Devocional

Devocional.

Martes, 18 de Junio


La confianza en Dios trae bendición

Jeremías 17:1-11



VERSIÓN REINA VALERA 95

»El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro y con punta de diamante; está esculpido en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares, 2 como un recuerdo para sus hijos. Sus altares y sus imágenes de Asera están junto a los árboles frondosos y en los collados altos, 3 en las montañas y sobre el campo. Todos tus tesoros entregaré al pillaje por el pecado de tus lugares altos en todo tu territorio. 4 Perderás la heredad que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no has conocido, porque en mi furor habéis encendido un fuego que arderá para siempre.» 5 Así ha dicho Jehová: «¡Maldito aquel que confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su corazón se aparta de Jehová! 6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando llegue el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 7 »¡Bendito el hombre que confía en Jehová, cuya confianza está puesta en Jehová!, 8 porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces. No temerá cuando llegue el calor, sino que su hoja estará verde. En el año de sequía no se inquietará ni dejará de dar fruto. 9 »Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10 ¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras!» 11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas: en la mitad de sus días las dejará, y en su final será un insensato.



VERSIÓN DIOS HABLA HOY

»Judá, tu pecado está escrito con cincel de hierro, está grabado con punta de diamante en la piedra de tu corazón, en los cuernos de tus altares. 2 Tus hijos se acuerdan de los altares y de los troncos sagrados que había junto a los árboles frondosos y sobre las colinas elevadas 3 y sobre los montes del campo. Por causa de tus pecados, haré que te roben tus riquezas y tesoros, y que saqueen tus colinas sagradas en todo tu territorio. 4 Tendrás que abandonar la tierra que yo te di como herencia, y te haré esclava de tus enemigos en una tierra que no conoces, porque mi ira se ha encendido como un fuego que te consumirá.» 5 El Señor dice: «Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo. 6 Será como la zarza del desierto, que nunca recibe cuidados: que crece entre las piedras, en tierras de sal, donde nadie vive. 7 »Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza. 8 Será como un árbol plantado a la orilla de un río, que extiende sus raíces hacia la corriente y no teme cuando llegan los calores, pues su follaje está siempre frondoso. En tiempo de sequía no se inquieta, y nunca deja de dar fruto. 9 »Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo? 10 Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos; que doy a cada cual lo que se merece, de acuerdo con sus acciones.» 11 El que se hace rico injustamente es como la perdiz que empolla huevos ajenos. En pleno vigor tendrá que abandonar su riqueza, y al fin sólo será un tonto más.