Agosto 01 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 192
EZEQUIEL 22 – 24
Los pecados de Jerusalén
22 Entonces
recibí este mensaje del Señor: 2 «Hijo de
hombre, ¿estás listo para juzgar a Jerusalén? ¿Estás preparado para juzgar a
esta ciudad de asesinos? Denuncia públicamente sus pecados detestables 3 y
dale este mensaje de parte del Señor Soberano: “Ciudad de asesinos,
condenada y maldita—ciudad de ídolos, inmunda y repugnante— 4 eres
culpable por la sangre que has derramado. Te has contaminado con los ídolos que
hiciste. ¡Ha llegado el día de tu destrucción! Has llegado al fin de tus días.
Te convertiré en objeto de burla en todos los países. 5 Ciudad
infame y llena de confusión, de ti se burlarán pueblos lejanos y cercanos.
6 »”Cada
uno de los líderes de Israel que vive dentro de tus murallas está decidido a
derramar sangre. 7 A los padres y a las madres se
les trata con desprecio. Los extranjeros están obligados a pagar por
protección. Los huérfanos y las viudas que viven en medio de ti son objeto de
abusos y maltratos. 8 Desprecias mis objetos santos
y profanas mis días de descanso. 9 Hay quienes
acusan falsamente a otros y los envían a la muerte. Estás llena de gente que
rinde culto a ídolos y hace cosas obscenas. 10 Hay
entre ustedes hombres que se acuestan con la esposa de su padre y que obligan a
las mujeres a tener relaciones sexuales con ellos durante su período
menstrual. 11 Dentro de tus murallas viven hombres
que cometen adulterio con la mujer de su vecino, que deshonran a sus nueras o
violan a sus propias hermanas. 12 Por todas partes
hay asesinos a sueldo, prestamistas usureros y extorsionistas. Ni siquiera
piensan en mí ni en mis mandatos, dice el Señor Soberano.
13 »”Sin
embargo, ahora yo bato las palmas con indignación por tus ganancias deshonestas
y tu derramamiento de sangre. 14 ¿Qué tan fuerte y
valiente serás en el día del juicio? Yo, el Señor, he hablado y cumpliré
lo que he dicho. 15 Te esparciré por todas las
naciones y te limpiaré de tu maldad; 16 y cuando
sea deshonrado entre las naciones a causa de ti, sabrás que yo soy
el Señor”».
El horno purificador del Señor
17 Luego
recibí este mensaje del Señor: 18 «Hijo de
hombre, los israelitas son la escoria inservible que queda después de fundir la
plata. Son los desechos que sobran: una mezcla inútil de cobre, estaño, hierro
y plomo. 19 Entonces diles: “Esto dice
el Señor Soberano: ‘Dado que todos son escoria inservible, los traeré
a mi crisol en Jerusalén. 20 Así como en un horno
se funde plata, cobre, hierro, plomo y estaño, los fundiré a ustedes con el
calor de mi furia. 21 Los reuniré y los soplaré con
el fuego de mi enojo, 22 y se fundirán como la
plata en el intenso calor. Entonces sabrán que yo, el Señor, he derramado
mi furia sobre ustedes’”».
Pecados de los líderes de Israel
23 Nuevamente
recibí un mensaje del Señor: 24 «Hijo de
hombre, dale este mensaje al pueblo de Israel: “En el día de mi indignación,
serás como tierra contaminada, una tierra sin lluvia. 25 Tus
príncipes traman conspiraciones tal como los leones que acechan su presa.
Devoran a los inocentes apoderándose de sus tesoros y quitándoles su riqueza
mediante la extorsión; y dejan viudas a muchas mujeres del país. 26 Tus
sacerdotes desobedecieron mis enseñanzas y profanaron mis objetos santos. No
hacen ninguna diferencia entre lo que es santo y lo que no es, tampoco enseñan
a mi pueblo la diferencia entre lo que es ceremonialmente puro e impuro.
Desprecian mis días de descanso, de modo que soy deshonrado entre ellos. 27 Tus
líderes son como lobos que despedazan a sus víctimas. ¡En realidad destruyen
vidas a cambio de dinero! 28 Y tus profetas los
encubren dando falsas visiones y predicciones mentirosas. Dicen: ‘Mi mensaje
proviene del Señor Soberano’, cuando en realidad
el Señor no les ha dicho ni una sola palabra. 29 Hasta
la gente común oprime a los pobres, les roba a los necesitados y priva de
justicia a los extranjeros.
