Julio 20 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 180
JEREMÍAS 45 – 48
Mensaje para Baruc
45 El
profeta Jeremías le dio un mensaje a Baruc, hijo de Nerías, en el cuarto año
del reinado de Joacim, hijo de Josías, después que Baruc escribió todo lo
que Jeremías le había dictado. Le dijo: 2 «Baruc,
esto te dice el Señor, Dios de Israel: 3 “Tú
has dicho: ‘¡Estoy repleto de dificultades! ¿No he sufrido ya lo suficiente? ¡Y
ahora el Señor ha añadido más! Estoy agotado de tanto gemir y no
encuentro descanso’”.
4 »Baruc,
esto dice el Señor: “Destruiré esta nación que construí; arrancaré lo que
planté. 5 ¿Buscas grandes cosas para ti mismo? ¡No
lo hagas! Yo traeré un gran desastre sobre todo este pueblo; pero a ti te daré
tu vida como recompensa dondequiera que vayas. ¡Yo, el Señor, he
hablado!”».
Mensajes para las naciones
46 El
profeta Jeremías recibió del Señor los siguientes mensajes con
relación a las naciones extranjeras.
Mensajes acerca de Egipto
2 En
el cuarto año del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, se dio este
mensaje con relación a Egipto. Fue en ocasión de la batalla de Carquemis cuando
Nabucodonosor de Babilonia venció al faraón Necao, rey de Egipto y a su
ejército, junto al río Éufrates.
3 «¡Preparen
sus escudos
y avancen a la batalla!
4 Ensillen los caballos,
y monten los sementales.
Tomen sus posiciones
y pónganse los cascos.
Afilen las lanzas
y preparen sus armaduras.
5 Pero ¿qué es lo que veo?
El ejército egipcio huye aterrorizado.
Sus hombres de guerra más valientes corren
sin mirar atrás.
A cada paso se llenan de terror
—dice el Señor—.
6 El corredor más veloz no puede huir;
los guerreros más poderosos no pueden escapar.
En el norte, junto al río Éufrates,
tropiezan y caen.
7 »¿Quién
es este que se levanta como el Nilo en tiempos de crecida
e inunda toda la tierra?
8 Es el ejército egipcio
que inunda toda la tierra,
y se jacta de que cubrirá toda la tierra como un diluvio,
destruyendo ciudades y sus habitantes.
9 ¡A la carga, caballos y carros de guerra;
ataquen, poderosos guerreros de Egipto!
¡Vengan, todos ustedes aliados de Etiopía, Libia y Lidia
que son hábiles con el escudo y el arco!
10 Pues este es el día del Señor, el Señor de
los Ejércitos Celestiales,
día para vengarse de sus enemigos.
La espada devorará hasta quedar satisfecha,
¡sí, hasta que se emborrache de la sangre de ustedes!
El Señor, el Señor de los Ejércitos Celestiales, recibirá hoy un
sacrificio
en la tierra del norte, junto al río Éufrates.
11 »Sube
a Galaad en busca de medicina,
¡oh hija virgen de Egipto!
Pero tus muchos tratamientos
no te devolverán la salud.
12 Las naciones han oído de tu vergüenza.
La tierra está llena de tus gritos de desesperación.
Tus guerreros más poderosos chocarán unos contra otros
y caerán juntos».
13 Entonces
el profeta Jeremías recibió del Señor el siguiente mensaje acerca de
los planes de Nabucodonosor para atacar Egipto.
14 «¡Grítenlo
en Egipto!
¡Publíquenlo en las ciudades de Migdol, Menfis y
Tafnes!
Movilícense para la batalla,
porque la espada devorará a todos los que están a su
alrededor.
15 ¿Por qué han caído sus guerreros?
No pueden mantenerse de pie porque
el Señor los derribó.
16 Tropiezan y caen unos sobre otros
y se dicen entre sí:
“Vamos, volvamos a nuestra gente,
a la tierra donde nacimos.
¡Huyamos de la espada del enemigo!”.
17 Allí dirán:
“¡El faraón, rey de Egipto, es un bocón
que perdió su oportunidad!”.
18 »Tan
cierto como que yo vivo—dice el Rey,
cuyo nombre es el Señor de los Ejércitos
Celestiales—,
¡alguien viene contra Egipto
que es tan alto como el monte Tabor
o como el monte Carmelo junto al mar!
