Julio 14 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 174
JEREMÍAS 23 – 25
El descendiente justo
23 »¡Qué
aflicción les espera a los líderes de mi pueblo—los pastores de mis
ovejas—porque han destruido y esparcido precisamente a las ovejas que debían
cuidar!», dice el Señor.
2 Por
lo tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel, a los pastores: «En vez de
cuidar de mis ovejas y ponerlas a salvo, las han abandonado y las han llevado a
la destrucción. Ahora, yo derramaré juicio sobre ustedes por la maldad que han
hecho a mi rebaño; 3 pero reuniré al remanente de
mi rebaño de todos los países donde lo he expulsado. Volveré a traer a mis
ovejas a su redil y serán fructíferas y crecerán en número. 4 Entonces
nombraré pastores responsables que cuidarán de ellas, y nunca más tendrán
temor. Ni una sola se perderá ni se extraviará. ¡Yo, el Señor, he hablado!
5 »Pues
se acerca la hora
—dice el Señor—,
cuando levantaré a un descendiente justo
del linaje del rey David.
Él será un rey que gobernará con sabiduría;
hará lo justo y lo correcto por toda la tierra.
6 Y su nombre será:
“El Señor es nuestra justicia”.
En ese día Judá estará a salvo,
e Israel vivirá seguro.
7 »En
ese día—dice el Señor—, cuando la gente jure ya no dirá: “Tan cierto como
que el Señor vive, quien rescató al pueblo de Israel de la tierra de
Egipto”. 8 En cambio, dirán: “Tan cierto como que
el Señor vive, quien trajo a Israel de regreso a su propia tierra
desde la tierra del norte y de todos los países a donde él los envió al
destierro”. Entonces vivirán en su propia tierra».
Juicio a los falsos profetas
9 Mi
corazón está destrozado debido a los falsos profetas,
y me tiemblan los huesos.
Me tambaleo como un borracho,
como alguien dominado por el vino,
debido a las santas palabras
que el Señor ha pronunciado contra ellos.
10 Pues la tierra está llena de adulterio,
y está bajo una maldición.
La tierra está de luto;
los pastos del desierto están resecos.
Todos hacen lo malo
y abusan del poder que tienen.
11 «Aun
los sacerdotes y los profetas
son hombres malvados que no tienen a Dios.
He visto sus hechos despreciables
aquí mismo en mi propio templo
—dice el Señor—.
12 Por lo tanto, los caminos que toman
llegarán a ser resbaladizos.
Serán perseguidos en la oscuridad
y allí caerán.
Pues traeré desastre sobre ellos
en el tiempo señalado para su castigo.
¡Yo, el Señor, he hablado!
13 »Vi
que los profetas de Samaria eran tremendamente malvados,
porque profetizaron en nombre de Baal
y llevaron a mi pueblo Israel al pecado.
14 ¡Pero ahora veo que los profetas de Jerusalén son aún
peores!
Cometen adulterio y les encanta la deshonestidad.
Alientan a los que hacen lo malo
para que ninguno se arrepienta de sus pecados.
Estos profetas son tan perversos
como lo fue la gente de Sodoma y Gomorra».
15 Por
lo tanto, esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales acerca de
los profetas:
«Los alimentaré con amargura
y les daré veneno para beber.
Pues es debido a los profetas de Jerusalén
que se ha llenado esta tierra de maldad».
16 Esto
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales a su pueblo:
«No escuchen a estos profetas cuando ellos les
profeticen,
llenándolos de esperanzas vanas.
Todo lo que dicen son puros inventos.
¡No hablan de parte del Señor!
17 Siguen diciendo a los que desprecian mi palabra:
“¡No se preocupen! ¡El Señor dice que ustedes
tendrán paz!”.
Y a los que obstinadamente siguen sus propios deseos,
los profetas les dicen: “¡No les sucederá nada malo!”.
18 »¿Ha
estado alguno de estos profetas en la presencia del Señor
para escuchar lo que en realidad dice?
¿Acaso alguno de ellos se ha interesado lo suficiente
como para escuchar?
19 ¡Miren! El enojo del Señor estalla como una
tormenta,
como un torbellino que se arremolina sobre la cabeza de
los perversos.
20 El enojo del Señor no disminuirá
hasta que termine con todo lo que él tenía pensado.
En los días futuros,
ustedes entenderán todo esto con claridad.
21 »Yo
no envié a estos profetas,
sin embargo, van de un lado a otro afirmando hablar en
mi nombre.
No les he dado ningún mensaje,
pero aun así siguen profetizando.