30 »”Busqué
a alguien que pudiera reconstruir la muralla de justicia que resguarda al país.
Busqué a alguien que se pusiera en la brecha de la muralla para que yo no
tuviera que destruirlos, pero no encontré a nadie. 31 Por
eso ahora derramaré mi furia sobre ellos y los consumiré con el fuego de mi
enojo. Haré recaer sobre su cabeza todo el castigo por cada uno de sus pecados.
¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!”».
Adulterio de dos hermanas
23 Recibí
este mensaje de parte del Señor: 2 «Hijo de
hombre, había una vez dos hermanas que eran hijas de la misma madre. 3 Ambas
se hicieron prostitutas en Egipto. Incluso cuando eran jovencitas, dejaban que
los hombres manosearan sus senos. 4 La mayor se
llamaba Aholá, y su hermana era Aholibá. Yo me casé con ellas y me dieron hijos
e hijas. Me refiero a Samaria y a Jerusalén, pues Aholá es Samaria y Aholibá es
Jerusalén.
5 »Luego
Aholá sintió deseos sensuales por otros amantes y no por mí, así que entregó su
amor a los oficiales asirios. 6 Eran todos jóvenes
atractivos: capitanes y comandantes hermosamente vestidos de azul que conducían
los carros de guerra. 7 Así que se prostituyó con
los hombres más deseables de Asiria, rindiendo culto a sus ídolos y
contaminándose. 8 Cuando salió de Egipto, no
abandonó la prostitución, sino que continuó tan depravada como en su juventud,
cuando los egipcios se acostaban con ella, le manoseaban los senos y la tenían
como prostituta.
9 »Entonces
la entregué a sus amantes asirios, a quienes ella tanto deseaba. 10 Ellos
la desnudaron, se llevaron a sus hijos como esclavos y luego la mataron.
Después de recibir su castigo, su mala fama llegó a oídos de todas las mujeres
de la tierra.
11 »Sin
embargo, Aholibá siguió los mismos pasos, a pesar de que vio todo lo que le
había ocurrido a su hermana Aholá. Se corrompió todavía más y se entregó por
completo a sus pasiones sexuales y a la prostitución. 12 Aduló
a todos los oficiales asirios, esos capitanes y comandantes con hermosos
uniformes, esos jóvenes que conducían carros de guerra, todos apuestos y
deseables. 13 Yo vi cómo iba corrompiéndose, igual
que su hermana mayor.
14 »Luego
llevó su prostitución a tal extremo que se enamoró de imágenes pintadas en un
muro, imágenes de oficiales militares babilonios con llamativos uniformes
rojos, 15 que portaban magníficos cinturones y
sobre la cabeza turbantes grandes y distinguidos. Estaban vestidos como
oficiales de carros de guerra de la tierra de Babilonia. 16 Cuando
ella vio esas imágenes, anheló entregarse a ellos y envió mensajeros a
Babilonia para invitarlos a que la visitaran. 17 Entonces
vinieron y cometieron adulterio con ella, y la corrompieron en la cama del
amor. No obstante, después de contaminarse con ellos, los rechazó con asco.
18 »Asimismo,
yo sentí asco por Aholibá y la rechacé, tal como había rechazado a su hermana,
porque se exhibió delante de ellos y se les entregó para satisfacerles sus
pasiones sexuales. 19 Sin embargo, ella se
prostituyó mucho más recordando su juventud cuando se había prostituido en
Egipto. 20 Sintió deseos sensuales por sus amantes
con órganos sexuales tan grandes como los del burro, que eyaculan como un
caballo. 21 Y así, Aholibá, reviviste el pasado,
esos días de jovencita en Egipto, cuando dejaste que te manosearan los senos
por primera vez.