19 ¡Hagan las maletas! ¡Prepárense para ir al destierro,
ustedes ciudadanos de Egipto!
La ciudad de Menfis será destruida;
quedará sin un solo habitante.
20 Egipto es tan hermoso como una novilla,
¡pero el tábano del norte ya está en camino!
21 Los mercenarios de Egipto se han vuelto como becerros
engordados.
Ellos también se darán vuelta y huirán,
porque este es el día del gran desastre para Egipto,
un momento de enorme castigo.
22 Egipto huye, silencioso como serpiente que se
desliza.
Los soldados invasores avanzan;
se enfrentan a ella con hachas como si fueran
leñadores.
23 Cortarán a su pueblo como se talan los árboles—dice
el Señor—,
porque son más numerosos que las langostas.
24 Egipto será humillado;
será entregado en manos de la gente del norte».
25 El Señor de
los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, dice: «Castigaré a Amón, el dios de
Tebas y a todos los demás dioses de Egipto. Castigaré a sus gobernantes y
al faraón también, y a todos los que confían en él. 26 Los
entregaré en manos de los que buscan matarlos, al rey Nabucodonosor de
Babilonia y a su ejército. Sin embargo, después la tierra se recuperará de los
estragos de la guerra. ¡Yo, el Señor, he hablado!
27 »Pero
no temas, mi siervo Jacob;
no te desalientes, Israel.
Pues los traeré de regreso a casa desde tierras lejanas,
y tus hijos regresarán del destierro.
Israel regresará a vivir en paz y tranquilidad,
y nadie los atemorizará.
28 No temas, mi siervo Jacob,
porque yo estoy contigo—dice el Señor—.
Destruiré por completo a las naciones donde te envié al destierro,
pero no te destruiré a ti por completo.
Te disciplinaré, pero con justicia;
no puedo dejarte sin castigo».
Mensaje acerca de Filistea
47 Este
es el mensaje que el profeta Jeremías recibió del Señor acerca de los
filisteos de Gaza, antes de que la ciudad fuera conquistada por el ejército
egipcio. 2 Esto dice el Señor:
«Del norte viene un diluvio
que inundará la tierra.
Destruirá la tierra y todo lo que hay en ella,
tanto las ciudades como sus habitantes.
La gente gritará de terror,
y todos en la tierra gemirán.
3 Escuchen el ruido de los cascos de los caballos
y el estruendo de las ruedas de los carros de guerra al
pasar.
Los padres aterrorizados corren desesperados;
ni siquiera miran hacia atrás para ver a sus hijos
indefensos.
4 »Ha
llegado el momento de destruir a los filisteos,
junto con sus aliados de Tiro y Sidón.
Sí, el Señor está destruyendo a los pocos que quedan de los
filisteos,
a esos colonos de la isla de Creta.
5 Gaza será humillada, su cabeza rapada;
Ascalón quedará en silencio.
Ustedes, los que quedan de las costas mediterráneas,
¿hasta cuándo se harán cortaduras en el cuerpo en señal
de duelo?
6 »Oh
espada del Señor,
¿cuándo volverás a descansar?
Vuelve a tu vaina;
descansa y mantente quieta.
7 »¿Pero
cómo se mantendrá quieta
cuando el Señor la ha enviado en una misión?
Pues la ciudad de Ascalón
y el pueblo que vive junto al mar
deben ser destruidos».
Mensaje acerca de Moab
48 Este
es el mensaje que se dio con relación a Moab. Esto dice el Señor de
los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel:
«Qué aflicción le espera a la ciudad de Nebo;
pronto quedará en ruinas.
La ciudad de Quiriataim será humillada y conquistada;
la fortaleza será humillada y derribada.
2 Ya nunca más nadie se jactará de Moab,
porque en Hesbón hay un complot para destruirla.
“Vengan—dicen—, haremos que nunca más sea una nación”.
La ciudad de Madmena también será silenciada;
la espada te seguirá allí.
3 Oigan los gritos que vienen de Horonaim,
gritos de devastación y gran destrucción.
4 Toda Moab está destruida;
sus pequeños clamarán.
5 Sus refugiados lloran amargamente
mientras escalan las colinas de Luhit.
Gritan de terror
mientras bajan la ladera a Horonaim.
6 ¡Huyan por su vida!
