Julio 11 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 171
JEREMÍAS 10 – 13
La idolatría trae destrucción
10 ¡Escucha
la palabra que el Señor te dice, oh Israel! 2 Esto
dice el Señor:
«No te comportes como las otras naciones
que tratan de leer el futuro en las estrellas.
No tengas temor de sus predicciones,
aun cuando otras naciones se aterren por ellas.
3 Sus costumbres son vanas y necias.
Cortan un árbol y el artesano talla un ídolo.
4 Lo decoran con oro y plata
y luego lo aseguran con martillo y clavos
para que no se caiga.
5 ¡Sus dioses son como
inútiles espantapájaros en un campo de pepinos!
No pueden hablar
y necesitan que los lleven en los brazos porque no
pueden caminar.
No tengan temor de semejantes dioses,
porque no pueden hacerles ningún daño, tampoco ningún
bien».
6 ¡Señor,
no hay nadie como tú!
Pues eres grande y tu nombre está lleno de poder.
7 ¿Quién no te temería, oh Rey de las naciones?
¡Ese título te pertenece solo a ti!
Entre todos los sabios de la tierra
y en todos los reinos del mundo,
no hay nadie como tú.
8 Los
que rinden culto a ídolos son estúpidos y necios.
¡Las cosas a las que rinden culto están hechas de
madera!
9 Traen láminas de plata desde Tarsis
y oro desde Ufaz,
y les entregan esos materiales a hábiles artesanos
que hacen sus ídolos.
Luego visten estos dioses con ropas de púrpura y azul real
hechas por sastres expertos.
10 Sin embargo, el Señor es el único Dios
verdadero.
¡Él es el Dios viviente y el Rey eterno!
Toda la tierra tiembla ante su enojo;
las naciones no pueden hacerle frente a su ira.
11 Diles
a los que rinden culto a otros dioses: «Sus supuestos dioses, que no hicieron
los cielos y la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo de los cielos».
12 El Señor hizo
la tierra con su poder,
y la preserva con su sabiduría.
Con su propia inteligencia
desplegó los cielos.
13 Cuando habla en los truenos,
los cielos rugen con lluvia.
Él hace que las nubes se levanten sobre la tierra.
Envía el relámpago junto con la lluvia,
y suelta el viento de sus depósitos.
14 ¡Toda la raza humana es necia y le falta
conocimiento!
Los artesanos quedan deshonrados por los ídolos que
hacen,
porque sus obras hechas con tanto esmero son un fraude.
Estos ídolos no tienen ni aliento ni poder.
15 Los ídolos son inútiles; ¡son mentiras ridículas!
En el día del juicio, todos serán destruidos.
16 ¡Pero el Dios de Israel no es ningún ídolo!
Él es el Creador de todo lo que existe,
incluido Israel, su posesión más preciada.
¡El Señor de los Ejércitos Celestiales es su
nombre!
La destrucción que se acerca
17 Haz
las maletas y prepárate para salir;
el sitio está por comenzar.
18 Pues esto dice el Señor:
«De forma repentina echaré
a todos los que viven en esta tierra.
Derramaré sobre ustedes grandes dificultades,
y por fin sentirán mi enojo».
19 Mi
herida es profunda
y grande mi dolor.
Mi enfermedad es incurable,
pero debo soportarla.
20 Mi casa está destruida,
y no queda nadie que me ayude a reconstruirla.
Se llevaron a mis hijos,
y nunca volveré a verlos.
21 Los pastores de mi pueblo han perdido la razón.
Ya no buscan la sabiduría del Señor.
Por lo tanto, fracasan completamente
y sus rebaños andan dispersos.
22 ¡Escuchen! Oigan el terrible rugir de los ejércitos
poderosos
mientras avanzan desde el norte.
Las ciudades de Judá serán destruidas
y se convertirán en guarida de chacales.
Oración de Jeremías
23 Yo
sé, Señor, que nuestra vida no nos pertenece;
no somos capaces de planear nuestro propio destino.
24 Así que corrígeme, Señor, pero, por favor, sé
tierno;
no me corrijas con enojo porque moriría.
25 Derrama tu ira sobre las naciones que se niegan a
reconocerte,
sobre los pueblos que no invocan tu nombre.
Pues han devorado a tu pueblo Israel;
lo han devorado y consumido
y han hecho de la tierra un desierto desolado.
