asiria. 30 Entonces
Oseas, hijo de Ela, conspiró contra Peka y lo asesinó. Oseas comenzó a gobernar
Israel durante el año veinte de Jotam, hijo de Uzías.
31 Los
demás acontecimientos del reinado de Peka y todo lo que hizo están registrados
en El libro de la historia de los reyes de Israel.
Jotam gobierna sobre Judá
32 Jotam,
hijo de Uzías, comenzó a gobernar Judá durante el segundo año del reinado de
Peka, en Israel. 33 Tenía veinticinco años cuando
subió al trono y reinó en Jerusalén dieciséis años. Su madre se llamaba Jerusa
y era hija de Sadoc.
34 Jotam
hizo lo que era agradable a los ojos del Señor. Hizo todo lo que había
hecho su padre Uzías; 35 pero no destruyó los
santuarios paganos, y la gente seguía ofreciendo sacrificios y quemando
incienso allí. Él reconstruyó la puerta superior del templo del Señor.
36 Los
demás acontecimientos del reinado de Jotam y todo lo que hizo están registrados
en El libro de la historia de los reyes de Judá. 37 En
esos días, el Señor comenzó a enviar contra Judá al rey Rezín de Aram
y al rey Peka de Israel. 38 Cuando Jotam murió, lo
enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David, y su hijo Acaz lo sucedió
en el trono.
Acaz gobierna sobre Judá
16 Acaz,
hijo de Jotam, comenzó a gobernar Judá durante el año diecisiete del reinado de
Peka en Israel. 2 Acaz tenía veinte años cuando
subió al trono y reinó en Jerusalén dieciséis años. Él no hizo lo que era
agradable a los ojos del Señor su Dios, como sí lo había hecho su
antepasado David. 3 En cambio, siguió el ejemplo de
los reyes de Israel, hasta sacrificó a su propio hijo en el fuego. De esta
manera, siguió las prácticas detestables de las naciones paganas que el Señor había
expulsado de la tierra del paso de los israelitas. 4 Ofreció
sacrificios y quemó incienso en los santuarios paganos, en las colinas y debajo
de todo árbol frondoso.
5 Entonces
el rey Rezín de Aram y el rey Peka de Israel subieron hacia Jerusalén para
atacarla. Sitiaron a Acaz pero no pudieron vencerlo. 6 En
esos días, el rey de Edom recuperó la ciudad de Elat para Edom. Expulsó
a la gente de Judá y mandó a edomitas a habitar el lugar, y allí viven
hasta el día de hoy.
7 El
rey Acaz envió mensajeros a Tiglat-pileser, rey de Asiria, con este mensaje:
«Yo soy tu siervo y tu vasallo. Sube a rescatarme de los ejércitos de Aram
e Israel, que me atacan». 8 Después Acaz tomó la
plata y el oro del templo del Señor y del tesoro del palacio y envió
todo como pago al rey de Asiria. 9 Entonces el rey
de Asiria atacó Damasco, la capital aramea, se llevó cautivos a sus habitantes
y los estableció en Kir. También mató al rey Rezín.
10 Luego
el rey Acaz se dirigió a Damasco a encontrarse con Tiglat-pileser, rey de
Asiria. Mientras estaba allí, observó detenidamente el altar y le envió un
modelo del altar al sacerdote Urías, junto con el diseño bien detallado. 11 Urías
siguió las instrucciones del rey y construyó uno igual, y lo tuvo listo antes
de que el rey volviera de Damasco. 12 Cuando el rey
regresó, inspeccionó el altar e hizo sacrificios sobre él. 13 Presentó
una ofrenda quemada y una ofrenda de grano, derramó una ofrenda líquida y roció
sobre el altar la sangre de ofrendas de paz.
14 Luego
el rey Acaz quitó el antiguo altar de bronce de su lugar al frente del templo
del Señor, entre la entrada y el altar nuevo, y lo colocó en el lado norte
del altar nuevo. 15 Le dijo al sacerdote Urías:
«Usa el altar nuevo para los sacrificios de las ofrendas quemadas
matutinas, la ofrenda de grano vespertina, la ofrenda quemada y la ofrenda de
grano del rey, y las ofrendas quemadas de todo el pueblo, así como sus ofrendas
de grano y sus ofrendas líquidas. Rocía sobre el altar nuevo la sangre de todas
las ofrendas quemadas y todos los sacrificios. El altar de bronce será
únicamente para mi uso personal». 16 Así que el
sacerdote Urías hizo todo tal como el rey Acaz le ordenó.