22 Si hubieran estado en mi presencia y me hubieran
escuchado,
habrían hablado mis palabras
y habrían hecho que mi pueblo se apartara
de sus malos caminos y sus malas acciones.
23 ¿Soy acaso Dios solo de cerca?—dice el Señor—.
No, al mismo tiempo estoy lejos.
24 ¿Puede alguien esconderse de mí en algún lugar
secreto?
¿Acaso no estoy en todas partes en los cielos y en la
tierra?»,
dice el Señor.
25 «He
oído a estos profetas decir: “Escuchen el sueño que Dios me dio anoche”. Y
después pasan a decir mentiras en mi nombre. 26 ¿Hasta
cuándo seguirá esto? Si son profetas, son profetas del engaño, pues inventan
todo lo que dicen. 27 Con decir estos sueños
falsos, pretenden hacer que mi pueblo me olvide, tal como lo hicieron sus
antepasados, al rendir culto a los ídolos de Baal.
28 »Que
estos falsos profetas cuenten sus sueños,
pero que mis verdaderos mensajeros proclamen todas mis
palabras con fidelidad.
¡Hay diferencia entre la paja y el grano!
29 ¿No quema mi palabra como el fuego?
—dice el Señor—.
¿No es como un martillo poderoso
que hace pedazos una roca?
30 »Por
lo tanto—dice el Señor—, estoy en contra de estos profetas que se roban
mensajes el uno al otro y alegan que provienen de mí. 31 Estoy
en contra de estos profetas que con mucha labia dicen: “¡Esta profecía es
del Señor!”. 32 Yo estoy contra estos falsos
profetas. Sus sueños imaginarios son mentiras descaradas que llevan a mi pueblo
a pecar. Yo no los envié ni los nombré, y no tienen ningún mensaje para mi
pueblo. ¡Yo, el Señor, he hablado!
Falsas profecías y falsos profetas
33 »Supongamos
que alguien del pueblo o uno de los profetas o sacerdotes te pregunta: “Y
ahora, ¿qué profecía te ha encargado el Señor?”. Debes responder:
“¡Ustedes son la carga! ¡El Señor dice que los abandonará!”.
34 »Si
algún profeta, sacerdote o alguien más dice: “Tengo una profecía
del Señor”, castigaré a tal persona junto con toda su familia. 35 Ustedes
deberán preguntarse el uno al otro: “¿Cuál es la respuesta del Señor?” o
“¿Qué dice el Señor?”. 36 Ya dejen de usar
esta frase: “Una profecía del Señor”. La gente la usa para darle
importancia a sus propias ideas, tergiversando las palabras de nuestro Dios, el
Dios viviente, el Señor de los Ejércitos Celestiales.
37 »Esto
deberás decir a los profetas: “¿Cuál es la respuesta del Señor?” o “¿Qué
dice el Señor?”. 38 Pero supongamos que
responden: “¡Esta es una profecía del Señor!”. Entonces deberás decir:
“Esto dice el Señor: ‘Debido a que han usado la frase “una profecía
del Señor”, aun cuando les advertí que no la usaran, 39 me
olvidaré de ustedes por completo. Los expulsaré de mi presencia, junto con
esta ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados. 40 Los
haré objeto de burla y su nombre será infame a lo largo de los siglos’”».
Higos buenos y malos
24 Después
de que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterró a Joaquín, hijo de
Joacim, rey de Judá, a Babilonia, junto con las autoridades de Judá y todos los
artífices y los artesanos, el Señor me dio la siguiente visión. Vi
dos canastas de higos colocadas frente al templo del Señor en
Jerusalén. 2 Una canasta estaba llena de higos
frescos y maduros, mientras que la otra tenía higos malos, tan podridos que no
podían comerse.
3 Entonces
el Señor me preguntó:
—¿Qué ves, Jeremías?
—Higos—contesté—, algunos muy buenos y otros muy
malos, tan podridos que no pueden comerse.
4 Entonces
el Señor me dio este mensaje: 5 «Esto
dice el Señor, Dios de Israel: los higos buenos representan a los
desterrados que yo envié de Judá a la tierra de los babilonios. 6 Velaré
por ellos, los cuidaré y los traeré de regreso a este lugar. Los edificaré y no
los derribaré. Los plantaré y no los desarraigaré. 7 Les
daré un corazón que me reconozca como el Señor. Ellos serán mi pueblo y yo
seré su Dios, porque se volverán a mí de todo corazón.