¡Escóndanse en el desierto!
7 Puesto que ustedes confiaron en sus riquezas y
habilidades,
serán tomados cautivos.
¡Su dios Quemos, con sus sacerdotes y funcionarios,
serán llevados a tierras distantes!
8 »Todas
las ciudades serán destruidas
y nadie escapará,
ni en las mesetas ni en los valles,
porque el Señor así lo ha dicho.
9 Oh, si Moab tuviera alas
para que volara lejos,
porque sus ciudades quedarán abandonadas
y nadie vivirá en ellas.
10 ¡Malditos los que se rehúsen a hacer el trabajo
del Señor,
los que retengan la espada del derramamiento de sangre!
11 »Desde
sus comienzos, Moab ha vivido en paz;
nunca ha ido al destierro.
Es como el vino que se ha dejado reposar.
No ha sido vertida de botella en botella,
por eso es fragante y suave.
12 Pero pronto se acerca el día—dice el Señor—,
cuando enviaré hombres que la viertan de su vasija.
¡Verterán a Moab
y luego destrozarán la vasija!
13 Por fin Moab se avergonzará de su ídolo Quemos,
como el pueblo de Israel se avergonzó de su becerro de
oro en Betel.
14 »Ustedes
solían jactarse: “Nosotros somos héroes,
hombres valientes de guerra”.
15 Sin embargo, ahora Moab será destruida junto con sus
ciudades.
Sus jóvenes más prometedores son condenados a la
masacre
—dice el Rey, cuyo nombre es el Señor de los
Ejércitos Celestiales—.
16 Pronto se acerca la destrucción de Moab;
se avecina una calamidad amenazante.
17 ¡Amigos de Moab,
lloren y lamenten por esta nación!
¡Miren cómo se ha quebrado el cetro fuerte,
cómo se ha hecho pedazos el hermoso bastón!
18 »Bájense
de su gloria
y siéntense en el polvo, gente de Dibón,
porque los que destruyan a Moab también harán pedazos a Dibón.
Ellos derribarán todas sus torres.
19 Habitantes de Aroer,
párense junto al camino y observen.
Griten a los que huyen de Moab:
“¿Qué sucedió allí?”.
20 »Y
la contestación que reciben es:
“¡Moab queda en ruinas, deshonrada;
lloren y giman!
Anúncienlo en las orillas del río Arnón:
¡Moab ha sido destruida!”.
21 Se derramó el juicio sobre las ciudades de la meseta,
sobre Holón, Jahaza y Mefaat,
22 sobre Dibón, Nebo y Bet-diblataim,
23 sobre Quiriataim, Bet-gamul y
Bet-meón,
24 sobre Queriot y Bosra,
todas las ciudades de Moab, lejanas y cercanas.
25 »El
poder de Moab ha llegado a su fin.
Su brazo ha sido quebrado—dice el Señor—.
26 Dejen que se tambalee y caiga como un borracho,
porque se ha rebelado contra el Señor.
Moab se revolcará en su propio vómito
y será ridiculizada por todos.
27 ¿No ridiculizaste tú a los israelitas?
¿Fueron ellos acaso sorprendidos en compañía de
ladrones
para que tú los desprecies como lo haces?
28 »Ustedes,
habitantes de Moab,
huyan de sus ciudades y vivan en cuevas.
Escóndanse como palomas que anidan
en las hendiduras de las rocas.
29 Todos hemos oído de la soberbia de Moab,
porque su orgullo es muy grande.
Sabemos de su orgullo altanero,
de su arrogancia y de su corazón altivo.
30 Yo conozco su insolencia
—dice el Señor—,
pero sus alardes están vacíos,
tan vacíos como sus hechos.
31 Así que ahora gimo por Moab;
de veras, me lamentaré por Moab.
Mi corazón está quebrantado por los hombres de
Kir-hareset.
32 »Pueblo
de Sibma, rico en viñedos,
lloraré por ti aún más de lo que lloré por Jazer.
Tus extensas vides en otro tiempo llegaban hasta el mar Muerto,
¡pero el destructor te ha dejado desnudo
y cosechó tus uvas y frutos de verano!
33 El gozo y la alegría desaparecieron de la fructífera
Moab;
los lagares no producen vino.
Nadie pisa las uvas dando gritos de alegría.
Hay gritos, sí, pero no de alegría.