17 Luego
el rey quitó los paneles laterales y los tazones de las carretas para llevar
agua. También quitó de encima de los bueyes de bronce el gran tazón de bronce
llamado el Mar y lo puso sobre el empedrado. 18 Por
deferencia al rey de Asiria, también quitó una especie de cubierta que se había
construido dentro del palacio para usar los días de descanso, así como la
entrada exterior del rey al templo del Señor.
19 Los
demás acontecimientos del reinado de Acaz y todo lo que hizo están registrados
en El libro de la historia de los reyes de Judá. 20 Cuando
Acaz murió, lo enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David. Luego su
hijo Ezequías lo sucedió en el trono.
Oseas gobierna sobre Israel
17 Oseas,
hijo de Ela, comenzó a gobernar Israel durante el año doce del reinado de Acaz
en Judá y reinó en Samaria nueve años. 2 Él hizo lo
malo a los ojos del Señor, aunque no tanto como los reyes de Israel que
gobernaron antes que él.
3 Salmanasar,
rey de Asiria, atacó al rey Oseas, por eso Oseas se vio obligado a pagar un
elevado tributo a Asiria. 4 Sin embargo, Oseas dejó
de pagar el tributo anual y conspiró contra el rey de Asiria al pedirle a So,
rey de Egipto, que lo ayudara a liberarse del poder del rey de Asiria.
Cuando el rey de Asiria descubrió la traición, tomó a Oseas por la fuerza y lo
metió en la cárcel.
Samaria cae ante Asiria
5 Entonces
el rey de Asiria invadió todo el territorio y sitió la ciudad de Samaria
durante tres años. 6 Finalmente, en el año nueve
del reinado de Oseas, Samaria cayó y los israelitas fueron desterrados a
Asiria, donde los establecieron en colonias en la región de Halah, en Gozán
junto a la ribera del río Habor, y en las ciudades de los medos.
7 Semejante
desgracia ocurrió a los israelitas porque rindieron culto a otros dioses.
Pecaron contra el Señor su Dios, quien los había sacado a salvo de
Egipto y los había rescatado del poder del faraón, rey de Egipto. 8 Habían
seguido las prácticas de las naciones paganas que el Señor había
expulsado de la tierra por delante de ellos, así como las prácticas que los
reyes de Israel habían introducido. 9 Los
israelitas también habían hecho muchas cosas en secreto, que no eran agradables
al Señor su Dios. Se construyeron santuarios paganos en todas las
ciudades, desde el puesto de avanzada más pequeño hasta la ciudad amurallada
más grande. 10 Levantaron columnas sagradas y
postes dedicados a la diosa Asera en la cima de cada colina alta y debajo de
todo árbol frondoso. 11 Ofrecieron sacrificios en
todas las cumbres de las colinas, tal como lo hacían las naciones que el Señor había
expulsado de la tierra por delante de ellos. Así que el pueblo de Israel había
hecho muchas cosas perversas, con lo que provocó el enojo del Señor. 12 Efectivamente,
rindieron culto a ídolos a pesar de las advertencias específicas que
el Señor les hizo repetidamente.
13 Una
y otra vez el Señor envió a sus profetas y videntes para dar a Israel
y a Judá la siguiente advertencia: «Apártense de sus malos caminos. Obedezcan
mis mandatos y decretos, es decir, toda la ley que les ordené a sus antepasados
que obedecieran y que les di a ustedes a través de mis siervos, los profetas».
14 Sin
embargo, los israelitas no quisieron escuchar. Fueron tan tercos como sus
antepasados, quienes se negaron a creer en el Señor su Dios. 15 Rechazaron
sus decretos y el pacto que él había hecho con sus antepasados, y despreciaron
todas sus advertencias. Rindieron culto a ídolos inútiles, por lo cual ellos
mismos se volvieron inútiles. Siguieron el ejemplo de las naciones vecinas,
desobedeciendo el mandato del Señor de no imitarlas.
16 Los
israelitas rechazaron todos los mandatos del Señor su Dios e hicieron
dos becerros de metal. Levantaron un poste dedicado a la diosa Asera y
rindieron culto a Baal y veneraron a todas las fuerzas del cielo. 17 Hasta
sacrificaron a sus hijos y a sus hijas en el fuego. Consultaron con
adivinos, practicaron la hechicería y se entregaron por completo al mal, con lo
cual provocaron el enojo del Señor.
