Agosto 06 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 197
EZEQUIEL 37 – 39
Un valle de huesos secos
37 El Señor puso
su mano sobre mí y fui llevado por el Espíritu del Señor hasta un
valle que estaba lleno de huesos. 2 El Señor me
condujo por entre los huesos que cubrían el fondo del valle. Estaban
desparramados en el suelo por todas partes y completamente secos. 3 Luego
me preguntó:
—Hijo de hombre, ¿podrán estos huesos volver a
convertirse en personas vivas?
—Oh Señor Soberano—respondí—, solo tú
sabes la respuesta.
4 Entonces
me dijo:
—Anuncia un mensaje profético a estos huesos y
diles: “¡Huesos secos, escuchen la palabra del Señor! 5 Esto
dice el Señor Soberano: ‘¡Atención! ¡Pondré aliento dentro de ustedes
y haré que vuelvan a vivir! 6 Les pondré carne y
músculos y los recubriré con piel. Pondré aliento en ustedes y revivirán.
Entonces sabrán que yo soy el Señor’”.
7 Así
que yo anuncié el mensaje, tal como él me dijo. De repente, mientras yo
hablaba, se oyó un ruido, un traqueteo por todo el valle. Se juntaron los
huesos de cada cuerpo y volvieron a unirse hasta formar esqueletos
enteros. 8 Mientras yo observaba, vi que se
formaron músculos y apareció carne sobre los huesos. Después se formó piel para
recubrir los cuerpos, pero aún no tenían aliento de vida.
9 Luego
me dijo: «Hijo de hombre, anuncia un mensaje profético a los vientos. Anuncia
un mensaje profético y di: “Esto dice el Señor Soberano: ‘¡Ven, oh
aliento, ven de los cuatro vientos y sopla en estos cuerpos muertos para que
vuelvan a vivir!’”».
10 Así
que yo anuncié el mensaje como él me ordenó y entró aliento en los cuerpos.
Todos volvieron a la vida y se pusieron de pie; era un gran ejército.
11 Luego
me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos representan al pueblo de Israel. Ellos
dicen: “Nos hemos vuelto huesos viejos y secos; hemos perdido toda esperanza.
Nuestra nación está acabada”. 12 Por lo tanto,
profetiza y diles: “Esto dice el Señor Soberano: ‘Oh pueblo mío,
abriré las tumbas del destierro y haré que te levantes. Luego te regresaré a la
tierra de Israel. 13 Cuando eso suceda, pueblo mío,
sabrás que yo soy el Señor. 14 Pondré mi
Espíritu en ti, volverás a vivir y regresarás a tu propia tierra. Entonces
sabrás que yo, el Señor, he hablado y que he cumplido mi palabra. ¡Sí,
el Señor ha hablado!’”».
Reunificación de Israel y Judá
15 Nuevamente
recibí un mensaje del Señor: 16 «Hijo de
hombre, toma un trozo de madera y grábale estas palabras: “Esto representa a
Judá y a sus tribus aliadas”. Luego toma otro trozo y graba en él estas
palabras: “Esto representa a Efraín y a las tribus del norte de Israel”. 17 Ahora
toma ambos trozos en tu mano como si fueran una sola pieza de madera. 18 Cuando
la gente te pregunte qué significa lo que haces, 19 diles:
“Esto dice el Señor Soberano: ‘Tomaré a Efraín y a las tribus del
norte y las uniré a Judá. Las convertiré en una sola pieza de madera en mi
mano’”.
20 »Luego
coloca, a la vista del pueblo, los trozos de madera que has grabado, para que
todos puedan verlos. 21 Dales este mensaje de parte
del Señor Soberano: “Reuniré al pueblo de Israel de entre las
naciones. Los regresaré a su propia tierra desde los lugares adonde fueron
esparcidos. 22 Los unificaré para que formen una
sola nación sobre los montes de Israel. Un rey los gobernará a todos; ya no
estarán divididos en dos naciones o en dos reinos. 23 Nunca
más se contaminarán con ídolos ni con imágenes repugnantes ni rebelión,
porque los salvaré de su apostasía pecaminosa y los limpiaré. Entonces
serán verdaderamente mi pueblo y yo seré su Dios.