8 »Sin
embargo, los higos malos—dijo el Señor—representan al rey Sedequías de
Judá, a sus funcionarios, a todo el pueblo que quedó en Jerusalén y a los que
viven en Egipto. Los trataré como a higos malos, tan podridos que no pueden
comerse. 9 Los haré objeto de horror y un símbolo
de maldad para todas las naciones de la tierra. En todos los lugares donde yo
los disperse, serán objetos de desprecio y de burla. Los maldecirán y se
mofarán de ellos. 10 Les enviaré guerra, hambre y
enfermedad hasta que desaparezcan de la tierra de Israel, tierra que les di a
ellos y a sus antepasados».
Setenta años de cautiverio
25 Este
mensaje del Señor, para todo el pueblo de Judá, le vino a Jeremías durante
el cuarto año del reinado de Joacim sobre Judá. Este fue el año en que el
rey Nabucodonosor de Babilonia comenzó a reinar.
2 Jeremías
el profeta le dijo a todo el pueblo de Judá y de Jerusalén: 3 «Durante
los últimos veintitrés años—desde el año trece del reinado de Josías, hijo de
Amón, rey de Judá, hasta ahora—el Señor me ha estado dando sus
mensajes. Yo se los he comunicado con toda fidelidad, pero ustedes no han
querido escuchar.
4 »Una
y otra vez, el Señor les ha enviado a sus siervos, los profetas, pero
ustedes no escucharon ni prestaron atención. 5 Todas
las veces el mensaje fue: “Apártense de su mal camino y de sus malas acciones.
Solo entonces los dejaré vivir en esta tierra que el Señor les dio a
ustedes y a sus antepasados para siempre. 6 No
provoquen mi enojo al rendir culto a ídolos que ustedes hicieron con sus
propias manos. Entonces no les haré ningún daño”.
7 »Pero
ustedes no querían escucharme—dice el Señor—. Me pusieron furioso al
rendir culto a ídolos hechos con sus propias manos y trajeron sobre ustedes
todos los desastres que ahora sufren. 8 Ahora
el Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Como ustedes no me han
escuchado, 9 reuniré a todos los ejércitos del
norte bajo el mando de Nabucodonosor, rey de Babilonia, a quien nombré mi
representante. Los traeré contra esta tierra, contra su gente y contra las
naciones vecinas. A ustedes los destruiré por completo y los convertiré en
objeto de horror, desprecio y ruina para siempre. 10 Quitaré
de ustedes la risa y las canciones alegres. No se oirán más las voces felices
de los novios ni de las novias. Las piedras de molino se acallarán y las luces
de las casas se apagarán. 11 Toda la tierra se
convertirá en una desolada tierra baldía. Israel y las naciones vecinas
servirán al rey de Babilonia por setenta años.
12 »”Entonces,
después que hayan pasado los setenta años de cautiverio, castigaré al rey de
Babilonia y a su pueblo por sus pecados—dice el Señor—. Haré del país de
los babilonios una tierra baldía para siempre. 13 Traeré
sobre ellos todos los terrores que prometí en este libro, todos los castigos
contra las naciones anunciados por Jeremías. 14 Muchas
naciones y grandes reyes esclavizarán a los babilonios, así como ellos
esclavizaron a mi pueblo. Los castigaré en proporción al sufrimiento que le
ocasionaron a mi pueblo”».
La copa del enojo del Señor
15 Esto
me dijo el Señor, Dios de Israel: «Toma de mi mano la copa de mi enojo,
que está llena hasta el borde, y haz que todas las naciones a las que te envíe
beban de ella. 16 Cuando la beban se tambalearán,
enloquecidos por la guerra que enviaré contra ellos».
17 Así
que tomé la copa del enojo del Señor e hice que todas las naciones
bebieran de ella, cada nación a la que el Señor me envió. 18 Fui
a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá, y sus reyes y funcionarios bebieron
de la copa. Desde ese día hasta ahora ellos han sido una ruina desolada, un
objeto de horror, desprecio y maldición. 19 Le di
la copa al faraón, rey de Egipto, a sus asistentes, a sus funcionarios y a todo
su pueblo, 20 junto con todos los extranjeros que
vivían en esa tierra. También se la di a todos los reyes de la tierra de Uz, a
los reyes de las ciudades filisteas de Ascalón, Gaza y Ecrón, y a lo que queda
de Asdod. 21 Después les di la copa a las naciones
de Edom, Moab y Amón, 22 a los reyes de Tiro y
Sidón, y a los reyes de las regiones al otro lado del mar. 23 Se
la di a Dedán, a Tema, a Buz y a la gente que vive en lugares remotos. 24 Se
la di a los reyes de Arabia, a los reyes de las tribus nómadas del
desierto 25 y a los reyes de Zimri, Elam y
Media. 26 Se la di a los reyes de los países del
norte, lejanos y cercanos, uno tras otro, es decir, a todos los reinos del
mundo. Finalmente, el mismo rey de Babilonia bebió de la copa del enojo
del Señor.