18 Como
el Señor estaba muy enojado con los israelitas, los barrió de su
presencia. Solo la tribu de Judá quedó en la tierra; 19 pero
aun los de Judá se negaron a obedecer los mandatos del Señor su Dios,
ya que siguieron las prácticas perversas que Israel había introducido. 20 El Señor rechazó
a todos los descendientes de Israel. Los castigó entregándolos a sus agresores
hasta expulsar a Israel de su presencia.
21 Pues
cuando el Señor arrancó a Israel del reino de David, los israelitas
escogieron a Jeroboam, hijo de Nabat, como su rey; pero Jeroboam alejó a Israel
del Señor y lo hizo cometer un gran pecado. 22 Los
israelitas persistieron en seguir todos los caminos perversos de Jeroboam. No
se apartaron de esos pecados 23 hasta que
finalmente el Señor los barrió de su presencia, tal como les habían
advertido todos los profetas. En consecuencia, los israelitas fueron
desterrados y deportados a Asiria, donde se encuentran hasta el día de hoy.
Extranjeros en Israel
24 El
rey de Asiria transportó grupos de gente desde Babilonia, Cuta, Ava, Hamat y
Sefarvaim, y los reubicó en las ciudades de Samaria en reemplazo del pueblo de
Israel. Ellos tomaron posesión de Samaria y habitaron sus ciudades; 25 pero
ya que estos colonos extranjeros no adoraban al Señor cuando recién
llegaron, el Señor envió leones, que mataron a algunos de ellos.
26 Por
esa razón mandaron un mensaje al rey de Asiria en el cual le decían: «La gente
que has mandado a habitar las ciudades de Samaria no conoce las costumbres
religiosas del Dios de ese lugar. Él ha enviado leones a destruirlos, porque no
lo adoraron como se debe».
27 Entonces
el rey de Asiria ordenó: «Manden de regreso a Samaria a uno de los sacerdotes
desterrados; que viva allí y les enseñe a los nuevos residentes las costumbres
religiosas del Dios de ese lugar». 28 Entonces uno
de los sacerdotes que había sido desterrado de Samaria regresó a Betel y les
enseñó a los nuevos residentes cómo adorar al Señor.
29 Sin
embargo, los diversos grupos de extranjeros a la vez siguieron rindiendo culto
a sus propios dioses. En todas las ciudades donde habitaban, colocaron sus
ídolos en los santuarios paganos que la gente de Samaria había
construido. 30 Los que eran de Babilonia rendían
culto a ídolos de su dios Sucot-benot; los de Cuta rendían culto a su dios
Nergal; los que eran de Hamat rendían culto a Asima; 31 los
avitas rendían culto a sus dioses Nibhaz y Tartac; y la gente de Sefarvaim
hasta quemaba a sus propios hijos en sacrificio a sus dioses Adramelec y
Anamelec.
32 Los
nuevos residentes adoraban al Señor, pero también elegían de entre ellos a
cualquiera y lo nombraban sacerdote para que ofreciera sacrificios en los
lugares de culto. 33 Aunque adoraban al Señor,
seguían tras sus propios dioses según las costumbres religiosas de las naciones
de donde provenían. 34 Todo esto sigue igual hasta
el día de hoy. Ellos continúan con sus prácticas antiguas en vez de adorar
verdaderamente al Señor y obedecer los decretos, las ordenanzas, las
instrucciones y los mandatos que él les dio a los descendientes de Jacob, a
quien le cambió el nombre por el de Israel.
35 Pues
el Señor hizo un pacto con los descendientes de Jacob y les ordenó:
«No rindan culto a otros dioses, ni se inclinen ante ellos, ni los sirvan, ni
les ofrezcan sacrificios. 36 En cambio, adoren solo
al Señor, quien los sacó de Egipto con gran fuerza y brazo poderoso.
Inclínense solo ante él y ofrezcan sacrificios únicamente a él. 37 En
todo momento, asegúrense de obedecer los decretos, las ordenanzas, las
instrucciones y los mandatos que él escribió para ustedes. No deben rendir
culto a otros dioses. 38 No olviden el pacto que
hice con ustedes y no rindan culto a otros dioses. 39 Adoren
solo al Señor su Dios. Él es quien los librará de todos sus
enemigos».
40 Sin
embargo, la gente no quiso escuchar y siguió con sus prácticas antiguas. 41 Así
que, si bien los nuevos residentes adoraban al Señor, también rendían
culto a sus ídolos; y hasta el día de hoy, sus descendientes hacen lo mismo.
SALMOS 105
105 Den
gracias al Señor y proclamen su grandeza;
que todo el mundo sepa lo que él ha hecho.