24 »”Mi
siervo David será su rey y tendrán un solo pastor. Obedecerán mis ordenanzas y
se asegurarán de cumplir mis decretos. 25 Vivirán
en la tierra que le di a mi siervo Jacob, la tierra donde vivieron sus
antepasados. Tanto ellos como sus hijos y sus nietos vivirán allí para siempre,
de generación en generación; y mi siervo David será su príncipe por
siempre. 26 Haré con ellos un pacto de paz, un
pacto eterno. Les daré su tierra y aumentaré su población, y pondré mi
templo en medio de ellos para siempre. 27 Haré mi
hogar entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 28 Y
cuando mi templo esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que
yo soy el Señor, quien hace santo a Israel”».
Mensaje para Gog
38 Este
es otro mensaje que recibí del Señor: 2 «Hijo
de hombre, ponte de cara a Gog, de la tierra de Magog, el príncipe que gobierna
a las naciones de Mesec y Tubal, y profetiza contra él. 3 Dale
este mensaje de parte del Señor Soberano: “¡Gog, yo soy tu
enemigo! 4 Te haré regresar y te pondré garfios en
las mandíbulas para sacarte junto con todo tu ejército: tus caballos y tus
conductores de carros con toda su armadura y una inmensa multitud armada con
escudos y espadas. 5 Además te acompañarán Persia,
Etiopía y Libia con todas sus armas. 6 También
se sumarán Gomer y todos sus ejércitos, junto con los ejércitos de Bet-togarmá
desde el lejano norte y muchos otros.
7 »”¡Prepárate;
alístate! Mantén movilizados a todos los ejércitos que te rodean y toma el
mando de ellos. 8 Al cabo de mucho tiempo,
recibirás la orden de entrar en combate. En un futuro lejano, caerás en picada
sobre la tierra de Israel, la cual estará disfrutando de paz, después de
haberse recuperado de la guerra y luego de que su gente haya regresado de otras
tierras hacia los montes de Israel. 9 Tú y todos
tus aliados—un inmenso y temible ejército—descenderán sobre Israel como una
tormenta y cubrirán la tierra como una nube.
10 »”Esto
dice el Señor Soberano: en ese tiempo, te vendrán a la mente malos
pensamientos y tramarás una estrategia perversa. 11 Dirás:
‘¡Israel es un país sin protección, lleno de aldeas sin murallas! ¡Marcharé
contra Israel y destruiré a su pueblo, que vive tan confiado! 12 Iré
a esas ciudades que antes estaban desoladas y que ahora están repletas de gente
que regresó del destierro de muchas naciones. Las saquearé y me llevaré un
enorme botín porque ahora los habitantes son ricos en animales y en otras
posesiones. ¡Piensan que el mundo gira a su alrededor!’. 13 Sin
embargo, los de Saba y Dedán, y los mercaderes de Tarsis preguntarán: ‘¿De
verdad piensas que los ejércitos que has juntado podrán robarles la plata y el
oro? ¿Piensas que puedes llevarte los animales, apoderarte de sus bienes y
saquear su riqueza?’”.
14 »Por
lo tanto, hijo de hombre, profetiza contra Gog. Dale este mensaje de parte
del Señor Soberano: “Cuando mi pueblo viva en paz en su país,
entonces tú te despertarás. 15 Vendrás desde tu
tierra natal, en el lejano norte, con tu inmensa caballería y tu poderoso
ejército, 16 atacarás a mi pueblo Israel y cubrirás
su tierra como una nube. En ese futuro lejano, te traeré contra mi tierra ante
la vista de todos y se demostrará mi santidad, Gog, por medio de lo que te
suceda a ti. Luego todas las naciones sabrán que yo soy el Señor.
