Julio 10 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 170
JEREMÍAS 7 – 9
Jeremías habla en el templo
7 El Señor le
dio otro mensaje a Jeremías diciendo: 2 «Vete a la
entrada del templo del Señor y dale el siguiente mensaje al pueblo:
“Oh Judá, ¡escucha este mensaje del Señor! ¡Escúchenlo, todos ustedes que
aquí adoran al Señor! 3 Esto dice
el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel:
»”Incluso ahora, si abandonan sus malos caminos
les permitiré quedarse en su propia tierra; 4 pero
no se dejen engañar por los que les prometen seguridad simplemente porque aquí
está el templo del Señor. Ellos repiten: ‘¡El templo
del Señor está aquí! ¡El templo del Señor está
aquí!’. 5 Pero seré misericordioso únicamente si
abandonan sus malos pensamientos y sus malas acciones, y comienzan a tratarse
el uno al otro con justicia; 6 si dejan de explotar
a los extranjeros, a los huérfanos y a las viudas; si dejan de asesinar; y si
dejan de dañarse ustedes mismos al rendir culto a los ídolos. 7 Entonces,
les permitiré quedarse en esta tierra que les di a sus antepasados para
siempre.
8 »”No
se dejen engañar ni crean que nunca tendrán que sufrir porque el templo está
aquí. ¡Es una mentira! 9 ¿De verdad piensan que
pueden robar, matar, cometer adulterio, mentir y quemar incienso a Baal y a los
otros nuevos dioses que tienen, 10 y luego venir y
presentarse delante de mí en mi templo a repetir: ‘¡Estamos a salvo!’, solo
para irse a cometer nuevamente todas las mismas maldades? 11 ¿No
reconocen ustedes mismos que este templo, que lleva mi nombre, se ha convertido
en una cueva de ladrones? Les aseguro que veo todo el mal que ocurre allí. ¡Yo,
el Señor, he hablado!
12 »”Ahora
vayan a Silo, al lugar donde puse antes el tabernáculo que llevaba mi nombre.
Vean lo que hice allí debido a toda la perversidad de mi pueblo, los
israelitas. 13 Cuando ustedes cometían estas
perversidades, dice el Señor, yo les hablé de ello repetidas veces, pero
ustedes no quisieron escuchar. Los llamé, pero se negaron a contestar. 14 Entonces,
tal como destruí a Silo, ahora también destruiré a este templo que lleva mi
nombre, este templo al que acuden en busca de ayuda, este lugar que les di a
ustedes y a sus antepasados. 15 Y los enviaré al
destierro fuera de mi vista, así como hice con sus parientes, el pueblo de
Israel”.
Persistente idolatría de Judá
16 »Jeremías,
no ores más por este pueblo. No llores ni ores por ellos y no me supliques que
los ayude, porque no te escucharé. 17 ¿Acaso no ves
lo que están haciendo en las ciudades de Judá y en las calles de
Jerusalén? 18 ¡Con razón estoy tan enojado! Mira
cómo los hijos juntan leña y los padres preparan el fuego para el sacrificio.
Observa cómo las mujeres preparan la masa para hacer pasteles y ofrecérselos a
la reina del cielo. ¡Y derraman ofrendas líquidas a sus otros dioses-ídolos! 19 ¿Soy
yo al que ellos perjudican?—pregunta el Señor—. Más que nada se perjudican
a sí mismos, para su propia vergüenza».
20 Así
que esto dice el Señor Soberano: «Derramaré mi terrible furia sobre
este lugar. Sus habitantes, animales, árboles y cosechas serán consumidos con
el fuego insaciable de mi enojo».
21 Esto
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: «¡Tomen
sus ofrendas quemadas y los demás sacrificios y cómanselos ustedes
mismos! 22 Cuando saqué a sus antepasados de Egipto
no eran ofrendas quemadas ni sacrificios lo que deseaba de ellos. 23 Esto
les dije: “Obedézcanme, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. ¡Hagan
todo lo que les diga y les irá bien!”.