El Señor juzga a Aholibá
22 »Por
lo tanto, Aholibá, esto dice el Señor Soberano: de todas partes
enviaré a tus amantes contra ti, esas mismas naciones de las que te alejaste
con asco. 23 Pues los babilonios vendrán con todos
los caldeos de Pecod, de Soa y de Coa. Junto con ellos llegarán todos los
asirios, esos jóvenes y apuestos capitanes, comandantes, oficiales de carros de
guerra y demás oficiales de alto rango, cada uno montado a caballo. 24 Todos
ellos vendrán contra ti desde el norte con carros de guerra, carretas y un
gran ejército preparado para atacar. Tomarán posiciones de batalla por todas
partes y te rodearán de hombres armados con escudos y yelmos. Yo te entregaré a
ellos para castigarte, a fin de que hagan contigo lo que quieran. 25 Descargaré
sobre ti el enojo de mis celos y ellos te tratarán con dureza. Te cortarán la
nariz y las orejas, y a los sobrevivientes los matarán a espada. Se llevarán a
tus hijos cautivos y quemarán todo lo que quede. 26 Te
arrancarán tus hermosas ropas y joyas. 27 De ese
modo pondré fin a la lascivia y a la prostitución que trajiste de Egipto. Nunca
más tus ojos anhelarán aquellas cosas ni recordarás con nostalgia tus días en
Egipto.
28 »Pues
esto dice el Señor Soberano: ciertamente te entregaré a tus enemigos,
a esos que detestas, a quienes rechazaste. 29 Te
tratarán con odio, te robarán todo lo que tienes y te dejarán completamente
desnuda. Tu vergonzosa prostitución quedará a la vista de todo el mundo. 30 Tú
misma te provocaste todo esto al prostituirte con otras naciones y contaminarte
con todos sus ídolos. 31 Por haber seguido los
pasos de tu hermana, te obligaré a beber de la misma copa de terror que ella
bebió.
32 »Sí,
esto dice el Señor Soberano:
»Beberás de la copa de terror de tu hermana,
una copa grande y profunda,
que está llena hasta el borde
de burla y de desprecio.
33 Te llenarás de borrachera y angustia,
pues tu copa rebosa de aflicción y desolación;
es la misma copa que bebió tu hermana, Samaria.
34 Beberás toda esa copa de terror
hasta la última gota.
Luego la romperás en pedazos
y te golpearás el pecho en señal de angustia.
¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!
35 »Y
porque te olvidaste de mí y me diste la espalda, esto dice
el Señor Soberano: tendrás que sufrir las consecuencias de toda tu
lascivia y de tu prostitución».
El Señor juzga a las dos
hermanas
36 El Señor me
dijo: «Hijo de hombre, debes acusar a Aholá y Aholibá de todos sus pecados
detestables. 37 Ellas han cometido adulterio y
homicidio: adulterio al rendir culto a ídolos y homicidio al quemar en
sacrificio a los hijos que me habían dado. 38 ¡Además,
contaminaron mi templo y profanaron mi día de descanso! 39 ¡El
mismo día que ofrecieron a sus hijos en sacrificio a ídolos, se atrevieron a
venir a mi templo para adorar! Entraron y contaminaron mi casa.
40 »Ustedes,
hermanas, enviaron mensajeros a tierras lejanas para conseguir hombres. Cuando
ellos llegaron, ustedes se bañaron, se pintaron los párpados y se pusieron sus
mejores joyas para recibirlos. 41 Se sentaron junto
a ellos en un sofá con hermosos bordados y pusieron mi incienso y mi aceite
especial sobre una mesa servida ante ustedes. 42 Desde
su habitación llegaba el ruido de muchos hombres en plena juerga. Eran hombres
lujuriosos y borrachos provenientes del desierto, que les pusieron
brazaletes en las muñecas y hermosas coronas sobre la cabeza. 43 Entonces
dije: “Si realmente quieren tener sexo con prostitutas viejas y estropeadas
como estas, ¡que lo hagan!”. 44 Y eso fue lo que
hicieron. Tuvieron sexo con Aholá y Aholibá, esas prostitutas
desvergonzadas. 45 Sin embargo, gente recta juzgará
a esas ciudades hermanas por lo que verdaderamente son: adúlteras y asesinas.
46 »Ahora
bien, esto dice el Señor Soberano: manda a un ejército contra ellas y
entrégalas para que las aterroricen y las saqueen. 47 Pues
sus enemigos las apedrearán y las matarán a espada. Masacrarán a sus hijos e
hijas y quemarán sus casas. 48 De ese modo acabaré
con la lascivia y la idolatría en la tierra y mi castigo servirá de advertencia
a todas las mujeres para que no sigan el mal ejemplo de ustedes. 49 Recibirán
su merecido por su prostitución: por rendir culto a ídolos. Así es, recibirán
todo el castigo. Entonces sabrán que yo soy el Señor Soberano».