27 Entonces
el Señor me dijo: «Ahora diles: “Esto dice el Señor de los
Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ‘Beban de la copa de mi enojo.
Emborráchense y vomiten; caigan para nunca más levantarse, porque envío guerras
terribles contra ustedes’”. 28 Ahora bien, si se
niegan a aceptar la copa, diles: “El Señor de los Ejércitos
Celestiales dice: ‘No les queda más que beberla. 29 He
comenzado a castigar a Jerusalén, la ciudad que lleva mi nombre. ¿Acaso los
dejaría a ustedes sin castigo? No, no escaparán del desastre. Enviaré guerra
contra todas las naciones de la tierra. ¡Yo, el Señor de los
Ejércitos Celestiales, he hablado!’”.
30 »Ahora,
profetiza todas estas cosas y diles:
»“El Señor rugirá contra su propia
tierra
desde su santa morada en el cielo.
Él gritará como los que pisan las uvas;
gritará contra todos los habitantes de la tierra.
31 Su grito de juicio llegará hasta los confines de la
tierra,
porque el Señor presentará su caso contra
todas las naciones.
Él juzgará a todos los habitantes de la tierra,
y matará con la espada a los perversos.
¡Yo, el Señor, he hablado!”».
32 Esto
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«¡Miren! ¡Nación tras nación sufrirá calamidades!
¡Se está levantando un gran torbellino de furia
desde los rincones más distantes de la tierra!».
33 En
aquel día, los que el Señor haya masacrado llenarán la tierra de un
extremo a otro. Nadie llorará por ellos ni juntará sus cuerpos para
enterrarlos. Estarán esparcidos sobre el suelo como estiércol.
34 ¡Lloren
y giman, pastores malvados!
¡Revuélquense en el polvo, líderes del rebaño!
Ha llegado el momento de su matanza;
ustedes caerán y se harán añicos como vaso frágil.
35 No encontrarán lugar donde esconderse;
no habrá forma de escapar.
36 Escuchen los gritos desesperados de los pastores.
Los líderes del rebaño gimen en su desesperación
porque el Señor está arruinando sus pastos.
37 Debido al gran enojo del Señor,
los prados tranquilos se convertirán en tierra baldía.
38 Él salió de su guarida como un león fuerte en busca
de su presa,
y la tierra quedará desolada
por la espada del enemigo
y por la ira feroz del Señor.
SALMOS 19
Para el director del coro: salmo de
David.
19 Los
cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento despliega la destreza de sus manos.
2 Día tras día no cesan de hablar;
noche tras noche lo dan a conocer.
3 Hablan sin sonidos ni palabras;
su voz jamás se oye.
4 Sin embargo, su mensaje se ha difundido por toda la
tierra
y sus palabras, por todo el mundo.
Dios preparó un hogar para el sol en los cielos,
5 y este irrumpe como un novio radiante luego de su
boda.
Se alegra como un gran atleta, ansioso por correr la
carrera.
6 El sol sale de un extremo de los cielos
y sigue su curso hasta llegar al otro extremo;
nada puede ocultarse de su calor.
7 Las
enseñanzas del Señor son perfectas;
reavivan el alma.
Los decretos del Señor son confiables;
hacen sabio al sencillo.
8 Los mandamientos del Señor son rectos;
traen alegría al corazón.
Los mandatos del Señor son claros;
dan buena percepción para vivir.
9 La reverencia al Señor es pura;
permanece para siempre.
Las leyes del Señor son verdaderas;
cada una de ellas es imparcial.
10 Son más deseables que el oro,
incluso que el oro más puro.
Son más dulces que la miel,
incluso que la miel que gotea del panal.
11 Sirven de advertencia para tu siervo,
una gran recompensa para quienes las obedecen.
12 ¿Cómo
puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón?
Límpiame de estas faltas ocultas.
13 ¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente!
No permitas que estos pecados me controlen.
Entonces estaré libre de culpa
y seré inocente de grandes pecados.
14 Que
las palabras de mi boca
y la meditación de mi corazón
sean de tu agrado,
oh Señor, mi roca y mi redentor.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”