24 »Pero
mi pueblo no quiso escucharme. Continuaron haciendo lo que querían, siguiendo
los tercos deseos de su malvado corazón. Retrocedieron en vez de ir hacia
adelante. 25 Desde el día en que sus antepasados
salieron de Egipto hasta ahora, no he dejado de enviarles a mis siervos, los
profetas, día tras día; 26 pero mi pueblo no me ha
escuchado, ni siquiera ha tratado de oírme. Han sido tercos y pecadores, aún
peores que sus antepasados.
27 »Diles
todo esto, pero no esperes que te escuchen. Adviérteles a gritos, pero no
esperes que te hagan caso. 28 Diles: “Esta es la
nación que no obedece al Señor su Dios y que rechaza ser enseñada.
Entre ellos la verdad ha desaparecido; ya no se escucha en sus labios. 29 Rápate
en señal de luto y llora a solas en las montañas, porque el Señor ha
rechazado y ha abandonado a esta generación que ha provocado su furia”.
El valle de la Matanza
30 »La
gente de Judá ha pecado ante mis propios ojos—dice el Señor—. Han puesto
sus ídolos abominables precisamente en el templo que lleva mi nombre, y así lo
han profanado. 31 Han edificado santuarios paganos
en Tofet, el basurero en el valle de Ben-hinom, donde queman a sus hijos y a
sus hijas en el fuego. Jamás ordené un acto tan horrendo; ¡ni siquiera me pasó
por la mente ordenar semejante cosa! 32 Así que,
¡atención! Se acerca la hora—dice el Señor—, cuando ese basurero ya no
será llamado más Tofet ni valle de Ben-hinom, sino valle de la Matanza.
Enterrarán a sus muertos en Tofet hasta que ya no haya más lugar. 33 Los
cadáveres de mi pueblo servirán de comida para los buitres y los animales
salvajes, y no habrá quien los ahuyente. 34 Pondré
fin a las risas y a las alegres canciones en las calles de Jerusalén. No se
oirán más las voces felices de los novios ni de las novias en las ciudades de
Judá. La tierra quedará completamente desolada.
8 »En
ese día—dice el Señor—, el enemigo abrirá las tumbas de los reyes y los
funcionarios de Judá, las tumbas de los sacerdotes, los profetas y la gente
común de Jerusalén. 2 Esparcirá los huesos sobre la
tierra ante el sol, la luna y las estrellas: los dioses que mi pueblo ha amado,
servido y rendido culto. Sus huesos no serán recogidos nuevamente ni
enterrados, sino que serán esparcidos sobre la tierra como si fueran estiércol. 3 Y
la gente que sobreviva de esta nación malvada deseará morir en vez de vivir en
el lugar donde los enviaré. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos
Celestiales, he hablado!
Engaño de los falsos profetas
4 »Jeremías,
dile al pueblo: “Esto dice el Señor:
»”‘Cuando una persona se cae, ¿acaso no vuelve a
levantarse?
Cuando descubre que está en un camino equivocado,
¿acaso no da la vuelta?
5 Entonces, ¿por qué esta gente continúa en su camino de
autodestrucción?
¿Por qué los habitantes de Jerusalén rehúsan regresar?
Se aferran a sus mentiras
y se niegan a volver.
6 Escucho sus conversaciones
y no oigo una sola palabra de verdad.
¿Hay alguien que esté apenado por haber hecho lo malo?
¿Hay alguien que diga: “¡Qué cosa tan terrible he
hecho!”?
¡No! ¡Todos corren por el camino del pecado
tan veloces como galopa un caballo a la batalla!
7 Hasta la cigüeña que surca el cielo
conoce el tiempo de su migración,
al igual que la tórtola, la golondrina y la grulla.
Todas regresan en el tiempo señalado cada año.
¡Pero no en el caso de mi pueblo!
Ellos no conocen las leyes del Señor.
8 »”’¿Cómo
pueden decir: “Somos sabios porque tenemos la palabra del Señor”,
cuando, al escribir mentiras, sus maestros la han
torcido?
9 Estos maestros sabios caerán
en la trampa de su propia necedad,
porque han rechazado la palabra del Señor.
Después de todo, ¿son ellos tan sabios?