34 »En
cambio, se pueden oír terribles gritos de terror desde Hesbón hasta Eleale y
Jahaza; desde Zoar hasta Horonaim y Eglat-selisiya. Incluso las aguas de Nimrim
ya están secas.
35 »Acabaré
con Moab—dice el Señor—, porque la gente ofrece sacrificios en los altares
paganos y quema incienso a sus dioses falsos. 36 Mi
corazón gime como una flauta por Moab y Kir-hareset porque ha desaparecido toda
su riqueza. 37 La gente se rapa la cabeza y se
afeita la barba en señal de luto. Se hacen cortaduras en las manos y se ponen
ropa de tela áspera. 38 Hay llanto y dolor en cada
hogar moabita y en cada calle. Pues hice pedazos a Moab como a una vasija vieja
y despreciada. 39 ¡Cómo quedó hecha añicos!
¡Escuchen los lamentos! ¡Miren la vergüenza de Moab! Se ha vuelto objeto de
burla, ejemplo de ruina para todos sus vecinos».
40 Esto
dice el Señor:
«¡Miren! El enemigo cae en picada como un águila,
desplegando sus alas sobre Moab.
41 Sus ciudades caerán
y sus fortalezas serán tomadas.
Aun los guerreros más poderosos
estarán en agonía como mujeres en trabajo de parto.
42 Moab ya no será más una nación
porque se jactó ante el Señor.
43 »Terror,
trampas y redes serán tu suerte,
oh Moab—dice el Señor—.
44 Los que huyan en terror caerán en una trampa,
y los que escapen de la trampa serán apresados por una
red.
Me aseguraré de que no escapes
porque ha llegado el tiempo de tu juicio
—dice el Señor—.
45 Los habitantes huyen hasta Hesbón,
pero no pueden continuar
porque sale fuego de Hesbón,
la antigua casa de Sehón,
fuego que devora toda la tierra
junto con toda su gente rebelde.
46 »¡Qué
aflicción te espera, oh pueblo de Moab!
¡El pueblo del dios Quemos queda destruido!
Tus hijos y tus hijas fueron llevados cautivos.
47 Pero en los días venideros
restableceré el bienestar de Moab.
¡Yo, el Señor, he hablado!».
Aquí termina la profecía de Jeremías acerca de
Moab.
SALMOS 25
Salmo de David.
25 Oh Señor,
te entrego mi vida.
2 ¡Confío en ti, mi Dios!
No permitas que me avergüencen,
ni dejes que mis enemigos se regodeen en mi derrota.
3 Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado,
pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar
a otros.
4 Muéstrame
la senda correcta, oh Señor;
señálame el camino que debo seguir.
5 Guíame con tu verdad y enséñame,
porque tú eres el Dios que me salva.
Todo el día pongo en ti mi esperanza.
6 Recuerda, oh Señor, tu compasión y tu amor
inagotable,
que has mostrado desde hace siglos.
7 No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi
juventud.
Acuérdate de mí a la luz de tu amor inagotable,
porque tú eres misericordioso, oh Señor.
8 El Señor es
bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan
descarriados.
9 Guía a los humildes para que hagan lo correcto;
les enseña su camino.
10 El Señor guía con fidelidad y amor
inagotable
a todos los que obedecen su pacto y cumplen sus
exigencias.
11 Por
el honor de tu nombre, oh Señor,
perdona mis pecados, que son muchos.
12 ¿Quiénes son los que temen al Señor?
Él les mostrará el sendero que deben elegir.
13 Vivirán en prosperidad,
y sus hijos heredarán la tierra.
14 El Señor es amigo de los que le temen;
a ellos les enseña su pacto.
15 Mis ojos están siempre puestos en el Señor,
porque él me rescata de las trampas de mis enemigos.
16 Vuélvete
a mí y ten misericordia de mí,
porque estoy solo y profundamente angustiado.
17 Mis problemas van de mal en peor,
¡oh, líbrame de todos ellos!
18 Siente mi dolor, considera mis dificultades
y perdona todos mis pecados.
19 Mira cuántos enemigos tengo,
¡y de qué manera despiadada me odian!
20 ¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos!
No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me
refugio.
21 Que la integridad y la honestidad me protejan,
porque en ti pongo mi esperanza.
22 Oh
Dios, rescata a Israel
de todos sus problemas.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”