17 »”Esto
pregunta el Señor Soberano: ¿eres tú de quien yo hablé hace mucho
tiempo, cuando anuncié mediante los profetas de Israel que en el futuro te
enviaría contra mi pueblo? 18 Pero esto dice
el Señor Soberano: cuando Gog invada la tierra de Israel, ¡herviré de
furia! 19 En mis celos y en mi enojo ardiente
prometo que ese día habrá una violenta sacudida en el territorio de
Israel. 20 Todos los seres vivientes—los peces en
el mar, las aves del cielo, los animales del campo, los pequeños animales que
corren por el suelo y toda la gente de la tierra—temblarán de terror ante mi
presencia. Se derrumbarán las montañas, se desintegrarán los acantilados y las
murallas caerán al suelo. 21 Convocaré contra ti a
la espada en todas las colinas de Israel, dice el Señor Soberano. Tus
hombres se atacarán con la espada unos contra otros. 22 Te
castigaré a ti y a tus ejércitos con enfermedades y derramamiento de sangre;
¡enviaré lluvias torrenciales, granizo, fuego y azufre ardiente! 23 De
ese modo, mostraré mi grandeza y santidad, y me daré a conocer a todas las
naciones del mundo. Entonces sabrán que yo soy el Señor”.
Masacre de las multitudes de Gog
39 »Hijo
de hombre, profetiza contra Gog. Dale este mensaje de parte
del Señor Soberano: “Yo soy tu enemigo, oh Gog, gobernante de las
naciones de Mesec y Tubal. 2 Te haré regresar, te
traeré desde el lejano norte y te llevaré hacia las montañas de Israel. 3 Te
quitaré el arco de la mano izquierda y las flechas de la mano derecha y te
dejaré indefenso. 4 Tú, tu ejército y tus aliados
morirán sobre las montañas. Te haré comida para los buitres y los animales
salvajes. 5 Caerás en campo abierto, porque yo he
hablado, dice el Señor Soberano. 6 Haré
llover fuego sobre Magog y sobre todos tus aliados que viven seguros en las
costas. Entonces sabrán que yo soy el Señor.
7 »”De
ese modo, daré a conocer mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel. No
permitiré que nadie deshonre mi nombre; y las naciones también sabrán que yo
soy el Señor, el Santo de Israel. 8 Ese día de
juicio llegará, dice el Señor Soberano. Todo sucederá tal como lo he
declarado.
9 »”Entonces
los habitantes de las ciudades de Israel saldrán a recoger tus escudos pequeños
y grandes, tus arcos y flechas, tus jabalinas y tus lanzas, y lo usarán todo
como leña. ¡Habrá suficiente para que les dure siete años! 10 No
será necesario cortar leña de los campos ni de los bosques, porque de esas
armas obtendrán toda la leña que necesiten. Saquearán a quienes pensaban
saquearlos y robarán a quienes pensaban robarles, dice
el Señor Soberano.
11 »”Prepararé
un inmenso cementerio para Gog y sus multitudes en el valle de los Viajeros, al
oriente del mar Muerto. Ese lugar impedirá el paso de quienes viajen por
allí y el lugar pasará a llamarse valle de las Multitudes de Gog. 12 Les
llevará siete meses a los israelitas enterrar los cuerpos y limpiar la
tierra. 13 Todo el pueblo colaborará, pues será una
victoria gloriosa para Israel ese día, cuando demuestre mi gloria, dice
el Señor Soberano.
14 »”Pasados
los siete meses, se nombrarán grupos de hombres que exploren la tierra en busca
de esqueletos para enterrar y así la tierra quedará limpia de nuevo. 15 Donde
encuentren huesos pondrán un indicador para que los equipos encargados de
enterrarlos los trasladen al valle de las Multitudes de Gog y los sepulten
allí. 16 (Habrá allí una ciudad llamada Hamona, que
significa ‘multitud’). Así por fin quedará limpia la tierra”.