10 Les daré sus esposas a otros
y sus fincas a extranjeros.
Desde el menos importante hasta el más importante,
sus vidas están dominadas por la avaricia.
Es cierto, incluso mis profetas y sacerdotes son así;
todos ellos son unos farsantes.
11 Ofrecen curas superficiales
para la herida mortal de mi pueblo.
Dan garantías de paz
cuando no hay paz.
12 ¿Se avergüenzan de estos actos repugnantes?
De ninguna manera, ¡ni siquiera saben lo que es
sonrojarse!
Por lo tanto, estarán entre los caídos en la matanza;
serán derribados cuando los castigue,
dice el Señor.
13 Con toda seguridad los consumiré.
No habrá más cosechas de higos ni de uvas;
todos sus árboles frutales morirán.
Todo lo que les di, pronto se acabará.
¡Yo, el Señor, he hablado!’”.
14 »Luego
el pueblo dirá:
“¿Por qué deberíamos esperar aquí para morir?
Vengan, vayamos a las ciudades fortificadas para morir allí.
Pues el Señor nuestro Dios ha decretado
nuestra destrucción
y nos ha dado a beber una copa de veneno
porque pecamos contra el Señor.
15 Esperábamos paz, pero la paz no llegó;
esperábamos tiempos de sanidad, pero solo encontramos
terror”.
16 »Ya
se puede oír el resoplido de los caballos de guerra del enemigo
¡desde tan lejos como la tierra de Dan en el norte!
El relincho de sus sementales hace temblar toda la tierra.
Vienen a devorar el país y todo lo que hay en él,
tanto las ciudades como los habitantes.
17 Enviaré estas tropas enemigas entre ustedes
como serpientes venenosas a las que no pueden encantar.
Los morderán y ustedes morirán.
¡Yo, el Señor, he hablado!».
Jeremías llora por Judá
18 Mi
dolor no tiene remedio;
mi corazón está destrozado.
19 Escuchen el llanto de mi pueblo;
puede oírse por toda la tierra.
«¿Acaso ha abandonado el Señor a Jerusalén? —pregunta la gente—.
¿No está más su Rey allí?».
«Oh, ¿por qué han provocado mi enojo con sus
ídolos tallados
y sus despreciables dioses ajenos?», pregunta
el Señor.
20 «Ya
se acabó la cosecha,
y el verano se ha ido—se lamenta el pueblo—,
¡y todavía no hemos sido salvados!».
21 Sufro
con el dolor de mi pueblo;
lloro y estoy abrumado de profunda pena.
22 ¿No hay medicina en Galaad?
¿No hay un médico allí?
¿Por qué no hay sanidad
para las heridas de mi pueblo?
9 ¡Si tan solo mi cabeza fuera una laguna
y mis ojos una fuente de lágrimas,
lloraría día y noche
por mi pueblo que ha sido masacrado!
2 Desearía poder marcharme y olvidarme de mi pueblo
y vivir en una choza para viajeros en el desierto.
Pues todos ellos son adúlteros,
una banda de mentirosos traicioneros.
Juicio por la desobediencia
3 «Mi
pueblo encorva sus lenguas como arcos
para lanzar mentiras.
Se rehúsan a defender la verdad;
solo van de mal en peor.
Ellos no me conocen»,
dice el Señor.
4 «¡Cuidado
con tu vecino!
¡Ni siquiera confíes en tu hermano!
Pues un hermano saca ventaja de su hermano,
y un amigo calumnia a su amigo.
5 Todos se engañan y se estafan entre sí;
ninguno dice la verdad.
Con la lengua, entrenada a fuerza de práctica, dicen mentiras;
pecan hasta el cansancio.
6 Amontonan mentira sobre mentira
y rechazan por completo reconocerme»,
dice el Señor.
7 Por
lo tanto, esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«Mira, los derretiré en el crisol
y los probaré como al metal.
¿Qué más puedo hacer con mi pueblo?
8 Pues sus lenguas lanzan
mentiras como flechas envenenadas.
Dicen palabras amistosas a sus vecinos
mientras en el corazón traman matarlos.