Señal de la olla
24 El
15 de enero, durante el noveno año de cautividad del rey Joaquín, recibí
este mensaje del Señor: 2 «Hijo de hombre,
anota la fecha de hoy, porque en este preciso día el rey de Babilonia comenzará
el ataque contra Jerusalén. 3 Luego transmíteles a
esos rebeldes, mediante una ilustración, este mensaje de parte
del Señor Soberano:
»“Pon una olla al fuego
y échale un poco de agua.
4 Llénala con trozos selectos de carne:
de cadera, de lomo
y de los cortes más tiernos.
5 Usa solo las mejores ovejas del rebaño
y amontona leña en el fuego, debajo de la olla.
Hierve el contenido de la olla,
y cocina los huesos junto con la carne.
6 »”Ahora
bien, esto dice el Señor Soberano:
¡qué aflicción le espera a Jerusalén,
ciudad de asesinos!
Ella es una olla de cocina
cuya corrupción no puede limpiarse.
Saca los trozos de carne al azar,
porque ningún pedazo es mejor que otro.
7 Pues la sangre de sus homicidios
quedó salpicada en las rocas.
¡Ni siquiera se derramó en el suelo
donde el polvo podría cubrirla!
8 Así que yo salpicaré su sangre en una roca
para que todos vean
una expresión de mi enojo
y mi venganza contra ella.
9 »”Esto
dice el Señor Soberano:
¡Qué aflicción le espera a Jerusalén,
ciudad de asesinos!
Yo mismo amontonaré leña debajo de ella.
10 ¡Sí, échale más leña!
Que ardan las llamas para que hierva la olla.
Cocina la carne con muchas especias
y después quema los huesos.
11 Luego deja la olla vacía sobre los carbones
encendidos.
¡Que se caliente al rojo vivo!
Que se quemen la inmundicia y la corrupción.
12 Pero es un caso perdido;
la corrupción no puede limpiarse.
Así que échala al fuego.
13 Tu impureza es tu lascivia
y la corrupción fruto de tu idolatría.
Yo traté de limpiarte,
pero tú te negaste.
Ahora quedarás en tu inmundicia
hasta que sacie mi furia contra ti”.
14 »¡Yo,
el Señor, he hablado! Ha llegado la hora y no me contendré. No cambiaré de
parecer ni tendré compasión de ti. Serás juzgada por tus acciones perversas,
dice el Señor Soberano».
Muerte de la esposa de Ezequiel
15 Luego
recibí este mensaje del Señor: 16 «Hijo de
hombre, de un solo golpe te quitaré tu tesoro más querido; sin embargo, no
debes expresar ningún dolor ante su muerte. No llores; que no haya
lágrimas. 17 Gime en silencio, pero sin que haya
lamentos junto a su tumba. No te descubras la cabeza ni te quites las
sandalias. No cumplas con los ritos acostumbrados en el tiempo de duelo ni
aceptes la comida de los amigos que se acerquen a consolarte».
18 Así
que, por la mañana, anuncié ese mensaje al pueblo y por la tarde mi esposa
murió. A la mañana siguiente hice todo lo que se me indicó. 19 Entonces
la gente me preguntó: «¿Qué significa todo esto? ¿Qué tratas de decirnos?».
20 Así
que les contesté: «Recibí un mensaje del Señor, 21 quien
me dijo que se lo transmitiera a los israelitas. Esto dice
el Señor Soberano: “Contaminaré mi templo, que es fuente de seguridad
y orgullo para ustedes, el lugar en el que se deleita su corazón. Los hijos y
las hijas que dejaron en Judá serán masacrados a espada. 22 Entonces
ustedes harán lo mismo que hizo Ezequiel. No harán duelo en público ni se
consolarán entre ustedes comiendo lo que les traigan sus amigos. 23 Se
dejarán la cabeza cubierta y no se quitarán las sandalias. No harán luto ni
llorarán, pero se consumirán a causa de sus pecados. Gemirán entre ustedes
mismos por todo el mal que hicieron. 24 Ezequiel
les sirve de ejemplo; ustedes harán lo mismo que él. Y cuando llegue ese
tiempo, sabrán que yo soy el Señor Soberano”».
25 Luego
el Señor me dijo: «Hijo de hombre, el día que les quite su
fortaleza—su alegría y su gloria, el deseo de su corazón, su tesoro más
querido—también les quitaré a sus hijos e hijas. 26 Ese
día, un sobreviviente llegará desde Jerusalén a Babilonia para contarte lo que
sucedió. 27 Cuando llegue, enseguida recuperarás la
voz para que hables con él y serás un símbolo para los de este pueblo. Entonces
ellos sabrán que yo soy el Señor».