Judá rompe el pacto
11 El Señor le
dio otro mensaje a Jeremías y dijo:
2 —Recuérdales
a los habitantes de Judá y de Jerusalén las condiciones de mi pacto con
ellos. 3 Diles: “Esto dice el Señor, Dios de
Israel: ‘¡Maldito todo el que no obedece las condiciones de mi pacto! 4 Pues
cuando los saqué de ese horno de fundir hierro que es Egipto, les dije a sus
antepasados: “Si me obedecen y hacen todo lo que les mando, serán mi pueblo y
yo seré su Dios”. 5 Esto les dije para poder
cumplir mi promesa a sus antepasados de darles a ustedes una tierra donde
fluyen la leche y la miel, la tierra que hoy habitan’”.
Entonces respondí:
—¡Amén, Señor! Que así sea.
6 Después
el Señor dijo:
—Proclama este mensaje en las calles de
Jerusalén. Ve de ciudad en ciudad por toda la tierra y anuncia: “Recuerden el
antiguo pacto y hagan todo lo que exige. 7 Pues les
advertí solemnemente a sus antepasados cuando los saqué de Egipto:
‘¡Obedézcanme!’. He repetido esta advertencia una y otra vez hasta el día de
hoy; 8 pero sus antepasados no escucharon y ni
siquiera prestaron atención, sino que se pusieron tercos y siguieron sus
propios malos deseos. Y debido a que se negaron a obedecer, traje sobre ellos
todas las maldiciones descritas en este pacto”.
9 El Señor me
habló una vez más y dijo: «Descubrí una conspiración contra mí entre los
habitantes de Judá y Jerusalén. 10 Han vuelto a los
pecados de sus antepasados. Se han negado a escucharme y rinden culto a otros
dioses. Israel y Judá han roto el pacto que hice con sus antepasados. 11 Por
lo tanto, esto dice el Señor: traeré calamidad sobre ellos y no habrá
escapatoria posible. Aunque supliquen misericordia, no escucharé sus
ruegos. 12 Entonces los habitantes de Judá y
Jerusalén clamarán a sus ídolos y quemarán incienso ante ellos. ¡Pero los
ídolos no los salvarán cuando caiga el desastre! 13 Miren
ahora, gente de Judá: ustedes tienen tantos dioses como ciudades. Tienen tantos
altares vergonzosos—altares para quemar incienso a su dios Baal—como calles hay
en Jerusalén.
14 »Jeremías,
no ores más por este pueblo. No llores ni pidas por ellos porque yo no los
escucharé cuando clamen a mí en su angustia.
15 »¿Qué
derecho tiene mi amado pueblo de ir a mi templo
cuando ha cometido tantas inmoralidades?
¿Acaso sus votos y sacrificios pueden evitar su destrucción?
¡En realidad se alegran en hacer lo malo!
16 Yo, el Señor, antes los llamaba olivo frondoso,
hermoso a la vista y lleno de buen fruto.
Pero ahora he enviado el furor de sus enemigos
para quemarlos con fuego
y dejarlos carbonizados y quebrantados.
17 »Yo,
el Señor de los Ejércitos Celestiales, el que plantó ese olivo, he
ordenado que lo destruyan. Pues los pueblos de Israel y de Judá han hecho lo
malo, y despertaron mi enojo al quemar incienso a Baal».
Complot contra Jeremías
18 Luego
el Señor me avisó acerca de los complots que mis enemigos tramaban en
mi contra. 19 Yo era como cordero que se lleva al
matadero. ¡No tenía idea de que pensaban matarme! «Destruyamos a ese hombre y
todas sus palabras—dijeron—, derribémoslo para que su nombre sea olvidado para
siempre».
20 Oh Señor de
los Ejércitos Celestiales,
tú juzgas con justicia,
y examinas los secretos y los pensamientos más
profundos.
Déjame ver tu venganza contra ellos,
porque te he entregado mi causa.
21 Esto
dice el Señor acerca de los hombres de Anatot que deseaban mi muerte.
Ellos habían dicho: «Te mataremos si no dejas de profetizar en el nombre
del Señor». 22 Así que esto dice
el Señor de los Ejércitos Celestiales acerca de ellos: «¡Yo los
castigaré! Sus jóvenes morirán en batalla y sus hijos e hijas morirán de
hambre. 23 Ninguno de esos conspiradores de Anatot
sobrevivirá, porque traeré calamidad sobre ellos cuando llegue el momento de su
castigo».
Jeremías cuestiona la justicia de
Dios
12 Señor,
tú siempre me haces justicia
cuando llevo un caso ante ti.