9 ¿No habría de castigarlos por eso?—dice
el Señor—.
¿No habría de tomar venganza contra semejante nación?».
10 Lloraré
por las montañas
y gemiré por los pastos del desierto;
pues están desolados y no tienen vida.
Ya no se escucha el mugido del ganado;
todas las aves y los animales salvajes han huido.
11 «Haré
de Jerusalén un montón de ruinas—dice el Señor—,
y será un lugar frecuentado por chacales.
Las ciudades de Judá serán abandonadas,
y nadie vivirá en ellas».
12 ¿Quién
tiene suficiente sabiduría para entender todo esto? ¿Quién ha sido instruido
por el Señor y puede explicárselo a otros? ¿Por qué ha sido tan
arruinada esta tierra que nadie se atreve a viajar por ella?
13 El Señor contesta:
«Esto sucedió porque mi pueblo abandonó mis instrucciones; se negó a obedecer
lo que dije. 14 En cambio, se pusieron tercos y
siguieron sus propios deseos y rindieron culto a imágenes de Baal, como les
enseñaron sus antepasados. 15 Así que ahora esto
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ¡mira!,
los alimentaré con amargura y les daré veneno para beber. 16 Los
esparciré por todo el mundo, a lugares que ni ellos ni sus antepasados han oído
nombrar, y aun allí los perseguiré con espada hasta que los haya destruido por
completo».
Llanto en Jerusalén
17 Esto
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«Piensa en todo esto y llama a las que se les paga por llorar;
manda traer a las mujeres que lloran en los funerales.
18 ¡Rápido! ¡Comiencen a llorar!
Que las lágrimas fluyan de sus ojos.
19 Escuchen a los habitantes de Jerusalén llorando
desesperados:
“¡Estamos arruinados! ¡Estamos totalmente humillados!
Tenemos que abandonar nuestra tierra,
porque derribaron nuestras casas”».
20 Escuchen,
ustedes mujeres, las palabras del Señor;
abran sus oídos a lo que él tiene que decir.
Enseñen a sus hijas a gemir;
enséñense unas a otras a lamentarse.
21 Pues la muerte se ha deslizado a través de nuestras
ventanas
y ha entrado a nuestras mansiones.
Ha acabado con la flor de nuestra juventud:
los niños ya no juegan en las calles,
y los jóvenes ya no se reúnen en las plazas.
22 Esto
dice el Señor:
«Se esparcirán cadáveres a través de los campos como montones de estiércol,
como manojos de grano después de la cosecha.
No quedará nadie para enterrarlos».
23 Esto
dice el Señor:
«No dejen que el sabio se jacte de su sabiduría,
o el poderoso, de su poder,
o el rico, de sus riquezas.
24 Pero los que desean jactarse,
que lo hagan solamente en esto:
en conocerme verdaderamente y entender que yo soy el Señor
quien demuestra amor inagotable
y trae justicia y rectitud a la tierra,
y que me deleito en estas cosas.
¡Yo, el Señor, he hablado!
25 »Se
acerca la hora—dice el Señor—, cuando castigaré a todos los que están
circuncidados en el cuerpo pero no en espíritu: 26 a
los egipcios, a los edomitas, a los amonitas, a los moabitas, a la gente que
vive en el desierto en lugares remotos, y sí, aun a la gente de Judá.
Igual que todas estas naciones paganas, el pueblo de Israel también tiene el
corazón incircunciso».
SALMOS 15
Salmo de David.
15 Señor,
¿quién puede adorar en tu santuario?
¿Quién puede entrar a tu presencia en tu monte santo?
2 Los que llevan una vida intachable y hacen lo
correcto,
los que dicen la verdad con corazón sincero.
3 Los que no se prestan al chisme
ni le hacen daño a su vecino,
ni hablan mal de sus amigos.
4 Los que desprecian a los pecadores descarados,
y honran a quienes siguen fielmente al Señor
y mantienen su palabra aunque salgan perjudicados.
5 Los que prestan dinero sin cobrar intereses
y no aceptan sobornos para mentir acerca de un
inocente.
Esa gente permanecerá firme para siempre.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”