SALMOS 37
Salmo de David.
37 No
te inquietes a causa de los malvados
ni tengas envidia de los que hacen lo malo.
2 Pues como la hierba, pronto se desvanecen;
como las flores de primavera, pronto se marchitan.
3 Confía
en el Señor y haz el bien;
entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás.
4 Deléitate en el Señor,
y él te concederá los deseos de tu corazón.
5 Entrega
al Señor todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará.
6 Él hará resplandecer tu inocencia como el amanecer,
y la justicia de tu causa brillará como el sol de
mediodía.
7 Quédate
quieto en la presencia del Señor,
y espera con paciencia a que él actúe.
No te inquietes por la gente mala que prospera,
ni te preocupes por sus perversas maquinaciones.
8 ¡Ya
no sigas enojado!
¡Deja a un lado tu ira!
No pierdas los estribos,
que eso únicamente causa daño.
9 Pues los perversos serán destruidos,
pero los que confían en el Señor poseerán la
tierra.
10 Pronto
los perversos desaparecerán;
por más que los busques, no los encontrarás.
11 Los humildes poseerán la tierra
y vivirán en paz y prosperidad.
12 Los
malvados conspiran contra los justos;
les gruñen de manera desafiante.
13 Pero el Señor simplemente se ríe,
porque ve que el día de su juicio se acerca.
14 Los
perversos sacan sus espadas
y ponen cuerdas a sus arcos
para matar al pobre y al oprimido,
para masacrar a los que hacen lo correcto.
15 Pero sus espadas atravesarán su propio corazón,
y se les quebrarán los arcos.
16 Es
mejor ser justo y tener poco
que ser malvado y rico.
17 Pues la fuerza de los malvados será destrozada,
pero el Señor cuida a los justos.
18 Día
a día el Señor cuida a los inocentes,
y ellos recibirán una herencia que permanece para
siempre.
19 No serán avergonzados en tiempos difíciles;
tendrán más que suficiente aun en tiempo de hambre.
20 Pero
los perversos morirán;
los enemigos del Señor son como las flores
del campo,
desaparecerán como el humo.
21 Los
perversos piden prestado y nunca pagan,
pero los justos dan con generosidad.
22 Los bendecidos por el Señor poseerán la
tierra,
pero aquellos a quienes él maldice, morirán.
23 El Señor dirige
los pasos de los justos;
se deleita en cada detalle de su vida.
24 Aunque tropiecen, nunca caerán,
porque el Señor los sostiene de la mano.
25 Una
vez fui joven, ahora soy anciano,
sin embargo, nunca he visto abandonado al justo
ni a sus hijos mendigando pan.
26 Los justos siempre prestan con generosidad
y sus hijos son una bendición.
27 Aléjate
del mal y haz el bien,
y vivirás en la tierra para siempre.
28 Pues el Señor ama la justicia
y nunca abandonará a los justos.
Los mantendrá a salvo para siempre,
pero los hijos de los perversos morirán.
29 Los justos poseerán la tierra
y vivirán allí para siempre.
30 Los
justos ofrecen buenos consejos;
enseñan a diferenciar entre lo bueno y lo malo.
31 Han hecho suya la ley de Dios,
por eso, nunca resbalarán de su camino.
32 Los
malvados esperan en emboscada a los justos,
en busca de una excusa para matarlos.
33 Pero el Señor no permitirá que los
perversos tengan éxito
ni que los justos sean condenados cuando los lleven a
juicio.
34 Pon
tu esperanza en el Señor
y marcha con paso firme por su camino.
Él te honrará al darte la tierra
y verás destruidos a los perversos.
35 He
visto a gente malvada y despiadada
florecer como árboles en tierra fértil.
36 Pero cuando volví a mirar, ¡habían desaparecido!
¡Aunque los busqué, no pude encontrarlos!
37 Miren
a los que son buenos y honestos,
porque a los que aman la paz les espera un futuro
maravilloso.
38 Pero los rebeldes serán destruidos;
para ellos no hay futuro.
39 El Señor rescata
a los justos;
él es su fortaleza en tiempos de dificultad.
40 El Señor los ayuda;
los rescata de los malvados.
Él salva a los justos,
y ellos encuentran refugio en él.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”