2 Canten a él; sí, cántenle alabanzas.
Cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras
maravillosas.
3 Regocíjense por su santo nombre;
alégrense ustedes, los que adoran al Señor.
4 Busquen al Señor y a su fuerza;
búsquenlo continuamente.
5 Recuerden las maravillas y los milagros que ha
realizado,
y los decretos que ha dictado,
6 ustedes, hijos de su siervo Abraham,
descendientes de Jacob, los elegidos de Dios.
7 Él
es el Señor nuestro Dios;
su justicia se ve por toda la tierra.
8 Siempre se atiene a su pacto,
al compromiso que adquirió con mil generaciones.
9 Es el pacto que hizo con Abraham
y el juramento que le hizo a Isaac.
10 Se lo confirmó a Jacob como un decreto
y al pueblo de Israel como un pacto eterno:
11 «Te daré la tierra de Canaán
como tu preciada posesión».
12 Eso
lo dijo cuando eran unos pocos,
un pequeño grupo de extranjeros en Canaán.
13 Anduvieron de nación en nación,
de un reino a otro.
14 Sin embargo, él no permitió que nadie los oprimiera.
A favor de ellos, les advirtió a los reyes:
15 «No toquen a mi pueblo elegido
ni hagan daño a mis profetas».
16 Mandó
hambre a la tierra de Canaán,
y cortó la provisión de alimentos.
17 Luego envió a un hombre a Egipto delante de ellos:
a José, quien fue vendido como esclavo.
18 Le lastimaron los pies con grilletes
y en el cuello le pusieron un collar de hierro.
19 Hasta que llegó el momento de cumplir sus sueños,
el Señor puso a prueba el carácter de José.
20 Entonces el faraón mandó a buscarlo y lo puso en
libertad;
el gobernante de la nación le abrió la puerta de la
cárcel.
21 José quedó a cargo de toda la casa del rey;
llegó a ser el administrador de todas sus posesiones.
22 Con total libertad instruía a los asistentes del
rey
y enseñaba a los consejeros del rey.
23 Luego
Israel llegó a Egipto;
Jacob vivió como extranjero en la tierra de Cam.
24 Y el Señor multiplicó a los israelitas
hasta que llegaron a ser más poderosos que sus
enemigos.
25 Después puso a los egipcios en contra del pueblo de
Israel,
y ellos conspiraron contra los siervos del Señor.
26 Pero
el Señor envió a su siervo Moisés,
junto con Aarón, a quien había escogido.
27 Ellos realizaron señales asombrosas entre los
egipcios,
y maravillas en la tierra de Cam.
28 El Señor cubrió a Egipto con oscuridad,
porque los egipcios desobedecieron las órdenes de
dejar ir a su pueblo.
29 Convirtió sus aguas en sangre
y envenenó a todos los peces.
30 Luego las ranas infestaron la tierra
y hasta invadieron las habitaciones del rey.
31 Cuando el Señor habló, enjambres de moscas
descendieron sobre los egipcios,
y hubo una nube de mosquitos por todo Egipto.
32 Les envió granizo en lugar de lluvia,
y destellaron relámpagos sobre la tierra.
33 Arruinó sus vides y sus higueras
y destrozó todos los árboles.
34 Habló, y vinieron oleadas de langostas,
langostas jóvenes en cantidades innumerables.
35 Se comieron todo lo verde que había en la tierra
y destruyeron todos los cultivos de los campos.
36 Después mató al hijo mayor de cada hogar egipcio,
el orgullo y la alegría de cada familia.
37 El Señor sacó
a su pueblo de Egipto, cargado de oro y de plata;
y ni una sola persona de las tribus de Israel siquiera
tropezó.
38 Egipto se alegró cuando se fueron,
porque les tenía mucho miedo.
39 El Señor desplegó una nube sobre ellos para
que los cubriera
y les dio un gran fuego para que iluminara la
oscuridad.
40 Ellos le pidieron carne, y él les envió codornices;
les sació el hambre con maná, pan del cielo.
41 Partió una roca, y brotó agua a chorros
que formó un río a través de la tierra árida y baldía.
42 Pues recordó la promesa sagrada
que le había hecho a su siervo Abraham.
43 Así que sacó a su pueblo de Egipto con alegría,
a sus escogidos, con gozo.
44 Les dio las tierras de las naciones paganas,
y cosecharon cultivos que otros habían sembrado.
45 Todo eso sucedió para que siguieran los decretos
del Señor
y obedecieran sus enseñanzas.
¡Alabado sea el Señor!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”