Así que déjame presentarte esta queja:
¿Por qué los malvados son tan prósperos?
¿Por qué son tan felices los malignos?
2 Tú los has plantado,
y ellos echaron raíces y han prosperado.
Tu nombre está en sus labios,
aunque estás lejos de su corazón.
3 En cuanto a mí, Señor, tú conoces mi corazón;
me ves y pruebas mis pensamientos.
¡Arrastra a esta gente como se lleva a las ovejas al matadero!
¡Apártalos para la masacre!
4 ¿Hasta
cuándo tendrá que llorar esta tierra?
Incluso la hierba de los campos se ha marchitado.
Los animales salvajes y las aves han desaparecido
debido a la maldad que hay en la tierra.
Pues la gente ha dicho:
«¡El Señor no ve nuestro futuro!».
El Señor le contesta a
Jeremías
5 «Si
te cansa competir contra simples hombres,
¿cómo podrás correr contra caballos?
Si tropiezas y caes en campo abierto,
¿qué harás en los matorrales cerca del Jordán?
6 Aun tus hermanos, miembros de tu propia familia,
se han vuelto contra ti;
conspiran y se quejan de ti.
No confíes en ellos,
no importa lo amables que sean sus palabras.
7 »Yo
he abandonado a mi pueblo, mi posesión más preciada.
He entregado a los que más amo a sus enemigos.
8 Mi pueblo elegido ha rugido contra mí como un león en
la selva,
por eso lo traté con desprecio.
9 Mi pueblo elegido se comporta como buitres moteados,
pero es el pueblo mismo el que está rodeado de buitres.
¡Que salgan los animales salvajes para que despedacen
sus cadáveres!
10 »Muchos
gobernantes han devastado mi viñedo;
pisotearon las vides
y así transformaron toda su belleza en un lugar
desolado.
11 Lo han convertido en tierra baldía;
escucho su triste lamento.
Toda la tierra está desolada
y a nadie siquiera le importa.
12 Se pueden ver ejércitos destructores
en todas las cumbres desiertas de las colinas.
La espada del Señor devora a la gente
de un extremo al otro de la nación.
¡Nadie escapará!
13 Mi pueblo sembró trigo,
pero cosecha espinos.
Se esforzó,
pero no le sirvió de nada.
Cosechará vergüenza
debido a la ira feroz del Señor».
Mensaje a los vecinos de Israel
14 Esto
dice el Señor: «Desarraigaré de sus tierras a todas las naciones malvadas
que extendieron la mano para tomar lo que le di a Israel. Desarraigaré a Judá
de entre ellos, 15 pero después regresaré y tendré
compasión de todos ellos. Los llevaré de regreso a su tierra, cada nación a su
propia heredad. 16 Y si en verdad estas naciones
aprenden los caminos de mi pueblo y si aprenden a jurar por mi nombre, y dicen:
“Tan cierto como que el Señor vive” (así como ellos enseñaron a mi
pueblo a jurar por el nombre de Baal), entonces se les dará un lugar entre mi
pueblo; 17 pero la nación que rehúse obedecerme
será arrancada de raíz y destruida. ¡Yo, el Señor, he hablado!».
El calzoncillo de Jeremías
13 Esto
me dijo el Señor: «Ve y cómprate un calzoncillo de lino y póntelo, pero no
lo laves». 2 Así que compré el calzoncillo como me
indicó el Señor y me lo puse.
3 Luego
el Señor me dio otro mensaje: 4 «Toma el
calzoncillo que tienes puesto y vete al río Éufrates. Allí escóndelo en un
agujero entre las rocas». 5 Así que fui y lo
escondí junto al Éufrates como el Señor me había indicado.
6 Mucho
tiempo después, el Señor me dijo: «Regresa al Éufrates y toma el
calzoncillo que te dije que escondieras». 7 Así que
fui al Éufrates y lo saqué del agujero donde lo había escondido, pero ahora
estaba podrido y deshecho. El calzoncillo ya no servía para nada.
8 Entonces
recibí este mensaje del Señor: 9 «Así dice
el Señor: esto muestra cómo pudriré el orgullo de Judá y Jerusalén. 10 Esta
gente malvada se niega a escucharme. Tercamente siguen sus propios deseos y
rinden culto a otros dioses. Por lo tanto, se volverán como este calzoncillo,
¡no servirán para nada! 11 Tal como el calzoncillo
se adhiere a la cintura del hombre, así he creado a Judá y a Israel para que se
aferren a mí, dice el Señor. Iban a ser mi pueblo, mi orgullo, mi gloria:
un honor para mi nombre, pero no quisieron escucharme.
