Devocional

Devocional.

Miercoles, 25 de Abril


El ejemplo de la obediencia

Isaías 50:1-11



VERSIÓN REINA VALERA 95

Así dijo Jehová: «¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades habéis sido vendidos y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre. 2 ¿Por qué cuando vine no hallé a nadie y cuando llamé nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano para no poderos rescatar? ¿No tengo yo poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el mar, convierto los ríos en desierto, y sus peces se pudren por falta de agua y mueren de sed. 3 Visto de oscuridad los cielos y les pongo saco por cubierta.» 4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que escuche como los sabios. 5 Jehová, el Señor, me abrió el oído, y yo no fui rebelde ni me volví atrás. 6 Di mi cuerpo a los heridores y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no aparté mi rostro de injurias y de esputos. 7 Porque Jehová, el Señor, me ayuda, no me avergoncé; por eso he puesto mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 8 Muy cerca de mí está el que me salva: ¿quién contenderá conmigo? ¡Juntémonos! ¿Quién es el adversario de mi causa? ¡Acérquese a mí! 9 He aquí que Jehová el Señor me ayudará: ¿quién podrá condenarme? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla. 10 ¿Quién de entre vosotros teme a Jehová y escucha la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová y apóyese en su Dios. 11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, os rodeáis de teas: pues andad a la luz de vuestro fuego y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto: en dolor seréis sepultados.



VERSIÓN DIOS HABLA HOY

El Señor dice: «¡No crean que yo repudié a Israel, madre de ustedes, como un hombre repudia a su mujer, o que los vendí a ustedes como esclavos porque tuviera deudas con alguno! Ustedes fueron vendidos porque pecaron; Israel, la madre de ustedes, fue repudiada porque ustedes fueron rebeldes. 2 ¿Por qué, cuando yo vine, no encontré a nadie? ¿Por qué, cuando llamé, nadie me contestó? ¿Creyeron acaso que yo no era capaz de rescatarlos? ¿Creyeron acaso que no podía libertarlos? Basta una orden mía para que se seque el mar y los ríos se conviertan en desierto; para que los peces se mueran de sed y se pudran por falta de agua. 3 Yo visto el cielo de luto y lo cubro con vestido de tristeza.» 4 El Señor me ha instruido para que yo consuele a los cansados con palabras de aliento. Todas las mañanas me hace estar atento para que escuche dócilmente. 5 El Señor me ha dado entendimiento, y yo no me he resistido ni le he vuelto las espaldas. 6 Ofrecí mis espaldas para que me azotaran y dejé que me arrancaran la barba. No retiré la cara de los que me insultaban y escupían. 7 El Señor es quien me ayuda: por eso no me hieren los insultos; por eso me mantengo firme como una roca, pues sé que no quedaré en ridículo. 8 A mi lado está mi defensor: ¿Alguien tiene algo en mi contra? ¡Vayamos juntos ante el juez! ¿Alguien se cree con derecho a acusarme? ¡Que venga y me lo diga! 9 El Señor es quien me ayuda; ¿quién podrá condenarme? Todos mis enemigos desaparecerán como vestido comido por la polilla. 10 Ustedes que honran al Señor y escuchan la voz de su siervo: si caminan en la oscuridad, sin un rayo de luz, pongan su confianza en el Señor; apóyense en su Dios. 11 Pero todos los que prenden fuego y preparan flechas encendidas, caerán en las llamas de su propio fuego, bajo las flechas que ustedes mismos encendieron. El Señor les enviará este castigo y quedarán tendidos en medio de tormentos.