17 »Ahora,
hijo de hombre, esto dice el Señor Soberano: llama a las aves y a los
animales salvajes y diles: “Reúnanse para mi gran banquete sacrificial. ¡Vengan
de lejos y de cerca a los montes de Israel y coman allí carne y beban
sangre! 18 ¡Coman la carne de hombres valientes y
beban la sangre de príncipes como si fueran carneros, corderos, cabras y toros;
todos animales engordados de Basán! 19 Devoren la
carne hasta quedar hastiados; beban la sangre hasta embriagarse. Es el banquete
sacrificial que he preparado para ustedes. 20 Sáciense
de la mesa de mi banquete; devoren caballos y conductores de carros, hombres
poderosos y toda clase de guerreros valientes, dice
el Señor Soberano”.
21 »De
ese modo, mostraré mi gloria a las naciones. Todos verán el castigo que les
impuse y el poder de mi puño cuando golpeo. 22 A
partir de entonces, el pueblo de Israel sabrá que yo soy el Señor su
Dios. 23 Luego las naciones sabrán por qué los
israelitas fueron enviados al destierro: fue el castigo por su pecado, porque
fueron infieles a su Dios. Por lo tanto, les di la espalda y dejé que sus
enemigos los destruyeran. 24 Les di la espalda y
los castigué por su contaminación y por sus pecados.
Restauración del pueblo de Dios
25 »Ahora
bien, esto dice el Señor Soberano: pondré fin a la cautividad de mi
pueblo. ¡Tendré misericordia de todo Israel, pues yo protejo celosamente
mi santa reputación! 26 Una vez que regresen a su
propia tierra para vivir en paz, donde nadie los molestará, asumirán la
responsabilidad de la deshonra e infidelidad que cometieron. 27 Cuando
los haga regresar de las tierras de sus enemigos, mostraré mi santidad en medio
de ellos para que la vean todas las naciones. 28 Entonces
mi pueblo sabrá que yo soy el Señor su Dios, porque los envié al
destierro y los regresé a su hogar. No abandonaré a ninguno de mi pueblo. 29 Nunca
más esconderé mi rostro de ellos, pues derramaré mi Espíritu sobre el pueblo de
Israel. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!».
SALMOS 42
Libro Segundo (Salmos 42–72)
Para el director del coro: salmo de
los descendientes de Coré.
42 Como
el ciervo anhela las corrientes de las aguas,
así te anhelo a ti, oh Dios.
2 Tengo sed de Dios, del Dios viviente.
¿Cuándo podré ir para estar delante de él?
3 Día y noche solo me alimento de lágrimas,
mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí
diciendo:
«¿Dónde está ese Dios tuyo?».
4 Se
me destroza el corazón
al recordar cómo solían ser las cosas:
yo caminaba entre la multitud de adoradores,
encabezaba una gran procesión hacia la casa de Dios,
cantando de alegría y dando gracias
en medio del sonido de una gran celebración.
5 ¿Por
qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré,
¡mi Salvador y 6 mi Dios!
Ahora estoy profundamente desalentado,
pero me acordaré de ti,
aun desde el lejano monte Hermón, donde nace el Jordán,
desde la tierra del monte Mizar.
7 Oigo el tumulto de los embravecidos mares
mientras me arrasan tus olas y las crecientes mareas.
8 Pero cada día el Señor derrama su amor
inagotable sobre mí,
y todas las noches entono sus cánticos
y oro a Dios, quien me da vida.
9 «¡Oh
Dios, roca mía!—clamo—,
¿por qué me has olvidado?
¿Por qué tengo que andar angustiado,
oprimido por mis enemigos?».
10 Sus insultos me parten los huesos.
Se burlan diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».
11 ¿Por
qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré,
¡mi Salvador y mi Dios!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”