12 »Así
que diles: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘Que todas sus jarras sean
llenas de vino’”. Ellos te contestarán: “¡Por supuesto, las jarras se hacen
para llenarlas de vino!”.
13 »Luego
diles: “No, esto es lo que quiere dar a entender el Señor: ‘A todos los
habitantes de esta tierra los llenaré de borrachera, desde el rey que se sienta
en el trono de David, pasando por los sacerdotes y los profetas, hasta la gente
común de Jerusalén. 14 Los estrellaré el uno contra
el otro, aun los padres contra los hijos, dice el Señor. No permitiré que
mi lástima ni mi misericordia ni mi compasión me impidan destruirlos’”».
Advertencia contra el orgullo
15 ¡Escuchen
y presten atención!
No sean arrogantes, porque el Señor ha
hablado.
16 Den gloria al Señor su Dios
antes de que sea demasiado tarde.
Reconózcanlo antes de que él traiga oscuridad sobre ustedes,
la cual hace que tropiecen y caigan en las montañas
sombrías.
Pues entonces, cuando busquen luz,
solo encontrarán terrible oscuridad y tinieblas.
17 Y si todavía se rehúsan a escuchar,
lloraré a solas a causa de su orgullo.
Mis ojos no podrán contener las lágrimas
porque el rebaño del Señor será llevado al
destierro.
18 Diles
al rey y a su madre:
«Desciendan de sus tronos
y siéntense en el polvo,
porque sus coronas gloriosas
pronto serán arrebatadas de su cabeza».
19 Las ciudades del Neguev cerrarán sus puertas
y nadie será capaz de abrirlas.
La gente de Judá será llevada cautiva;
todos serán llevados al destierro.
20 ¡Abran
sus ojos y vean los ejércitos
que bajan marchando desde el norte!
¿Dónde está tu rebaño
—tu hermoso rebaño—
que él te encargó cuidar?
21 ¿Qué dirás cuando el Señor tome a los
aliados con los que cultivaste una relación
y los designe como tus gobernantes?
¡Se apoderarán de ti punzadas de angustia
como una mujer en dolores de parto!
22 Quizá te preguntes:
«¿Por qué me sucede todo esto?».
¡Se debe a tus muchos pecados!
Por eso los ejércitos invasores
te desnudaron y te violaron.
23 ¿Acaso puede un etíope cambiar el color de su
piel?
¿Puede un leopardo quitarse sus manchas?
Tampoco ustedes pueden comenzar a hacer el bien
porque siempre han hecho lo malo.
24 «Los
dispersaré como la paja
que es arrastrada por el viento del desierto.
25 Esta es tu asignación,
la porción que te he dado
—dice el Señor—,
porque ustedes me han olvidado
y han puesto su confianza en dioses falsos.
26 Yo mismo te desnudaré
y te expondré a la vergüenza.
27 He visto tu adulterio y tu pasión sexual,
y tu asquerosa adoración de ídolos en los campos y
sobre las colinas.
¡Qué aflicción te espera, Jerusalén!
¿Cuánto falta para que seas pura?».
SALMOS 16
Salmo de David.
16 Mantenme
a salvo, oh Dios,
porque a ti he acudido en busca de refugio.
2 Le
dije al Señor: «¡Tú eres mi dueño!
Todo lo bueno que tengo proviene de ti».
3 ¡Los justos de la tierra
son mis verdaderos héroes!
¡Ellos son mi deleite!
4 A quienes andan detrás de otros dioses se les
multiplican los problemas.
No participaré en sus sacrificios de sangre;
ni siquiera mencionaré los nombres de sus dioses.
5 Señor,
solo tú eres mi herencia, mi copa de bendición;
tú proteges todo lo que me pertenece.
6 La tierra que me has dado es agradable;
¡qué maravillosa herencia!
7 Bendeciré
al Señor, quien me guía;
aun de noche mi corazón me enseña.
8 Sé que el Señor siempre está conmigo.
No seré sacudido, porque él está aquí a mi lado.
9 Con
razón mi corazón está contento y yo me alegro;
mi cuerpo descansa seguro.
10 Pues tú no dejarás mi alma entre los muertos
ni permitirás que tu santo se pudra en la tumba.
11 Me mostrarás el camino de la vida;
me concederás la alegría de tu presencia
y el placer de vivir contigo para siempre.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”